lunes, 17 de octubre de 2016

GRIPE A LA VISTA (Juan Prada Bécares)

GRIPE A LA VISTA

Resultado de imagen de gripe La gripe o reacción gripal es la consecuencia de una agresión ambiental. Se producen debilitamientos orgánicos particulares por invasiones de las mucosas nasales con escorias levantadas por lluvias y vientos a partir de putrefacciones de vegetales, hojas, flores y semillas y de basuras biodegradables (Ver mi Diccionario de Terminología Médica Explicada).

          La suciedad de las calles de Madrid está haciendo temer un mal año de gripes en cuanto lleguen temporales de otoño o primavera y se ha puesto en marcha una campaña de vacunación con inoculaciones de más porquerías baratas, compradas caras por el erario, a beneficio de negociantes sanitarios corruptores.

          Las personas que reciban supuestos antídotos contra la gripe y la padezcan o, como consecuencia de ellos, sufran complicaciones o daños o muertes, tienen derecho a ser indemnizadas y compensadas de alguna manera en persona o familia y, para ello, deben hacer constar tal posible contingencia, al ser vacunados, en el oportuno Comprobante o Certificado de Vacunación.

Miles de afectados por la Talidomida han muerto desamparados  sin manos, pies, brazos o piernas a lo largo de años de reclamaciones inútiles, porque sus madres receptoras no tomaron tal precaución.

Adjunto: ah VACUNACIÓN.

Cordialmente a 17 de octubre de 2016.

Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 Abril de 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.

¿Nueva potencia económica? Defienden la unión de España y Portugal

¿Nueva potencia económica? Defienden la unión de España y Portugal

Publicado: 17 oct 2016 14:06 GMT | Última actualización: 17 oct 2016 14:07 GMT
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Dos partidos a ambos lados de la frontera defienden la constitución de una Comunidad Ibérica de Naciones que defienda sus intereses conjuntos.
RT / Pixabay
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"No queremos fundir España con Portugal, queremos caminar juntos". Es una de las frases que se pueden leer en la página web del Partido Ibérico Íber en España, que prepara una candidatura conjunta con el Movimiento Partido Ibérico (MPI) de Portugal con el objetivo de presentarse a las elecciones al Parlamento Europeo de 2019. 
A principios de octubre, ambas formaciones celebraron una Cumbre en Lisboa que concluyó con la firma de una declaración que, según sus organizadores, aspira a conseguir la "hermandad del mundo ibérico", formado por España, Portugal y Andorra. Una herramienta que consideran completamente necesaria, no solo para superar la crisis económica actual, sino para convertir a estos tres países en una nueva potencia mundial. 

Una Comunidad Ibérica de Naciones para defender intereses comunes

Según han explicado las formaciones iberistas a 'El Confidencial', la constitución de una Comunidad Ibérica de Naciones es la única manera de que los tres países de la región puedan convertirse en una potencia mundial. Así, la unión de España, Portugal y Andorra significaría la aparición de una nueva potencia económica, que según su PIB, ocuparía el quinto lugar en la Unión Europea y estaría a un paso de entrar en el G8, el grupo de países con las economías más industrializadas del mundo. 
Cumbre de Lisboa, celebrada el 1 de octubre entre las dos formaciones ibéricas
Cumbre de Lisboa, celebrada el 1 de octubre entre las dos formaciones ibéricas
En declaraciones al citado medio, Paulo Gonçalves, fundador del MPI, explicó que lo que plantean ambas formaciones políticas es una "unión de intereses comunes, no una fusión de los dos estados". "Lo que promovemos es una confederación de países ibéricos. Si luego la gente está satisfecha y quiere avanzar hacia la integración, nosotros lo vamos a apoyar. Pero hoy no es nuestro objetivo", aclaró el fundador. 
Entre las ideas que defienden está la creación de un Banco Central Ibérico, con un gobernador responsable de cada país, que reforme las competencias, fiscalice a los organismos financieros y estudie, entre otros temas, si es interesante o no seguir dentro del euro. Además, como medidas inmediatas, proponen la unificación de los servicios públicos, la seguridad social y el espacio radioeléctrico; la creación de ligas deportivas ibéricas; la convalidación automática de títulos universitarios; así como la promoción de la enseñanza bilingüe hispano-lusa.

La ciudadanía, ¿a favor o en contra?

