Cultura castellana cantada. Se agradece promoción y se recomienda lectura de los bellos libros que salen en imagen, ya en librerías, castellanismo puro en vena:
lunes, 3 de abril de 2017
domingo, 2 de abril de 2017
¡Ánimo repúblicos, adelante MCRC! (MCRC Heliodoro Rodriguez Medina)
¡Ánimo repúblicos, adelante MCRC!
Heliodoro Rodríguez Medina
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MCRC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Somos miles de personas en toda España las que pertenecemos al MCRC: aquellos que no votamos con un objetivo claro, buscamos tener un periodo de Libertad Constituyente vía deslegitimación de los partidos políticos y por fin tener Democracia Formal.
Somos miles. Cada vez más personas se interesan por mi postura acerca de la abstención, me preguntan, se unen al Movimiento, son más o menos activos pero ya saben cuál es la mentira en la que vivimos: la ausencia total de Democracia y la inutilidad de votar para ratificar listas de partido donde el votante no elige.
Hay miles de personas que por suerte no votan; tienen motivos diferentes, todos válidos: aquel que no le interesa; el que prefiere estar con su familia; de paseo en la playa; tienen asumido que votar no es un deber. Eso ya les caracteriza.
A todos esos nos dirigimos, a aquellos no votantes para darles un objetivo, una razón, un espíritu de lucha.
Con respecto a los votantes convencidos, no hay nada que hacer: aquel que crea que vivimos en Democracia; que es mejor votar por mal menor – en lugar del bien mayor -, y que sí hay Separación de Poderes o no les importa que no haya, es muy difícil sacarlos de la confusión. No están en el error, sino en la confusión propiciada por los medios a través del consenso. A pesar de eso sí soy optimista e intento convencer a aquellos convencidos en el voto -pero ya no insisto mucho-.
Nosotros, los miles del MCRC, luchamos por la Libertad Política de forma pacífica, no votando, convenciendo a los demás de que no lo hagan y asumiendo, en muchos casos tristemente, todas las consecuencias de soledad, incomprensión y rechazo.
Gracias don Antonio García-Trevijano Forte por haber iniciado esta acción que ya solo va hacia adelante y hacia arriba. Es imparable.
sábado, 1 de abril de 2017
El mandato imperativo (carta de Juan Pablo Mañueco)
EL MANDATO IMPERATIVO: Prohibido por la
Constitución, pero existente de hecho en España (en sentido contrario al
democrático)
Una reflexión cultural y teórica sobre
un asunto político, pero desde luego sin ningún tinte partidista, lo que
estaría fuera de mis aficiones:
He leído en un blog ajeno, el análisis
que entrecomillo más abajo sobre "el mandato imperativo" en España,
prohibido por la Constitución, pero que "de facto" existe ante la
vista de todos.
1. Es decir, que de facto todos los
partidos se pasan la Constitución por el forro de sus caprichos y el arco del
triunfo de su señorío. Los diputados están sujetos a la dictadura de sus
cúpulas, ante las que no son señorías (sino siervos); los diputados sólo son
señorías ante el pueblo, por lo que en realidad, en política, no hemos salido
del Régimen señorial (previo a la Revolución francesa o a la Constitución de
Cádiz).
2. Vivimos en una democracia formal (te
dejan introducir cada cuatro años una papeleta en la urna, aunque luego las
señorías electas harán lo que les dé la gana: mejor, lo que les de la gana a
sus cúpulas). Pero realmente, el pueblo soberano no manda ni es soberano de
nada. Como en cualquier régimen absoluto o dictatorial anterior.
3. La prohibición del "mandato
imperativo" sobre el diputado (se refieren a la prohibición de que el
pueblo o elector mande nada al diputado; porque ya hemos visto que las cúpulas
de los partidos sí "mandan imperativamente" lo que les da la gana al
pobrecito y servil diputado), es EL QUID DE QUE HAYA O NO DEMOCRACIA.
Por eso, todas las Constituciones
pseudoliberales (en realidad, dictaduras de las cúpulas partidarias) españolas,
desde la de Cádiz de 1812 hasta la actual de 1978 se ocupan de PROHIBIR el
mandado imperativo al diputado (del pueblo al diputado, repetimos; no de sus
jefes verticales de partido)... Sólo con esa prohibición, que anula al pueblo,
el legislador que incluye tal cláusula en la Constitución sabe que la
DEMOCRACIA NO EXISTIRÁ, sino sólo un conjunto de promesas vacías.
Y por eso nunca falta, por entre medias
del articulado, como perdida entre él, la cláusula ANTIDEMOCRACIA.
4. El mandato imperativo (del pueblo a
sus procuradores: obligados estos a procurar LO QUE SE LES HABÍA ENCARGADO, y
no otra cosa) fue la base de los procuradores históricos en Cortes de Castilla.
