jueves, 10 de mayo de 2018

NUNCA TAN CONECTADOS, NUNCA TAN AISLADOS (Ernest Milá)

365 QUEJÍOS (8). Redes

Publicado: Lunes, 07 de Mayo de 2018 10:20 por Ernesto Milá enORIENTACIONES
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365 QUEJÍOS (8): NUNCA TAN CONECTADOS, NUNCA TAN AISLADOS
Me quejo de que nunca como hoy hemos tenido tantos recursos a nuestro alcance para sentirnos “conectados” a todo y a todos, y nunca como hoy la sensación de aislamiento es tan fuerte en el ser humano. Las “redes sociales” están por todas partes. Mirad en los trenes o en los bares: la gente ya no habla, chatea, postea, se envía interminables mensajes y, como ya comenté, una tecnología excepcional se ha convertido en un objeto más de alienación. En filosofía se sabe que a partir de una proposición falsa puede demostrarse cualquier cosa. Lo recordaba Bertrand Russell en su paradoja: “… yo soy el papa de Roma”. En efecto, si 2 + 2 = 5 y restamos 2 a cada parte de la igualdad, resulta que 2 = 3. Si invertimos la igualdad (3 = 2) y restamos 1 a cada parte tendremos: 2 = 1. Dado que el Papa y yo somos dos personas, pero 2 = 1, yo soy el Papa… Pues bien, en esto de las redes sociales la proposición falsa es que “unen”.
En realidad, la proposición verdadera es que el ser humano en el siglo XXI es un ser roto y aislado en un mundo absurdo:
1) Está desconectado de sí mismo, ignora su verdadero rostro, su verdadera personalidad, su vocación. Lo sabemos todo del mundo, pero muy poco sobre nosotros mismos.
2) Esta desconectado del otro sexo, y en guerra de sexos tal como proponen los ideólogos de las nuevas “liberaciones sexuales”. Nada une un sexo a otro porque incluso se cuestiona que los dos sexos puedan encontrar placer juntos.
3) Está desconectado de sus hijos y sumergido en una “guerra de generaciones” a la que se une la velocidad a la que discurre la historia y que destruye cualquier posibilidad de comprensión de una generación a otra.
4) Estamos desconectados de la naturaleza (de la que formamos parte) y, no solo eso, sino que actuamos contra esa misma naturaleza.
5) Estamos desconectados del mundo de lo espiritual porque no concebimos más que realidades materiales y se diría que el impulso a la trascendencia lo tenemos neutralizado, pero en lugar de ello; en lugar de creer en religiones tradicionales creemos en supersticiones.
6) Estamos desconectados de la ciencia y de la economía que se han convertido de instrumentos para mejorar la vida del ser humano a fines en sí mismos.
7) Estamos desconectados de la política que ha tomado una dirección en la que solamente hay cabida para parásitos, oportunistas sin escrúpulos, aventureros y psicópatas.
8) Estamos desconectados de nuestras ciudades (cada vez más inhabitables) y de nuestros trabajos (alienados y que nos repugnan), de nuestros estudios (que no terminamos de ver para qué sirven) y de nuestras leyes (elaboradas por otros y siempre por detrás de la realidad social).
9) Estamos desconectados de nuestras familias, progresivamente más atomizadas y atacadas por las ideologías de género y por la destrucción sistemática de la familia y de la natalidad.
10) Estamos desconectados de nuestras naciones en un mundo globalizado que liquida las identidades  y la personalidad.
¡PARA QUE AHORA VENGA ALGUIEN Y NOS DIGA QUE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS Y LAS REDES SOCIALES NOS “CONECTAN”! EN REALIDAD, NO SON MÁS QUE COBERTURAS AL NIHILISMO QUE NOS IMPIDEN RECONOCER EL HECHO FUNDAMENTAL: QUE ESTAMOS QUEDANDO AISLADOS DETODO Y DE TODOS, INCLUSO DE NOSOTROS MISMOS.
Siento una inmensa tristeza cuando veo todos los pasajeros de un vagón de tren intercambiando post en cientos de redes sociales y pensando que tienen 200, 2.000 y 5.000 “amigos”, cuando en realidad tienen ese mismo número de entelequias que piensan lo mismo y que han olvidado que “lo humano” no son una serie de impulsos eléctricos transmitidos por ondas que se emiten y reciben, sino la existencia de CUERPO, ALMA Y ESPÍRITU, biología, psicología, trascendencia, y que, el orden social del siglo XXI ha destruido las tres estructuras orgánicas con las que se relacionaba con otros: el MARCO SOCIAL URBANO O RURAL, EL MARCO LABORAL-CORPORATIVO Y EL MARCO FAMILIAR.
Las “redes sociales” a los únicos que conectan es a los individuos que viven en Matrix. ME QUEJO DE QUE MATRIX ESTÁ SUSTITUYENDO CADA VEZ MÁS A LA REALIDAD. De ahí el éxito de las “redes sociales” digitales.

