lunes, 9 de enero de 2017

El Régimen es Ilegítimo (MCRC Zoilo Caballero Narvaez)

El Régimen es Ilegítimo





Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional




Quien es partidario de las estatuas debe serlo también de Los escombros.   G.  Benn

Un gobierno o un sistema o un régimen  pueden ser ilegítimo, que yo sepa, de dos maneras:
                Una es la fuerza;  la otra, conseguir la hegemonía en las ideas y en la cultura a través de medios ilegítimos. La partidocracia pertenece a este último tipo de gobierno ilegítimo. Los artificios que utiliza son todos aquéllos que provienen de los  medios generadores de enajenación de las conciencias. La prensa, en todas sus variantes,  y la escuela, en todos los niveles, sostienen la estructura falaz de la monarquía de partidos, exenta de cualquier crítica que sea racional y  se sostenga en la verdad de la experiencia  colectiva.
                A falta de una demostración absoluta, que sólo sería posible  desde el propio suicidio de unos medios enriquecidos con nuestra ignorancia y estupidez, es necesario recurrir a señales, indicios y pruebas que, aunque puedan en algún caso ser discutidos  particularmente, el conjunto de ellas, para una mente avisada y alejada ya de la ingenuidad que propicia el régimen, es suficiente para poder emitir el diagnóstico de que el régimen que nos gobierna es ilegítimo y, por lo tanto, está pidiendo como todas las cosas ilegítimas y perniciosas para la sociedad su revolución.
                Las poderosas industrias  culturales  en las que se conjugan prensa, radio, televisión y editoriales son una patada de buey en la libertad de pensamiento del ciudadano; obligada su mente a transitar por un páramo fantasmal  de pensamientos codificados en el hemipléjico hemiciclo. La crítica partidista sólo fortalece al sistema de partido, pero, ¿por qué es falaz el sistema?, ¿por qué no está legitimado por la voluntad general?
                Porque a pesar de todos los intentos de adoctrinar y enajenar las conciencias, a pesar del diario trabajo de la casta periodística, los políticos constituyen  el grupo social peor valorado por la ciudadanía, porque muy pocos de sus líderes alcanzan la nota de aprobado y porque es voz mayoritaria en las calles de España que no tienen vergüenza.
                 Porque si por un momento nos olvidáramos del nombre de este país y de sus caras y de cómo se llaman esos que las llevan y aparecen en los medios, y viéramos lo que ocurre con Dívar, con Urdangarín, con los ERE, con los interminables bancos, con el Rey, con las televisiones, con las financiaciones  ilegales  de los partidos…, nuestras inteligencias, por muy  estupidizadas que estuvieran, no tendrían más remedio que exclamar: ¡qué podrido está ese país, tenga el nombre que tenga¡
                Porque toda esa corrupción se refiere a las instituciones del Estado. No es  la sociedad o una parte de ella la que aparece en las portadas de los periódicos o en cualquier noticiario, es el propio Estado el que se muestra en toda su bestial inmundicia y, probablemente, sólo una parte, la que  ha  sido desvelada por el insoportable hedor que emitía.
                La necesidad del régimen de mantenernos en ese estado de estupefacción, se hace evidente en cómo no renuncia a su deber  de mantener la propaganda, sin miedo al ridículo o a la contradicción, comprometido como está con bendecir la idiotez.
             Podemos encontrarnos con la situación, contraria a cualquier sentido  económico, de cómo en un  programa de  TVE, 24 horas, varios  periodistas y entre ellos  un profesor y periodista (Justino Sinova) tiene el cinismo  de sentenciar sobre la huelga de la enseñanza, pontificando, acostumbrado a su púlpito de arcipreste del buen MUNDO,  que no les pasa  nada a los profesores por  trabajar unas horas más con más alumnos y por menos dinero, y que aún menos le pasa a la calidad de la enseñanza.
 ¿Y nadie le contesta que, por supuesto, que tampoco le pasa nada a la televisión pública ni a ese informativo por desprenderse de cuatro periodistas como él, que con el locutor ya tenemos bastante para ir con el coco comido al día siguiente al  trabajo?

