miércoles, 4 de abril de 2018

Mentiras (Javier Barraycoa)


TRIBUNA
Javier Barraycoa: 

Mentiras

(La Gaceta)

Opinión
Javier Barraycoa

martes, 3 de abril de 2018

(Alexandr Solzhenitsin, El colapso de Rusia, 1998)


(Alexander Solzhenitsin, El colapso de Rusia, 1998)

“A medida que Rusia se debilita y se hunde en el caos, el Occidente civilizado oculta cada vez menos sus intenciones hacia nosotros, y algunos enemigos jurados de Rusia, como Kissinger y Brzezinski las han expresado con franqueza (“Rusia no tiene lugar” en el mapa del mundo). Hace ochenta años, en plena revolución de febrero, Alexandr Block anotaba ya con angustia en su diario: “¿Y si Rusia quedara pulverizada? ¿O se convirtiera en sierva de estados más fuertes”? Lo que pasa hoy permite, pues, considerar esa eventualidad como no inverosímil.
Que el gobierno de Usa haya deseado ardientemente, durante décadas, la derrota y el colapso de la URSS,  es normal. Pero pocos de nosotros conocen la ley PL 86-90, votada en 1959 por el Congreso useño , que llegaba cada año en forma de una sugestiva “semana de las naciones oprimidas”. Parecía prometernos a todos el final del yugo comunista. ¿A todos? No: los rusos no figuran entre las naciones allí enumeradas . Al contrario, se define claramente como opresores no al comunismo internacional, sino a Rusa, ¡a los rusos! Y esa ley sigue estando plenamente en vigor. ¿Por un malentendido? No da esa impresión. Todavía en 1997 Usa organizó una “semana de las naciones oprimidas por Rusia”: tiene aspecto de programa para el porvenir.
Durante muchos años Radio Liberty  ha sido parte muy activa en esa campaña antirrusa. Muy moderada hacia el comunismo, dirigía todos sus ataques contra las tradiciones de Rusia, incluso contra su religión y su cultura (He tenido que hablar de ello en repetidas y a dirigir a los presidentes Reagan y Busch cartas al respecto). Cualquiera  habría  creído que esa radio respondía a las necesidades de la guerra fría, pero incluso cuando llegaron los abrazos useño-rusos, la Administración de Usa se guardó muy mucho de renunciar a ella y continúa gastando millones en mantenerla. Ninguna radio rusa disfruta de tales medios. Igual que antes, Radio Liberty  no solo da noticias, sino que las interpreta de modo muy sesgado; las colorea ideológicamente  conforme a órdenes del Consejo de la Radio, dependiente del Congreso de Usa. Después del hundimiento de la URSS, Radio Liberty se ha injerido en nuestras campañas electorales, lanzando consignas de voto, dando consejos a las fracciones del subsistente Soviet Supremo sobre la táctica a adoptar: participar en el voto o impedir el quorum. Por un tiempo Radio Liberty recibió instrucciones de atacar, abuchear y mofarse de Yeltsin; después se le ordenó que le apoyara, y lo hizo sin transición. La crónica de sus actividades está llena de ejemplos de ese tipo. Durante la guerra de Chechenia se transformó por completo en una especie de radio chechena, hostil a Rusia: casi la mitad del diario hablado se consagraba a las tesis chechenas y a su propaganda, y eso varias veces al día.
¿Y quién no ha sido testigo, en los últimos años, de la injerencia abierta de Usa en nuestros asuntos? ¿Cómo olvidar la declaración del presidente Bush, antes del referéndum,  para animar la independencia de Ucrania? ¿Cómo no recordar que entre las primeras voces  de “¡Sebastopol está en Ucrania!” se oyó las del embajador useño en Kíef y después, más de una vez, la del Departamento de Estado…? ¿Cómo no contrastar la inmensa indulgencia de Usa hacia Ucrania,  con su  severidad implacable hacia Bielorrusia, con el encarnizamiento con que intentan quebrar su menor tentativa de unión con Rusia? Es fácil entenderlo: Bielorrusia lleva a cabo un plan bien  concertado para socavar el proyecto de una “unión del Báltico al Negro” –de Estonia a Crimea– para establecer un cordón sanitario contra Rusia
Otra prueba bien clara de la estrategia de cerco de Usa es, en plenas conversaciones en la ONU, el calurosos acercamiento militar con Ucrania en agosto de 1997, con las maniobras de la flota useña en el mar Negro, cerca de las costas de Crimea, junto con barcos turcos: la maniobra era menos práctica que simbólica: se quería poner de relieve la impotencia total de Rusia ¿Y qué decir de los viajes del secretario general de la ONU, tanto a Transcaucasia como a Asia central, para establecer cooperación militar entre los países de la OTAN y los de Asia Central? ¿No resultan reveladores y premonitorios?  (…)
En nuestra época, la política está determinada por la economía, si es que no se confunde con ella. No voy a hablar aquí de economía. Pero hay cosas tan sorprendentes que saltan a la vista de cualquier. Resulta obvio que Occidente necesita que Rusia quede atrasada en el terreno tecnológico. Nos sometemos con celo servil al programa del Fondo Monetario Internacional, ¿por falta de reflexión o por capitulación deliberada ante intereses ajenos? ¿Cómo puede justificarse, por ejemplo, la supresión exigida por el FMI de los impuestos relativos a la exportación de nuestro petróleo y gas? Así dejamos agotarse los recursos irremplazables de nuestro subsuelo, comprometiendo nuestro porvenir y el de nuestros descendientes. A cambio de perder esa ganancia colosal, esperamos del FMI una pequeña limosna  que no es siquiera limosna, pues de trata de préstamos con interés. ¿Hay en el mundo otro gobierno que gestione así los asuntos de su país?  (…) Nuestros dirigentes expresan públicamente su gratitud al FMI por “haber evitado dificultades a Rusia”. Es algo asombroso: al vender en saldo nuestras riquezas no aumentamos la renta nacional, sino la deuda externa. Rusia ha caído en la fosa del endeudamiento…”