miércoles, 9 de mayo de 2018

la UE no es más que un modo encubierto del III Reich


CORRESPONDENCIA
La decisión de un tribunal de Alemania de poner en libertad bajo fianza al expresidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont, suscita la siguiente carta, dirigida al embajador de Alemania en España:
Excelentísimo señor Embajador de Alemania en España:
Me dirijo a usted en mi nombre y en el de mi familia para expresarle nuestra sorpresa e indignación por la intromisión de la Justicia y el Gobierno de su país en los asuntos internos de España. 
En ningún caso reconocemos a Alemania ni a ningún otro país como instancia superior para entrar a valorar el fondo de un asunto judicial en base a una euroorden que nada tiene que ver ni con lo realizado por su Justicia ni con las declaraciones de su Gobierno. 
España es un país más antiguo que Alemania, libre y democrático y ustedes, que ilegalizan cualquier partido que solicite la división de Alemania, son los menos indicados para valorar las leyes españolas en este sentido.
Por lo tanto, sirva la presente para rechazar la actitud de su Justicia y de su Gobierno.
¿Como entender, señor, que sean tan estrictos con sus Lander y tan permisivos con nuestra Autononías, sus "equivalentes" nuestros?
Atentamente. 
María D.

Hay dos comentarios que me han llamado la atención.
El primero es tan evidente, que me parece mentira que hasta hoy nadie lo hubiera dicho tan claramente. 
Sí, señor Navajas tiene usted toda la razón y todo mi apoyo: porque soy cristiano (católico), no puedo votar a un partido que lleva permitiendo el genocidio de los niños no nacidos, con la simpleza de decir que hasta cierta fecha no son seres humanos. Resulta tan hipócrita a veces, sobre todo cuando salen defendiendo a capa y espada los huevos de cualquier ovíparo. 
Y por otro lado, por primera vez veo escrito lo que es la UE realmente. La Comunidad Económica Europea se creo apenas 10 años después de la Segunda Guerra Mundial, instigada especialmente por Alemania, cuyo verdadero fin no es la union de Europa, más si tenemos en cuenta que  muchos de los alemanes son bastante racistas, especialmente con los latinos. 
Por eso, estoy con don Leopoldo Crisi, en que la UE no es más que un modo encubierto del III Reich para hacer bailar al son que tocan "Erika”. No hay otra explicación para que la UE admitiera en su formación a países tan distantes de cumplir las condiciones que se le exigieron a España, Portugal o Grecia, que todos los países de centro Europa. 
La única es que Alemania quiere recuperar su antiguo esplendor de la época de su creación por Bismarck en 1871, volviendo a unir sus antiguos territorios, aun que eso signifique el fin de la verdadera UE. 
Gran Bretaña ya se ha ido, en Francia el porcentaje de partidarios de salir de ella aumenta espectacularmente cada elección general y España se está dando cuenta ahora de cómo la tratan sus supuestos aliados, lo que tarde o temprano generara un sentimiento antieuropeo. Y si tenemos en cuenta que a Alemania le importa un pito todos los países que no sean de origen germánico, el futuro de la UE no es muy halagüeño. 

