domingo, 15 de abril de 2018

‘El Welcome Refugees marcó un punto de inflexión en la historia de Europa’

ENTREVISTA A DANIEL PIPES

‘El Welcome Refugees marcó un punto de inflexión en la historia de Europa’

(INTERECONOMIA)
Mundo

viernes, 13 de abril de 2018

Chesterton y el Islam a principios del siglo XX

Chesterton y el Islam a principios 

del siglo XX

El libro 'La Nueva Jerusalén' ofrece una visión de la Tierra Santa de 1920 y
 un análisis de una sociedad y sus acciones que bien podrían encajar 100
 años después de que fuera escrito por Gilbert K. Chesterton.

C
Chesterton
G.K. Chesterton, periodista y escritor inglés
En 1920, el periodista y escritor (por este orden) Chesterton, emprendió con su mujer un viaje a 
Tierra Santa para escribir por encargo unas crónicas de los lugares. Su periplo duró tres meses 
y dejó perlas de gran valor como casi todo lo que escribió el inglés. Estas crónicas del viaje, qu
e se publicaron en 1922, las acabamos de publicar en Ediciones More.
Chesterton, que en cuestiones históricas debía mucho a su amigo Hilaire Belloc, era un estudioso,
  amateur pero penetrante, de la Edad Media y un entusiasta de la misma. Comprendió, por tanto,
 muy bien al Islam surgido a principios del siglo VII. Tres cosas son especialmente notables de 
sus comentarios.
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La primera es que Chesterton reconocía y admiraba la pugnacidad de los musulmanes, 
hombres del desierto y de la guerra. Ya era Belloc quien intuía que, si el Islam volvía a tener la 
capacidad militar que tuvo en la Edad Media, volvería a luchar por la hegemonía mundial,
 amenazando de nuevo a Europa como hiciera durante diez siglos. Curioso análisis, visto 
desde hoy, pues con una enorme asimetría de medios en relación a Occidente las versiones 
más extremas del Islam logran poner en jaque la estabilidad mundial. ¿Qué pasaría si
 tuvieran la hegemonía armamentística?
Los credos occidentales son más complicados, más dependientes de definiciones complejas; por eso son los credos que han dado lugar a las constituciones occidentales
En segundo lugar. Destaca Chesterton la grandeza y la limitación de esta religión del desierto.
 El hombre del desierto donde surge la religión de Mahoma es un hombre sencillo e inteligente,
 que contempla una palmera. La contemplación le lleva a la conclusión de que esa palmera ha 
sido hecha por Dios. Y alaba la magnificencia de Dios, la grandeza de Dios, y esta idea se convierte
 en un tremendo grito, en una idea casi obsesiva. Pero al ser una palmera aislada el hombre del
 desierto carece de los elementos de comparación y juicio suficiente para ponderar la idea de la
 propia palmera y de la creación. Carece de las ideas que friccionan unas con otras y se 
equilibran, contraste de ideas muy propio de la mentalidad occidental, más analítica y racionalista, 
más griega. Por eso los credos occidentales son más complicados, más dependientes de definiciones
 complejas. Están en continuo equilibrio, pero por eso son los credos que han dado lugar a las 
constituciones occidentales.
En cambio, como dice Chesterton, bajo la tienda de Saladino solo cabe obedecerle o matarle, 
no hay otra opción. En muchos otros libros Chesterton alabará a aquellos padres de la Iglesia 
que se pegaban en los concilios por las definiciones dogmáticas. Esos que, a los ojos de hoy
 parecen fanáticos, para Chesterton hacían bien en pegarse. Definir los credos y los dogmas 
era y es esencial. Cada definición, cada cuidada definición, con sus cautelas, con la exactitud 
de las palabras, era y es un baluarte contra el nihilismo. Por eso aquellas luchas por el dogma le parecían tan bien a 
Chesterton. En otra ocasión llegará a decir que tener la mente abierta es tan tonto como tener la
 boca abierta. La boca sirve para masticar, para agarrar el alimento y la mente está hecha para 
cerrarse sobre un objeto, para aprehenderlo y así entender el mundo. Las definiciones son a
vances, no retrocesos, porque nos ayudan a entender el mundo.
Chesterton observó que la situación de la mujer cristiana difería de la situación de la musulmana, porque a esta, incluso se le había arrebatado la posibilidad de lucimiento externo
Tercero, observó Chesterton que la situación de la mujer de Belén, la cristiana, difería de la
 situación de la mujer musulmana, porque a esta última, incluso se le había arrebatado la 
posibilidad de lucimiento externo, que le correspondía al varón musulmán. Por eso iban 
cubiertas hasta el rostro. El musulmán es un creyente y practicante del dogma de la
 igualdad entre los hombres, pero este dogma no alcanzaba a las mujeres. Es curiosa una
 de las explicaciones que da Chesterton a este fenómeno, pues para él, una de las causas de
 la diferente situación jurídica entre la mujer musulmana y la mujer cristiana radica en una 
cosa que nadie -salvo Chesterton- diría: la civilización musulmana no tuvo nada como 
la institución de la caballería medieval. A mí no se me habría ocurrido jamás una cosa tal, 
pero entiendo que, por lo que nos ha quedado de la literatura, ciertamente, ya la posición 
de la mujer ocupa un escalón muy alto (ojo, no faltarán críticas de quien solo ve patriarcado 
por todas partes y confunde la elevación con denigración). En una de sus notas casi descuidadas, 
atribuye el fin de la institución de la caballería a un autor nada medieval, pero que asestó la 
puntilla a esta caballería: nada menos que su admirado Cervantes.
Este libro de La Nueva Jerusalén da mucho más de sí, y no deja de sorprender cómo la mirada 
de Chesterton sobre el paisaje, los edificios y las ciudades que visitaba le servían para hacernos 
comprender cómo los estratos más profundos de la historia siguen siendo importantes.