lunes, 26 de marzo de 2018

¿El final de la libertad de expresión?

Correspondencia (Actuall)

¿El final de la libertad de expresión?
Muchos estamos alertados por que una proposición de ley como la de Unidos Podemos, para la protección del colectivo LGTB –me niego a incluir la “I”, porque los intersexuales son una historia muy diferente– tenga tintes de pensamiento único. O sea, que estará prohibido manifestar otro pensamiento que no sea el de ellos.
Este país, España, es cultural y espiritualmente de raíces judeo-cristianas. Además, tenemos asumida una posición democrática, con una supuesta libertad de expresión y opinión, que nos hace intelectual y humanamente ricos en valores.
Si esa ley sale aprobada, significará que  una buena parte de este país será reprimida y suprimida. Podrán, eso si, seguir criticando a los partidos políticos, a las religiones, al gobierno, a la casa real, al Madrid y al Barça, al sistema económico y financiero, al padre y a la madre, al vecino y al jefe, a los jueces, a los profesores y todo lo que se mueve... menos al colectivo LGTB.
¡Aquí pasa algo raro!
¿No hay entre nosotros abogados y organizaciones capaces de presentar un recurso al Constitucional, para que impida que, en nombre de la defensa de los derechos de ese respetable colectivo, se suprima el derecho de todos los demás ciudadanos de este país?
Un sociedad en la que no se pueda discrepar de una idea o colectivo no puede ser considerada democrática. 
Se parecerá más a una dictadura islamista, de pensamiento único, que a la casa de todos. 
¿Será que nos hemos cansado ya de libertad y queremos empezar a callar bocas? 
Lo peor es que estas iniciativas procedan de partidos políticos que supuestamente se nutren de la libertad de expresión y decisión, acerca de ideas y programas.
Por favor, seamos sensatos y no le vendamos nuestra libertad a ningún partido, ni a colectivo alguno. 
Mañana podríamos estar todos de vuelta a una dictadura peor de la que salimos.