La idea cuenta con el respaldo de los ciudadanos, tal y como se puede desprender de la encuesta que han publicado en su web en la que preguntan a los ciudadanos si Portugal y España deben establecer políticas comunes. El 93% de las personas que han participado en esta encuesta defiende el "Sí", frente a un 5% que se ha manifestado en contra de la propuesta y un 1% que no opina al respecto.
Asimismo, el 'Barómetro de la imagen de España', elaborado por el Real Instituto ElCano y que recoge resultado entre mayo y junio de 2016, indica que en Portugal existe una base social importante para avanzar hacia una mayor cooperación política y económica entre ambos países. "Más de dos tercios, un 68%, está de acuerdo en que España y Portugal deberían avanzar hacia alguna forma de unión política ibérica", recoge el documento. 
Sin embargo, los portugueses consideran que España no se interesa suficientemente por su país, y la mitad de ellos ven aspectos negativos "en la fuerte presencia de empresas españolas en Portugal, relacionados con un temor a ser colonizados". Así, la relación se percibe como desigual,  "con un Portugal muy interesado en España, y una España desinteresada en Portugal". 
María Jesus Vigo Pastur

domingo, 16 de octubre de 2016

10 puntos de sentido común (Guillaume Faye)


http://infokrisis.blogia.com/2016/100301-10-puntos-de-sentido-comun.php

10 puntos de sentido común

Publicado: Lunes, 03 de Octubre de 2016 18:00 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
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Info|krisis.- Hemos traducido y adaptado este artículo de Guillaume Faye publicado el pasad 29 de junio de 2016. Vale la pena hacer algunos comentarios previos. Alude al “comunitarismo”, un término que todavía no se suele utilizar en España y por el que hay que entender una concepción de la ciudadanía basada en que sus componentes compartan los mismos referentes morales, lingüísticos y culturales por el hecho de pertenecer a la sociedad civil y recibir los derechos derivados de la ciudadanía. El progresismo francés y buena parte de las fuerzas conservadoras creen que esta noción es la que hay que transmitir a la inmigración árabe-africana. Lamentablemente, después de 40 años, de prédica, ni en Francia, ni en lugar alguno de Europa, se ha conseguido llevarlo a la práctica. En segundo lugar, al lector no se le escaparán varias alusiones al Front National, sino crítica, sí al menos, escépticas en relación al giro que ha dado durante su proceso de “desdiabolización”. Faye es, sobre todo, un divulgador de ideas. No tiene porqué preocuparse de ganar votos para una formación concreta. De ahí que pueda permitirse unos niveles de libertad propios de los que no están vinculados a ningún partido. Hemos conservado tales alusiones, aun a riesgo de poder confundir a algunos lectores en la confianza de que los europeos tenemos ante el futuro dos momentos estratégico: el primer es el de contener a la inmigración, el segundo, de revertirla. Pero nada de todo esto puede hacerse sin acceder al poder. Y para hacerlo, obviamente, hay que moderar el discurso.