Fotografía: DAVID WETHEY (EFE)

sábado, 7 de enero de 2017

EL SILBO DE AFIRMACIÓN EN LA ALDEA (Miguel Hernández)

EL SILBO DE AFIRMACIÓN EN LA ALDEA

Miguel Hernández


Alto soy de mirar a las palmeras,
rudo de convivir con las montañas...
Yo me vi bajo y blando en las aceras
de una ciudad espléndida de arañas.
Difíciles barrancos de escaleras,
calladas cataratas de ascensores,
¡qué impresión de vacío!,
ocupaban el puesto de mis flores,
los aires de mis aires y mi río.
Yo vi lo más notable de lo mío
llevado del demonio, y Dios ausente.
Yo te tuve en el lejos del olvido,
aldea, huerto, fuente
en que me vi al descuido:
huerto, donde me hallé la mejor vida,
aldea, donde al aire y libremente,
en una paz meé larga y tendida.
Pero volví en seguida
mi atención a las puras existencias
de mi retiro hacia mi ausencia atento,
y todas sus ausencias
me llenaron de luz el pensamiento.
Iba mi pie sin tierra, ¡qué tormento!,
vacilando en la cera de los pisos,
con un temor continuo, un sobresalto,
que aumentaban los timbres, los avisos,
las alarmas, los hombres y el asfalto.
¡Alto!, ¡Alto!, ¡Alto!, ¡Alto!
¡Orden!, ¡Orden! ¡Qué altiva
imposición del orden una mano,
un color, un sonido!
Mi cualidad visiva,
¡ay!, perdía el sentido.
Topado por mil senos, embestido
por más de mil peligros, tentaciones,
mecánicas jaurías,
me seguían lujurias y claxones,
deseos y tranvías.
¡Cuánto labio de púrpuras teatrales,
exageradamente pecadores!
¡Cuánto vocabulario de cristales,
al frenesí llevando los colores
en una pugna, en una competencia
de originalidad y de excelencia!
¡Qué confusión! ¡Babel de las babeles!
¡Gran ciudad!: ¡gran demontre!: ¡gran puñeta!
¡el mundo sobre rieles,
y su desequilibrio en bicicleta!
Los vicios desdentados, las ancianas
echándose en las canas rosicleres,
infamia de las canas,
y aun buscando sin tuétano placeres.
Árboles, como locos, enjaulados:
Alamedas, jardines
para destuetanarse el mundo; y lados
de creación ultrajada por orines.
Huele el macho a jazmines,
y menos lo que es todo parece
la hembra oliendo a cuadra y podredumbre.
¡Ay, cómo empequeñece
andar metido en esta muchedumbre!
¡Ay!, ¿dónde está mi cumbre,
mi pureza, y el valle del sesteo
de mi ganado aquel y su pastura?
Y miro, y sólo veo
velocidad de vicio y de locura.
Todo eléctrico: todo de momento.
Nada serenidad, paz recogida.
Eléctrica la luz, la voz, el viento,
y eléctrica la vida.
Todo electricidad: todo presteza
eléctrica: la flor y la sonrisa,
el orden, la belleza,
la canción y la prisa.
Nada es por voluntad de ser, por gana,
por vocación de ser. ¿Qué hacéis las cosas
de Dios aquí: la nube, la manzana,
el borrico, las piedras y las rosas?
¡Rascacielos!: ¡qué risa!: ¡rascaleches!
¡Qué presunción los manda hasta el retiro
de Dios! ¿Cuándo será, Señor, que eches
tanta soberbia abajo de un suspiro?
¡Ascensores!: ¡qué rabia! A ver, ¿cuál sube
a la talla de un monte y sobrepasa
el perfil de una nube,
o el cardo, que de místico se abrasa
en la serrana gracia de la altura?
¡Metro!: ¡qué noche oscura
para el suicidio del que desespera!:
¡qué subterránea y vasta gusanera,
donde se cata y zumba
la labor y el secreto de la tumba!
¡Asfalto!: ¡qué impiedad para mi planta!
¡Ay, qué de menos echa
el tacto de mi pie mundos de arcilla
cuyo contacto imanta,
paisajes de cosecha,
caricias y tropiezos de semilla!
¡Ay, no encuentro, no encuentro
la plenitud del mundo en este centro!
En los naranjos dulces de mi río,
asombros de oro en estas latitudes,
oh ciudad cojitranca, desvarío,
sólo abarca mi mano plenitudes.
No concuerdo con todas estas cosas
de escaparate y de bisutería:
entre sus variedades procelosas,
es la persona mía,
como el árbol, un triste anacronismo.
Y el triste de mí mismo,
sale por su alegría,
que se quedó en el mayo de mi huerto,
de este urbano bullicio
donde no estoy de mí seguro cierto,
y es pormayor la vida como el vicio.

