sábado, 18 de febrero de 2017

La trampa de las listas abiertas (III) (MCRC Pedro M. González)

La trampa de las listas abiertas (III)



Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional


Lejos de listas abiertas (al fin y al cabo, listas), la única solución para acabar con el déficit democrático es eliminar el criterio de representación proporcional (Art. 68.3 CE78) de las elecciones generales y locales, paso decisivo para llegar a la Democracia en España. Y es que, la aplicación del criterio de proporcionalidad a las listas que se presentan en cada una de las circunscripciones hace que los “representantes” elegidos por los ciudadanos no sean más que delegados de los partidos que han elaborado esas listas, basadas en la sumisión a la cúpula del partido y no en la defensa de los intereses de los electores.
El actual sistema electoral convierte al elector en espectador pasivo e impotente ante el pacto y mercadeo de escaños y concejales, elementos fundamentales para la formación de mayorías. La representación deja de existir porque el sujeto del poder político es el partido y no el elector. El “representante” no es responsable ante el elector sino ante la máquina partidista a la que obedece servilmente para repetir en la próxima lista electoral.
La implantación de un sistema mayoritario de distrito uninominal haría que los elegidos fueran verdaderos representantes de los ciudadanos. Éstos, elegirían a un solo candidato, incluido o no en un partido, por cada uno de los distritos electorales en los que fuera divido el territorio por razón de su densidad de población. Así, la Asamblea Legislativa quedaría formada por la reunión de los representantes elegidos por cada distrito electoral. Sólo con un sistema mayoritario uninominal los ciudadanos podemos obtener representantes libres de todo mandato imperativo partidista. La responsabilidad de los representantes sería directamente ante los electores y solamente a éstos correspondería premiar o castigar su actuación política no solo cada cuatro años, sino durante toda la vigencia del mandato al poder revocar cada distrito a su representante en el curso de la legislatura a través del sistema de remoción electoral, si defrauda a las expectativas que le elevaron a la Asamblea Legislativa.
La posibilidad de exigir responsabilidades no se circunscribiría a la mayoría ya que la minoría tendría un papel fundamental como es el de controlar a aquella, siendo su fuerza suficiente para poner en marcha todo tipo de mecanismos de control.  Se daría así una auténtica responsabilidad entre el elector y SU representante.
Por otro lado, supone una ventaja adicional aunque no por ello menos importante, resultante de la supresión de las actuales discordancias entre el número de votos obtenidos y el efectivo equilibrio de poderes, que actualmente  favorece un papel preponderante a los partidos de tendencia nacionalista que ven como con obtener una cantidad de votos en el territorio de su influencia obtienen un escaño mientras que los partidos de ámbito nacional precisan para ello una cantidad superior.
Todo ello se ve superado en el sistema uninominal y mayoritario en el que la votación por distrito electoral otorga una situación de igualdad a todos los ciudadanos independientemente del la localidad o provincia donde se hallen.

viernes, 17 de febrero de 2017

Piña en Riesgo (Juan Prada Bécares)

En el númro 201 de la revista DSalud Dicovery, que tendrá a mano siendo suscriptor o puede obtener en los quioscos de prensa durante este mes de febrero, se publica, entre otros interesantes artículos, el que se titula “Eficacia terapéutica de la bromelina (Pags. 38 a 43)”.

La comercialización de la piña, ampliamente extendida por todo el mundo, no está exenta de dificultades.

Adjunto: PIÑA EN RIESGO
                                      
Cordialmente a 2017.02.03

Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 de Abril de 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.

jueves, 16 de febrero de 2017

La trampa de las listas abiertas (II) (MCRC Pedro M. González)

La trampa de las listas abiertas (II)