Alfredo.


lunes, 7 de mayo de 2018

La eutanasia, la baza del PSOE frente a la parálisis de Podemos

DISCURSO FUERTEMENTE PROGRE

La eutanasia, la baza del PSOE frente a la parálisis de Podemos

España

domingo, 6 de mayo de 2018

Matar a Pepito Grillo

Matar a Pepito Grillo

La ética no se puede reducir solo a la ley.  Reconocer el valor de la objeción 
de conciencia, es reconocer el valor de la dignidad de cada persona.


Pepito Grillo, el personaje que representaba la conciencia de Pinocho. /Wikimedia
Pepito Grillo, el personaje que representaba la conciencia de Pinocho. /Wikimedia
Hemos matado a Pepito Grillo y en su lugar tenemos el BOE.
Todos recordamos perfectamente a Pepito Grillo, simpático pero un poco inoportuno. Siempre 
pendiente de su amigo Pinocho… ¡En cuántos problemas se metió Pinocho por no escuchar a 
su querida conciencia! ¡Cuántos peligros sufrió Pepito Grillo por intentar corregir a Pinocho!
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La conciencia moral y la dignidad de la persona son temas de los que se habla poco y que
 parecen no ser de actualidad, y sin embargo, de vez en cuando una reflexión acerca de los
 mismos creo que nos vendría a todos muy bien.
Dos conversaciones en esta última semana me han hecho reflexionar sobre estos temas y
 darme cuenta de lo relacionados que están.
La ética no se puede reducir solo a la ley.  Reconocer el valor de la objeción de conciencia,
 es reconocer el valor de la dignidad de cada persona.
Mis alumnos discutían sobre la cuestión de la dignidad de las personas; varios defendían a
caloradamente que no todas las personas tienen la misma dignidad, sino que esta depende,
 entre otras cosas, de los actos cada uno. Otro afirmaba que él habría sido un buen dictador. 
 Intente hacer de un tímido Pepito Grillo, insistiendo en que hay ciertas verdades, que son 
inalienables, una de ellas la dignidad de todos y cada uno, por el mero hecho de ser personas.
La segunda conversación se desarrolló, en una sesión de un comité de Bioética, con unos 
compañeros médicos trabajadores del sistema público. Comentábamos acerca de la indicación 
de distintos fármacos y la importancia de la adecuación de los tratamientos, no sólo a la 
mejora del paciente, sino también al coste de éstos.
“Yo le pregunté: ¿Y dónde queda la conciencia y la autonomía del médico frente a la autonomía de la paciente? No obtuve respuesta”
En ese momento surgió la cuestión de la prescripción y las posibles objeciones frente a distintos
 tipos de tratamientos, ya bien fuera por coste o por no estar de acuerdo con su indicación o, yo
 apunté, en el caso de que los fármacos pudiesen ser abortivos podía surgir la objeción 
de conciencia por parte de los profesionales. Una de mis compañeras, en relación a estos
 últimos fármacos, muy indignada argumentaba: “No nos acabamos de creer la autonomía 
de los pacientes…”
Dato curioso, el tema del coste de un fármaco sí se ve como un tema crucial a la hora de la
 prescripción del mismo. Pero la cuestión del inicio de la vida y la objeción de conciencia 
de un compañero en este punto, sin embargo, a mi compañera le parecían cuestiones prescindibles…
Yo le pregunté: ¿Y dónde queda la conciencia y la autonomía del médico frente a la 
autonomía de la paciente? No obtuve respuesta.
Noto que cada vez más, en el ámbito sanitario y entre mis compañeros, se trata de 
reducir las cuestiones de ética y conciencia a conocer con exactitud el marco legal en 
el que debemos movernos y actuar según la ley.
Pero precisamente las cuestiones de objeción de conciencia surgen cuando un profesional 
no quiere realizar ciertas acciones, porque atentan a su conciencia, aunque este reguladas
 por una ley. La ética no se puede reducir solo a la ley.  Reconocer el valor de la objeción 
de conciencia, es reconocer el valor de la dignidad de cada persona.
Si la conciencia de cada individuo deja de ser importante, frente a la conciencia general 
del estado, supone no creernos la dignidad de cada persona.
Actuar según conciencia, en muchas ocasiones, es complejo, y a mi me ha metido en unos
 cuantos líos. Pero es en esos momentos en los que te juegas ser tú mismo y no convertirte
 en una pieza más del engranaje del sistema.