Juan José Gil

domingo, 25 de marzo de 2018

Preparemos la rebelión

Correspondencia (Actuall)
Preparemos la rebelión
Yo no nací para rebelarme, son las circunstancias socio-políticas las que me obligan a hacerlo con absoluta convicción y como exigencia de mis criterios  y del corazón. Me rebelo por supervivencia  y en defensa de muchos (todos) los niños que ven amenazada su infancia y con ella su felicidad de por vida.
Como decía Tierno Galván en su obra ‘Anatomía de la conspiración’: “En estas circunstancias conspirar y vivir son casi lo mismo”. Estamos, sin duda, en esas especialísimas circunstancias. El Parlamento español las ha creado y los partidos conspiran contra los ciudadanos, en especial contra los niños, contra los padres, contra la familia y, por tanto contra la sociedad. No sueño ni exagero, quien no lo ve es porque está ciego o traga con la  ideología de género.
Hablo, naturalmente de la “ley mordaza LGBT” que defiende Podemos en el Parlamento, en nombre y representación del lobby LGTBI con mucho dinero y subvenciones de nuestros impuestos. 
Solo el hecho de abrir el Parlamento a ese bodrio y que muchos de nuestros “lamentables representantes”  se enfrasquen en ello, es ya motivo más que suficiente para una rebelión de la ciudadanía, que será la esclavizada a corto plazo, con sus hijos por delante.
Esa proposición de ley acumula todos los títulos posibles para llamarla abyecta y tiránica por ser mordaza ideológica, sembradora de odio:
  • Anti-naturaleza  (va contra toda ciencia y la experiencia más elementales)
  • Anti-humana (odio y violencia son sus signos de identidad)
  • Anti-democracia (totalitaria y subyugante)
  • Fanática (solo cuentan y valen sus ideas y manejos)
  • Excluyente  (o aceptas o ¡pobre de ti!)
  • Intolerante  (total violencia, si disientes: cárcel y/o multas astronómicas)
  • Patológica (produce fobia enfermiza a sus autores si alguien disiente)
  • Monotemática  (el género condiciona absolutamente todo, fantasma género)
  • Mordaza (solo ellos pueden opinar, no hables, escribas, publiques,…)
  • Disparatada (nada es homogéneo, todo es diverso por ser igual)
  • Anti-educación (educarán quienes ni saben ni entienden)
  • Tiránica  (frente a libertad, dictadura)
  • Maniquea  (unos pocos opresores, todos los demás oprimidos)
  • Anti-familia  (no existe, no se le considera, hay que destruirla)
  • Frágil  (tanta armadura y tanto plomo delatan su gran debilidad)
  • Artificial  (procrear solo por artificio, la naturaleza a la basura)
No hemos agotado sus “virtudes”; con ellas –de ser aprobada esa ley–  inundará España de estupidez adulta y de terrible desequilibrio en los menores, dadas sus  sobresalientes cualidades : sectarismo, dogmatismo, fanatismo,  obsesión,  chulería, posesión, carcundia, verriondez, odio, jibarización, ignorancia, …
Sabemos que donde impera la injusticia es muy peligroso tener razón, pero tampoco existen muros suficientes para encarcelar a la razón y a la verdad. Es mucho más razonable acabar con el pensamiento único dominador que nos tiene en este total oscurantismo. Sólo se necesita razón y ciencia con un poco de sentido común para gobernar; ¿Dónde están?  La rebelión ciudadana, la ciudadanía del sentido común y que quiere libertad, puede parar una dictadura amordazante como la que propone la ley LGTBI llena de odio.
Las ideologías son para filosofar, pero, jamás han servido para dirigir y menos para gobernar de modo surrealista  como pretende nuestro Parlamento. El surrealismo, como muy bien dice la periodista Candela Sande, es una corriente artística, no un modo razonable de gobernar. 
¿Nos van a gobernar con la surrealista ley mordaza?
Yo soy políticamente incorrecto e ideológicamente no tengo género, sí tengo sexo y muy claro desde que nací. Mi rebelión es incondicional contra esa ley que elimina radicalmente el derecho de amparo, la presunción de inocencia, la libertad de expresión, la libertad de educación y el más elemental respeto a los niños. 
Además de otros muchos ataques a la Constitución, a los derechos humanos y, lo más grave, al sentido común.
¿Acaso el Tribunal Constitucional, la justicia, la fiscalía, el Defensor del Pueblo y el Gobierno, no tienen algo que ver con la defensa y la protección de los niños y de los menores en España?  ¿O se alinean todos  ellos con la violencia ideológica desatada para dejarlos indefensos ante la estupidez planteada? Esperamos sus respuestas.
La ciudadanía tiene mucho que decir cuando sus representantes en el Parlamento son abducidos por ideologías inducidas por lobbies foráneos, en vez de estar trabajando por el bien y el servicio del pueblo al que representan y que les paga.  ¿Qué pretenden por el contrario? Buscan unir la política a una ideología (importada) para con ella tiranizar, subyugar, someter y violar a los ciudadanos. Más que justificada la rebelión de todos los padres por la libertad de sus hijos y la suya propia, ellos son los más amenazados en la educación de sus hijos y en sus propias libertades.
¿No conoces la propuesta de ley que se va a debatir en el Parlamento y a la que todos los partidos han dado un más o menos matizado placet? Urge que la leas, que la conozcas; no vas a dar crédito a que algo así pueda siquiera imaginarse. Solo calificable de corrupción mental y esquizofrenia colectiva, muy propia de la partitocracia que nos subyuga.
La corrupción dineraria es muy detestable, pero hay corrupciones mucho peores que las del dinero, eso lo vemos en partidos que nos rodean para los que ni España, ni patria, ni democracia, ni el pueblo, ni el bien común, ni … Solo “el poder”, importa a esos lamentables jefecillos  que encabezan partidos políticos. Eso es hoy España. 
¿Alguien conoce mayor corrupción? La corrupción de las mentes y de las masas es infinitamente peor que la corrupción de los bolsillos. ¿Crees que  a muchos parlamentarios les importa conocer, haber leído, saber lo que se está cociendo en el Parlamento? Hay demasiados que están allí solo por la mamandurria.  
Los ciudadanos de a pie tenemos que rebelarnos por tantas cosas como están sucediendo en este Parlamento circense y teatrero, donde se cuela tanta patraña, tanta basura, ¡tanta mordaza, en este caso!

