lunes, 25 de diciembre de 2017

Melancolía del desaparecer (Agustín de Foxá)

Melancolía del desaparecer
Agustín de Foxá (1903-1958)

“Y pensar que después que yo me muera,
aún surgirán mañanas luminosas,
que bajo un cielo azul, la primavera,
indiferente a mi mansión postrera,
se encarnará en la seda de las rosas.

Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida,
y que habrá nuevos cielos de escarlata,
bañados por la luz del sol poniente
y noches llenas de esa luz de plata,
que inundaban mi vieja serenata,
cuando aún cantaba Dios, bajo mi frente.

Y pensar que no puedo en mi egoísmo
llevarme al sol ni al cielo en mi mortaja;
que he de marchar yo solo hacia el abismo,
y que la luna brillará lo mismo
y ya no la veré desde mi caja”.



domingo, 24 de diciembre de 2017

CONTRAENSEÑANZA CATALANA (Juan Prada Bécares)

CONTRAENSEÑANZA CATALANA
ANALFABETISMO SOCIAL IMBUIDO

 La cobardía, el sanchopancismo, la corrupción y la negación de todo lo valioso y grande del pasado es la segunda naturaleza de los políticos apoltronados. La posición de hablares de corto alcance, jergas, dialectos y consensos lingüísticos, sobre idiomas generalizados, crea complejos de inferioridad rencorosos, analfabetismos sociales, en la mano de intereses especulativos difusores de fanatismos obsesivos, rupturas familiares y separatismos a su conveniencia.



La domesticación de así engañados por concesiones autonómicas de la enseñanza pública en España hace que resulte muy difícil, tal vez imposible, su reconducción práctica a la razón. Cuando el hombre se convierte en perro agresivo y lobo para el hombre es como la cabra que siempre tira al monte, incapaz de armonizarse con su colectividad ni de participar en diálogos positivos o elecciones democráticas que solamente ve en una dirección rompedora, en lucro de los amos conformadores de su espíritu, a costa del erario (Adjunto: ah CATALANES DE VERDAD).
Brillante parlamentario, habilísimo cuco que ha expulsado de su nido a todo el que le podía haber hecho sombra, no cabe pensar que el señor Rajoy esté siendo un gobernante imbécil, sino un consciente partícipe, con la riqueza pujolista y el poder mundial del dinero, en el arrastre de la monarquía al desastre disgregador republicanista.

Cordialmente a 22 de diciembre de 2017..

Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 Abril de 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.



sábado, 23 de diciembre de 2017

6 sencillas recetas para combatir las ‘fake news’ sin lanzarte a una guerra con Rusia



6 sencillas recetas para combatir las ‘fake news’ sin lanzarte a una guerra con Rusia

Indudablemente Rusia está de moda. Casi todos los días algún medio implica a ese país en alguna conspiración para hacer que el mundo occidental se tambalee con la emisión de noticias falsas.

Por supuesto, no niego que Rusia tenga interés en provocar esa inestabilidad. Hace unas semanas ya expliqué aquí mi opinión negativa sobre Putin y sobre el papel jugado con Rusia en el golpe separatista en Cataluña. Pero creo que se equivocan quienes pretenden solucionar este problema generando una paranoia social.
En el tema de la desinformación la influencia de ciertos gobiernos es incuestionable, y no sólo del ruso. 
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En este blog llevo 13 años replicando mentiras de gobiernos de diversos colores, y el de Rusia no ha sido precisamente el que más me ha tenido ocupado.

El mejor aliado de las noticias falsas: nuestras propias debilidades

Si queremos buscar a los principales responsables de que las llamadas “fake news” (como se llama ahora, absurdamente, a las noticias falsas incluso cuando se habla en español) sólo tenemos que buscar un espejo.
Sí, amigos míos: nuestra pereza y nuestra credulidad es el mejor aliado de los creadores y propagadores de bulos. Me refiero a la pereza porque es muy habitual en las redes sociales compartir noticias sin leerlas, habiendo visto sólo el titular.
Y ciertamente somos muy crédulos especialmente cuando leemos algo que concuerda con nuestros deseos. Alguien afín al partido A y que odia al partido B es mucho más propenso a cualquier noticia negativa sobre B que sobre A.
No es coherente apoyar modelos educativos basados en el mínimo esfuerzo y luego quejarte de que esos jóvenes se tragan cualquier patraña
Otro hecho que influye mucho es la educación. Y en este punto me sorprende ver el doble discurso de ciertos medios: no es coherente apoyar modelos educativos basados en el mínimo esfuerzo y luego quejarte de que esos jóvenes se tragan cualquier patraña.
Si acostumbras a alguien a no molestarse en leer, en estudiar y en documentarse bien para poder opinar, si no dejas de hacerle cree que se merece un montón de derechos sin vincularlos a ninguna responsabilidad ni obligación, lo que estás consiguiendo son personas manipulables.