Inmigración: 10 principios del sentido común
29 DE DE JUNIO DE, 2016 POR GUILLAUME FAYE
El debate sobre Islam, laicismo, integración, asimilación, "comunitarismo", la "radicalización" anti islámica, etc. está desconectado de la realidad y del sentido común, se ha intelectualizado, por lo que resulta completamente inútil. En realidad, más que un debate es una ensalada de supuestos ideológicos y la expresión de deseos piadosos. Pero el eje del problema es práctico, es material, demográfico, cuantitativo, y sobre todo también étnico. Siguen a continuación diez principios que deberían resultar obvios.  
1) No combatir los efectos de la inmigración, sino especialmente las causas
Se quieren prohibir los velos en lugares públicos, el control de la financiación y la altura de los minaretes de las mezquitas que aparecen como champiñones, el rechazo a la escuela, al hospital -y en todas partes- las prácticas islámicas conquistadoras, etc. Y todo esto mediante leyes y reglamentos, lo cual resulta muy necesario… Pero se tiene la batalla perdida por anticipado si no se comprende que todo esto es totalmente insuficiente. Todas estas medidas apuntan (débilmente) contra los efectos, nunca contra las causas. Estos esfuerzos fracasarán mientras ni apuntes contra la fuente del problema. Ésta es, en última instancia, a la vez puramente cuantitativa y demográfica, pero también étnica: la inmigración extra-europea de mayoría musulmana está en progresión exponencial y con una fecundidad ampliamente superior a la europea. Tal es la doble causa que es preciso abordar.  
2)  Pensar medidas a largo plazo antes que inmediatas y a corto plazo
Matemáticamente, si no se hace nada para bloquear la expansión y le aumento de la inmigración, si no se lleva a cabo ninguna "re-migración" (el retorno al país de origen), en la segunda mitad de este siglo Francia ya no será étnicamente un “país europeo” y el Islam tendrá una clara mayoría. Francia será un país afro-árabe musulmán (al igual que varios de sus vecinos) que se verá aquejado de una violencia incesante de carácter étnico-religiosa, acompañada por un empobrecimiento generalizado y un éxodo de los últimos europeos nativos. Guerra civil étnica endémica muy probable. Tal es la ley de hierro de la demografía (natalidad e inmigración). En este caso, Francia desaparecería por completo, y tal vez incluso su nombre se borrara del mapa.  Pero esta perspectiva de medio y largo plazo es completamente ignorada por las oligarquías (los dirigentes actuales habrán muerto para entonces o serán nonagenarios cuando sobrevenga el final) que piensan sólo a muy corto plazo. Tal es el reflejo de una sociedad de la inmediatez, que no se proyecta hacia el futuro, que olvida su pasado y toma Prozac o humo para no pensar en el presente.    
3) Entender que las fuerzas que buscan la destrucción étnica de la Europa ya están actuando.
Se infiltran en el Estado francés, en la tecnocracia europea, en las oligarquías mediáticas, partidocráticas (incluyendo el FN) y sindicales. Imponen la ideología inmigracionista y colaboran con la islamización. Fundamentalmente antidemocráticas (“anti-populistas” según la jerga), animadas por un sentimiento nihilista de odio a la cultura, a la historia y al arraigo de las naciones europeas, aliadas objetivas del islam invasor, mueven a las autoridades políticas, de izquierda o de derecha, a un etnocidio de los europeos. Todo está concebido para dejar entrar a la marea migratoria y para destruir las raíces culturales de las identidades europeas, especialmente en la educación pública y en los medios de comunicación
4) El etnopluralismo, como el motor de agua, no ha funcionado nunca, ni funcionará jamás.
Tal es una idea a desechar en el cementerio de las utopías, junto al comunista. Existe una incompatibilidad de vida en común (cohabitación territorial) en una misma unidad política entre poblaciones étnicamente diferentes; sobre todo si algunas son árabe-musulmanas o africanas. Las excepciones sólo son burbujas artificiales protagonizadas por élites. Incluso si esta evidente de la imposibilidad del etnopluralismo (ya señalada por Aristóteles) es un tabú, una prohibición ideológica, es todavía más una evidencia para quienes viven en zonsa de mezcla étnica. No es experimentada por las élites inmigracionistas y antirracistas simplemente porque estas, a la inversa de los “blancos pobres”, ni viven ni han estado jamás en contacto con sus queridos inmigrados árabe-musulmanes o africanos, que para ellos no son más que abstracciones. Por eso despliegan este concepto de “vivir juntos” para los demás, no para ellos mismos.
5) ¿Combatir el "comunitarismo"? Demasiado tarde.
La lucha contra el "comunitarismo" (esa palabra-trampa  que se utiliza para  enmascarar el término "colonización étnica") no sirve para nada, como tampoco sirve combatir contra la islamización y el yihadismo radical. Ya es muy tarde. Todavía era posible en los años 80 para integrar y asimilar en la "República" y en la cultura franco-europea a los inmigrantes procedente de fuera de Europa. Ahora es absolutamente imposible desde el momento en que llegan en porcentajes considerablemente, mayoritarios en algunas zonas urbanas. Es inútil intentar mejorar las cosas, hay que invertir las reglas del juego. Es decir, bloquear los flujos migratorios e invertirlos.
6) No aferrarse desesperadamente a que sean "nuestros compatriotas": no quieren
Es absolutamente imposible hacer una nación unida con una proporción creciente de  población árabe-musulmana y africana, incluso aunque sea francófona. La candidez de los integracionistas y asimilacionistas, desde el FN al PS, que quieren que esos millones de inmigrantes o hijos de inmigrantes sean "nuestros compatriotas" choca directamente con el rechazo y la  hostilidad creciente de un número cada vez mayor de ellos -especialmente entre su juventud- a considerarse como franceses –o belgas, alemanes, etc- incluso aun cuando tengan ya la nacionalidad. Ellos no se quieren integrar o asimilar. Como dice el refrán: "un burro que no tiene sed, no bebe".  Cada vez más jóvenes árabes musulmanes, africanos o turcos, en cualquier lugar de Europa, incluso con naturalización y pasaportes europeos, se consideran a sí mismos como ciudadanos de sus países de origen y tienen a Europa -detestada- como una tierra de conquista. Ellos tienen un reflejo racista. Ese es su problema.