* * *

He medio boquiabierto
la soledad cerrada de mi huerto.
He regado las plantas:
las de mis pies impuras y otras santas,
en la sequía breve de mi ausencia
por nadie reemplazada. Se derrama,
rogándome asistencia,
el limonero al suelo, ya cansino,
de tanto agrio picudo.
En el miembro desnudo de una rama,
se le ve al ave el trino
recóndito, desnudo.
Aquí la vida es pormenor: hormiga,
muerte, cariño, pena,
piedra, horizonte, río, luz, espiga,
vidrio, surco y arena.
Aquí está la basura
en las calles, y no en los corazones.
Aquí todo se sabe y se murmura:
No puede haber oculta la criatura
mala, y menos las malas intenciones.
Nace un niño, y entera
la madre a todo el mundo del contorno.
Hay pimentón tendido en la ladera,
hay pan dentro del horno,
y el olor llena el ámbito, rebasa
los límites del marco de las puertas,
penetra en toda la casa
y panifica el aire de las huertas.
Con una paz de aceite derramado,
enciende el río un lado y otro lado
de su imposible, por eterna, huida.
Como una miel muy lenta destilada,
por la serenidad de su caída
sube la luz a las palmeras: cada
palmera se disputa
la soledad suprema de los vientos,
la delicada gloria de la fruta
y la supremacía
de la elegancia de los movimientos
en la más venturosa geografía.
Está el agua que trina de tan fría
en la pila y la alberca
donde aprendí a nadar. Están los pavos,
la Navidad se acerca,
explotando de broma en los tapiales,
con los desplantes y los gestos bravos
y las barbas con ramos de corales.
Las venas manantiales
de mi pozo serrano
me dan, en el pozal que les envío,
pureza y lustración para la mano,
para la tierra seca amor y frío.
Haciendo el hortelano,
hoy en este solaz de regadío
de mi huerto me quedo.
No quiero más ciudad, que me reduce
su visión, y su mundo me da miedo.
¡Cómo el limón reluce
encima de mi frente y la descansa!
¡Cómo apunta en el cruce
de la luz y la tierra el lilio puro!
Se combate la pita, y se remansa
el perejil en un aparte oscuro.
Hay azahar, ¡qué osadía de la nieve!
y estamos en diciembre, que hasta enero,
a oler, lucir y porfiar se atreve
en el alrededor del limonero.
Lo que haya de venir, aquí lo espero
cultivando el romero y la pobreza.
Aquí de nuevo empieza
el orden, se reanuda
el reposo, por yerros alterado,
mi vida humilde, y por humilde, muda.
Y Dios dirá, que está siempre callado.


viernes, 6 de enero de 2017

Pastranan Teresiana (Juan Pablo Mañueco)

Un vídeo corto, que resume en imágenes y texto el día que se celebraba el 500 aniversario del nacimiento de Santa Teresa, el 28 de marzo de 1515, y que me pilló ese 28 de marzo del 2015, en Pastrana (Gu), en una de las fundaciones conventuales de la Santa de Ávila.

Aquí digo y se lee lo que pasó ese día a las 5 en punto de la tarde...

miércoles, 4 de enero de 2017

¡Falsa Constitución de 1978! (MCRC Paco Bono)


¡Falsa Constitución de 1978!