Pedro M. González


Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional


El carácter cuasi-administrativo de los partidos en el régimen partidocrático se traduce en la subvención estatal, pesebre perpetuo y premio a su papel en el sistema que instituye (de Institución) a los partidos en el mayor enemigo de las aspiraciones democráticas de los ciudadanos. Al no existir principio representativo sino de integración de masas, éstos solo pueden sentarse a contemplar como aquellas siglas que han votado son diferentes en el poder que fuera de él, produciéndose la quiebra entre la sociedad civil y la sociedad política. No existe principio de intermediación entre ambas
Por tanto, la solución de las listas abiertas no es más que un ejercicio de defensa propia de los partitócratas, que así reconocen prima facie la inexistencia de Democracia en España como problema cierto y tangible.
Y una sociedad que se proclame avanzada plantea los problemas sólo cuando los pueden afrontar y resolver. Hoy la sociedad se plantea a diario como problema la situación política española, situación que es fácilmente reconvertible desde el mismo momento en que asumamos que no es sino la culminación del proceso de Transición que supuso el pacto entre el franquismo, legitimado por unas elecciones sin libertad, y la admisión de los partidos políticos entonces ilegales.
Este pacto queda reflejado en la Constitución de 1978, donde se elimina la separación de poderes, los partidos políticos se constituyen en los únicos agentes políticos y se separa radicalmente la sociedad civil de la sociedad política, concediéndosenos todas las libertades (reunión, expresión…) pero negándosenos la más importante: la libertad política de elegir, controlar y deponer democráticamente a nuestros legisladores y gobernantes.
Es por ello que las libertades existentes pueden ser utilizadas para todo menos para constituir y renovar el poder político del Estado o para controlarlo. Todo este sistema político nacido del pacto entre franquistas y partidos de la oposición, exponente máximo del oportunismo social de una generación, necesita como otro instrumento para mantenerse, además de los referidos (servilismo y pactismo) a la corrupción.

miércoles, 15 de febrero de 2017

INVESTIGAMONEY, INVESTIGAMONEY E INVESTIGAMONEY, (Juan Prada Bécares)

INVESTIGAMONEY, INVESTIGAMONEY E INVESTIGAMONEY,

 Abundantes Mafias, Asociaciones y Fundaciones Mafiosas y Mafiosos Cooperantes, se lucran a cuenta de sostener y fomentar ignorancias científicas con las que asustan hábilmente a las masas humanas confiadas y estupefactas de todo el Mundo.

Tumores y enfermedades raras, con desconocimiento forzado de sus causas, se extienden, con manejos preventivos y tratos que  se cargan sobre los cuerpos y las mentes de víctimas, etiquetadas al efecto para ser llevadas dócilmente a su sacrificio por el camino de su terminalidad rentable proclamada.

Por sus hechos los conoceréis – prevenía Jesús de Nazaret de engaños a sus discípulos – pero, conviene más y es políticamente mas correcto que se marginen sus enseñanzas y no se constate que las dolencias terroríficas y los negocios que reciben abundante dinero público y privado para investigaciones de nunca acabar van   ¡viento en popa!, prometiendo soluciones exitosas más o menos  peregrinas a cinco, diez o veinte años vista, desde hace dos siglos.

          Ajunto: Reposición de TAMBOS HUMANOS.

Cordialmente a 2017.02.06

Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 de Abril de 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.

martes, 14 de febrero de 2017

La trampa de las listas abiertas (I) (MCRC Pedro M. Gonzalez)

La trampa de las listas abiertas (I)

Pedro M. González



Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional



Que con buenas intenciones se han causado los mayores daños es una evidencia histórica difícilmente cuestionable. En el actual discurso político oficial, ante la hecatombe manifiesta de la ruindad institucional y “constitucional” típicamente defensiva de quienes apalancan este régimen de partidos, unos pocos se aferran a una reformista tabla de salvación que acabe con el déficit partidocrático que ya no se puede esconder: El cambio del sistema de listas cerradas y bloqueadas de partidos por otro de listas abiertas, también de partidos.
Se trata de una burda simplificación intelectual ajena al control ciudadano sobre el representante, ya que la adopción del sistema de listas abiertas de partido, no resuelve el problema de la representación y responsabilidad del elegido frente al elector, resultando que, en cualquier caso, para ser elegido, habría forzosamente que pertenecer a la lista de un partido concreto que lo incluya. Efectivamente, para poder ser elegido, el partido, verdadero y único sujeto de la acción política,  seguiría diseñando el “menú” de elegidos a incluir en dichas listas a través de sus cúpulas, por lo que la separación entre la sociedad civil y política se mantendría de igual forma que en el actual sistema de listas cerradas, ya que el poder último, la mal llamada “soberanía”, residiría en última instancia en el partido y no en el ciudadano. Exactamente igual que ahora.
Dar carta de validez al cambio de unas listas cerradas a otras abiertas como simple solución al problema representativo supone expreso reconocimiento de que el sujeto político sea el propio partido y no el ciudadano, que únicamente puede ejercer la acción política a través de aquel, quedando de nuevo a merced de una clase política generada por la oligarquía de partidos, donde la promoción dentro y fuera del grupo partitocrático se consigue con instrumentos tan característicos como el servilismo y el pactismo. Ello no viene a significar la maldad intrínseca de los partidos políticos, cuya utilidad vehicular de las ideas y aspiraciones ciudadanas es evidente y asumida por cualquier demócrata, sino que lo sancionable es su posición como titulares del monopolio de la política insertándose en el estado como verdaderos órganos administrativos gestores de la “cosa política”.
La oligarquía de partidos, ya sea con listas abiertas o cerradas, se caracteriza por la configuración del partido como tentáculo del estado que establece su relación con el ciudadano de arriba hacia abajo, saliendo del Estado hacia el ciudadano y no al revés como verdadera asociación ciudadana de orden político destinada a proponer una determinada acción de gobierno que es precisamente su función.