jueves, 12 de abril de 2018

Las pensiones, los ancianos y una sociedad a la deriva

Las pensiones, los ancianos y una sociedad a la deriva
Si el Estado de bienestar era el que nos cuidaría desde la cuna a la tumba parece claro que ha fracasado, pero aun no se han enterado
Cada vez son más los mayores que ven con preocupación su vejez pues al ir alargándose la esperanza de vida van llegando a edades en las que necesitan cuidados y atenciones, es ser dependientes de otros para poder seguir viviendo.
En otros tiempos los viejos eran cuidados por sus familias, pero en la actualidad  no siempre es posible, pues o no tuvieron hijos o los pocos que tengan están a menudo lejos, sin posibilidad de prestarles la atención que necesitan.
Las residencias de ancianos suelen costar bastante más de la pensión que cobran, salvo las pocas que dependen de los servicios sociales, insuficientes para cubrir la demanda de plazas tanto de válidos como de asistidos, aunque con el tiempo todos necesitan ayuda para levantarse, para el aseo personal, para vestirse y para comer, por ello las residencias privadas resultan tan caras.
La prolongación de la esperanza de vida que estimamos como positiva tiene el reverso de que tal prolongación significa a menudo soledad, enfermedades y problemas.
Las ayudas a la dependencia, si llegan a conseguirse, no resuelven la soledad de los ancianos, ni su necesidad de cariño y comprensión, si sus hijos no pueden o quieren dedicarles el tiempo que necesitan, están lejos o simplemente no existen.
Es un auténtico drama cuando fallece uno de los cónyuges y el otro se queda solo, a menudo con menos ingresos, que le dificultarán mantener el hogar en el que vivieron. Cualquier cambio produce en los ancianos una gran inquietud pues comprenden que le va a resultar difícil la adaptación a una residencia, o a ir rotando de hijo en hijo, si los tienen, y acuerdan acogerlo determinado número de meses al año. 
Quizás  el amor al prójimo, al próximo, debería ser prioritario el que dediquemos a nuestros mayores en su difícil etapa de ancianidad y hacerlo extensivo a amigos y vecinos que estén en esta situación.
Los políticos pueden seguir discutiendo el problema de las pensiones y si sigue siendo válido el sistema actual,  aunque lo más seguro es que decidan subir los impuestos y se pierdan en índices de crecimiento, PIB o PIN, para seguir parcheando la situación de los mayores con la mirada puesta en los votos que puedan conseguir para alcanzar el poder o mantenerse en él.
Lo cierto es que se ha producido un cambio social que no sabemos gestionar pues la pirámide de población se ha invertido, la natalidad va cayendo cada vez más y la familia ha dejado de considerarse la institución básica de la sociedad y no se le apoya ni promociona. El nuevo orden mundial parece preferir a individuos sin arraigo, sin historia ni creencias, convencidos de sus libertades, pero que consuman,  voten y paguen impuestos para seguir manteniendo unas administraciones monstruosas. 
Debemos estar locos los que pensamos que el único pacto necesario es el que decidiera revisar la utilidad de tanta administración, de tanto organismo, de tanto parlamento, de tantos políticos, consejeros y asesores que viven bastante bien a costa de los ciudadanos. 
Sería pedir un milagro, pues sigamos pidiéndolo y dejemos de confiar en que la Unión Europea va a resolver nuestros problemas.


