sábado, 2 de junio de 2018

Una sociedad enferma, que se moviliza por un perro y deja morir a un niño

Una sociedad enferma, que se 

moviliza por un perro y deja 

morir a un niño

El caso de Alfie Evans que hemos vivido estos días nos lleva a preguntarnos 
qué hace falta que ocurra para que recuperemos la sensatez. El hombre se
 encuentra ahora en mitad de un tenebroso océano oscuro, mecido al vaivén de las olas y las corrientes.


Alfie Evans.
Alfie Evans, de 22 meses de edad, en su cama del hospital Alder Hey, de Líverpool.
Nos suelen vender que estamos en la mejor de las democracias. Que la sociedad nunca 
en la historia ha alcanzado tan altas cotas de bienestar, igualdad y progreso. Que hemos 
por fin abandonado la época de las tinieblas, de la sinrazón de la fe, de los crédulos y 
débiles cristianos que tenían que recurrir a la religión para explicar el mundo e 
inventarse un Dios que la ciencia, ahora, ha demostrado falso. Fábulas de niños, en definitiva.
Nos creímos lo del súper hombre: el ser humano no tenía que responder ante ningún dios 
porque era dios de sí mismo. La ciencia lo explica todo y, si hay algo que aún no explica, 
llegará el momento en que lo consiga hacer, y obtendremos el conocimiento completo de
 la creación entera. Dejaron de tener fe en Dios para pasar a tener fe ilimitada en la ciencia.
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Así fue nuestra terrible soberbia, que nos encumbró por encima de dioses y conciencias.
Pero no nos llevemos a engaño: cuanto más se aleja esta sociedad de la “ciudad de Dios”,
 más perdida y sumida en el error está. “Dos amores construyeron dos ciudades: el amor 
de Dios hasta el desprecio de uno mismo, la ciudad de Dios; el amor de uno mismo hasta 
el desprecio de Dios, la ciudad terrena”, escribió san Agustín de Hipona con unas palabras proféticas.
El hombre, que ha echado por la borda el timón y la brújula que les guiaba, se encuentra ahora en mitad de un tenebroso océano oscuro, mecido al vaivén de las olas
El hombre, que ha echado por la borda el timón y la brújula que les guiaba, se encuentra ahora 
en mitad de un tenebroso océano oscuro, mecido al vaivén de las olas y las corrientes. Pero,
 en su soberbia, insiste en decir que está mejor que nunca.
Por eso, este hombre posmoderno es capaz de movilizar a la sociedad entera para que no se
 sacrifique a un perro, pero deja morir entre el silencio y la indiferencia a un niño como 
Alfie Evans. Se empeña en prolongar la juventud, pero se niega a creer en la eternidad.
 Deja caer a los ídolos que previamente ha encumbrado por un robo de ratero en un 
supermercado, pero hace la vista gorda ante el político de su corriente ideológica que
 se ha llevado millones a espuertas. Se declara acérrimo defensor de la libertad de 
expresión, pero se muestra después absolutamente intolerante con quien se atreve a 
pensar distinto y lo manifiesta libremente.
¿Estamos realmente mejor que nunca, cuando miles de seres humanos son aniquilados 
en el vientre de sus madres? ¿O cuando recomendamos a un anciano, por una funesta, 
retorcida y supuesta piedad, que pida la muerte porque su vida ya no tiene ninguna
 utilidad? ¿O cuando forzamos a la naturaleza hasta el extremo para decidir la identidad 
o el género que creo que me corresponden? ¿O cuando condenamos la corrupción de los
 políticos pero después nos permitimos pequeños robos y hurtos en nuestro día a día?
Me van a perdonar que hoy esté un poco más pesimista que en otros artículos, pero es 
que sucesos como el de Alfie Evans, donde su vida parece valer menos que la de 
un perro, hacen que me pregunte hasta qué punto hemos perdido el norte.
Y me pregunto qué hace falta que ocurra para que recuperemos la sensatez, el sentido 
de la vida y el deseo de hacer el bien y evitar el mal, eso tan básico que nos enseñaron 
de pequeños y que parece que hayamos olvidado.

miércoles, 30 de mayo de 2018

El expolio a los granjeros blancos evidencia la fractura racial que está hundiendo Sudáfrica

El expolio a los granjeros blancos 

evidencia la fractura racial que 

está hundiendo Sudáfrica

Recientemente el Parlamento aprobó por 241 votos a favor contra 83 en contra 
una reforma del artículo 25 de la Constitución sudafricana. Con ella se permite
 la "expropiación" sin compensaciones de las granjas de los granjeros blancos
 sudafricanos.