sábado, 5 de mayo de 2018

Orban y la batalla por Europa

Orban y la batalla por Europa

El establishment europeo-occidental intuye que en la Europa danubiana 
está tomando forma un modelo alternativo; de ahí la virulencia de su reacción.

Compa
Viktor Orban, presidente de Hungría, revalidó el apoyo electoral el 8 de abril de 2018 /EFE
Viktor Orban, presidente de Hungría, revalidó el apoyo electoral el 8 de abril de 2018 /EFE
La arrolladora victoria de Viktor Orban en las elecciones húngaras confirma la aparición de 
un nuevo paradigma en los países excomunistas de Europa central y oriental. No es cosa de
 ponerse ditirámbicos, pero cualquiera que haya examinado los discursos y praxis 
gubernamental de Orban percibe enseguida que estamos ante un estadista con visión 
histórico-política de profundo calado. Los Rajoy, Merkel o incluso Macron parecen oficinistas a su lado.
Orban impulsó en 2011 una nueva Constitución que, tras celebrar que el país haya sobrevivido
 a los totalitarismos nazi y comunista, reconocía las raíces cristianas de Hungría (al tiempo 
que garantizaba una total libertad religiosa), blindaba la concepción clásica del matrimonio
 (“Hungría protege la institución del matrimonio, entendido como la unión conyugal de 
un hombre y una mujer”), asumía la necesidad de promover la natalidad (“Hungría promoverá 
el compromiso de tener y educar hijos”), afirmaba que “la vida del feto será protegida desde 
la concepción”…
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Esos compromisos constitucionales se han traducido en políticas efectivas. Actuall.com ha
 aborto no ha sido prohibido, pero sí desincentivado con campañas de concienciación y medidas
 de ayuda a las madres (por cierto, la primera campaña de sensibilización –carteles con la
 imagen de un feto y el mensaje “sé que no estás preparada para recibirme, pero dame en 
adopción y déjame vivir”- fue execrada por la Comisaria Europea Viviane Reding, 
que aseguró que era “contraria a los valores europeos”). El matrimonio –sí, 
el matrimonio, no la pareja de hecho- es promovido, no sólo con medidas fiscales, 
de conciliación trabajo-maternidad y de facilitamiento del acceso a la primera vivienda, 
sino también con contenidos educativos pro-familia y cursos dirigidos a los jóvenes.
Y los resultados han ido llegando. La fecundidad húngara subió en sólo cuatro 
años de los 1,23 hijos/mujer a los 1,45 hijos/mujer: es pronto para poder hablar de 
un cambio de tendencia profundo, pero los comienzos son esperanzadores.  El número 
de divorcios descendió en un 18% en sólo dos años (2015-16). El número de bodas anuales 
se ha incrementado en un 20%. Y el número de abortos se ha reducido en un 23%.
Orban, a diferencia de Rajoy, no cree que “la economía lo sea todo”. Pero, aunque sea mucho 
más que un gestor, parece haber gestionado la economía con brillantez. Del 11,2% de paro 
con que encontró al país en 2010, se ha pasado a un 3.3% en 2018. De un crecimiento del 
0,7% del PIB en 2010, a otro del 4% en 2017. Y todo ello con moderación fiscal y sensatez 
presupuestaria. Orban, pintado como un monstruo antiliberal por la “derecha” rendida al
 progresismo socialdemócrata, ha aplicado una política económica liberal y exitosa:
 “Pertenezco a la escuela económica de [Gyorgy] Matolcsy. Uno de sus principios es 
que las cuentas públicas deben ser equilibradas. El déficit público debe ser reducido. 
Hay que rebajar la deuda soberana”. Tras su victoria, Orban ha confirmado un objetivo 
de déficit público del 2,4% para 2018.
“Ante el invierno demográfico, Europa dispone de dos posibles recetas: reanimar la natalidad nativa o abrir sus fronteras a la inmigración”