7)  Crear un “Islam francés” es una utopía ridícula
El Islam no sólo es incompatible con la "república", lo es con cualquier cosa que no sea con él mismo, ya sea religión o cultura. Es una actitud que evidencia un arraigo psíquico profundo, étnico, en definitiva. De Gaulle lo había visto, y de ahí su rechazo a la Argelia francesa como apéndice de Francia. La idea de una “Islam de las Luces” moderado y reformado es un callejón sin salida. Los musulmanes franco-compatibles o republicano-compatibles son, o bien minorías utópicas, o frecuentemente grupos poco sinceros en cuanto a sus fines. El islam es intrínsecamente hostil a todo lo que representa la civilización europea.
8) Contra el terrorismo islámico: desislamizar Francia 
No es solamente siguiendo e intentando desmantelar policialmente a las redes islamistas como se impedirán los atentados, ni llevando a sus miembros las prisiones (esas escuelas de criminales) tras las ridículas e inoficaces (incluso contraproducentes) operaciones de “desradicalización”. Prohibiendo, sobre todo, la entrada en el territorio (inmigración cero) a todo nuevo inmigrado musulmán e invirtiendo el flujo migratorio mediante salidas masivas hacia los países de origen, es la única forma como se puede resolver el problema. Es lamentable decirlo, pero el riesgo de atentados terroristas en un país occidental es proporcional a la importancia numérica de su población musulmana.
9) Admitir que la influencia usulmana y árabe-africana afecta a todo el conjunto del territorio nacional
La causa de todos los problemas es democráfico y matemático. Patrice Ribeiro, secretario general del sindicato de policía Synergie-officiers, afirma: “Ningún lugar está a salvo, el fenómeno de la comunitarización y de la insularidad de gran cantidad de barrios se observa por todas partes con la infiltración y la invasión en el tejido escolar, asociativo y deportivo, es un telón de fondo de sociedad”. Menciona “la complicidad de cierto número de cargos electos” que “muestran en realidad aquiescencia y connivencia intelectual”. Piensa que “este angelismo o clientelismo cínico nos conducirá a la catástrofe”. Nada que añadir. El problema es estrictamente demográfico, nada más. Por razones de corrección ideológica y semántica, se habla de “comunitarismo”, lamentable neologismo, cuando en realidad se trata, simplemente, una invasión, del exterior (inmigración) y del interior (natalidad). Por su parte, el escritor argelino Boualem Sansal analiza: “El orden islámico intenta instalarse en Francia, es un hecho palpable; en algunas zonas, ya está instalado” (FigaroVox, entrevista, 17.06.2016).
10)  Integración y asimilación: misión imposible
La integración (es decir, la adopción parcial de las costumbres del país de acogida, en especial de la lengua, pero conservando una parte de sus usos y costumbres de origen) es posible si los inmigrados no superan el 5% de la población de acogida. Para la asimilación (es decir, la adopción total de la cultura de acogida y el abandono de la suya propia), el porcentaje es aún más bajo. Al margen de todos los discursos (del FN, de la derecha y del centro), ni la integración ni la asimilación son posibles por una razón matemática: la proporción de extranjeros es ya demasiado fuerte.
La masa actual de niños africanos o árabes de origen no podrán ser asimilados o realmente convertidos en franceses por la escuela, salvo, evidentemente, excepciones. La Francia universal, supracultural, supraétnica es una imposibilidad, el fruto de una utopía intelectual abstracta construida en el tiempo en el que la inmigración masiva no existía.
Conclusión: resolver el problema global supondrá un enorme choc
Los problemas del comunitarismo creciente, de la “guetización”, las fricciones y los enfrentamientos incesantes con las costumbres musulmanas en expansión que degradan la vida cotidiana de los autóctonos europeos, la criminalidad multiforme en alza constante, el hundimiento del nivel de una escuela pública multiétnica, el terrorismo evidente, son ecuaciones no serán jamás resueltas por medida políticas interiores de reordenación por duras que sean.
El referéndum británico a favor del Brexit ha sido en realidad un voto de protesta –algo desesperado- de las clases populares inglesas contra la inmigración. Pero una Gran Bretaña, separada de la UE –si el resultado del referéndum es respetado- ¿limitaría la inmigración? No es seguro…
La solución general vendrá primeramente por un restablecimiento de las fronteras nacionales y un parón total de cualquier inmigración extra-europea, comprendida la legal, por motivos de trabajo o de reagrupación familiar. En segundo lugar procederá de una política resuelta de expulsión de todos los clandestinos e inmigrantes en situación irregular y del retorno para los que están en situación regular. En cuanto a los que son “Franceses de documentación” (o de cualquier otra nacionalidad europea) por el “derecho suelo” (ius solis) –que deberá ser imperativamente suprimido- su situación será más difícil de resolver pero deberá serlo.
Ciertamente, estas soluciones precisan de un valor inmenso para ser aplicadas
Provocarán enfrentamientos, choques, dramas, conflictos que será preciso afrontar. Pero continuar sin hacer nada llevaría a una situación peor todavía. La ecuación es simple: a partir el momento en que la invasión migratoria ha sido autorizada (y animada) por el Estado desde hace 40 años, con una reproducción de dos a tres veces superior a las poblaciones inmigradas en un 90% musulmanes, y una fuga de élites, Francia está muerta en apenas 20 años.
© Guilaume Faye – J’ai tout compris
© Por la traducción y adaptación, Ernesto Milà – info|krisis – Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen.