Francisco Rodríguez Barragán

ACTUALL

miércoles, 11 de abril de 2018

Día de la mujer trabajadora

Día de la mujer trabajadora
Voy a ser muy breve, entre otras cosas, porque ya es a toro pasado.
Empiezo diciendo que soy mujer-mujer, orgullosa de mi sexo, y agradecida a la vida porque me ha permitido tener una familia que me ayudó a estudiar lo que quería, y un trabajo como docente universitaria en el que no he estado discriminada por desigual sueldo, ni he tenido que quitarme de encima a jefes acosadores. 
Dicho lo cual, ahora voy a las feministas, que supuestamente luchan por mis derechos. 
Cuando veo a esta locas diciendo majaderías, como que "la violencia va en el ADN del hombre" (alcaldesa de Madrid, alias ‘Ricitos de Oro’, dixit), o a otras mostrando la pechuga tras tirar del corchete del sujetador, y etcétera, etcétera, no tengo por menos que acordarme con todo cariño de Rosa Park, o de aquellas sufragistas que consiguieron el voto de la mujer. 
¡Qué vergüenza que estas de ahora quieran ponerse a su altura! ¡Con el filón que tendrían, yéndose a protestar a las puertas de las embajadas de Arabia Saudí, Irán, Indonesia,  Marruecos,…!
¡No tiene ovarios para eso!

María

ACTUALL

martes, 10 de abril de 2018

De Asturias 1934 a Cataluña 2018: profecías periodísticas de Josep Pla

De Asturias 1934 a Cataluña 2018:

 profecías periodísticas de Josep Pla

Josep Pla es demoledor: “Esta teoría es antigua. Si se dedican a la política 
demagógica, ¿quién podrá evitar que un demagogo más audaz siegue la hierba bajo sus pies y les desbanque?”