Es la democracia. O para adjetivarla de alguna forma es la "democracia
castellana". Y es, como acabamos de ver, la única forma de democracia
REAL.
5/ Y eso, traducido al lenguaje de
nuestros días, consistiría en que el PROGRAMA ELECTORAL fuera de obligado
cumplimiento; al menos, las promesas principales; las cinco, las diez primeras
del programa, por ejemplo.
6. Así que, partidos españoles o
mundiales que quieran seguir el único camino posible hacia la democracia, ya lo
saben: Que el "mandato imperativo" sea del pueblo a sus
representantes dependientes, no de las cúpulas de los partidos a sus siervos en
los Parlamentos.
Ese es el quid de la democracia... Y, si
no, no.
Aquí va un enlace donde se exponen
-mediante una comedia teatral bastante divertida- estas cuestiones y otras más:
Y ahora, el entrecomillado ajeno
-ciertísimo- que ha dado origen a mis reflexiones anteriores.
"El mandato imperativo y la
disciplina de voto
No es ningún secreto que en España, así
como en otros países, los partidos dicen a sus diputados qué, cuándo y cómo
votar. Este hecho, aparentemente inocente, presenta unas consecuencias que, por
su importancia, merecen ser señaladas: la primera es que desplaza el poder del
Parlamento a las cúpulas de los partidos –los auténticos centros decisorios–,
mientras que la segunda es que se está aplicando, aunque sea de facto, el
mandato imperativo que prohíbe la Constitución es su artículo 67.2.
Por tanto, tomando este despropósito como
punto de partida, ¿por qué no reducir los 350 escaños del Parlamento a tantos
como formaciones haya representadas en él? De esta manera, bastaría con asignar
a cada uno de los grupos de la cámara un número de votos equiparable al
porcentaje de apoyos que obtuvo en las elecciones. Ese cambio, que al menos
ahorraría algunos recursos, podría acometerse debido a que la deliberación
parlamentaria actual es poco más que una mera escenificación".
Juan Carlos Calomarde García".
Por el artículo, en general, firmado:
Juan Pablo Mañueco
jueves, 30 de marzo de 2017
El mandato imperativo y la disciplina de voto (MCRC Juan Carlos Calomarde García)
El mandato imperativo y la disciplina
de voto
Juan Carlos Calomarde García
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MCRC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
No es ningún secreto que en España, así como en otros países, los partidos dicen a sus diputados qué, cuándo y cómo votar. Este hecho, aparentemente inocente, presenta unas consecuencias que, por su importancia, merecen ser señaladas: la primera es que desplaza el poder del Parlamento a las cúpulas de los partidos –los auténticos centros decisorios–, mientras que la segunda es que se está aplicando, aunque sea de facto, el mandato imperativo que prohíbe la Constitución es su artículo 67.2. Por tanto, tomando este despropósito como punto de partida, ¿por qué no reducir los 350 escaños del Parlamento a tantos como formaciones haya representadas en él? De esta manera, bastaría con asignar a cada uno de los grupos de la cámara un número de votos equiparable al porcentaje de apoyos que obtuvo en las elecciones. Ese cambio, que al menos ahorraría algunos recursos, podría acometerse debido a que la deliberación parlamentaria actual es poco más que una mera escenificación.
Esa propuesta seguramente fuera técnicamente viable –insisto, solo técnicamente– porque, en realidad, el Parlamento español funciona como un sistema de delegados de las distintas organizaciones políticas del país, el cual se sostiene gracias a un mandato explícito en el que los partidos figuran como mandantes y sus diputados como mandatarios. Ese modo de funcionar está basado en el contrato de mandato proveniente del antiguo derecho privado romano, aunque ahora haya encontrado acomodo en la política. Sin embargo, es paradójico que sea inconstitucional establecer ese vínculo entre ciudadanía y diputados, pero no entre éstos y sus correspondientes partidos. Esta incoherencia puede mantenerse gracias al socorrido eufemismo de la «disciplina de voto» que, pese a haberse sostenido a base de sanciones y promesas, permite que las cúpulas de los partidos sean quienes realmente ejerzan el poder.
Es injusto, por tanto, que la ciudadanía no se guarde ningún control sobre sus teóricos representantes, mientras que los partidos tienen en su haber toda una serie de artimañas para dirigir, desde sus respectivas sedes, las votaciones parlamentarias. Esta situación sitúa a la ciudadanía en desventaja frente a los partidos, a la vez que plantea esta cuestión: ¿de quién son los diputados? Normalmente dicha pregunta es contestada recurriendo a tópicos como que los diputados representan al «pueblo». Pero, aunque el electorado fue el que con sus votos otorgó a cada partido un determinado porcentaje de poder, no hay que olvidar que son estas organizaciones las que colocan los nombres en esas listas sobre las que luego la población vota. Por esa razón también es insignificante que los procesos electorales se lleven a cabo sobre listas abiertas o cerradas. Al respecto, la mejor manera de subsanar este agravio sería que la ciudadanía tuviera también ese mandato imperativo.