Paco Bono

Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional

¡Falsa constitución de 1978! ¡Nefasta! España es anterior a ti y al consenso que perpetúas con tus horrendas definiciones y tu articulado de república bananera. ¿Quiénes denunciamos esto si no unos pocos repúblicos? ¿Dónde está la crítica en España? ¿Dónde está el pensamiento libre? ¡Presa del oportunismo y la traición! ¡Encerrado en la cúpula de cristal del consenso! Donde todos se miran y respiran el mismo aire contaminado, donde la pregunta es siempre la misma y la respuesta nunca llega. ¡Falsa constitución de 1978! ¡Nefasta! Redactada en secreto por unos pocos, como si fueras resultado de una logia. Ellos querían hacer teatro de transición, maquillar la realidad con la sonrisa podrida del carcelero que se abraza con el preso para conquistar juntos el poder y hacerse alcaides de una España sin valores.

¡¿Todos a la cárcel?! ¡No! Sólo unos pocos. Cárcel para lavar la cara, cárcel de alfombra roja, hotel del glamour por el que desfilan los leales damnificados que no tiran de la manta, no, para que sus jefes suban al estrado a repetir la expresión Estado de derecho, democracia, independencia judicial… La corrupción se ha girado como un perro para morder el tobillo de los que cayeron en desgracia. Esos que inauguraban cárceles por las que ahora pasean sus tardes con nostalgia. ¡Falsa constitución de 1978! ¡Inexistente! Ni separas los poderes, ni garantizas los derechos del individuo frente a todos; la corrupción es tu sombra. Sin embargo grandes y pequeños te defienden, corruptos y frustrados, todos yerran, unos son malvados y otros desalmados, porque no tienen memoria, no saben de ti más que un eslogan: democracia, democracia, democracia…. ¿Y dónde está? ¿Dónde? ¡Si nació muerta!

La España de la corrupción, la España que tú, falsa constitución de 1978, entregaste a los nacionalistas a causa de tu enfermedad falangista. Tú sólo fuiste la excusa, la solemne homologación del régimen neofranquista, resultado de unas ambiciones sin límites, de la inmoralidad, de la traición que te firma y de la sumisión te confirma. Dos escudos decoran tu portada para vergüenza de quienes conocen la verdad que significas, lo que pudo ser y no fue: la libertad política. Nadie habla de ella, sólo se fijan en el poder que tú consagras, ese poder incontrolado que unos cuantos partidos estatales se reparten mediante unas elecciones fraudulentas por su esencia no representativa y su consecuencia proporcional. La gente vota como si la política fuera una pasión futbolística. El poder roba y somete, los derechos se recortan, las libertades se hacen exclusivas, la gente vaga sin saber qué hacer y se entrega desesperada al primer salvador que cruza su puerta. ¡Tú!, fingida Constitución de 1978, ¡tú consagraste a Felipe Gónzalez!, luego creaste a Aznar, a Zapatero y ahora ¡nos brindas a Pablo Iglesias! Tu amante prohibido, quien te detesta en público y te desea en la cama para hacerle el amor al poder sin límites que tú le entregas.

¡Libertad Constituyente ya!

martes, 3 de enero de 2017

Piropos (Juan Manuel de Prada)

