sábado, 3 de marzo de 2018

Un soneto me manda hacer Adaja, (Juan Pablo Mañueco)

‎1‎ de ‎mar. a las ‎20‎:‎31
Un soneto me manda hacer Adaja,

Un soneto me manda hacer Adaja,
que es río que desde los altos muros
de la Sierra de Amblés piensa en futuros
murallones pétreos, cuando baja.

Digo Adaja… y mi corcel de agua ataja
para ir a ver los torreones puros
con que Ávila aballesta sus conjuros,
contra el tiempo que todo cuerpo taja.

¡Mas no al río que, resoplando, viaja
desde la altura serrana extramuros,
a la ciudad en donde Ávila se encaja!

¡Entre las piedras de muralla, uros
o verracos vetones de agua!: Adaja
muge y pasa y acaricia antemuros.

Y sólo ya en Arévalo, la villa mudéjar castellana,
capital de la Moraña,
pálida de odres de abundosas lágrimas, el río se relaja.

Después de que reciba al Eresma, de estirpe segoviana,
el llano Adaja va a quedarse sin orilla,
que viene el Duero a beberse esta agua sureña de Castilla.

Juan Pablo Mañueco

Vídeo autor:

viernes, 2 de marzo de 2018

Cruda realidad / Tres modos en los que la corrección política destruye nuestra sociedad


Cruda realidad / Tres modos en los

 que la corrección política destruye

 nuestra sociedad

El día a día de lo políticamente correcto va abarcando cada vez más aspectos de
 la vida y uno siempre puede patinar en una incorrección. Lo peor es que de darle
 tanta importancia a esas nimiedades, se olvida el verdadero daño que está
 causando esa vida entre alfileres.




Lo políticamente correcto nos impide decir con sinceridad, lo que vemos con claridad.
Lo políticamente correcto nos impide decir con sinceridad, lo que vemos con claridad.
Las incesantes iniciativas de ingeniería social que llueven sobre nuestras pobres cabezas son tan 
demenciales y contrarias a la justicia, el sentido común, la naturaleza, la lógica y la civilización
 que solo en criticar esos aspectos se nos va el día, dejando pasar otros no menos graves, que son
 de los que me quiero ocupar hoy.
Porque aunque la miríada de normas que protegen lo políticamente correcto (PC) no fueran
 ninguna de esas cosas que dejo escritas, aun así serían nocivas para nuestras sociedades, por tres razones.

1. Reducen la seguridad jurídica

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La seguridad jurídica consiste, básicamente, en saber qué terreno pisamos. No tiene nada que ver con
 que las leyes sean buenas o malas, justas o injustas, convenientes o no: tiene que ver con que sean 
claras, definidas con precisión y no tantas que sea imposible conocerlas, y con que se apliquen sin excepción.
Es mejor o, al menos, más viable un Estado con leyes absurdas, pero cumplibles y estrictamente 
delimitadas, con garantías específicas para el ciudadano, que otro cuya legislación, rebosante de 
las mejores intenciones, sea tan vaga y permita a las autoridades tal grado de discrecionalidad que
 sea imposible saber con certeza cuándo se está incumpliendo la ley. Como decía Chesterton, el
 más crudo de los mapas es más útil que la vaga indicación de torcer siempre a la derecha.
Un país con baja seguridad jurídica aleja a los inversores y permite al Estado utilizar el poder de la ley contra sus enemigos políticos
También exige que las normas se cumplan todas y siempre. De lo que se trata es de reducir al mínimo 
la arbitrariedad del poder y de que el ciudadano sepa en cada momento dónde está en relación a la 
legalidad.
Un país con baja seguridad jurídica aleja a los inversores y permite al Estado utilizar el poder de la ley 
contra sus enemigos políticos valiéndose de la propia vaguedad de la norma.
El tsunami PC atenta contra esta seguridad jurídica de tres maneras. En primer lugar, multiplicando
 las normas más allá de lo que es razonable pretender que un ciudadano pueda conocer. Cuando hay 
demasiadas leyes, no hay medios materiales para conocerlas ni para hacerlas cumplir, con lo que se
 permite su vulneración rutinaria (lo que fomenta el desprecio hacia ella del ciudadano) hasta que el 
Poder decide usarla contra un ciudadano molesto.
En segundo lugar, permitiendo un altísimo grado de discrecionalidad por parte de las autoridades.
  ¿Han leído la Ley de la Memoria Histórica, última versión? Es difícil calibrar cuándo se está 
vulnerando. No digamos ya las leyes de género, o las de violencia doméstica.
Y en tercer lugar, destruyendo garantías jurídicas esenciales en nuestro ordenamiento desde
 hace milenios. La igualdad ante la ley o el principio de presunción de inocencia, por ejemplo, 
han quedado hechos unos zorros con las últimas leyes citadas.
El Estado del Bienestar se basa en un timo por el que la Administración te quita con sigilo lo que te da a bombo y platillo, porque no puede ofrecer nada que no haya arrebatado a otros previamente

