domingo, 12 de febrero de 2017

Ni Listas Cerradas, Ni Listas Abiertas.(MCRC Paco Bono)

Ni Listas Cerradas, Ni Listas Abiertas.

Paco Bono


Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional


No se equivoquen, señores, las listas abiertas resultan tan fraudulentas y antidemocráticas como las listas cerradas, puesto que en ambos casos hay un dedo que las redacta: el aparato del partido estatal. ¿Cuál es el fin de una lista? La sumisión al dictador del listado. Una lista jamás puede ser canal de representación, porque la representación política consiste en el desarrollo unitario de la voluntad colectiva. Sólo un diputado puede ejercer la representación de un distrito, en tanto en cuanto, ese distrito, que Antonio García-Trevijano descubre y denomina “mónada” en su libro Teoría Pura de la República, constituye la unidad mínima de poder político.
Los distritos provinciales establecidos en España son una inutilidad, una farsa, porque es imposible que cumplan con el principio colectivo de poder ni con el fin unitario de representación. La representación debe ser ejemplar, en tanto en cuanto, el diputado único electo por distrito actúa como transmisor de un mandato imperativo, por el cual está obligado a cumplir con los compromisos que ha adoptado para con sus electores; pero también ha de ser abarcable, por lo que un distrito electoral no debe superar los 100.000 habitantes.
Quisiera ilustrar el concepto con un ejemplo. Imaginen una urbanización con veinte calles transversales a una gran avenida. Esa urbanización necesita un gobierno y una asamblea legislativa. Pongamos por caso que se decide instaurar la democracia representativa como forma de gobierno de la urbanización. En cada una de las calles se establece un distrito electoral en el que los propietarios deben elegir a un representante. Una vez celebrados los comicios, los diez representantes de distrito pasan a conformar una asamblea en la que se debate, por ejemplo, la normativa común de la urbanización y se reglamentan los usos de los bienes y espacios comunes, es decir, se legisla.
¿Pero quién ejecuta esa ley? ¿Quién gobierna la urbanización? Un presidente, con posibilidad de formar un grupo de gobierno de dos o más colaboradores. En su elección participan los propietarios de las viviendas de las diez calles, constituyendo un solo distrito. Fíjense bien en el resultado: el representante de cada calle actuaría como diputado y participaría en la legislación; el presidente de la urbanización conformaría el ejecutivo y gobernaría. Cada cual tiene su cometido. Los habitantes de la urbanización podrían vivir tranquilos y dedicarse a sus vidas.
¿Y si establecemos la democracia directa? Dirán algunos. ¿Democracia directa? ¿Qué es eso? ¿Acaso la mayoría de los habitantes de esa urbanización como los que conforman cualquier sociedad civil pueden perder su valioso tiempo con la política? No. La representación ciudadana conlleva la seguridad de que alguien está obrando por ti según la voluntad de la mayoría de los electores. Bien es cierto que hay temas trascendentales que se pueden abordar mediante la celebración de una consulta ciudadana, pero no es el caso de la multitud de asuntos menores que ocupan a un representante de distrito. ¿Y si no cumple con lo comprometido? Sencillo, se le cesa.

sábado, 11 de febrero de 2017

ROMANCE DEL DÍA DE SAN VALENTÍN (Juan Pablo Mañueco)

ROMANCE DEL DÍA DE SAN VALENTÍN

Tengo amor y tu ternura.
Esto es cuanto sé de mí.
Lo demás es la escritura
del amor que en ti aprendí.

Tengo amor y tu ternura.
Esto es cuanto sé de mí.
Y te llamo mi ventura,
día de San Valentín.

En ti anudo a tu cintura
el romance que escribí,
sólo para tu lectura
al llegar San Valentín.

Este romance murmura
que cuanto yo sé de mí
y mi máxima ventura
desde el día que nací,

es cantar a tu hermosura
rimando en San Valentín.
Aquí el romance se apura…
¡No lo que siento por ti!