NO TAJES MÁS EL TAJO, CAR… (Juan Pablo Mañueco)

NO TAJES MÁS EL TAJO, CAR…

No tajes más el Tajo,
Gobierno,
no te lleves tan abajo
toda la vida de la Alcarria, y el río aún más abajo…
car…
Gobierno.

Es un río tierno,
de cabecera, reciente, infante, que nunca un Gobierno,
decente, honesto, de estas tierras fraterno,
hubiera trasvasado con tanto desparpajo…
No trasvases más el Tajo,
car…
Gobierno.

Noble y bello río, recién nacido. Hoy de lodo averno
donde no cabe un renacuajo…
No trasvases más, Gobierno.
Llora y pide disculpas por lo hecho, pero deja  ya el trabajo
de tajar más el naciente río Tajo,
car…
del Infierno. 

III. ¡Que al menos estos altivos sepan por dónde queda la Alcarria!
 
Yo me barrunto, Tajo, que trasvasen
Después de haber trasvasado toda el agua,
y de haber trasvasado ya casi toda la gente,
que trasvasen ahora el barro que ya desagua
también en el Segura, finalmente.
Y con chulería mayor cada día te mirasen.

Pues dudo que sepan ni dónde está Guadalajara.

JPMañueco

PARA VIAJEROS QUE VISITEN PAISES CON ENFERMEDADES ENDÉMICAS (Juan Prada Bécares)

PARA VIAJEROS QUE VISITEN PAISES
CON ENFERMEDADES ENDÉMICAS

Resultado de imagen de cólera enfermedadLa enfermedad del cólera se desarrolla por dos tipos de bacterias vibrantes: el tipo O1, en todo el mundo y el O139, encontrado en Bangladesh y Asia Sudoriental. Los principales reservorios de los Vibrios Cholerae son las heces humanas y las aguas sucias.
Sobre los infectados el uso de antibióticos acorta la duración de su cuadro diarreico, pero, como lo que los mata es la deshidratación, el tratamiento básico convencional consiste en la reposición enérgica de líquidos mediante sueros con sodio, cloro, potasio y bicarbonato, por vía oral, en gotas permanentes y, sobre todo, por vía intravenosa, en atención hospitalaria que, siendo costosa a satisfacción de pescadores en ríos revueltos, reduce la proporción media del 50% de fallecimientos.
Con el antiguo BACTOTAL -fórmula magistral del doctor Prada Pascual (1891-1975), incluida en su Botiquín de Urgencias (actualmente comercializada con el nombre de BC-UTAL)-, usado como preventivo en el agua de beber y bebido como ayuda curativa, en dosis apropiadas, nadie así prevenido contrajo esta enfermedad y entre los no prevenidos y público ajeno que la padecieron, no hubo ninguna defunción.
Su disponibilidad se ha limitado a los particulares que se cuidan y parece ser inasequible para los Gobiernos que despilfarran sus erarios en lucro de los negociantes químicos, farmacéuticos y sanitarios que especulan con las dolencias y complicaciones de las masas y, todavía más si, para colmo, se descuida la expansión de la Higiene entre los ciudadanos, con redes de suministro y evacuación de aguas limpias.
Según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), dependiente de los grandes intereses financieros, aparte peores resultados en caso de pandemias, 1.400 millones de personas están en riesgo de padecer el cólera, registrándose unos 2,8 millones de casos al año en los países endémicos y otros 87 000 en los no endémicos, con mayor incidencia en niños menores de 5 años. Cada año mueren desde 91 000 a 142 000 infectados de cólera en los países endémicos y otros 2500 en los no endémicos, pero, su curación con recursos naturales sencillos sería la ruina de las industriales dedicadas a su contención concertada.
Cordialmente a 2016.10.15
Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 Abril de 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas

sábado, 15 de octubre de 2016

LA SUPUESTA HEGEMONÍA DE CASTILLA Y EL OCULTAMIENTO HISTÓRICO DE LEÓN (Anselmo Carretero)


Hemos incluido algunas poesías que exaltaban la transmisión de la lengua castellana de España a América, considerada de forma exaltada como una hazaña histórica de Castilla, lo que no se corresponde exactamente con la verdad, la emigración  y consiguiente transmisión de la lengua castellana a América debería considerarse de una forma general más bien como un acontecimiento hispánico, de hecho en orden de importancia numérica el contingente hispánico que emigró a las Américas en los primero años fue por orden de importancia primero andaluces, luego extremeños, luego leoneses y el menor contingente castellanos propiamente dichos.

LA SUPUESTA HEGEMONÍA DE CASTILLA Y EL OCULTAMIENTO HISTÓRICO DE LEÓN

Anselmo Carretero Jiménez

La época del Imperio español de los Austrias es generalmente considerada como la de mayor hegemonía castellana. Se dice que la expansión de lo español por el mundo es una expansión castellana; que la monarquía imperial y el imperio español son una monarquía y un imperio castellanos; que Castilla fue el corazón y el centro de este im­perio; que ella impuso su lengua, lengua imperial que los conquistadores castellanos llevaron a todos los continentes; que de Castilla proviene el absolutismo unitario y centralista; que Castilla soñó con señorear el mundo mediante una gran monarquía que concibió como.

Una grey y un pastor solo en el suelo,
un monarca, un imperio y una espada.

Todo esto constituye hoy un gigantesco lugar común aceptado como verdad in­discutible.