Piropos

Juan Manuel de Prada

Una secretaria judicial se ha declarado partidaria de perseguir el piropo, aduciendo que «supone una invasión a la intimidad de la mujer» y que «nadie tiene derecho a hacer un comentario sobre su aspecto físico». Sospecho que esta buena mujer confunde el piropo con la grosería burda y soez, porque no conozco a ninguna mujer española a la que le ofenda el piropo, como no conozco a nadie en sus cabales a quien le amargue un dulce. Los piropos halagan a la mujer sin complejos que los recibe, que gusta de ver celebrada espontáneamente su belleza, aunque a veces ensaye un mohín de disgusto (pero es mohín de coquetería); y la mujer sin complejos que ya no los recibe añora los piropos de antaño, cuyo recuerdo guarda como un tesoro.
Piropo significa, literalmente, 'fuego' en griego; y es como un beso de fuego que se arroja a la belleza que pasa desprevenida a nuestro lado, incendiando de rubor sus mejillas. El piropo es un impulso de la más delicada y noble estirpe, porque además de denotar finura de espíritu en quien lo improvisa (y hay piropeadores con una inspiración poética que ya quisieran para sí muchos versificadores coñazos) es desinteresado, ya que no busca recompensa (aunque conozco alguna mujer que se quedó tan prendada de la elegancia de un piropo recibido en la calle que llegó a casarse con el piropeador). El piropo es el más bello hijo de la galantería, injertada en el efusivo carácter español, que necesita conmemorar poéticamente la belleza fugitiva (y por eso Eugenio dOrs definió el piropo como «madrigal urgente»). El piropo es todo un género literario, aunque sea de transmisión oral; y pretender perseguirlo legalmente es tan desquiciado como pretender prohibir el ditirambo. Que se persiga la grosería bestial me parecería bien, como me parecería bien que se prohibiera el vómito bilioso de los zoilos, porque ambos denotan amargura y bajeza moral; pero la grosería es al piropo lo mismo que el fariseísmo a la santidad o la bravuconería a la valentía. Y no veo yo la razón por la que los santos y los valientes deban recibir el castigo que merecen los fariseos y los bravucones.


Fuera de los países latinos el piropo no se entiende y se toma por «invasión de la intimidad» y todas esas majaderías políticamente correctas de la secretaria judicial. He aquí un subproducto del puritanismo protestantoide, que nunca pudo piropear a la Virgen María (¡llena de gracia!), ni venerarla bajo las mil bellísimas advocaciones que por estas tierras se estilan, y terminó pensando desquiciadamente que todo piropo era cosa sucia y malintencionada; legado aciago que luego el negociado feminista haría suyo. Julio Camba contaba la anécdota de una escritora inglesa que, paseándose por Cádiz, fue piropeada muy galanamente por un gaditano, lo que provocó sus iras; y airada fue a denunciar al piropeador ante un guardia urbano, quien a su vez la piropeó también, provocando que a la escritora inglesa le diese un telele de furia (tal vez fuese tan fea que sospechase que los piropos eran sarcasmos). Esta anécdota demuestra que los gaditanos, amén de finísimos guasones, son gente muy sufrida y abnegada, porque hay que tener muchas tragaderas para piropear a una escritora inglesa.


Yo no acabo de entender por qué llamar 'guapa' a una mujer, si se hace -como exige el piropo- de forma ingeniosa y admirativa, pueda ofenderla e «invadir su intimidad». Puedo entender, en cambio, que el piropo ofenda a la mujer que no lo recibe, como a Hera y Atenea ofendió el juicio de Paris, hasta el extremo de que se coaligaron para amargarle la vida (y, con la suya, la de todos los troyanos); y es que nada hay tan temible como el enojo de la mujer despechada a la que han hecho sentirse fea. En este sentido, mucho más eficaz que perseguir el piropo sería declararlo obligatorio por ley, de tal modo que no hubiese mujer que no recibiese piropos al pasearse por la calle; y además debería exigirse (¡con amenaza de sanción en caso de incumplimiento!) esmero y entusiasmo al piropeador, para evitar que su piropo pareciese desganado o fingido. Así no habría discriminación alguna para las mujeres, que lejos de sentirse «invadidas en su intimidad» se sentirían unánimemente halagadas; y los hombres aguzaríamos el ingenio una barbaridad, que falta nos hace, porque la contaminación de la corrección política nos ha tornado insípidos y ramplones delante de las mujeres, por miedo a enojarlas, y chocarreros y bestiales cuando ellas no están delante, por encono de machitos resentidos. ¡Piropos que quemen en los labios y hagan arder las mejillas es lo que necesita este pueblo que se ha ido quedando sin fuego, y no majaderías políticamente correctas que vengan a apagar su rescoldo moribundo!

lunes, 2 de enero de 2017

Conceptos Políticos Básicos (MCRC Paco Bono)