Juan Pablo Mañueco (2017)

Petición mejora de trenes Ávila-Madrid


Petición mejora de trenes Ávila-Madrid 




viernes, 10 de febrero de 2017

El uso simbólico de la política en el Estado de partidos (MCRC Arturo Huesca)

El uso simbólico de la política en el Estado de partidos

Arturo Huesca




Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional

Es evidente que el ordenamiento jurídico español actual no existía en 1978. Resulta del devenir vital de la sociedad en el marco de un sistema político inédito, plasmado en la primera piedra del nuevo ordenamiento jurídico inaugurado hace 37 años, la Constitución de 1978 (CE78). Esta piedra, formalmente diseñada para ser la “clave de bóveda” del nuevo sistema, ha resultado ser un peñasco, un farallón rocoso, agrietado y ajado por el tiempo, que amenaza desprendimientos inminentes. Normalmente, al pie del farallón se origina lo que los geólogos llaman “canchal”, también denominado “caos de bolas” o “berrocal”, es decir, una formación geológica, más o menos caótica, de piedras que han rodado desde ese farallón ladera abajo, debido a procesos coluviales y erosivos.
A día de hoy ningún español mínimamente informado puede mirar la Constitución vigente desde la perspectiva que usa la clase política y los propagandistas del régimen. No es el objeto de estas líneas analizar e interpretar la cronología del despropósito que destiló semejante texto; la forma de imponerla de arriba abajo, de debatirla en el seno de unas Cortes constituyentes no elegidas para tal menester, etc. Cualquier ciudadano ve que alumbrar una Constitución así, únicamente inaugura un periodo de oscuridad para la libertad y el sano desenvolvimiento de la sociedad que lo ha permitido. Han transcurrido 38 años desde que las oligarquías del franquismo blanquearon cuatro décadas de despotismo en un pacto con los jefes de los partidos. Estos, obnubilados con el poder del Estado y espoleados por las posibilidades del futuro, sacrificaron cualquier principio y abrazaron el consenso que homologó al franquismo con las oligarquías europeas. La CE78 inauguró el Estado de Partidos en España.
Un Estado de partidos es el sistema político que obtiene su legitimidad ante la ciudadanía interponiendo partidos políticos entre el Estado y el ciudadano. Carece de representación democrática y de separación de poderes. De hecho, la CE78 no separa poderes, sino que crea una pluralidad de órganos constitucionales totalmente colonizados por los partidos políticos en proporción resultante del escrutinio de las listas de partidos obtenidas por cada partido en elecciones periódicas. Normalmente en un sistema democrático existe una relación representante-representado, basada en la lealtad y el mandato, entre el diputado de distrito en Cortes y el ciudadano del distrito. Sin embargo, el Estado de partidos carece de ese tipo de relación y emplea una interfaz para interactuar con el ciudadano que simula la existencia de democracia. La expresión “como si” describiría esta circunstancia. El diputado de listas de partido se comporta “como si” representase a la provincia en la que figuró de candidato de lista; se sienta en un escaño del Congreso de los Diputados “como si” de un padre de la patria se tratara; en las Cortes se respira una épica “como sí” la soberanía del pueblo español residiera allí, etc. Sin embargo, una interfaz es solo eso: una simulación que hace posible una interacción entre el sistema Estado y el sistema sociedad. Aunque virtualice un modo de comportarse democrático, es un trampantojo de su propia naturaleza oligárquica y antidemocrática y como tal actúa. El trampantojo necesita credibilidad, mantener la ficción del “como si”, actualizar la interfaz a la última versión del software disponible. Una forma de lograrlo es mediante el “uso simbólico de la política”, que los agentes del Estado de partidos practican con fruición. No obstante, en paralelo, conviene destacar que lo contrario del “uso simbólico” es justamente atender con diligencia las cuestiones que son verdaderamente mollares para la oligarquía (todo aquello que ocupa y preocupa realmente). El grueso de las energías del Estado de partidos se dedica a defender los intereses oligopólicos de la propia clase política y de sus ramificaciones en sectores regulados de la economía, sobre todo, pero no exclusivamente. El gobierno se aplica en sintetizar una política que, más o menos descaradamente, beneficie a la clase política, sus acólitos y los directivos de la economía regulada. Seguidamente, el régimen se dedica a satisfacer, desde su propia interpretación filtrada por los partidos, las necesidades, reales o no, de los españoles. La CE78 ha tenido la virtualidad de crear un ecosistema político-institucional cuya situación de equilibrio es la proliferación exponencial del número de leyes y regulaciones. Los gobiernos centrales y autonómicos, haciendo uso de su potestad reglamentaria, se afanan de modo desconcentrado y descentralizado, en engordar el ordenamiento jurídico con un aluvión (o berrocal) de normas, regulando cualquier situación que, aunque sutilmente desviada, a alguien le parece que hay que reconducir. Esta escalada regulativa, a la que hay que unir el aguacero torrencial de leyes autonómicas de 17 microestados, no suele resolver los problemas reales de la sociedad, pero sí justifica un supuesto trabajo realizado por cientos de miles de cargos electos y “enchufados” (casi medio millón de funcionarios eventuales o de confianza). En una primera derivada, la excesiva regulación desanima al ciudadano, que es aplastado por las cargas administrativas que le suponen; además sobrecarga a las Administraciones Públicas (AAPP) y hace cundir el desánimo entre los miembros de los Cuerpos de funcionarios de la Administración General del Estado, totalmente desaprovechados, debido a la futilidad de la política que deben ayudar a implementar. En una segunda derivada, endeuda masivamente al Estado y genera corrupción rampante.
Dado que las causas son estructurales y no se atisba un cambio de reglas en el horizonte, el sistema del “uso simbólico de la política” funciona en un bucle retroalimentado negativamente, como describe la teoría de sistemas. Así hasta el infinito. El Estado de partidos tiene todos los incentivos para continuar usando simbólicamente la política. Por un lado, obtiene credibilidad porque atiende virtualmente cualquier situación y esto le es reconocido por una ciudadanía desinformada y empobrecida. Por otra parte, engorda nuestro particular spoil system ibérico, creando nuevas estructuras administrativas donde mantener estabulada a los amigos del régimen, amén de repartir fortunas con la corrupción.
Para cambiar un sistema la medida más poderosa es intervenir en sus reglas. Nada de sustituir a personas por otras teóricamente más honestas; nada de incrementar los stocks de recursos materiales, ni alterar los flujos de información. La bala de plata que acaba con este monstruo, con este problema, es la democracia representativa con voto uninominal mayoritario en distrito pequeño y la separación de poderes en origen.