Un ejemplo muy concreto de tales ideas son las siguientes palabras de un texto que a la vista tenemos: "Castellanos fueron, con contadas excepciones, los soldados, los di­plomáticos, los misioneros, los teólogos, los hombres de Estado... que llevaron por el mundo unos valores y una civilización con pretensiones universales, pero, de hecho castellana". Por otra parte, el mismo historiador, en la misma página, escribe dos veces los reinos castellanos -en plural- refiriéndose sin duda a los que integraron lo que él, y la mayoría de los autores, llaman corona de Castilla. Estamos pues, una vez más, ante la gran confusión que tiene su origen en llamar abreviadamente corona de Castilla a lo que era corona de Castilla y de León, y de Toledo, y de otros muchos reinos v países diferentes; en identificar a Castilla con el conjunto de entidades histórico-geo­gráficas que ella nominalmente encabezaba; en confundir el todo con la primera de la larga lista de sus partes. Por otro lado, si es verdad que el nombre castellano, por un azar circunstancial, encabezaba este conjunto desde 1230, no lo es menos que antes, desde 1037, lo encabezó León, y no por casualidad, sino por la sólida razón de que León fue antes que Castilla y por ello núcleo histórico de la nación que todos estos es­tados, países y pueblos contribuyeron a formar. Todo este monumental embrollo que­daría en grandísima parte resuelto si en lugar de la corona de Castilla se dijera siempre corona de Castilla y de León, y aún mejor corona de León y de Castilla, o reinos de León y de Castilla, como acertadamente escribían en el siglo pasado muy conocidos autores (incluso la Real Academia de la Historia)(27).

Poco después, en las mismas páginas, el aludido autor afirma que la corona de Cas­tilla estaba constituida por diversos reinos. Patente y manifiesta es la incoherencia no­minal. Si la corona de Castilla estaba constituida por muchos reinos diferentes, cuya extensión territorial y número de pobladores eran muy superiores a los de la sola Casti­lla, claro está que la mayoría de los súbditos de la corona llamada castellana no eran propiamente castellanos, sino andaluces, extremeños, leoneses, toledanos, etc.; y que los famosos soldados, misioneros, diplomáticos, teólogos... castellanos, en su gran ma­yoría no eran castellanos.
En las guerras de Italia y Flandes los soldados procedían de todos los estados y paí­ses del imperio (italianos, borgoñones, alemanes, flamencos y españoles, éstos de todos los reinos de España, así es que los castellanos eran, por doble razón, manifiestamente minoritarios). El Gran Capitán por antonomasia era andaluz, el duque de Alba de Tor­mes ostentaba un título nobiliario leonés. En la batalla de Pavía, eran muchos los lans­quenetes alemanes del ejército imperial, el centro de este ejército lo mandaba un francés, el condestable de Borbón; los otros principales jefes eran: el marqués de Pes­cara, napolitano; el marqués de Vasto, también napolitano; y el navarro Antonio de Leiva. Los tres soldados españoles que hicieron prisionero al rey de Francia eran un vasco, un gallego y un andaluz. En la batalla de San Quintín fue principal instrumento de la victoria la caballería flamenca que mandaba el conde de Egmont (cuando intervi­no el jefe Filiberto de Saboya, italiano, la batalla ya estaba prácticamente decidida). Don Juan de Austria, el gran jefe vencedor de Lepanto, era hijo natural del emperador Carlos V y de una señora alemana; y el famoso almirante don Álvaro de Bazán, que tan importante actuación tuvo en este y otros combates navales, era andaluz.

El unitarismo y el centralismo español, que los naturales de los países de la antigua corona catalano-aragonesa identifican con Castilla, no es de origen castellano. La mo­narquía absolutista y el Imperio español poco, salvo la lengua, tienen de castellano. Y esta lengua -espontáneamente hablada en Castilla, el País Vasco, Navarra y el Bajo Aragón- no fue impuesta por Castilla, sino por unos reyes de las coronas unidas que poco tenían de castellanos. Castilla, contra lo que generalmente se dice no forjó el Es­tado español, ni hizo a España; contribuyó a hacerla, junto con los demás españoles, y no precisamente en sus estructuras políticas y sociales. Hemos visto en capítulos ante­riores cómo, después de la unión de las coronas de León y de Castilla, la herencia so­cial y política de la vieja Castilla (oposición al Fuero Juzgo; juicios de albedrío; comunidades igualitarias; concejos de elección popular; propiedad colectiva de los bos­ques, pastos, aguas, molinos...; comunidades de ciudad y tierra integradas por munici­pios con concejos autónomos, milicias concejiles con enseña propia y capitanes nombrados por el concejo; funciones limitadas del rey y de sus representantes en los concejos...) desaparece en lento proceso de aniquilamiento. Y sabemos que a .partir de la unión de las coronas la evolución del nuevo Estado hacia formas más modernas se hace de acuerdo con la herencia de la monarquía leonesa (Fuero Juzgo actualizado con las Leyes Leonesas o Fuero de León de 1020, municipio leonés, Cortes leonesas de 1188 ...). Las grandes creaciones de la corona de León y de Castilla, que territorialmen­te se expande por la España meridional hasta la conquista de Granada, desde el Fuero Real y las Partidas son de estirpe leonesa, y constituyen las bases jurídicas de un nue­vo Estado y una nueva sociedad en formación. En ellas están los principales orígenes medioevales del Estado español que llega al siglo XX. Todo esto queda expuesto es­quemáticamente -el proceso real no es tan sencillo- en páginas anteriores.