El periodista Josep Pla.
El periodista Josep Pla.
Libros del Asteroide ha publicado, con prólogo de Jordi Amat, una interesante obra titulada 
Tres periodistas en la revolución de Asturias. Se trata de las crónicas que José Díaz Fernández, 
Josep Pla y Manuel Chaves Nogales escribieron en 1934, en caliente, los días en que se 
desarrollaba aquella tragedia que fue el ensayo de la tragedia mucho mayor que iba a 
desencadenarse dos años después.
Las crónicas, todas ellas admirablemente bien escritas, van desde la simpatía hacia la causa
 revolucionaria de Díaz Fernández, a la honda preocupación de Pla o el distanciado
 escepticismo de Chaves Nogales, que ya veía que lo que se estaba fraguando en España no
 dejaba espacio para alguien como él.
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Pero no voy a resumirles el libro, sino que me voy a detener en algo que me ha llamado la atención:
 los evidentes paralelismos que se pueden trazar entre la situación descrita por Pla y algunos 
fenómenos actuales. En esto, las crónicas de Pla superan en clarividencia y hondura las de 
sus dos colegas que le acompañan en este libro. No hace falta recordar que la historia 
nunca se repite igual y que nuestros tiempos son diferentes, pero es innegable que 
encontramos algunas apreciaciones que provocan la reflexión sobre el momento 
actual en cualquiera con dos dedos de frente y un poco de atención.
“La gente de ERC y, más en general, el nacionalismo catalán no ha aprendido mucho en las más de ocho décadas que nos separan de los hechos narrados por Pla”
Empezando por la actitud de Esquerra Republicana, que en aquel entonces gobernaban en Cataluña. 
Las palabras que emplea Josep Pla para referirse a ellos son de gran dureza:
“Los hombres de Esquerra, que gobernaban en la Generalitat de Cataluña, a pesar de la 
magnífica posición de privilegio de que disfrutaban dentro del régimen, privilegio que
 no había conocido nunca ningún partido catalán, han creído que tenían que ligar su 
suerte a la política de los hombres más destructivos, más impopulares y más 
odiados de la política general. Se han equivocado y lo han pagado caro.
No nos corresponde a nosotros emitir un juicio histórico sobre esta oligarquía que desaparece. 
Diremos solo que Cataluña sigue con su historia trágica y que solo eliminando la frivolidad 
política que hemos vivido últimamente se podrá corregir el camino emprendido.”
Parece evidente que la gente de ERC y, más en general, el nacionalismo catalán no ha aprendido
 mucho en las más de ocho décadas que nos separan de los hechos narrados por Pla. También ahora
 gozaban de una posición envidiable, también ahora han ligado su suerte a personas altamente 
destructivas, también en nuestros días viven instalados en una frivolidad que ha provocado una 
fractura y un empobrecimiento de Cataluña indiscutibles. Pla los califica como “literatos perdidos
 en el campo de la política más peligrosa” y concluye afirmando que “estos dementes se lo 
han jugado todo”.
Pla también acude al País Vasco, donde la revolución prendió y se cobró víctimas mortales, 
como Marcelino Oreja Elósegui, asesinado en Mondragón el 5 de octubre de aquel fatídico año. 
Y señala a los autores materiales, por supuesto, pero también a aquellos que “con su inconsciente
 frivolidad han hecho posible la práctica de enormidades semejantes”.  La excusa, entonces y
también ahora, es que “hemos sido desbordados”. Es lo que Josep Pla llama “teoría del desbordamiento”: “Companys ha sido desbordado por Dencàs. Besteiro ha sido desbordado por Largo
 Caballero  y los intelectuales extremistas del socialismo. Los nacionalistas vascos habrán sido 
desbordados por la Solidaridad de Obreros Vascos”.
El comentario de Pla es demoledor: “Esta teoría es antigua. Si se dedican a la política demagógica,
 ¿quién podrá evitar que un demagogo más audaz siegue la hierba bajo sus pies y les desbanque?”.
 En nuestros días, cuando la política demagógica nos asalta en cada esquina y los ejemplos son t
antos que la lista se haría interminable, esta sentencia planiana merecería ser grabada en piedra 
a la entrada de, por dar una idea, el Congreso de los Diputados.
Y remacha Pla, sobre quienes quieren escudarse en la “teoría del desbordamiento” que 
“con plena inconsciencia han seguido el juego de las fuerzas más subversivas del país… 
Sería grotesco que… pudieran decir: Hemos sido desbordados, ¿entiende? Y se fueran
 a casa a descansar un poco, tranquilamente”.
Imagen de obreros que hicieron la revolución en Asturias en 1934.
Imagen de obreros que hicieron la revolución en Asturias en 1934.
Las crónicas de Pla son realmente jugosas, pero voy a acabar fijándome en dos aspectos:
En primer lugar la caracterización de los revolucionarios que recoge Pla de la boca de 
un ingeniero de las minas de Laviana: “No puede figurarse la pedantería, la cultura
 primaria y esquemática, la locura interna de esta juventud”. Caracterización e
n la que encajan tantos, demasiados, hoy en día, pero que parece proféticamente escrita 

para los Iglesias, Garzón, Errejón o, por ampliar el foco, cualquier portavoz de la CUP.
En segundo lugar, constata Pla, los trastornos no nacen espontáneamente, sino tras una larga 
temporada de paciente cultivo. Así, escribe, “no ha habido principio de autoridad de ninguna 
clase,… se han cometido toda clase de atentados y de acciones violentas, ha habido una suerte 
de frivolidad que ha acabado trágicamente”. Como tampoco ha habido autoridad en Cataluña,
 como también se han saltado las leyes con total impunidad desde hace muchos años, como 
también la situación era mirada con frivolidad condescendiente.
Al final, tanto en Asturias en el 34 como en Cataluña en el 18, la mayoría de la gente 
desea los mismo. Lo explica con su preciso laconismo Josep Pla: “La gente espera algo. 
Espera la aplicación pura y franca de la ley”.
No es tanto pedir.


lunes, 9 de abril de 2018

O autonomías o pensiones (Roberto Centeno)