Con todo, sabemos que gracias a la línea de pensamiento desarrollada por Edmund Burke –quien, amparándose en la figura de «nación», rechazó la idea de que solo representaba a los ciudadanos–, y también por Sièyes, el mandato imperativo no figura en muchos regímenes políticos actuales. Por consiguiente, hay unos representantes que afirman representar a sus representados, aunque sin que haya ninguna garantía de ello. Por eso se termina teniendo una representación vacía, sin sentido, fundamentada exclusivamente en una confianza entre personas que no se conocen. El resultado de este entramado lo vemos a diario: «brazos de madera» alzados al unísono, sin importar ni la deliberación ni búsqueda alguna del bien común. Mientras tanto, si algún diputado decide no acatar esa «disciplina de voto» puede ser multado y/o hasta expulsado de su organización política. Ahora bien, como el acta de diputado es personal, éste pasaría a formar parte del llamado grupo mixto. No obstante, tendría más difícil repetir en otras listas, ya que el grupo mixto no se presenta a las elecciones.
miércoles, 29 de marzo de 2017
VELOS DENIGRANTES (Juan Prada Bécares)
COMO SÍMBOLOS DE
DEPENDENCIA DE UN HOMBRE
LOS VELOS O PAÑUELOS
MAHOMETANOS SON INTOLERABLES
POR PREGONAR UNA
INFERIORIDAD FEMENINA
LA GRAN MASA DE LOS CREYENTES MUSULMANES
NO SABEN QUIEN FUE MAHOMA
DEPENDIENTE DE UNA SEÑORA MILLONARIA
CRISTIANA, SUFRIDOR DE UN TRASTORNO BIPOLAR DELIRANTE
POR NEUROBRUCELOSIS DE LECHE DE OVEJA.
Adjuntos: MAHOMA VIDA Y HECHOS e ISLAM NO
EN JAPON (Ejemplo de la protección de la seguridad y la armonía colectiva
prohibiendo un adoctrinamiento salvaje).
Cordialmente a 2017.03.23
COMITÉ PDDV PARA DEFENSA
DEL
CUMPLIMIENTO DE LA
CONSTITUCIÓN
España robada (MCRC José María de la Red)
España robada
Jose María De la Red
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MCRC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Si alguna justificación pudo tener la Transición fue la de ser el punto de partida del proceso político de evolución desde la dictadura a la democracia.
La laminación por la dictadura de cualquier movimiento político partidista, salvo el PCE, disuadió a los ponentes constitucionales de que el tránsito hacia la democracia debía ser precedido de un periodo en el que los partidos políticos pudieran construir el entramado social en el que asentarse.
Los ponentes constitucionales, carentes de mandado constituyente, trasladaron a la realidad española lo dispuesto por los cuarteles generales de los ejércitos de ocupación en Italia, Alemania y demás países ocupados al final de la II Guerra Mundial.
La partidocracia, Estado de partidos, en el que los partidos, en lugar de ser instrumentos de la sociedad civil, se establecen como órganos del Estado, subvencionados por el Estado, fue la primera determinación de los que luego sería llamados impropiamente, padres de la democracia.
El segundo elemento determinante del régimen político vigente fue el diseño del sistema electoral, en el que se atribuye a los partidos la autoridad de aprobación y presentación de las listas electorales, abiertas o cerradas, y un sistema de reparto proporcional de escaños y circunscripciones plurinominales.
La autoridad de las oligarquías partidistas quedaba reforzada con el privilegio de designación de candidatos y presentación de listas.
A esto, impropia e innecesariamente, se lo llamó democracia, y con ello se cerró la posibilidad de evolución del régimen de la Transición hacia el establecimiento de un sistema democrático.
Aquella impostura ha prevalecido en España desde 1978, su desarrollo político ha sido inverso y adverso al pleno ejercicio por cada uno de los ciudadanos de sus derechos políticos democráticos.
La Libertad política sigue, desde entonces, secuestrada por los partidos, y las instituciones, en lugar de avanzar hacia la separación de poderes del Estado como garantía de la libertad frente a los abusos del poder, ha concluido con el control por del ejecutivo del legislativo y el judicial.
Lo que hoy algunos aún consideran democracia en España es un régimen político en el que no se permite el pleno ejercicio de los derechos políticos a los ciudadanos y no existe separación de poderes.
Estamos ante la tiranía de las oligarquías partidistas que se alternan en el poder en función de los resultados obtenidos en unas elecciones donde el voto no es igual, ni directo, ni se obtiene el resultado por mayoría, y que en unidad de voto se resuelve el legislativo, el ejecutivo y el judicial.