Un grupo de granjeros blancos protesta por los asesinatos en los últimos meses de granjeros en Sudáfrica.
Un grupo de granjeros blancos protesta por los asesinatos en los últimos meses de granjeros en Sudáfrica.
Aún creemos en cuentos de hadas. Como el de África del Sur: una nación que supo dejar atrás 
el régimen racista del apartheid y que se convirtió en la nación arco iris, un lugar donde todas 
las razas conviven fraternalmente bajo la inspiración de Nelson Mandela y sus chicos del
 Congreso Nacional Africano. Y vivieron felices y comieron perdices.
Este relato, tan bonito y que nos repiten cada vez que lanzamos la mirada hacia Sudáfrica 
tiene un pequeño problema: es falso. Pero lo curioso del caso es que nosotros, especialistas
 en deconstruir todo lo deconstruible y denunciar mitos y supuestas culpas históricas, 
traguemos sin pestañear con el cuento de hadas sudafricano. Nuestro espíritu crítico se
 detiene en el umbral: será que como no podemos echarle las culpas al viejo hombre blanco, 
nuestro villano oficial, preferimos mirar hacia otro lado. Se confirma que nuestra empatía
 e indignación moral es descaradamente selectiva.
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Winnie Madikizela, a la que algunos califican como “madre de la nación” e icono de la lucha contra el racismo, tiene un pasado lleno de sombras que los medios han silenciado
Que preferimos silenciar la realidad para que no nos estropee nuestro bello cuento de hadas s
e hizo evidente en ocasión del reciente fallecimiento de la que fue la segunda mujer de
 Nelson Mandela, Winnie Madikizela. Bastante más joven que el que fuera primer presidente
 negro de África del Sur de 1994 a 1999, la que algunos califican como “madre de la nación
” e icono de la lucha contra el racismo, tiene un pasado lleno de sombras que los medios 
se han encargado de silenciar. Por ejemplo, sus numerosas declaraciones públicas
 justificando el necklacing, la práctica de violencia política consistente en poner 
un neumático al cuello de la victima para después rociarlo de gasolina y prenderle
 fuego (una práctica que, por desgracia, ha sido exportada a otros lugares como 
Haití, Zimbabue o Nigeria). Cientos de víctimas, la mayor parte negras, fueron
 asesinadas con este tipo de linchamiento adoptado por el Congreso Nacional Africano.
Pero el problema con Winnie va más allá de unas declaraciones inapropiadas y llega 
hasta su implicación en la violación, tortura y homicidio de un chico de catorce años, 
James Stompie Seipel (1974-1989), acusado de ser un chivato de la policía. La relación
 final de la “South African Truth and Reconciliation Commission”, la comisión establecida
 por Nelson Mandela para dar luz a los crímenes del periodo del apartheid, publicada en
 1998, declaraba a “la señora Winnie Madikizela Mandela política y moralmente responsabl
e de graves violaciones de los derechos humanos“. Un juicio sobre el que ha caído una
 especie de pacto de silencio y que fue despachado en la prensa con genéricas alusiones a que 
Winnie “se había visto envuelta en algunas polémicas”.
Hay ejemplos más actuales de este silencio que intenta ocultar que el cuento de hadas de
 la República Sudafricana no es tal. Como la votación en el Parlamento, el pasado 27 de
 febrero de 2018, que por 241 votos a favor contra 83 en contra aprobó una reforma del
 artículo 25 de la Constitución sudafricana para permitir la “expropiación” sin
 compensaciones (un verdadero expolio) de las granjas de los granjeros blancos sudafricanos, 
en la actualidad propietarios del 73% de las explotaciones de aquel país.
Medio millón de sudafricanos blancos han abandonado su país (principalmente con destino a Australia) desde la llegada al poder del Congreso Nacional Africano
La medida, que no oculta su carácter racista, esta vez anti-blanco, es de una enorme gravedad. 
Empezando por sus consecuencias más directas: todos los experimentos de este tipo se
 han saldado con tremendos fracasos y hambrunas. Desde el vecino Zimbabue, donde 
la expropiación brutal contra los granjeros blancos a principios de este siglo sumió al 
país en una crisis económica de la que aún no ha salido, hasta la propia Sudáfrica, 
donde las expropiaciones ya realizadas en los últimos 15 años se han saldado con un s
onoro fracaso que se ha caracterizado por una degradación del aparato productivo de 
las mismas y un retorno a una agricultura de subsistencia después del pillaje de sus activos. 
Así pues, los diputados que han votado este nuevo expolio no ignoran que están socavando 
el último sector productivo eficiente y dinámico del país ni que una crisis en el mismo tendrá 
efectos graves en la alimentación no solo de Sudáfrica, sino de toda el África austral 
(Angola, Namibia, Zambia, Mozambique, Botsuana, Zimbabue), sobre la que se cierne 
ahora la amenaza real de la hambruna (recuérdenlo la próxima vez que le pidan colaborar
 económicamente para paliar una hambruna en la región). Poco les parece importar: 
la revancha racial (que, hay que reconocerlo, Nelson Mandela, a pesar de sus graves 
errores iniciales, supo evitar) es más fuerte que la razón. En este clima, no es de extrañar 
el dato del medio millón de sudafricanos blancos que han abandonado su país
(principalmente con destino a Australia) desde la llegada al poder del Congreso Nacional 
Africano. Un flujo que es probable que ahora aumente, aunque por el momento Angela 
Merkel no ha propuesto aún que acojamos a estos refugiados, esta vez reales, pero 
de los que es poco probable que nos hablen los medios. ¿Cómo va a acabar mal nuestro cuento de hadas de
 la nación arco iris?
Pero la realidad, por mucho que se oculte, es la que es. Si el apartheid fue una política 
perversa y desastrosa, abrazar la revancha racial y expoliar a los granjeros blancos sus 
tierras es una profunda injusticia que hundirá aún más a un gran país africano que lo
 tenía todo para convertirse en un modelo de desarrollo pero que ha decidido sumirse
 en una espiral de odio racista y empobrecimiento.