Un lugar común que constantemente se asocia al de la Castilla imperial es el de la alta nobleza y la aristocracia castellana. A los Grandes de España y a los Títulos de la monarquía española se les menciona frecuentemente como la gran nobleza y aristocra­cia de Castilla. Sabido es que una de las características de la vieja Castilla, dentro del conjunto de los reinos peninsulares, era la ausencia de una poderosa nobleza, que en realidad no comienza a surgir hasta después de la unión de las coronas y nunca llegó a ser tan poderosa como en otras partes de España. Repetidamente hemos podido com­probar que los más ricos y poderosos señoríos de la monarquía imperial tenían su asiento en tierras de Extremadura, Andalucía y Murcia, y que los más antiguos linajes tuvieron sus orígenes en los países de la corona de León.
Sabemos que los mejores cartógrafos de aquella época eran en gran parte mallorqui­nes; y hemos visto que los protagonistas de la gran hazaña del descubrimiento de América fueron principalmente navegantes andaluces. Repasando rápidamente los nom­bres y el lugar de origen de los personajes más famosos de la exploración y la conquis­ta de las Indias Occidentales y el Océano Pacífico anotamos la siguiente lista: Cristóbal Colón, Martín Alonso Pinzón (andaluz), Francisco Martín Pinzón (andaluz); Vicente Yáñez Pinzón (andaluz), Álvar Núñez Cabeza de Vaca (andaluz), Vasco Núñez de Bal­boa (andaluz), Juan Ponce de León (leonés), Francisco Hernández de Córdoba (anda­luz), Hernán Cortés (extremeño), Juan de Grijalva (castellano), Juan de Garay (vasco), Alonso de Ojeda (castellano), Pedro de Mendoza (andaluz), Juan Sebastián Elcano (vasco), Hernando Magallanes (portugués), Hernando de Soto (extremeño), Francisco Pizarro (extremeño), Diego de Almagro (extremeño), Francisco de Orellana (extreme­ño), Diego de Ordás (leonés), Gonzalo Jiménez de Quesada (andaluz), Francisco Váz­quez de Coronado (leonés), Gonzalo Pizarro (extremeño), Hernando Pizarro (extremeño), Miguel López de Legazpi (vasco), Andrés de Urdaneta (vasco), Juan de la Cosa (castellano) Américo Vespucio (Amérigo Vespucci, italiano), Pedro Alonso Niño (andaluz).

Difícil es encontrar datos numéricos o estadísticas sobre la procedencia regional de la inmigración española en América en el siglo XVI; y cuando se hallan no dan con precisión los límites que atribuyen a cada región, por lo que no es posible averiguar con ellos cuántos de esos inmigrantes procedían del País Leonés, cuántos de Castilla, cuántos del reino de Toledo y cuántos de otros reinos o países de España. Quien deján­dose guiar por el tópico literario creyera que la mayoría eran castellanos se alejaría mucho -muchísimo- de la nuda realidad.

En un interesantísimo trabajo de Guillermo Céspedes sobre la emigración española a América en el siglo xvi (25) encontramos los siguientes datos correspondientes al lapso 1509-1534 y a cada una de las actuales provincias españolas. Este autor nos ha sido más útil en media página, con un mapa y cuarenta y ocho números, que volúme­nes enteros de disquisiciones patrióticas, literarias y sociológicas pseudocientíficas so­bre la gigantesca obra llevada a cabo por los "castellanos" en el Nuevo Mundo.

Estos datos incluyen hombres y mujeres. Los varones fueron grandísima mayoría, sobre todo en los primeros anos. Un diez por ciento de las licencias de embarque se otorgaron a mujeres, la tercera parte de las cuales eran casadas que iban a reunirse con sus maridos. Después la distribución de la población entre hombres y mujeres se equi­libró mucho por el nacimiento en América de hijas de familia y la llegada de las que habían quedado en España. La inmigración clandestina no fue entonces muy grande.

CUADRO

GALICIALa Coruña 50 Lugo 35 Orense 27 Pontevedra 27
Total 139 1,8%

ASTURIAS Total 181 2,3%

REINO DE LEÓN
León 103 Zamora 166 Salamanca 652 Valladolid 424

Palencia 156
Total 1682 21,5%

CASTILLA

Santander. 103 Burgos 316 La Rioja 71 Soria 78 Segovia 153

Ávila 175 Madrid 192 Guadalajara 91 Cuenca 45
Total 1224 15,7%

PAÍS VASCO

Vizcaya 72 Guipúzcoa 85 Álava 59
Total 216 2,7%

REINO DE TOLEDO

Toledo 425 Ciudad Real 127 Albacete 45

Total 583 7,5%

EXTREMADURA

Cáceres 499 Badajoz 890
Total 1389 17,8%

MURCIA
Total 17 0,2%

ANDALUCÍA

Huelva 223 Sevilla 1365 Cádiz 146 Córdoba 231 Jaén 151 Málaga 45
Granada 78 Almería 6
Total 2245 28.7%