jueves, 9 de febrero de 2017

TRASPLANTES BRUTALES (Juan Parad Bécares)

TRASPLANTES BRUTALES

 Francia ha hecho donantes forzosos de sus órganos a todos los franceses que mueran sin expresa oposición a tan anti-familiar medida, inscribiéndose en un Registro oficial, en el que se supone ya figuran cubiertos de entrada los propios políticos que la aprobaron.



La misma salvaje disposición se corrigió en España después de crearse un Archivo Auxiliar de la Comprobación de Voluntades, obtenido por mí ante notario, que obligaba a los dignatarios que votaron los trasplantes automáticos de los difuntos a dar ejemplo, cediendo el descuartizamiento de sus cuerpos cuando fallecieran (Adj 1: Boletín IL 14).

El Presidente del Gobierno D. Felipe González (Adj. 2: Boletín IL 19) fue consecuente con sus propias decisiones, al igual que otros Diputados responsables, pero, en su inmensa mayoría, se produjo un rechazo escandaloso a su desguace post morten y se dio paso a contar con la opinión de los parientes de los finados.

Se pueden adaptar al caso los siguientes conocidos versos de don Pedro Calderón de la Barca:

- Cuentan de un sabio que un día - tan pobre y mísero estaba,
- que sólo se sustentaba - de unas hierbas que cogía.
- ¿Habrá otro, entre sí decía, - más bobo y triste que yo?
- y cuando el rostro volvió - halló la respuesta, viendo
- que en Francia estaban comiendo - las sobras que él despreció.

Cordialmente a 2017.01.22.

Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 de Abril de 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.






miércoles, 8 de febrero de 2017

Representación Política (MCRC Paco Bono Sanz)