Drociano

sábado, 24 de marzo de 2018

La fábula de las pensiones, la cigarra y la hormiga

La fábula de las pensiones, la cigarra

 y la hormiga

No hay hijos, no hay futuro: cada vez habrá menos jóvenes y más viejos, y
 una masa menor de contribuyentes deberá sostener a un número mayor 
de jubilados. Pero eso no le quita al sueño a las cantarinas y despreocupadas
 cigarras de Gobiernos y parlamentos.


Grabado que ilustra la fábula de Samaniego 'La cigarra y la hormiga'.
Grabado que ilustra la fábula de Samaniego 'La cigarra y la hormiga'.
¿Qué prefieres?: ¿Autonomías o pensiones? se pregunta y nos pregunta a los españoles 
Aleix Vidal Quadras en un clarividente artículo. Creo no equivocarme si digo que hay dos
 tipos de respuestas. Apostarán por las pensiones las hormigas que han trabajado de sol a sol 
durante toda su vida; y apostarán por las autonomías las cigarras que tocan alegremente
 la mandolina en consejerías, direcciones generales, puestos de asesores y otros entes de
 ese Estado paralelo,  innecesario y ruinoso que son las 17 comunidades.
Y por supuesto los líderes políticos, master en Cigarrería y Parasitismo. La prueba es que su 
reacción ante el abismo que se abre bajos los pies de los pensionistas se resume en un 
irresponsable “allá te las compongas”. Desde Podemos que pretende arreglarlo en modo 
pirómano: más impuestos y más jubilaciones anticipadas, hasta el PP que en “modo Pilatos”
 (su modo favorito) recomienda a la gente que suscriba planes privados. ¡No llegan a fin de
 mes y van a hacerse planes privados de pensiones!
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La bomba de relojería del sistema de pensiones ha estallado y los jubilados se han echado a 
la calle dejando en evidencia el cortoplacismo de nuestros gobernantes, que ahora pretenden 
paliar el problema con apaños propios de ‘Pepe Gotera y Otilio’, como la reforma de 2013.
“Su daltonismo les impide ver que se trata de ‘¡La demografía estúpidos!’: dentro de cuatro décadas habrá en España más septuagenarios que personas en cualquier otra franja de edad”
No van a la raíz del problema porque su daltonismo les impide ver que en este caso no se trata
 de “¡La economía estúpidos!” sino de “¡La demografía estúpidos!”.
No hay hijos, no hay futuro: son habas contadas. Y después del babyboom que se extendió
 hasta finales de los años 70, la fatal combinación de baja natalidad y aumento de la esperanza 
de vida lleva a España a la pirámide invertida, de suerte que el jubilado se convierte en un 
carga insostenible. Literalmente.
Según el Instituto Nacional de Estadística, en la primera mitad de 2017 hubo más muertes (219.835) que nacimientos (187.703), lo que arroja un saldo vegetativo negativo de más de 32.000 personas.
Si España sigue con una de las tasas de fertilidad más bajas de Europa (1’33 hijos por mujer), 
dentro de cuatro décadas habrá más septuagenarios que personas en cualquier otra franja de edad, 
como advierte Alejandro Macarrón en su libro Suicidio demográfico en Occidente y medio 
mundo: ¿A la catástrofe por la baja natalidad?
No toda la responsabilidad del invierno demográfico es atribuible a los gobernantes. Se puede
 (y se debe) fomentar la natalidad, pero, en última instancia, si las familias deciden tener hijos 
no es por las ventajas económicas. No es una cuestión de cálculo, sino de valores.
La prueba es que en los años 70 aún estaban vigentes ayudas a las familias numerosas y sin
 embargo fue entonces cuando comenzó a descender la natalidad en España. Y, sensu contrario, 
en los primeros años de la posguerra, las familias tenían el triple de hijos que ahora con
 más dificultades económicas y un nivel de renta notoriamente inferior.
La última palabra no la tienen en la Moncloa sino en cada familia que sigue siendo la república
