JP Mañueco
Castellana del abeto inclinado del Monasterio de San Pedro de Arlanza
miércoles, 15 de marzo de 2017
martes, 14 de marzo de 2017
¿VOTO EN BLANCO O ABSTENCIÓN? (MCRC Dalmacio Negro)
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
El sistema de poder existente en España no es un régimen u orden político. No obstante, gente responsable e independiente sugiere votar en blanco el 20 de diciembre. El voto en blanco descalifica ciertamente a los partidos concurrentes, pero deja intacto el sistema que los produce. Eric Voegelin describió muy bien su naturaleza: mientras «en la [auténtica] ciencia política, se trata, más allá de la corrección de las proposiciones, de la verdad de la existencia», en un sistema, la verdad es intrínseca al mismo y el poder político la impone como la verdad absoluta [1].
La única respuesta política frente al sistema consiste en ejercitar el derecho de resistencia. Votar en blanco es aceptar pasivamente el sistema. Abstenerse es ejercitar la libertad -«el derecho de cada hombre a cumplir con su deber» (José Martí)- desobedeciendo pasivamente al consenso político entre los partidos del sistema.
lunes, 13 de marzo de 2017
Se disfraza de Virgen Maria y aborta frente a la catedral
Indignante,
Se disfraza de Virgen Maria y aborta frente a la catedral
El pasado miércoles 8 de marzo, las feministas argentinas aprovecharon para hacer su particular ‘aquelarre feminista”.
Una se disfrazó de Virgen María y se ‘realizó un aborto’ mostrando un feto ensangrentado. Todo ello frente a la catedral...
Perdona que te muestre la foto:
Esto constituye un verdadero ataque a la religión.
¿Qué estamos haciendo? Pedirle al Instituto Nacional Antidiscriminación que persiga este delito de odio contra la fe cristiana.
Ya son más de 25.000 personas las que pidieron al INADI que sancione a las responsables por discriminación y ataque de odio.
El obispo ya anunció una misa de reparación para el 25 de marzo, Día del Niño por Nacer.
Puedes ver todos detalles del suceso en nuestra campaña:
La mujer que se vistió de la Virgen María se llama Marina Breslin, es psicóloga y trabajó en la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia de la Provincia de Tucumán.
Es fácilmente reconocible.
De hecho ayer, ‘casualmente’ retiró su perfil de Facebook y se fue de la ciudad…
Las otras mujeres que le acompañaban también han sido identificadas.
Por eso ahora es la responsabilidad del INADI que tome cartas en el asunto
Sería indignante, que estas cosas quedarán impunes. No lo podemos admitir.
Gracias por defender nuestra fe frente a quienes la atacan con odio.
Te iré contando si hay novedades.
Un abrazo,
Luis Losada Pescador y todo el equipo de CitizenGO
PD. No podemos permitir que estos crímenes queden impunes. Escribe ahora y pide que sancionen a los responsables del delito de odio y discriminación.
Pedile al INADI que actué frente a este grave delito de odio contra la fe cristiana.
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domingo, 12 de marzo de 2017
Abstención o consentimiento (MCRC Javier Torrox)
Abstención o consentimiento
Javier Torrox
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
La proximidad de la repetición de las elecciones legislativas me anima a escribir de nuevo sobre la naturaleza de lo que sostiene a todo Gobierno. Así lo hice en una pieza titulada “Gobierno y consentimiento” que se publicó hace unos años en el diario El Independiente de Cádiz y en estas mismas páginas.
El sostenimiento de toda forma de Gobierno procede del consentimiento de los gobernados. Y esto no es así porque previamente se pudiera haber pactado que así fuera. Su supervivencia descansa en nuestro consentimiento. Basta con que los gobernados dejemos de consentir la forma de Gobierno para que ésta caiga como un ídolo de barro. No hay Gobierno capaz de resistir que más de la mitad de los gobernados deslegitime su poder negándose a participar en la farsa electoral proporcional.
El único medio pacífico del que disponemos para manifestar nuestro no consentimiento es no cooperar con la forma de Gobierno: absteniéndonos de votar en estas elecciones trucadas de proporcionalidad. Te dirán que abstenerse es tirar el voto o que la abstención beneficia a tal o cual partido. No es cierto. Todo eso no es más que propaganda, cuentos de charlatanes y trileros.