Conceptos Políticos Básicos

Paco Bono


Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC

DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional
Pretendo con este artículo aclarar de forma sencilla conceptos que la mayoría de tertulianos y analistas políticos (algunos de ellos de analistas tienen bien poco) confunden por interés o por desconocimiento, ya sea porque les haya ido muy bien con las mentiras y las traiciones del régimen de 1978, ya sea porque hayan nacido y hayan sido educados, si no adoctrinados, bajo este mismo régimen. Empecemos por los conceptos de Nación y de Estado. ¿Qué es la Nación? Podría definirse como una unidad social y política fruto de los hechos de la historia (voluntarios e involuntarios) y de los accidentes geográficos, infinita en sus definiciones, pero delimitada tanto geográfica como temporalmente. ¿Qué es el Estado? El sujeto jurídico de la Nación, tal y como explica Don Antonio García-Trevijano, ya que la Nación no puede tener personalidad jurídica por sí misma. Max Weber definió también al Estado como aquél que posee el monopolio de la violencia legal. En tanto que el Estado puede obligarte a obedecer normas, a pagar impuestos, etc…

Comprendidos los conceptos de Nación y de Estado, estamos preparados para afrontar la diferencia entre forma Estado y forma de gobierno. Queda claro que la Nación, al no ser sujeto jurídico, aunque sí que sea una realidad objetiva, necesita del Estado para establecer su forma política. Formas de Estado son, por ejemplo, la monarquía y la república. Formas de gobierno serían el parlamentarismo, la partidocracia, la democracia… España tiene una forma de Estado monárquica y una forma de gobierno partidocrática (gobierno de partidos subvencionados por el Estado).
Definidas Nación y Estado, y forma de Estado y forma de gobierno, conozcamos la diferencia entre régimen y sistema. ¿Por qué decimos los repúblicos que en España hay un régimen político en lugar de un sistema político? Porque es régimen aquella estructura de poder en la que es el Estado el que ordena a la Nación. En cambio, es sistema aquella estructura de poder en la que es la Nación la que ordena al Estado. Como Franco (Estado) nombró heredero a Juan Carlos (Estado), y el nuevo Rey nombró presidente a Suárez (Estado), y el presidente del gobierno organizó el consenso, el reparto de poder y dividió a la Nación en 19 autonomías… En España hay un régimen de poder.

A continuación, quisiera ayudarles, como hicieron conmigo, a que puedan definir su posición política y social. Se puede ser de izquierdas y de derechas (de centro sólo es quien ostenta el poder, pues goza de la centralidad). Pero la diferencia está en si lo eres desde el punto de vista de la libertad (izquierda y derecha política) o desde la perspectiva de la igualdad (izquierda y derecha social). Yo soy políticamente de izquierdas, puesto que antepongo la libertad a cualquier ideología, lucho por la libertad política, la libertad de todos, porque sé que para que yo sea libre, todos tienen que ser libres. Sin embargo, socialmente no me defino, no me interesa, no mientras no exista un sistema de poder democrático fundado sobre la libertad constituyente (la libertad colectiva). Todos los partidos subvencionados por el Estado y que aceptan este régimen de poder fundado por Franco son políticamente de derechas, si no de extrema derecha. En cambio, son socialmente de izquierdas, de derechas o simplemente socialdemócratas.

La socialdemocracia busca la integración de las masas en el Estado, por eso desprecia la representación ciudadana, porque defiende la aberración de que el pueblo está representado a través de unos partidos estatales que dice, “garantizan” el Estado de bienestar (inventado por Bismarck). La mayoría de los países de Europa (salvo Francia, Gran Bretaña y Suiza) tienen regímenes de poder con forma de gobierno partidocrática de ideología socialdemócrata. La alternativa está en el liberalismo político, cuyo ejemplo es Gran Bretaña, o la democracia formal, cuyo ejemplo es Estados Unidos. La diferencia entre una forma de gobierno liberal y una forma de gobierno democrática está en que si la primera exige la representación ciudadana (la elección de diputados de forma uninominal, por mayoría absoluta y en distritos pequeños), la segunda añade además la forma de Estado republicana y la separación de poderes (la elección por separado de los poderes ejecutivo y legislativo). Dicho esto, espero haber contribuido, humildemente, a esclarecer conceptos de tan necesaria difusión si queremos conquistar la libertad política en España para fundar una verdadera democracia representativa.