 independiente del hogar, por más esfuerzos que haga un Estado cada vez más orwelliano por someterla.
Claro que las leyes pueden ser munición de grueso calibre para demoler la soberanía de la alcoba.
 Las legislaciones abortistas y divorcistas tienen parte de culpa en la destrucción de la familia y 
el exterminio físico de los hijos. Y la equiparación del matrimonio con las uniones homosexuales,
 implica desnaturalizarlo y deconstruir la familia, pues como apunta Francisco José Contreras 
el casamiento ya no es visto como lo ha sido durante toda la Historia, desde antes incluso del 
cristianismo: la unión entre un hombre y una mujer para tener hijos y educarlos sino 
como la certificación juridíco-social de un sentimiento entre dos adultos.
Y al revés, las leyes pueden servir para salvar la civilización, reforzando a la familia y 
fomentando la natalidad. Es lo que ocurrió en la Europa de la posguerra mundial.
En España, nuestros gobernantes impulsan el matrimonio homosexual, riegan con maná 
presupuestario a las asociaciones de gays y lesbianas y ayuntamientos y comunidades
 reparten condones  con sabor a fresa con dinero público, pero no tienen en consideración 
el papel del ama de casa y de la madre de familia. Al contrario, los poderes públicos la
 consideran una apestada.
¿Por qué no reconocer, con su correspondiente traducción económica, el trabajo de la madre 
de familia, para que la mujer que libremente quiera pueda dedicarse total o parcialmente a 
la crianza de los hijos, ocupación insustituible y esencial para la sociedad?
Fue el propio Parlamento Europeo el que en 2015 señaló la necesidad de que haya un mayor 
reconocimiento a labores como la maternidad, el cuidado de los niños o de dependientes, 
con una valoración económica: “Este trabajo es raramente remunerado y la sociedad no lo 
valora adecuadamente, pese a que contribuye al bienestar social y puede medirse con
 indicadores económicos como el PIB”.
Máxime en una Europa en que la mujer, en líneas generales, parece haber abdicado de su 
papel insustituible como motor del relevo generacional, al ser madre y criar a los hijos. 
Por una conjunción de diversos motivos:  incorporación al mercado laboral, prolongación 
del periodo formativo, retraso del  matrimonio, uso de anticonceptivos etc.
Actuall hizo recientemente un cálculo, meramente estimativo, de lo que podría suponer 
el trabajo de la madre de familia y, teniendo en cuenta las cotizaciones a la Seguridad Social,
“El salario maternal sería un primer paso para cambiar de actitud frente a la maternidad -que va camino de convertirse en una obscenidad mal vista como refleja Un mundo feliz-“
Este periódico respondía así a una necesidad expresada por distintas asociaciones y plataformas 
como la Federación Española de Familias Numerosas, cuyo director general Raúl Sánchez 
subrayaba: “es increíble que no se haya hecho un estudio sobre el valor económico que tienen 
en el PIB del trabajo en el hogar y sí un estudio sobre el impacto en el PIB del juego no regulado o la prostitución”.
El salario maternal por sí solo no paliara el complejísimo problema de las pensiones. Pero 
sería un primer paso para cambiar de actitud frente a la maternidad -que va camino de 
convertirse en una obscenidad mal vista como refleja proféticamente Un mundo feliz de Huxley-;
 y sería un acto de justicia elemental, ya que al dar a luz y criar hijos, futuros contribuyentes,
 la mujer está aportando a la sociedad savia joven.
Pero es dudoso que a las cigarras les interese otra cosa que seguir medrando y tocando 
la mandolina. Cuando lleguen, inexorables, los rigores del invierno demográfico, ya no
 estarán aquí y el marrón nos los comeremos las hormigas. 