Al convertirse en referencia natural para los europeos conservadores traicionados por la 
deriva socialdemócrata del centro-derecha clásico, Orban está alcanzando una relevancia 
que trasciende con mucho el peso de un pequeño país como Hungría. Pero es que, además, 
Hungría no está sola: el programa de regeneración social, relanzamiento demográfico
 y defensa de la identidad nacional –sin plantear por ello ningún tipo de UE-“exit”- 
es compartido con ligeras variaciones por los cuatro gobiernos del Grupo de Visegrado
(Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría), a los que ahora parece sumarse la Austria de 
Sebastian Kurz. Y también la CSU bávara, hastiada de la vacuidad ideológica de una 
Merkel dispuesta a aliarse con el diablo (y con Katarina Barley) con tal de seguir en 
el poder, y crítica con su gran error en el tema de los “refugiados”. Un bloque 
nacional-conservador podría estar cristalizando en Mitteleuropa.
La reivindicación del derecho de cada país a decidir cuánta inmigración desea 
recibir –y de qué composición religioso-cultural- se ha convertido en la tesis 
húngara más notoria, y en su principal foco de conflicto con las instituciones europeas. 
Es una postura que encaja coherentemente en el resto del ideario orbanita. En efecto, 
ante el invierno demográfico, Europa dispone de dos posibles recetas: reanimar la 
natalidad nativa o abrir sus fronteras a la inmigración. Europa occidental parece haber 
escogido la segunda, con los problemas de coexistencia cultural consiguientes. Europa 
oriental está a tiempo de seguir una vía diferente. Pero, si no desea cubrir sus huecos 
demográficos con inmigrantes, tiene que apostar a fondo por la vida, la natalidad y la familia.
El primer ministro de Hungría Víktor Orbán en una imagen familiar.
El primer ministro de Hungría Víktor Orbán en una imagen familiar.
El establishment europeo-occidental intuye que en la Europa danubiana está tomando 
forma un modelo alternativo; de ahí la virulencia de su reacción: “Hemos dado un
 ultimátum a los países de Visegrado que rechazan la solidaridad y dar la bienvenida 
a los inmigrantes”, declaraba el 3 de Febrero el Primer Ministro belga Charles Michel.
 “La UE debe adoptar acciones firmes para extraer rápidamente el tumor”, declaró a
 Die Welt –tras conocer la nueva victoria de Orban- Jean Asselborn, miembro del
 Partido Popular europeo.
Ojalá se consolide el despertar de Visegrado. Ojalá no lleguen a mayores algunos
 síntomas inquietantes de interferencia en el poder judicial o de presión gubernamental 
sobre las ONGs hostiles (la campaña ad hominem focalizada en Soros ha sido lamentable). 
Porque Europa necesita la vía “nacional y cristiana” (en esos términos define Orban su
 pensamiento) si quiere seguir siendo Europa: ¡qué paradoja que se califique de
 “eurófobos” a los conservadores húngaros y polacos! Ryszard Legutko lo expresaba
 con brillantez en un artículo de First Things, bajo el apropiado título “La batalla por 
Europa”: “Las élites [euro-progresistas] han intentado construir una nueva identidad europea,
 convirtiendo a los pueblos europeos en sociedades post-históricas, post-nacionales, 
post-metafísicas y post-cristianas, cohesionadas sólo por la ideología universalista 
del “europeísmo”. […] ¿Sería, entonces, justo decir que la Unión Europea se está haciendo
 cada vez menos europea en el sentido genuino del término, y que los verdaderos 
defensores de la identidad europea son en la actualidad los “catetos” de 
Europa oriental, más que los ilustrados y brillantes [de Bruselas]? Sí, lo sería”.