2. Aumenta el intervencionismo (y el poder) del Estado sobre 

la sociedad

El Estado del Bienestar se basa en un moderno timo por el que la Administración te quita sigilosamente 
lo que te da a bombo y platillo, porque no puede ofrecer nada que no haya arrebatado a otros previamente.
Con la muerte -en la práctica histórica- de Dios, el Estado ha pasado a ocupar en la mente de 
muchos el papel de Padre todopoderoso y providente, que nos cuida y nos protege de la cuna a la tumba.
Obviemos por un momento la evidencia de que la Administración va a ser siempre menos precisa, 
delicada, justa y capaz para prestar determinados servicios que el mercado o la sociedad. Porque, 
aunque no fuera así, cada nuevo aspecto de nuestras vidas que cedemos al Estado es un poder
 nuevo que adquiere, y no creo que haga falta recordar lo que trae el exceso de poder.
Cada ley necesita recursos, burocracia y un recorte de libertades para el ciudadano. Puede, naturalmente, compensar, pero encontrar el equilibrio es difícil, y hace décadas que estamos muy lejos de él.
Las leyes de ingeniería social no sólo dan mayor poder a un Estado ya agobiantemente intervencionista,
sino que lo hacen en aspectos de nuestra vida cada vez más íntimos y esenciales: cómo nos relacionamos
 en pareja, cómo distribuimos las cargas domésticas, cómo educamos a nuestros hijos…
El Estado, con las leyes derivadas del pensamiento políticamente correcto, se convierte en una madre sobreprotectora que intenta salvaguardarnos de toda molestia

3. Nos hace débiles

El Estado, con las leyes derivadas del pensamiento políticamente correcto, se convierte en una 
madre sobreprotectora que intenta salvaguardarnos de toda molestia, de todo roce con las realidades 
amargas de la vida, de todo peligro, hasta el punto de hacer de sus hijos niños perpetuos incapaces 
de valerse por sí solos o superar la más leve frustración.
Cada día leemos en redes sociales a feministas haciendo un mundo del detalle más trivial -del 
manspreading al mansplaining, pasando por una legión de minuciosos micromachismos- y 
pidiendo el concurso de la ley para las cuestiones cotidianas más banales.
Así nos encontramos en las universidades americanas de la Ivy League colectivos de estudiantes 
que exigen zonas seguras en las que no pueda comentarse nada que hiera sus hipersensibles 
epidermis mentales, que alegan la condición de estrés postraumático tras la victoria electoral de 
Donald Trump o llaman “apropiación cultural” a que un anglo cante rancheras o se ponga rastas.
Esta burbujita acolchada tiene el enorme inconveniente, además de todo, de ser muy pequeña y 
muy artificial, porque, en el resto del universo, la vida sigue y puede llegar a ser muy perra.
Fuera hay todo un mundo que se ríe de nuestras idioteces PC y nos va a comer con patatas, quizá 
antes de lo que nos figuramos.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Denunciamos el uso político de la violencia de género. (Centro Jurídico Tomás Moro)



‎27‎ de ‎feb. a las ‎15‎:‎33

Centro Jurídico Tomás Moro
Denunciamos el uso político de la violencia de género.

Estimado amigo:

La ideología de género está contaminando de una forma silenciosa a toda la sociedad. De forma inadvertida está difundiendo falsos dogmas, algunos con mayor y otros con menor éxito, pero todos ellos financiados con nuestros impuestos.