Una abstención tiene el mismo valor que un voto. Suma lo mismo que un voto. La abstención no va a parar al saco de ningún partido. Cuando votas con un sistema electoral proporcional, una ecuación convierte tu voto en una fracción cuyo valor cambia en función de a quién votas o dónde lo haces. La abstención es la única opción política actual con la que el valor de cada ser humano es igual a uno.
¿Un hombre, un voto? El fraude proporcional ha hecho una farsa de esta conquista política al convertir cada voto en una fracción de voto. La abstención no puede ser manipulada. Una abstención suma uno. El no consentimiento no puede ser manipulado. Una abstención no beneficia más que a los que la defendemos como único medio pacífico de acabar con la partitocracia del Régimen del 78. La abstención no beneficia a ningún partido estatalizado, los perjudica a todos.
El sistema electoral proporcional siempre me estafará, da igual lo que vote. Pero soy libre para dejar de consentir. No me pueden obligar a consentir. Puedo elegir no consentir y expresarlo con mi abstención. Nadie puede manipular mi abstención. Guardo mi voto para cuando pueda elegir a mi Gobierno y a mi diputado en elecciones separadas. Ni consiento el fraude ni coopero con él. Me abstengo.
Cuando la suma de abstenciones haga evidente que hemos dejado de consentir, el Gobierno caerá. Y con él, la forma de Gobierno y este chanchullo atroz que es el Régimen del 78.
viernes, 10 de marzo de 2017
Las tres leyes del progresismo (Carlo López Díaz)
Las tres leyes del progresismo
El pensamiento progresista puede sistematizarse también
mediante un número reducido de leyes sencillas. No se trata aquí de enumerar
los tópicos más comúnmente manoseados, sino de abstraer unas reglas formales.
Carlos López Díaz –
Por alguna razón misteriosa, o que al menos lo parece,
existen muchos fenómenos, estudiados por las disciplinas más diversas, que
pueden ser descritos mediante tres leyes: no dos ni cuatro, sino precisamente
tres.
Citemos por ejemplo las tres leyes de Newton, las de Kepler,
las de Mendel o las de los gases. En el campo de las ciencias sociales, Robert
Conquest propuso el trío de leyes conocidas por su nombre, y en la literatura
de ciencia-ficción son dignas de mención las populares tres leyes de la
robótica, formuladas por Isaac Asimov.
El pensamiento progresista puede sistematizarse también
mediante un número reducido de leyes sencillas. No se trata aquí de enumerar
los tópicos más comúnmente manoseados, sino de abstraer unas reglas formales,
previas a cualquier contenido concreto. Las exponemos a continuación.
“No olvidemos que el medio en que
surge el progresismo es la civilización cristiana, no la islámica, la hindú o
la china”
Primera Ley: El progreso sólo se da en una dirección
Corolario: Quien discrepe acerca de cuál sea esa dirección,
está en contra del progreso. Por ejemplo, para un progre, la legalización del
aborto es un paso más en el camino de la liberación de la mujer.
En cambio, quien considera que es todo lo contrario, un
drástico paso atrás en la defensa de la dignidad de la vida humana, será un
integrista fanático que está en contra de las mujeres y por supuesto del
progreso.
La primera ley propugna un monopolio de la verdad, lo que
implica un conflicto ineludible con la verdad revelada según el cristianismo.
No olvidemos que el medio en que surge el progresismo es la civilización
cristiana, no la islámica, la hindú o la china. Sin tener en cuenta esto, no se
entiende nada.
El progre, por mucho que presuma de tolerante y escéptico,
se cree en posesión de la verdad absoluta. También el cristiano, pero la
diferencia crucial es que el segundo no esconde el carácter indemostrado de sus
dogmas de fe.
No engaña a nadie sosteniendo que sus convicciones se
derivan exclusivamente de la razón y la ciencia (aunque no rehúse apoyarse
también en ellas), como sí hace el progre.
Dicho sea de paso, nada más falso que ese supuesto apoyo de
la ciencia a las tesis progresistas. Estas, en lo que respecta al papel de la
cultura en las diferencias entre los sexos, por ejemplo, entran en
contradicción con las abrumadoras evidencias científicas que, sin negar la
influencia del medio, ponen de relieve el enorme peso de la genética. Lo ha
expuesto ampliamente, por citar sólo a un autor, el psicólogo evolucionista
Steven Pinker, en su conocida obra ‘La tabla rasa’.