6 recetas sencillas de explicar pero no fáciles de aplicar

Os propongo aquí algunas recetas sencillas contra esas intoxicaciones informativas. Y aquí tengo que reconocer que te he hecho caer en una pequeña trampa: estas recetas son sencillas se exponer, pero no fáciles de aplicar.
Implican que hagas un esfuerzo. Te corresponde a ti decidir si el premio a conseguir -que no te engañen- hace que ese esfuerzo merezca la pena. Yo creo que sí, y con creces. Aquí van las recetas:
1. No dediques más tiempo a escribir que a leer. Puede parecer un consejo paradójico dicho por alguien que tiene un blog que se actualiza a diario, pero la verdad es que todos los días, cada vez que escribo una entrada, dedico mucho más tiempo a leer y a documentarme que a escribirla.
2. No compartas titulares sin haber leído el contenido de la noticia. Y esto te lo pido también cuando compartas un titular de este blog: si me molesto en documentar y argumentar bien lo que escribo no es para que la gente lea el titular y pase olímpicamente del resto. Tenemos que ejercitar nuestra capacidad crítica y eso empieza por comprobar mínimamente lo que difundimos. 
Algunas veces he analizado en este blog noticias publicadas en ciertos medios cuyos titulares no tenían ninguna relación con el contenido de la noticia, y sin embargo esas noticias se habían viralizado. Es algo absurdo.
3. No opines sobre un tema sobre el que no tengas ningún conocimiento. Parece una perogrullada, pero uno de los vicios más extendidos es opinar sobre cualquier tema sin saber de lo que se habla.
Lo realmente enriquecedor, estés de acuerdo o no con la opinión de alguien, es ver que esa persona sabe de lo que habla, aunque su punto de vista no coincida con el tuyo.
4. No des crédito a rumores y no ayudes a difundirlos. Parece mentira lo fácil que es destruir la reputación de alguien a base de chismes, pero lamentablemente pasa todos los días.
Generalmente sólo nos damos cuenta del daño que eso provoca cuando somos víctimas de uno de esos rumores. Tengamos un poco de empatía, por favor.
5. Evita los insultos en las redes sociales. A lo mejor te preguntas qué narices tiene eso que ver con las noticias falsas, pero sí tiene relación.
Una noticia falsa va acompañada del consiguiente linchamiento contra el sujeto de esa noticia
A menudo, una noticia falsa va acompañada del consiguiente linchamiento contra el sujeto de esa noticia. Esos insultos crean un ambiente en el que el sano debate y la crítica legítima se sustituyen por una ira ciega a cualquier argumento. En ese ambiente las noticias falsas se mueven como pez en el agua.
6. Pon tu granito de arena para destapar esas noticias falsas. Esta es la parte más complicada del recetario, porque implica verificar esas noticias -lo que no siempre está a nuestro alcance- y ponernos a contrarrestarlas.
Yo para eso tengo este blog, pero no todo el mundo tiene tiempo ni conocimientos sufientes para escribir uno. Sin embargo, hoy las redes sociales nos ofrecen herramientas muy útiles para dar a conocer la verdad sin grandes esfuerzos.
Si conoces la falsedad de una noticia y no haces nada por contrarrestarla, le estás dando ventaja a los intoxicadores
Afrontar ese esfuerzo no sólo es una tarea apasionante, sino también un deber moral. Si conoces la falsedad de una noticia y no haces nada por contrarrestarla, le estás dando ventaja a los intoxicadores. Si todos hiciésemos ese pequeño esfuerzo a diario, los creadores de bulos estarían acabados.
Como ves, estas recetas requieren de una cierta disciplina, de un compromiso por nuestra parte. Por eso digo que no son fáciles de aplicar. Ahora debes elegir entre lo fácil y lo correcto. Los emisores de noticias falsas esperan que elijas lo fácil. Confían en que te dejes vencer por la pereza. Quieren que bajes la guardia para poder engañarte. ¿Se lo vas a permitir?

jueves, 21 de diciembre de 2017

Ambigüedades de la Constitución y el fracaso de las autonomías



Ambigüedades de la Constitución y el fracaso de las autonomías

Según una encuesta de octubre de este año, un 62% de los españoles desearía la recentralización de las competencias educativas y el 64% la de las de orden público. Pero el porcentaje de partidos con representación parlamentaria dispuestos a proponerla es del 0%.