O autonomías o pensiones
Por

MCRC (Movimiento Ciudadano por la República Constitucional)
 -
lunes 26/02/2018
1

He escrito en estas páginas en más de una ocasión mi sorpresa de ver que entre los principales problemas de los españoles que el CIS publica periódicamente no figurara explícitamente la sostenibilidad de las pensiones. Y sin embargo, lo que ahora ha estallado en la calle no es algo nuevo sino algo conocido que todos los estudios actuariales vienen alertando desde hace años, sin que la clase política haya movido un solo dedo para arreglarlo, ofreciendo solo o mentiras el PP o demagogia PSOE o Podemos, que al igual que Txipras en Grecia prometen no ya mantener las pensiones sino subidas disparatadas sin posibilidad alguna de poder financiarlas, y que como en Grecia se convertirían en bajadas entre un 30 y un 40%, como con Txipras, si consiguen engañar a los pensionistas y llegan al poder.
Por ello, lo primero que tienen que tener muy claro los 9,5 millones de jubilados es que si no se recorta drásticamente el despilfarro político, y tal como afirmó la OCDE en una reunión que mantuvo en Madrid hace tres semanas, la tasa de sustitución —la cuantía de la pensión media respecto al salario medio— con las medidas en marcha pasará en unos años del 83% actual al 46%, es decir, que las pensiones se verán reducidas a la mitad. Por lo tanto, el problema real al que se enfrentan los jubilados y particularmente las nuevas cohortes que se incorporarán a partir del 1 de enero próximo no es la congelación actual, sino recortes brutales en las mismas.
Lo segundo, que es imposible financiar el agujero de las pensiones ni con más impuestos —España, después de las 30 subidas fiscales del Estado y las 50 de autonomías y ayuntamientos, es ya un infierno fiscal, donde el 12% de la clase media ha sido destruido y el resto gravemente empobrecido— ni con deuda —con una deuda pública del 137% del PIB, privada del 166%, y externa neta del 86% que para ser sostenible no debería superar el 35%, España está quebrada en cuanto el BCE deje de comprarla y empiece a subir tipos— ni con los empleos basura de 600-900 euros que se creen. Analicemos estas afirmaciones para que los pensionistas actuales y futuros comprendan la situación y no se dejen engañar ni por las mentiras del PP ni por la demagogia del PSOE y de Podemos.
La primera, caída de las pensiones. En 2019 entrará en vigor la denominada Ley de Sostenibilidad, aprobada por el PP en 2013 pero que no aplicaron en espera de que el déficit mejorara, en lugar de ello ha empeorado y las consecuencias para los 350.000 o más nuevos jubilados anuales serán devastadoras. Los nuevos pensionistas se repartirán solo lo que queda después de pagar a los actuales y en función de la esperanza de vida, lo que supondrá un recorte drástico en las nuevas pensiones y mas reducciones en las actuales, que es lo que la OCDE ha valorado. Miles de funcionarios públicos que aun sin llegar a la edad reglamentaria pueden jubilarse si llevan 35 años de servicios van a jubilarse este año. Perderán unos 200 euros al mes, pero si esperan, pueden llegar a perder 500 o más.
La ‘solución’: todo menos reducir el despilfarro
En cuanto a las ‘soluciones’ de la clase política, son “todo menos reducir el despilfarro”. La primera es subir impuestos, ya que según ellos en España se pagan pocos impuestos, la presión fiscal —impuestos/PIB— es del 33,7% dicen, una patraña tan gigantesca que no hay por dónde cogerla. En 2007 la presión fiscal era del 37,5%, desde entonces las 80 subidas fiscales —Estado, CCAA y ayuntamientos— han llevado la fiscalidad al máximo de todos los tiempos, y no solo eso, es que además se reparte en la forma mas injusta que nunca. La clase trabajadora y la clase media están siendo literalmente expoliadas con tipos de IVA, IRPF, ahorro o especiales, a la cabeza de Europa, mientras las grandes fortunas vía sicavs y las grandes corporaciones pagan menos que nunca.
La trampa, la gran estafa a la gente, es utilizar un PIB oficial que es un 18% superior al PIB real. Pero si vamos a los tipos reales que recaen sobre la familia media, son de los mas elevados de Europa, 2017 ha sido el año en que las familias españolas han pagado mas impuestos en toda su historia, en concreto han tenido que trabajar 178 días para el pago de todos sus impuestos, ¡el 48,7% de su tiempo! “El esfuerzo fiscal de los españoles está por encima de la media de la UE, pero el esfuerzo para sostener el gasto público está notablemente por encima. Somos el segundo país después de Suecia, por lo que hace imperativo bajar impuestos y reducir gasto público” (1), España es hoy para la mayoría un auténtico infierno fiscal.