Cuando un magistrado como Antonio Salas publica en las redes
sociales determinadas reflexiones de sentido común sobre el problema de la
violencia que sufren algunas mujeres, ideas que chocan con la visión oficial de
la ideología de género, la reacción de ciertas indignadas feministas es
recomendarle al juez cursillos de formación.
Ni se les pasa por la cabeza la idea de que tal vez sean
ellas, y ellos, quienes tienen un déficit formativo, que suplen con mantras
ideológicos.
“Para un progre, la crisis de la
familia tradicional es un progreso, aunque sólo fuera porque la percibe como
una tendencia imparable e irreversible”
Segunda Ley: El progreso es inevitable a largo plazo
Corolario 1: Aquello que es (supuestamente) inevitable a
largo plazo, necesariamente será un progreso. Corolario 2: Oponerse al progreso
no sólo es inmoral, es también inútil.
Para un progre, la crisis de la familia tradicional es un
progreso, aunque sólo fuera porque la percibe como una tendencia imparable e
irreversible. No queda otra opción que asumirla como un signo de los tiempos.
De ahí la matraca de que la Iglesia debe adaptarse a las
transformaciones sociales, discurso interiorizado por una parte del propio
clero.
La segunda ley establece un evidente fatalismo histórico,
extrapolado aventuradamente a partir del avance tecnológico, desde el
descubrimiento del fuego hasta el desciframiento del genoma humano. Es sin duda
propio de una cosmovisión materialista o positivista.
Que, sin ir más lejos, el director del Proyecto Genoma
Humano, Francis S. Collins, al igual que tantos grandes científicos, sea un
ferviente cristiano, no es obstáculo para que los progres sigan recreándose en
su tosco relato maniqueísta del conflicto entre razón y fe, en el que
indefectiblemente –nos aseguran– triunfará la primera.
“Los progres despliegan un talento
innegable para distinguir entre injusticias intolerables y otras
‘comprensibles’ o incluso legítimas”
Tercera Ley: El progreso no se puede medir con la misma
escala de valores en todas partes
Las violaciones de derechos humanos en países de economía
socialista o no occidentales no son juzgadas por los progres con la misma
severidad que gastan con países democráticos.
Como mucho, admitirán la existencia de “errores” y
“excesos”, pero nunca reconocerán que el problema se encuentre en las tesis
progresistas de partida. Y con frecuencia culpan a los países democráticos de
la pobreza, el terrorismo y hasta las catástrofes climáticas.
La tercera ley está emparentada inequívocamente con el viejo
principio de que el fin justifica los medios, exacta antítesis de la ética
cristiana, como ilustró inolvidablemente Arthur Koestler en ‘El cero y el
infinito’.
Los progres despliegan un talento innegable para distinguir
entre injusticias intolerables y otras “comprensibles” o incluso legítimas, al
considerarlas como el precio inevitable que debe pagarse por el triunfo y la
supervivencia de la revolución de turno.
Así amparan desde el genocidio de La Vendée hasta los presos
de ETA; pasando, cómo no, por las criminales dictaduras socialistas del siglo
pasado y el actual. Esta bula de la que goza el comunismo no se limita a las
izquierdas.
La presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes,
expresó en una ocasión su “respeto” por los comunistas. En su disculpa cabe
suponer que no debe haber leído a Koestler… Ni a Solzhenitsyn, ni a Revel, ni
tal vez nada.