España, en el callejón del gato /AMB - Actuall
España, en el callejón del gato /AMB - Actuall
Decíamos en una columna anterior que, aunque la Constitución de 1978 contribuyó a cerrar contenciosos históricos como la cuestión social, la religiosa y la de la forma de Estado, embrolló desastrosamente, sin embargo, la cuestión nacional. El espíritu de consenso y transacción condujo, en el asunto clave del sujeto de la soberanía, a una formulación constitucional contradictoria y peligrosa.
La cuestión de si la nación es España -o si lo son Cataluña, País Vasco, Galicia y demás territorios- no es sólo sentimental o retórica, como parecen creer nuestros políticos, sino central a efectos jurídico-prácticos. La soberanía nacional es la respuesta que ha dado la modernidad al enigma del poder constituyente (las revoluciones liberales arrebataron la soberanía a los reyes absolutos y se la entregaron a la nación). Los reglamentos son válidos porque desarrollan a leyes válidas; las leyes son válidas porque satisfacen condiciones de validez que en último extremo son definidas por la Constitución. La Constitución es el vértice de la pirámide jurídica, la clave de bóveda del sistema. ¿Pero por qué es válida la Constitución? Por definición, siendo la norma básica, no puede derivar su fuerza vinculante de ninguna norma anterior. Enfrentado al problema de la validez de la Constitución, Hans Kelsen, el gran teórico iuspositivista, no encontró mejor solución que postular una Grundnorm hipotética, una “constitución en sentido lógico-trascendental” que conferiría su validez a la primera constitución histórica: hay que proceder como si existiera esa norma fantasmal, pues de lo contrario se nos viene abajo todo el edificio.
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¿Qué había antes de la Constitución? La nación. La nación es soberana, o sea, está legitimada
Kelsen tuvo que hacerse trampas en el solitario porque quería construir una teoría jurídica “pura”, libre de presupuestos políticos. Pero la respuesta más plausible al problema de la validez de la Constitución viene precisamente de la Historia y de la política, y es la que identifica poder constituyente y soberanía nacional. ¿Qué había antes de la Constitución? La nación. La nación es soberana, o sea, está legitimada –en virtud de un derecho que Siéyès no dudó en llamar “natural”- para expresarse a través de un Estado y dotarse de un sistema jurídico-positivo. El poder constituyente es la nación soberana. La Constitución de 1978 se basa en la nación española, y no al revés.
En su patético esfuerzo por conseguir que “se sintieran cómodas” la media Cataluña y la media Vasconia nacionalistas (que suman juntas menos de un 7% de los votantes españoles), el constituyente de 1978 dio una formulación muy confusa a la cuestión clave de la soberanía. Sí, el artículo 2 arranca muy bien: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…”. Pero esta solemne proclamación es desmentida por la segunda parte del precepto: “… y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”.
El desastre está ya en la elección del verbo “reconocer”, que presupone un derecho preexistente: las regiones no tendrían autonomía porque la nación española haya escogido organizarse en forma descentralizada, sino porque gozarían de un derecho natural de autogobierno, anterior a la propia Constitución. Ahora bien, los territorios que gozan de un derecho natural de autogobierno son precisamente las naciones. Y así lo confirma el aserto final del artículo, que alude a algunos territorios españoles –no se especifica cuáles- como “nacionalidades”.
Al reconocer “nacionalidades” en su seno, la Constitución ponía una bomba de relojería en sus propios cimientos
La inclusión del término “nacionalidades” estuvo ya en su momento a punto de dar al traste con el proceso constituyente, cuando el nacionalista catalán Roca Junyent y el comunista Solé Tura amenazaron con abandonar la ponencia constitucional si no se aceptaba. Al final contaron con el apoyo del entonces ucedeo Herrero de Miñón, devoto de los “derechos históricos”, que se pasó en este asunto al bando nacionalista dejando en la estacada a sus compañeros de partido Pérez Llorca y Cisneros. Voces autorizadas advirtieron que, al reconocer “nacionalidades” en su seno, la Constitución ponía una bomba de relojería en sus propios cimientos. Pero se las desdeñó como fascistoides.