Uno de esos dogmas es la falsamente llamada "violencia de género". Decimos falsamente pues cualquier persona, aplicando los principios de la sana crítica, sabe que la violencia no tiene género, sabe que la violencia es necesaria erradicarla en todos los ámbitos de la vida, y para ello es necesario combatirla de una forma integral.
La violencia reside en los individuos independientemente de su sexo y se manifiesta en la sociedad, en la política, en las familias, en las relaciones internacionales... creando víctimas inocentes que no pueden ser cualificadas por su sexo, y que han de ser defendidas en todo caso independientemente de su edad, sexo, raza, religión o condición económica.
No obstante, nuestros representantes políticos están haciendo un uso partidista de la violencia, pues pretenden reducir toda violencia a la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres, y ello con el claro fin de destruir a la familia.
Desde el Centro Jurídico Tomás Moro hemos estudiado las estadísticas de las principales causas de muerte no natural, y ahora te presentamos algunas de nuestras conclusiones.
Puedes ver un análisis breve de nuestro estudio en el siguiente vídeo (puedes pulsar sobre la siguiente imagen o seguir el enlace https://youtu.be/za2JNlwAhhY
https://youtu.be/we8_pPMY-R8

Evidentemente consideramos que hay violencia cuando un hombre amenaza, abusa o agrede a una mujer, pero también constata que hay violencia cuando una mujer acaba con la vida de su hijo, o cuando una mujer amenaza, abusa, o agrede a un hombre. Pero también hay violencia cuando se usa la fuerza para defender determinadas tesis políticas, hay violencia cuando se hace uso de la historia para ocultar las víctimas de persecuciones políticas o religiosas, hay violencia cuando se pretende justificar determinadas actuaciones delictivas, o se trata de justificar el terrorismo.
Todas las violencias han de ser rechazadas, han de ser combatidas, y han de ser erradicadas, no obstante para los partidos políticos con representación parlamentaria parece que sólo existe la violencia de género, y ello no es casual: su interés real no es la defensa de la víctima (de la mujer) sino la destrucción de la familia, su intención real es que las mujeres vean en los hombres a un potencial enemigo, en lugar de ver al hombre como un socio necesario en la consecución de una sociedad más justa, su intención real es tratar de transmitir que la familia natural es un riesgo para la salud de las mujeres, ocultando todas aquellas causas de mortalidad más importantes numérica y socialmente, en la que no interesa centrar el foco de la atención social por no coincidir con los cánones de corrección política.
La mal llamada violencia de género, es una manifestación más de la ideología de género, una nueva ideología que se basa en el odio entre sexos y como toda ideología de odio no trata de liberar sino de destruir, no busca la verdad, sino que fomenta el engaño.
El Centro Jurídico Tomás Moro ha realizado un estudio comparativo entre ocho significativos motivos de mortalidad, y ha desglosado los datos según el sexo de las víctimas (datos del Instituto Nacional de Estadística año 2014).

                MORTALIDAD                                   HOMBRES           MUJERES            TOTALES
1             ABORTOS                                            SIN DATOS         SIN DATOS         94796
2             SUICIDIOS                                          2938                      972                         3910
3             AHOGADOS                                       1226                      1144                      2370
4             ACCIDENTES TRAFICO                   1429                      444                         1873
5             SIDA                                                     531                         169                         700
6             ACCIDENTES TRABAJO                 443                         24                           467
7             HOMICIDIOS                                     201                         116                         317
8             VIOLENCIA DOMESTICA               9                             57                           66

Desde el Centro Jurídico Tomás Moro consideramos que es necesario comprometerse con la verdad, aunque ello suponga enfrentarse a la políticamente correcto. Por ello hemos elaborado una web (www.tomasmoro.info/datecuenta) en la que podrás comprobar estos datos, y en la que podrás leer nuestras conclusiones y propuestas.
Nosotros ya hemos hecho parte del trabajo y ahora te pedimos que veas y difundas el vídeo que puedes ver en el siguiente enlace: https://youtu.be/za2JNlwAhhY

Igualmente puedes ayudarnos de alguna de las siguientes formas:
·Difundiendo el vídeo que te hemos presentado.
· Difundiendo la web www.tomasmoro.info/datecuenta
·Reenviando este correo a todos tus contactos.
· Colaborando económicamente con este proyecto (con 5 €, 10 €, o la cantidad que consideres adecuada), realizando una donación por transferencia bancaria- BBVA, 0182-4016-05-0208517204 (IBAN ES72)-, o realizando una aportación con tarjeta bancaria o PayPal cumplimentando el formulario de nuestra web pulsando aquí.

Agradeciendo tu atención,

Todo el equipo del Centro Jurídico Tomás Moro. 

martes, 27 de febrero de 2018

El comunismo: la religión satánica

El comunismo: la religión satánica

La izquierda no soporta la visión de la cruz, y miente y retuerce la historia con tal 
de no reconocer los crímenes cometidos por sus antepasados durante el conflicto.