domingo, 12 de febrero de 2017

Ni Listas Cerradas, Ni Listas Abiertas.(MCRC Paco Bono)

Ni Listas Cerradas, Ni Listas Abiertas.

Paco Bono


Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional


No se equivoquen, señores, las listas abiertas resultan tan fraudulentas y antidemocráticas como las listas cerradas, puesto que en ambos casos hay un dedo que las redacta: el aparato del partido estatal. ¿Cuál es el fin de una lista? La sumisión al dictador del listado. Una lista jamás puede ser canal de representación, porque la representación política consiste en el desarrollo unitario de la voluntad colectiva. Sólo un diputado puede ejercer la representación de un distrito, en tanto en cuanto, ese distrito, que Antonio García-Trevijano descubre y denomina “mónada” en su libro Teoría Pura de la República, constituye la unidad mínima de poder político.
Los distritos provinciales establecidos en España son una inutilidad, una farsa, porque es imposible que cumplan con el principio colectivo de poder ni con el fin unitario de representación. La representación debe ser ejemplar, en tanto en cuanto, el diputado único electo por distrito actúa como transmisor de un mandato imperativo, por el cual está obligado a cumplir con los compromisos que ha adoptado para con sus electores; pero también ha de ser abarcable, por lo que un distrito electoral no debe superar los 100.000 habitantes.
Quisiera ilustrar el concepto con un ejemplo. Imaginen una urbanización con veinte calles transversales a una gran avenida. Esa urbanización necesita un gobierno y una asamblea legislativa. Pongamos por caso que se decide instaurar la democracia representativa como forma de gobierno de la urbanización. En cada una de las calles se establece un distrito electoral en el que los propietarios deben elegir a un representante. Una vez celebrados los comicios, los diez representantes de distrito pasan a conformar una asamblea en la que se debate, por ejemplo, la normativa común de la urbanización y se reglamentan los usos de los bienes y espacios comunes, es decir, se legisla.
¿Pero quién ejecuta esa ley? ¿Quién gobierna la urbanización? Un presidente, con posibilidad de formar un grupo de gobierno de dos o más colaboradores. En su elección participan los propietarios de las viviendas de las diez calles, constituyendo un solo distrito. Fíjense bien en el resultado: el representante de cada calle actuaría como diputado y participaría en la legislación; el presidente de la urbanización conformaría el ejecutivo y gobernaría. Cada cual tiene su cometido. Los habitantes de la urbanización podrían vivir tranquilos y dedicarse a sus vidas.
¿Y si establecemos la democracia directa? Dirán algunos. ¿Democracia directa? ¿Qué es eso? ¿Acaso la mayoría de los habitantes de esa urbanización como los que conforman cualquier sociedad civil pueden perder su valioso tiempo con la política? No. La representación ciudadana conlleva la seguridad de que alguien está obrando por ti según la voluntad de la mayoría de los electores. Bien es cierto que hay temas trascendentales que se pueden abordar mediante la celebración de una consulta ciudadana, pero no es el caso de la multitud de asuntos menores que ocupan a un representante de distrito. ¿Y si no cumple con lo comprometido? Sencillo, se le cesa.