martes, 29 de mayo de 2018

España entra en caos

CARTAS AL DIRECTOR
(HISPANIDAD)

España entra en caos

Sr. Director:
La aparentemente y denodada lucha contra la corrupción, por la que tanto dicen haber luchado desde nuestro presidente hasta el último de sus dirigentes ha resultado inane, consiguiendo el viejo dicho (adjudicado a Tomacc de Valerokivich) de que “En España, la corrupción se crea, no se destruye y además se multiplica”. Algo que  nadie cuestiona. Recientemente, apareció en los medios el caso ‘Erial’ protagonizado por Eduardo Zaplana, ex alcalde de Benidorm, presidente de la Comunidad Valenciana, portavoz parlamentario y ministro de Trabajo. Personaje que hasta el momento siempre había logrado salir indemne de las investigaciones a las que fue sometido, alardeando más de una vez de su acrisolada honradez, que ha devenido en pura fachada tras su detención y posterior encarcelamiento por delitos de blanqueo y cohecho, siendo acusado de la percepción de 10,5 millones en comisiones apalancadas en Luxemburgo.
Transcurridos tres años hueros de iniciativas políticas, en el lapso de 48 horas, se dice pronto, se han producido una serie de vertiginosos acontecimientos que han colocado a nuestro jefe del Ejecutivo en una preocupante y delicada situación, cuyo unido objetivo pasa por permanecer en La Moncloa hasta el final de la legislatura. Desde el pasado miércoles 23 en que el PNV anunció su voto afirmativo a los Presupuestos, hasta el viernes en que compareció Rajoy en el Congreso para criticar a Pedro Sánchez por haber anunciado una moción de censura. España entró en un total estado de vulnerabilidad e inestabilidad cuyas consecuencias no anuncian precisamente nada halagüeño. 
A lo largo de estos tres agitados días y a modo de resumen surgieron los siguientes acontecimientos: detención y encarcelamiento de Zaplana por delitos de corrupción, pleno del Congreso aprobándose los Presupuestos Generales del Estado, estalló la sentencia de la “Gürtel” cuestionando la credibilidad de Rajoy, Ciudadanos anunció la ruptura de su pacto con el Gobierno, Podemos sometió a consulta interna la adquisición de un chalet por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero y el presidente del Gobierno arremetió contra Sánchez por la citada moción de censura.
Aunque el jefe del Ejecutivo se resista a reconocerlo, España precisa un nuevo Gobierno obligando a disolver y celebrar una moción con el único objetivo de convocar unas nuevas elecciones generales para que los españoles puedan elegir a un nuevo presidente de Gobierno, con otro talante y energía suficiente para abordar nuestros problemas entre los que destacan: el desafío separatista, consolidar la recuperación económica y erradicar, de una vez por todas, la lacra de la corrupción que nos correo. Decisión mayoritariamente solicitada en base a la opinión de un amplio colectivo de políticos sensatos y una ingente cantidad de españoles. La Bolsa de Valores ya lo ratificó con sus caídas al igual que ha sucedido con el incremento de  la “prima de riesgo”….¡¡Tiempo al tiempo!!