La otra gran ‘solución’ es la deuda, otra trampa en la que caen además muchos medios. Un conocido analista político decía hace unos días “y si aumenta el déficit, la deuda y no cumplimos con los objetivos de la UE, pues qué le vamos a hacer, otro año será”. Primero los objetivos son de la eurozona no de la UE, y después, porque “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. Con una burbuja de deuda a punto de estallar, con una necesidad anual de mas de 200.000 millones de euros para cubrir vencimientos y deuda nueva, con un BCE principal comprador de deuda que dejará de hacerlo este año, ¿quién nos va a prestar esa fabulosa cantidad de dinero?, desde luego no Guindos, porque el vicepresidente del BCE pinta cero en la política monetaria, esta es exclusiva del presidente, que será Jens Wiedman, del Bundesbank, que conoce bien la manipulación de nuestro PIB y viene con el hacha en la mano.
Autonomías: un despilfarro de 100.000 millones
El Régimen del 78, que nos robó la democracia y nos impuso un sistema oligárquico de partidos sin separación de poderes, dividió España en 17 trozos contrarios a la realidad histórica y geográfica de una de las naciones mas antiguas de Europa, para repartirse España entre sus familiares, amigos y correligionarios como si fuera un solar. El sistema autonómico es el mas ineficiente, despilfarrador y corrupto del mundo civilizado, y en no mucho tiempo, si no se produce un cambio radical, llevará a la ruina económica, política y social de nuestra gran nación.
Un sistema donde las diferentes autonomías funcionan sin control alguno. Rajoy que prometió en la campaña electoral de 2011 “enviar los hombres de negro” —intervenir— a todas las autonomías que no cumplieran los objetivos de déficit, haría justo lo contrario, “no permitiré quebrar una sola autonomía”, diría —en los estados federales las partes pueden quebrar sin problemas— y renunciaría además a cualquier control del gasto, un disparate histórico que nos lleva costados mas de 200.000 millones de euros. Aparte los mas de 100.000 millones del rescate bancario y similares, financiado todo con la mayor burbuja de deuda en términos de PIB de la historia de España en un periodo tan corto —seis años— que será la ruina de las generaciones futuras durante los próximos 50 años.
En conjunto, el Estado autonómico supone un despilfarro anual de 100.000 millones de euros respecto a lo que costaría un Estado descentralizado tipo Francia. Duplicidades entre AAPP, 36.000 millones; empresas públicas inútiles, 15.000 millones; cupo vasco-navarro, 13.000 millones; cientos de miles de enchufados, más coches oficiales que en EEUU —España es el único país de Occidente donde los concejales tienen coche con chófer—, etc. Según cifras del IGAE, entre 1995 y 2016 los salarios en el Estado han pasado de 17.800 millones a 23.700 millones, en las CCAA, de 19.100 millones a 73.300, en los ayuntamientos, de 7.900 millones a 21.800. Tomando la cifras del IGAE de 3,4 millones de funcionarios, el sueldo medio de los funcionarios del Estado es de 33.300 euros al año, frente a 42.000 para las CCAA. Un cáncer que está devorando España.
Solo acabando con las duplicidades entre AAPP el problema de las pensiones quedaría resuelto para siempre. Acabando con el cupo vasco-navarro, cerrando las 3.000 empresas públicas inútiles, acabando con los coches oficiales y demás prebendas escandalosas, el problema de la deuda quedaría resuelto. Nada de esto está en la mente de los partidos políticos, que están en lo contrario: más financiación para las autonomías y más funcionarios. Por ello, tengan claro los pensionistas actuales y futuros y los millones de asalariados con sueldos de hambre que o acaban con el Estado autonómico o este acabará con ellos, condenándolos a la pobreza e incluso a la miseria durante generaciones.
(1) “Un infierno fiscal llamado España”, J. C. Bermejo, 23/02/2018.

Doctor Ingeniero de Minas. Doctor en Ciencias Económicas. Catedrático de Economía.