Concluyendo, el pensamiento progresista hace del progreso un
dios, y como tal invencible e incuestionable. Una patética caricatura del Dios
judeocristiano, al que no por casualidad ansía ver desterrado del espacio
público.
jueves, 9 de marzo de 2017
Reaccionarios: Los Falsos Republicanos (MCRC Paco Bono
Reaccionarios: Los Falsos Republicanos
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PACO BONO SANZ
https://www.diariorc.com/2014/04/21/reaccionarios-los-falsos-republicanos/
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Contra la libertad, la demagogia. Contra la acción para la libertad, la reacción. Son los reaccionarios los peores enemigos de la libertad colectiva, no porque su reacción pueda suponer la vuelta al pasado, cosa imposible, sino porque impide el paso hacia adelante. El reaccionario piensa de modo infantil, cree que la lógica y la razón son suficientes para restablecer lo que la psicología y la historia eliminaron, por ello cubre su rostro con los símbolos de las ideologías derrotadas primero, abandonadas después y pisoteadas por sus ascendentes en el justo momento en el que se debía arriesgar la vida por ellas: la transición. Socialistas y comunistas abandonaron sus ideas a cambio del poder que les ofrecía el heredero del dictador Franco. Sin embargo, hoy, casi cuarenta años después de consumada la fechoría, toman las banderas tricolor como si nunca las hubieran arriado. ¡Pero no renuncian a enriquecerse en el Estado de Juan Carlos! ¿Republicanos viviendo de la monarquía? ¡Farsantes! ¡Oportunistas! ¡Qué vergüenza! ¿Qué saben esos de la lealtad? ¿UGT, CCOO, los socialistas, los comunistas? ¡Unos cobardes, unos traidores, unos hipócritas! ¡La república humea en sus manos!
La Segunda República fracasó, entre otras causas, debido a que su forma de gobierno parlamentaria generaba gobiernos débiles, incapaces de actuar con la rapidez y eficacia necesarias ante el ataque del fascismo, la guerra interna del propio régimen y la conspiración del socialismo y del separatismo. La II República nació con ilusión y murió por la deslealtad. Quienes la veneran, quienes desean su vuelta, no son conscientes de que ese objetivo inalcanzable implica la peor traba para la instauración en España de una auténtica república constituida mediante la libertad colectiva. La libertad necesita primero de la verdad. Si no somos capaces de reconocer la verdad, de asumir los hechos de la historia, de aprender de sus consecuencias, jamás triunfará en España una auténtica revolución política.
Si la Segunda república fue el régimen de la deslealtad, el de Juan Carlos lo es de la traición y la mentira. ¿Cómo se atreven esos falsarios abanderados del tricolor a saltarse casi ochenta años de historia de España? ¿Han sido ellos leales a la república durante los ochenta años de Franquismo y Neofranquismo? ¿Se puede olvidar su silencio durante el Franquismo? ¿Se puede olvidar su traición y su participación en el consenso durante la transición? ¿Qué república han de defender los mismos que se han sentado en las poltronas del Estado gracias a un rey nombrado a dedo por un dictador? ¡Corrupción de la historia y de sus hechos! ¡Corrupción! ¡Desmemoria e ignorancia! No izan la bandera republicana por patriotismo, sino para tapar sus vergüenzas con ella ahora que el rey y la corona muestran ante el gran público su verdadero rostro. ¿Qué se puede esperar de todos ellos? España tiene en la actualidad una monarquía de partidos. Todos los partidos subvencionados por el Estado son formalmente órganos estatales y, por tanto, monárquicos. Recordemos esta evidencia cada vez que veamos a esa banda de trasnochados subvencionados gritando vivas a la república.
No, España no es una democracia. Punto fundamental. ¿Queremos una democracia? ¡Pues hemos de instaurar primero una república! Porque sin la forma de estado republicana, que es la garantía de la igualdad de todos ante la ley, es imposible que se establezca la forma de gobierno democrática. Bien. Deténganse aquí. Hemos vencido a los villanos de la desilusión, de la deslealtad, de la traición y de la mentira. Imaginen que así fuera. Estamos en condiciones de afrontar la verdad y de luchar por la libertad. Se abre un periodo de libertad constituyente. El pueblo español elige la forma de Estado y de gobierno participando en un referendo en el que se le plantean varias alternativas, entre ellas, la república constitucional con forma de gobierno democrática, separación de poderes, elección uninominal en distritos pequeños e independencia judicial. Piensen por un instante en esto y díganme si les apetece mirar al pasado. Respiren despacio. Sé que su corazón latirá muy deprisa. No se asusten, ello significa que han comprendido el mensaje. España, verdad, libertad, lealtad… He aquí la escalinata y los pilares de la Tercera República, la que, paradójicamente, tiene por peores enemigos a los reaccionarios de la fracasada Segunda República.
miércoles, 8 de marzo de 2017
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