domingo, 27 de mayo de 2018

DÉCIMA DE "EL TOSTADO” (Juan Pablo Mañueco)

DÉCIMA DE "EL TOSTADO”

(Alonso Fernández, el Tostado, Madrigal de las Altas Torres,
profesor en Salamanca y obispo de Ávila)

Voces de Castilla son
los pergaminos escritos
y los pliegos manuscritos
de cuánta y cualquier cuestión.
Abulense fue “el Tostado”
que dejase sentenciado
escribir sin parangón
ni límite de extensión
por siempre sea llamado
“escribir más que el Tostado”.


Juan Pablo Mañueco



Nota: 
Dedicada a un molt honorable señor catalán que sostiene que un cráneo de Ávila nunca valdrá lo que un cráneo de Vic.... Aquí va un cráneo de Ávila

martes, 22 de mayo de 2018

SONETO EN SIETE LENGUAS POR ESPAÑA (Juan Pablo Mañueco)

o están los tiempos para alcanzar lo que se dice en los versos finales, en vasco. Pero por desearlo, que no quede...

SONETO EN SIETE LENGUAS POR ESPAÑA

Tiempo requeriré a la luna quieta
mústiga i en plor vestal que prega muda,
per mantenere fiamma dolce e nuda
si a diana en fin se acerca mi saeta.

No quiero aún que diana a ley someta
viaxe da vida, á vez fermosa e ruda.
Imploraré a bella vestal que acuda
lume á dar, chama aínda máis completa.

Taules que sobrepassen la tempesta,
hilos que aún más tiempo urdan y tejan,
puentes que me arriben a las riberas.

Telar con prendas nuevas en mi cesta,
fuochi sacri nella mia anima dejan
más días, horas, tuyas compañeras,

dans un accord avec toi et avec la vie
qui sur nous, nouvelle, elle sera venue,
dándonos más jornadas venideras.

Que o futuro da Hispânia na unidade
traga a paz e a fraternidade.

Gure eguna zoriona eta bakea
eta elkarbizitzarako bidea (1).
Y que así sea.

(1) La felicidad y la paz en nuestros días y el camino de la convivencia.

Juan Pablo Mañueco, del libro "España, mareas de tus tres mares".

lunes, 21 de mayo de 2018

web de Cayetano Enríquez de Salamanca

Se han incluido en la web de Cayetano Enríquez de Salamanca


los siguientes libros:

Ciudad Real
Guadalajara
Jaén
Guadarrama y Gredos
Palencia
Provincia de Segovia

viernes, 11 de mayo de 2018

‘Cajas Refugio’, una medida a favor de la vida

CORRESPONDENCIA
(ACTUALL)
‘Cajas Refugio’, una medida a favor de la vida
Estimados amigos:
Me ha causado satisfacción y alegría leer el artículo de la periodista de ‘Actuall’, Miriam Calderón, del pasado día 15, sobre la novedad que supone la reciente constitución de "Cajas Refugio" en Estados Unidos, para la recogida de bebés concebidos y no deseados por las madres. con objeto de darlos después en adopción a familias dispuestas a acogerlos.
Me ha recordado los que sucedía en España antes de la Guerra Civil de 1936, en que se recogían los niños no deseados o que no se podían mantener por los padres y madres, en la Inclusa y que después de esa guerra fratricida fueron decayendo poco a poco hasta desaparecer a finales del siglo pasado ante la avalancha dialéctica y práctica de la izquierda sobre el aborto y en esas estamos.
Recuerdo que las inclusas, hospicios o casas de expósitos eran lugares de beneficencia, la mayoría fundados por la Iglesia católica en el siglo XVIII, donde se recibía y criaba a los niños expósitos “expuestos”, es decir, abandonados por sus padres y entregados a esas Instituciones.
El nombre de inclusa viene de una imagen de la Virgen: Nuestra Señora de la Inclusa, que presidía la Casa de expósitos de Madrid, y que se trajo en el siglo XVI, de la isla holandesa de L´Ècluse (“la esclusa”). Las más desarrolladas fueron las de Madrid, Santiago, Calahorra, Zaragoza, Logroño, Bilbao, y otras, todas ellas auspiciadas por la Iglesia.
El objeto de estos establecimientos era evitar infanticidios y salvar el honor de las madres, por lo que admitían a los niños nacidos de modo ilegítimo y a los huérfanos de padre por fallecimiento o por desentenderse de ellos, y con madres en situación de pobreza extrema.
Para el abandono de niños de forma anónima, los establecimientos disponían de pequeños tornos abiertos a la calle. Estaban atendidos por religiosas. Había una persona destinada a recibir a los expósitos que no debía moverse de la habitación inmediata al torno y acudía prontamente al sonido de la campanilla u otra señal para recoger a la criatura. No se hacían preguntas sobre la identidad de los padres. También se recibía la ropa o dinero que se quisiera entregar para el niño, cumpliéndose la voluntad de quien lo dejó.
La persona encargada de la recepción en el dispositivo giratorio del torno, anotaba la hora, el día y el año en que se recibía y seguidamente lo llevaba a la sala destinada para los bautizos. Después de limpiarlo y envolverlo con ropa adecuada, lo colocaba en la cuna que le correspondiera. A los expósitos se les colocaba un collar identificativo en el que se indicaba el año de su llegada a la inclusa. Se les solía dar el apellido Expósito. Algunas personas les llamaban “incluseros” algo despectivamente.
Las inclusas disponían de amas de leche para dar de mamar a los expósitos.  Las amas del establecimiento tenían la obligación de criar a los niños expósitos que les entregaban procurando que no tuvieran más que dos. También contribuían a las labores de la inclusa limpiando y aseando la sala de los niños, la enfermería, la habitación de vestir y el dormitorio, además del lavado de la ropa de los niños. También se entregaba a los niños a amas que residían fuera de la inclusa.
La mortalidad infantil en España en los siglos XVI, XVII y XVIII, al igual que en toda Europa, en general era muy elevada, podía llegar fácilmente al 30/40% de los nacidos. Pero en la inclusas la mortalidad se disparaba; así en la inclusa de Zaragoza se recogieron 2.446 niños entre los años 1.786 y 1.790 de los cuales sólo sobrevivieron 200; por esas mismas fechas, en Logroño y Vitoria se recogieron 610 de los que murieron 400; en Huesca 164 de los que murieron 115, etc.
Esta terrorífica mortalidad era debida a varias causas: había pocas inclusas para atender las necesidades de acogida que se planteaban, los largos y penosos viajes hasta llegar a ellas, hacía que los bebés llegaran extenuados e irrecuperables. Otra causa era la mala calidad y circunstancias de las amas de cría fuera de la inclusa a quienes se les entregaban sin investigarlas y además el corto salario que se les daba, que no solía cubrir los gastos del niño. Otro motivo era que la inclusa no proporcionaba la ropa para el abrigo de los expósitos, lo cual, además de la penuria y perjuicios que se les causaba, retraía de ofrecerse a ello a muchas mujeres que los habrían lactado y cuidado.
De todos modos, a pesar de las deficiencias que padecieron, ¿Verdad que era un procedimiento mucho más honroso, caritativo y respetuoso con los niños no nacidos que abortarlos, es decir, matarlos en el seno de la madre como ocurre actualmente? ¿Por qué se perdió su beneficiosa labor de atención a los niños? ¿Por qué no se recuperaron las inclusas?
Seguramente la cruenta y feroz persecución contra los católicos que tuvo lugar en la Guerra Civil de 1936-39, asestó un golpe mortal a estas Instituciones, que fueron desapareciendo poco a poco de la Sociedad, sin que nadie intentara resucitarlas. ¿No sería hoy el momento de hacerlas reaparecer, como un modo de evitar el genocidio actual del aborto, que además de matar a miles de seres inocentes, produce cuantiosos beneficios a las empresas dedicadas a este negocio? Habría que actualizar su funcionamiento, pero creo que sería una buena causa para impulsar y contrarrestar con ideas y prácticas positivas esa lacra genocida del aborto. Ya veo que en los Estados Unidos han descubierto algo que ya se utilizaba en España a partir del sglo XVIII.
Cordiales saludos.
Roberto Grao Gracia


Zaragoza