Miquel Roca Junyent, uno de los siete padres de la Constitución española.

Nadie ha sido capaz de explicar nunca en qué se diferencia una “nacionalidad” de una nación. Se trata a todas luces de un eufemismo para cuadrar el círculo: el imposible lógico de que España, Cataluña y País Vasco sean naciones al mismo tiempo (imposible porque “nación” es un concepto excluyente y no puede haber dos soberanías sobre un mismo territorio). El “principio de las nacionalidades” fue el invocado por Mancini a mediados del siglo XIX para explicar que cada grupo nacional debía disponer de un Estado propio, y de nuevo por Wilson en 1919 para descoyuntar el imperio austro-húngaro en naciones étnicas independientes. El significado histórico del principio de las nacionalidades es el que es.



Jordi Sole Tura, uno de los padres de la Constitución española de 1978 /EFE.

La fatal ambigüedad del artículo 2 se ve después confirmada por el reparto de competencias perpetrado por el Título VIII. Sí, a primera vista la Constitución delimita las competencias que incumben al Estado (art. 149) y a las CC.AA. (art. 148). Pero con el art. 150 vino la trampa: he aquí que el Estado puede “transferir o delegar en las CC.AA., mediante ley orgánica, facultades correspondientes a materias de titularidad estatal”. Es decir: el constituyente dejaba abierto un portillo para el progresivo vaciamiento de las competencias estatales y el engrosamiento de las autonómicas. Significativamente, no se estableció ningún mecanismo para el proceso inverso: la recentralización de competencias manejadas deslealmente por las CC.AA. La Constitución de 1978 dibuja un futuro de eterna e irreversible centrifugación del poder. Y, en efecto, el Estado ha ido desangrándose de competencias en sus taifas, hasta alcanzar un punto en el que “ya carece del peso mínimo para ejercer las funciones propias del poder central en un Estado federal” (como concluye el imprescindible estudio Recuperar España: Una propuesta desde la Constitución, del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU-San Pablo).
Los separatistas, lejos de agradecer las concesiones recibidas, las interpretaron como síntomas de debilidad
El resto ya lo sabemos. El Estado de las autonomías ha generado una hipertrofia del peso de lo público (800.000 funcionarios en 1975, tres millones en la actualidad), unos déficits y deuda pública agobiantes (que ahora la clase política se dispone a autocondonarse), una insolidaridad regional (“ni una gota de agua del Ebro saldrá de Aragón [o de Cataluña]”) y pérdida de sentido nacional sin precedentes, una casta de caciques regionales interesados en el mantenimiento y continuación de la taifalización y provistos de redes clientelares engrasadas con dinero público… Somos el único país del mundo en el que un niño no puede ser escolarizado en la lengua oficial del Estado en buena parte del territorio nacional. Leyes estatales y sentencias del Supremo son incumplidas en las regiones rebeldes. Las autonomías han puesto en almoneda el principio de legalidad mismo. Lo que debería ser zanjado por la ley es objeto de eterna transacción y negociación política, desde un espíritu bilateral en el que los gobiernos autonómicos tratan cada vez más de tú a tú al nacional. Los presidentes regionales le disputan el discurso de Navidad al rey de España y los Estatutos de Autonomía se travisten en constitucioncitas.
Todo esto se hizo “para que los nacionalistas se sintieran cómodos”. Pero el nacionalismo es insaciable por definición; los separatistas, lejos de agradecer las concesiones recibidas, las interpretaron como síntomas de debilidad y pisaron el acelerador en su proceso de construcción nacional vasca y catalana (que lo es de deconstrucción española). Hoy hay muchos más independentistas que en 1978. El Estado de las autonomías ha fracasado rotundamente en la consecución del objetivo que decía perseguir.
¿Admitiría la gente una reforma constitucional que corrigiera todo esto? Según una encuesta de octubre de este año, un 62% de los españoles desearía la recentralización de las competencias educativas y el 64% la de las de orden público. Pero el porcentaje de partidos con representación parlamentaria dispuestos a proponerla es del 0%.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Lo mejor ya ha pasado (Fernando Sánchez Dragó)