viernes, 23 de marzo de 2018

ARSÉNICO ¡SIN COMPASIÓN! (Juan Prada Bécares)

ARSÉNICO ¡SIN COMPASIÓN!
 
Imagen relacionada Quedaron en la nebulosa del pasado aquellos tiempos de Franco en los que los cafés estaban llenos de humo de tabaco, en los que se fumaba en todas las casas y reuniones, en los que no se conocían las tragedias generalizadas por los cánceres que hoy se extienden por todo el mundo, en los que se iban remontando viejas epidemias y en los que los estudiantes se tranquilizaban con unos cigarrillos en sus exámenes y nadie echaba en falta ni quería tomar morfinas, cocaínas, anfetaminas ni otras drogas.

Bayer y otros poderosos industriales, que no podían culminar buenos negocios con su heroína ni con otros estupefacientes, los fueron imponiendo con un plan sistemático, restrictivo del consumo de tabaco, que se ha ido reduciendo en la misma proporción en que han ido aumentando los malos comportamientos y los gastos antitumorales y de luchas contra el cáncer, con sus diagnósticos precoces, sus tratamientos agresivos, y sus  tragedias consecuentes (Adjunto: ah TABACO Y CA-PULMON).

 
Las abuelas lo mismo que los médicos manejaban escalas de arsénico rebajado en forma de Licor de Fowler y sus nietos, nietas y pacientes disfrutaban de altos niveles de depuración orgánica. El Laboratorio de Recursos Naturales prescritos por el Doctor Prada Pascual lo facilitaba en frasquitos de 3.000 gotas para escalas ascendentes y descendentes durante seis meses por el equivalente a medio euro.

La Organización Mundial de la Salud  prohibió el uso de este elemento químico dejándole exclusivamente en manos de algunas entidades sanitarias que lo expenden solamente a los efectos de prolongar situaciones terminales de pacientes ricos a los que se les ha hecho de todo, como es el caso del Trisenox, trióxido de arsénico, ofrecido en forma de 10 ampollas de 10 ml, para diez días, en total 10 miligramos al precio de 3.600 euros, 360.000 euros el gramo (Adjunto: a Boletín 93).
 
Cordialmente a 2018.03.11.
 
 
Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 Abril de 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas.

Personas.