Con semejantes antecedentes a nadie debería extrañar que los escándalos de corrupción sacudan cotidianamente la conciencia de los ciudadanos, corrupción que afecta a todos los partidos, entidades e instituciones, con una Justicia incapacitada para dar una respuesta eficaz y rápida a la corrupción generalizada, que otros prefieren decir de ella que es sistémica, es decir, propia del sistema.
Lo que empezó con la UCD, cuyas campañas electorales fueron financiadas por las compañías eléctricas a cambio de reiteradas subidas de las tarifas, y luego con los fondos provenientes del Partido Socialdemócrata Alemán, el famoso caso Flick, por el que resultaron condenados en Alemania dos diputados germanos, que trajeron a las arcas del PSOE 4.000 millones de pesetas, y a Felipe González le entregaron en mano 40 millones. Pronto encontró su réplica con un joven y ambicioso político llamado José María Aznar.
El sentimiento de impunidad con el que desde las altas esferas del poder se actúa, la falta de verdaderos controles democráticos, la designación por los partidos de los miembros del Tribunal de Cuentas o del Consejo General del Poder Judicial, hace que sus resoluciones se tiñan de color partidista. Y por si fuera poco, el indulto es el instrumento de consumación de la impunidad cuando, a pesar de todo, la justicia dicta sentencia condenatoria.
Si ya tenemos democracia, como todavía, insisto, muchos creen ¿Que salida podemos tener ante tan abultados y repetidos escándalos de corrupción?
martes, 28 de marzo de 2017
ELEGÍA Y PLANTO DEL TAJO (Juan Pablo Mañueco)
ELEGÍA Y PLANTO DEL TAJO
No diga Trasvase del Tajo-Segura, diga “vergüenza nacional” y símbolo
exacto de nuestro tiempo, también
(A los historiadores del futuro, porque en nuestros días no se pueden hacer
más. Y también a la gente honesta de los partidos políticos, que han de ser
sensibles a estas cuestiones tan obvias)
I. Inicio
No diga Trasvase Tajo-Segura,
diga “Vergüenza nacional”.
Un trasvase que procura
ordeñar a un río inicial,
no es trasvase, es una locura
de un régimen dictatorial.
Si hubiera sido del Tajo Medio, quizá.
Si hubiera sido del Ebro Bajo, igual.
Pero del Tajo infante
¡es un desastre
inaugural!
II. Planteamiento
Un Trasvase vergonzoso
que además es mensual,
aunque se desborde el Segura
y se desborde el Canal,
cada mes al Niño Tajo
le vuelven a ordeñar.
Porque quien puede hacerlo,
lo vuelve y vuelve a autorizar.
No diga Trasvase del Tajo
diga “Vergüenza nacional”
¿Cree que la corrupción en España
está sólo en el financiar
de los partidos, o en un eurillo
que esta o aquella autoridad
como quien no quiere la cosa
acaso, quizá, distraerá?
¡Fíjese que ordeñan a un niño
cada mes, de forma ritual!
¡Y aunque ya sólo es barro
lo vuelven más a ordeñar!
Aunque se desborde el Segura
y se desborde el Canal,
a causa de las inundaciones
de la lluvia torrencial,
al mes siguiente… al Niño Tajo
quien sea, ¡vuelve a firmar!
¿Pero qué clase es ésta
de justa Justicia social?
¿Pero qué clase es ésta
de equidad territorial?
A Castilla empobrecida,
aún la empobrecen más.
Y de todo se habla en España
menos de la que peor está.
III. Desenlace
No diga nunca Trasvase,
sí “Vergüenza Nacional”,
y que la Historia juzgue
a quien lo llegue a autorizar.
Cada mes, cada mes,
¡a trasvasar!
IV. A los historiadores del futuro
¡Esos que hayan firmado
a esos debéis juzgar,
historiadores del futuro
esa es la España oficial!
V. Retrato y símbolo exacto de la España
de las última décadas o siglos.
La política hizo esta España
¡Y el Trasvase, os aseguro,
encarna la desigualdad
de las tierras españolas
y es su símbolo radical!
La política hizo esta España
y la fomenta artificial
mente. Por eso os digo
que el símbolo entero será,
de esta época desdichada
de desigualdad nacional
por la política fomentada
este Trasvase inmoral
VI. Elegía y planto.
¡Época de lloro dulce
en lugar de desalar!
¡Ah, símbolo de esta España
y de su desigualdad,
tan en todo y también,
mismo en lo territorial!
¡El símbolo de esta España,
ahí está en ese Canal!
Historiadores del futuro,
¡os lo acabo de señalar!
El símbolo de esta época,
El símbolo de la desigualdad.
Ahí le tenéis señalado.
¡El símbolo es ese Canal!
Juan Pablo Mañueco (2017)
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