Lo mejor ya ha pasado

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ

(Elmanifiesto)


“Hay dos clases de fascistas: los fascistas y los antifascistas”, decía con la pluma mojada en tinta ácida el antifascista Ennio Flaiano, que escribió los mejores guiones de los años de esplendor del cine de su país. Fue, en Italia, el equivalente de lo que aquí eran Berlanga y Azcona. Tres nombres que no dirán nada al energúmeno iletrado que hace unos días asesinó por la espalda a un hombre de biencuyo nombre ya figura en el copioso elenco de los caídos por España. ¿Querían un muerto quienes cometen, siempre desde el lateral izquierdo o separatista, un constante delito de odio a ésta? Pues ya lo tienen, y otros llegarán. Gajes de vivir en un país okupado por lo peor de cada familia y por la gentuza que quiere sustituir el Código Penal por la Ley de Lynch. Sería desmesurado comparar el asesinato de Víctor Láinez con la muerte, ochenta y un años atrás, de quien pasó a la historia con el agridulce sobrenombre de Protomártir, pero hay paralelismos simbólicos que traza el corazón aunque la razón los rechace y asociaciones de ideas inevitables en un país cuya última guerra civil no ha terminado. Los muertos, decía Eugenio D'Ors, siempre son los mismos. Los asesinos, digo yo, también. Lo que clama al cielo de la sensatez y de la ecuanimidad es que la prensa mamporrera y el grueso de los políticos insistan en atribuir la autoría de la violencia política a la llamada ultraderecha, que en España es, por ahora, residual y casi nunca belicosa, y pasen por alto la evidencia de que los responsables del 84% (sic) de los desmanes cometidos en los últimos 30 años, sin contar los del terrorismo, son los francotiradores antisistema y los palurdos separatistas. Unos y otros gozan no sólo del favor de muchos medios de información, de la impunidad garantista, de los vientos de popa del tolerantismo y el relativismo, de la chabacana complicidad de las Redes y de la errátil demagogia de quienes cortan el jabugo del poder político, sino que gallean en las Cortes, en los gobiernos de las Taifas y en no pocos ayuntamientos, incluyendo los de las cuatro ciudades más importantes del país. Cierto es, por desgracia, que lo mejor ya ha pasado, como sostuvo Flaiano en la que quizá sea su frase más celebrada, pero lo peor, añado yo, está por llegar. ¿Nos cruzamos de brazos o hacemos algo?¡Víctor Laínez! ¡Presente! Una de las dos Españas –la de las checas, los paseos y los tiros en la nuca– acaba de helarte el corazón.
© El Mundo

martes, 19 de diciembre de 2017

GARRAPATAS ARANCELARIAS Juan Prada Bécares)

GARRAPATAS ARANCELARIAS
 
Resultado de imagen de garrapata Los políticos encumbrados que, en lugar de darle, sacan del erario sueldos y prebendas de escándalo, maniobran en propio beneficio y aprovechan el individualismo de los vasallos españoles para esquilmarlos, crear y  mantener diferencias de trato arbitrario entre ellos, erosivas de su mutuo respeto y estima, se han  establecido y se están perpetuando y alternando en el poder.
Concediéndose a si mismos (Ver adj. 1, ah MAGIA DE POLÍTICOS) y concediendo regalos, como para el solar vasco navarro (Ver adjunto 2, ah MAGIA VASCA) y ventajas (Ver adjunto 3, ah MAGIA CATALANA), hacen a unos ciudadanos detractores de otros, rompen su educación familiar y su lengua común y los ponen en riesgo permanente de ruptura de su unidad nacional, amargando la vida de los arrastrados a fanatismos sediciosos con, odios y rencores inflamables.
 
Resultado de imagen de divide y venceras 
Pueblos ibéricos ancestralmente coincidentes en el culto a la fertilidad providencial, portadores de valores humanitarios a difundir por el mundo, generando el gran imperio social de la Corona de España, capaces de comportarse heroicamente y de dar su vida por su honor y sus convicciones, han sido muchas veces maltratados y traicionados por sus dirigentes, como les está volviendo a pasar ahora, con la partitocracia que se les ha puesto encima con votaciones disgregadoras.
 
Cordialmente a 11 de diciembre de 2017.
 
Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 Abril de 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias,
Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.