Representación Política

Paco Bono Sanz
http://www.diariorc.com/2014/06/09/representacion-politica/


Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC

DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional

La representación política es una de las tres columnas de la República Constitucional. República, porque nadie se encuentra por encima de la ley; constitucional, porque separa los poderes ejecutivo y legislativo, y garantiza la independencia de la función judicial, que según palabras de Montesquieu, se trata de un poder casi nulo. El poder legislativo lo componen el conjunto de representantes (diputados) de todos los distritos de España que, reunidos en asamblea, ostentan la facultad de legislar. Con la República Constitucional, la elección de los diputados se realizaría en distritos pequeños y de forma uninominal, por lo que resultaría elegido un único diputado por distrito. Don Antonio García-Trevjiano propone que se cifre el tamaño de cada uno de esos distritos en unos 100.000 habitantes. Como la población de España se aproxima a los 47.200.000 habitantes, 472 serían los diputados que formarían la Asamblea Nacional, 6 de los cuales pertenecerían a la provincia de Castellón, que cuenta con alrededor de 600.000 habitantes. Utilizaré esta provincia como ejemplo.
Los habitantes de la provincia de Castellón, como los del resto de España, no disfrutan hoy de representación ninguna. ¿Conoce alguien el nombre de los diputados de lista de partidos electos? ¿Sabemos a qué se dedican los diputados aparte de acudir al Congreso de los Diputados para representar al partido y obedecer las órdenes del jefe que los seleccionó para que fueran incluidos en sus listas electorales? Si en España no se da ningún tipo de representación política, más allá de la del propio partido y sus intereses, si los diputados no cumplen otra función que la de blanquear un falso parlamentarismo, con la República Constitucional la situación sería totalmente distinta, porque el diputado representaría y obedecería al distrito.
Hablemos de los seis diputados de distrito que corresponderían a la provincia de Castellón. ¿Cómo elegiría Castellón a esos seis diputados? Sencillo. En cada uno de los seis distritos se celebrarían elecciones a diputado de distrito para la Asamblea Nacional. ¿Quién podría optar a la diputación? Cualquier mayor de edad, milite o no en un partido político, que cumpliera con los requisitos establecidos por la junta de distrito. La campaña duraría quince días y sería gratuita. Sí, han leído bien, gratuita. Gracias al reducido tamaño del distrito, los candidatos podrían desplazarse por él con sus propios medios y tendrían, además, a su disposición todos los locales públicos, previa solicitud, según el reglamento de la junta de distrito. Los mítines dejarían de ser carísimas obras de teatro y pasarían a convertirse en auténticos foros de exposición de ideas y debate, porque a ellos acudiría la población para escuchar el mensaje directo de su candidato y para intercambiar con él preguntas y respuestas. Además, dicha gratuidad, conllevaría la prohibición de que los candidatos recibieran dinero de su partido o de cualquiera otra organización, sociedad o particular. Los candidatos disfrutarían también de espacios gratuitos en los medios de comunicación del distrito. La prensa local y provincial tendría mucho más relevancia e interés que la que tiene ahora.
¿Imagináis la campaña? Apasionante, ¿no? Las candidaturas de distrito, compuestas por un titular y su suplente, cuya función sería la de permanecer al frente de la oficina del distrito y sustituir al diputado electo en caso de que fuera cesado por la junta de distrito o por iniciativa popular, se enfrentarían las unas con las otras en igualdad de condiciones, y expondrían sus propuestas ante los ciudadanos del distrito, ávidos de escuchar y de juzgar las diferencias, muy interesados, porque en verdad estarían eligiendo a su representante. En el caso de que ninguno de los candidatos alcanzase el 51% de los votos, se celebraría una segunda vuelta entre las dos candidaturas más votadas. De esta manera, si tu candidato quedara fuera, tendrías la oportunidad de votar en la segunda vuelta en influir así en la elección final. Concluidos los comicios, el diputado de distrito tomaría posesión de su cargo, que desempeñaría entre la oficina de su distrito, abierta a los ciudadanos, y cuyos gastos serían sufragados por el distrito (no por el Estado), y la Asamblea Nacional. El sueldo del diputado también lo paga el distrito, porque el que paga, manda, y el que manda es el distrito. ¿Imagináis a vuestro diputado de distrito luchando junto con los otros cinco diputados de distrito de Castellón para que la asesina Nacional 340 fuera desdoblada? Por poner un ejemplo. ¿Imagináis la nueva situación?, ¿concebís el poder que tendría vuestro distrito y la fuerza real de la que gozaría vuestro voto? ¿No lo veis? No os frotéis los ojos, no es un sueño; se llama democracia representativa, y es posible y probable. Conquistemos juntos la libertad colectiva. La corrupción política tiene solución con la libertad y la representación, con la República Constitucional. Castellón puede estar también a la vanguardia de la libertad.