El comunismo surgió en el siglo XVI bajo la forma de diversas utopías basadas en el colectivismo agrario.
En el primer tercio del siglo XX, la Serpiente puso dos hediondos huevos. De ellos nacieron sendo
s repugnantes monstruos que provocaron caos, miseria, mentira, esclavitud, odio como nunca
 antes se había presenciado y millones de muertos: el nazismo y el comunismo.
La primera bestia fue desenmascarada y abatida antes de llegar a la mitad de la centuria.
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La segunda, sin embargo, sobrevivió, resistió, se adaptó, se mimetizó y logró llegar hasta nuestros días.
La primera bestia era, en realidad, más burda, y su horror y su mentira se pusieron antes de manifiesto
 a los ojos del mundo.
La segunda bestia resultó ser más astuta, más cínica, más engañosa, más refinada en su estrategia y
 eso le permitió mantenerse con vida.
Un botón de muestra: hace unos días, el líder de Izquierda Unida presentó su libro 
‘Por qué soy comunista’. El libro ha sido jaleado por los medios de izquierda, que se han
 hecho eco de las opiniones del político. Ahora bien, ¿se imaginan a cualquier diputado 
del Congreso que presentara un libro titulado ‘Por qué soy nazi’? La obra, seguramente,
 no habría siquiera llegado a las librerías; el boicot habría sido total y contundente.
La sociedad está perfectamente preparada para rechazar cualquier insinuación que tenga que
 ver con el nazismo. Esa sociedad, sin embargo, acepta sin inmutarse que un político elegido
 democráticamente escriba una obra titulada ‘Por qué soy comunista’, cuando las dos bestias 
son igualmente execrables.
Otro libro: Federico Jiménez Losantos acaba de presentar su monumental
  “Memoria del comunismo”. El filólogo y periodista turolense define al segundo monstruo
 como “una teología de sustitución” que se constituye como “una religión satánica”.
Y eso es realmente: una verdadera religión con su moral y sus preceptos 
(definidos por el dictador de turno), su tierra prometida (el paraíso del proletariado), 
sus dogmas (dictados por los mandos, que no se pueden contradecir ni siquiera levemente), 
su castigo eterno (la aniquilación o el ostracismo) y sus mesías (los líderes pasados y
 presentes, muchos de ellos auténticos criminales y genocidas).
Por eso, el enemigo de esta religión satánica no es el capitalismo que, a fin de cuentas, s
ólo es un sistema económico con un cierto poso filosófico. No; el auténtico adversario a
 batir es otra religión: el cristianismo.
Hace unos días, el ayuntamiento tripartito de Callosa de Segura removía, con nocturnidad y 
alevosía, la cruz de los Caídos, levantada en recuerdo de los 81 asesinados en el pueblo por 
el Frente Popular durante la Guerra Civil por el mero hecho de ser cristianos.
No seamos ingenuos: no se trata de un hecho menor realizado en cumplimiento de la Ley de 
Memoria Histórica. La izquierda no soporta la visión de la cruz, y miente y retuerce la historia
 con tal de no reconocer los crímenes cometidos por sus antepasados durante el conflicto.
La izquierda no tolera ver dos mil años de civilización cristiana y busca llevar a cabo una transformación total y completa de la sociedad, de sus valores, de la historia
La izquierda -y más en concreto el comunismo-, es plenamente antagónica con el cristianismo.
 No tolera ver dos mil años de civilización cristiana y busca llevar a cabo una transformación total
 y completa de la sociedad, de sus valores, de la historia.
Absolutamente todo ha de ser removido: los que eran héroes, ahora pasan a ser villanos; los hechos
 gloriosos del pasado se tornan en ignominiosos; el sistema de creencias se echa por tierra y se
 sustituye por uno completamente diferente; por cambiar, hay que cambiar hasta de patria, de 
bandera, de forma de gobierno, de cultura y de historia.
Su actitud es plenamente jacobina, lo que hace casi imposible cualquier diálogo. No digamos ya la
 búsqueda en común de la verdad, que rechazan de raíz porque viven en la mentira y el engaño.
¿Qué hacer ante esto? En primer lugar, darse cuenta de que gran parte de esta batalla es espiritual: 
es la lucha sempiterna entre el Bien y el Mal. En segundo, ponerse de parte de la Verdad, buscarla incansablemente y defenderla sin ambages. Y, en último lugar, confiar. Confiar en que la victoria es
 de esa Verdad, porque la mentira es un gigante con pies de barro, un Goliat que no resiste la 
determinación, el arrojo y el coraje de un pequeño David.
¿Habrá suficientes valientes que quieran ser David en estos tiempos que corren? Quizás ésa
 sea la pregunta que cada uno deba responder.