NAVARRA
Total 23 0.3%

ARAGÓN

Huesca 2 Zaragoza 34 Teruel 10
Total 46 0,6%

CATALUÑA

Gerona 15 Lérida 1 Barcelona 17 Tarragona 5
Total 38 0,5%


PAÍS VALENCIANO
Castellón 2 Valencia 20 Alicante 4
Total 26 0,3%

ISLAS BALEARESTotal 0,1%

ESPAÑA:
Total: 7820 100,0%


De los datos aquí recogidos, bastante significativos porque abarcan cerca de ocho mil individuos podemos decir que:

a) Los inmigrantes procedentes de los países de la corona de León y Castilla fue­ron abrumadora mayoría.
b) La emigración a América de los países de la corona catalano-aragonesa fue in­significante.
c) Los leoneses fueron más que los castellanos.
d) La inmigración castellana en el Nuevo Mundo fue proporcionalmente pequeña.
e) La región que aportó mayor contingente fue Andalucía (casi la cuarta parte). Andalucía juntamente con Extremadura enviaron casi tanta gente como todo el resto de España.
K) La sola provincia leonesa de Salamanca envió a América más colonizadores que las castellanas de Santander, Logroño, Soria, Segovia, Ávila, Guadalajara y Cuenca juntas.

Claro está que eso de "castellanos fueron, con contadas excepciones, los soldados, misioneros... que llevaron por el mundo unos valores y una civilización con pretensio­nes universales", tiene mucho más de fantasía literaria -o de deformación política - ­que de realidad histórica.

Conviene anotar que en esta clase de estudios suele no tenerse en cuenta la partici­pación de Portugal.

Los conquistadores castellanos llevaron a América la lengua de Castilla, se dice. La verdad es que siendo, entre los conquistadores de América, pocos, relativamente, los castellanos, la lengua de Castilla la llevaron principalmente andaluces, extremeños y leoneses. Ni en la misma España el desarrollo en perfección de la lengua castellana era ya obra de los castellanos. La primera Gramática Castellana la escribió el sevillano Ne­brija. De los más famosos escritores en lengua castellana de la Edad de Oro no eran castellanos: Garcilaso de la Vega (toledano). Ercilla (sevillano), Gil Vicente (su idioma familiar era el portugués), Lope de Rueda (sevillano), el cronista de Indias López de Gómara (sevillano), Mariana (toledano), Arias Montano (extremeño), el cronista de In­dias Bernal Díaz del Castillo (de la Tierra de Campos), Luis de Granada (andaluz), Ruiz de Alarcón (mejicano), Góngora (andaluz), Juana Inés de la Cruz (mejicana), los hermanos Argensola (aragoneses), Juan Luis Vives (valenciano), Gracián (aragonés), Francisco Suárez (andaluz)...

La época de Gonzalo de Berceo, el Poema de Fernán González, el Cantar de Alio Cid y el arcipreste de Hita, cuando la literatura en lengua castellana se escribía en Cas­tilla, hacía mucho tiempo que había pasado. A la vez que el castellano se extendía por tierras leonesas y toledanas, en la Tierra de Campos y en Toledo aparecían los nuevos focos literarios; después brotaron ricos manantiales en Andalucía, y en el Nuevo Mun­do de habla castellana.

Como los errores se suelen suceder en cadena, se admite también, como verdad evi­dente, que los conquistadores llevaron también a América las leyes, las instituciones y las costumbres de Castilla. Nada más falso. En el siglo XVI apenas quedaban en algu­nos lugares de España restos vivos de las leyes, las instituciones y las costumbres en verdad castellanas: el rechazo del Fuero Juzgo, los concejos y los jueces de elección popular, la sociedad igualitaria que se refleja en el Fuero de Sepúlveda, los poderes li­mitados del rey y de sus representantes en las merindades de la Castilla cantábrica y las comunidades de ciudad y tierra de la Castilla celtibérica. Mal podrían llevarlos a tierras americanas los castellanos que hacía mucho tiempo las habían perdido en la suya.

Las leyes y las instituciones que los conquistadores andaluces, extremeños y leone­ses pudieron llevar a América eran las entonces vigentes en los países de la corona de León y Castilla (mucho más modernas y más acordes con la monarquía imperial que las viejas castellanas): las que, con raíces en el Fuero Juzgo romano-visigodo del reino de León, estableció Alfonso el Sabio por medio del Fuero Real y las Partidas y fueron después continuadas en favor del absolutismo real por los monarcas de las casas de Trastámara y de Austria.

Y aquí, otra vez, el doble juego: atribución a Castilla de una obra que, en general, le es ajena; y ocultación del gran legado histórico de la corona leonesa.

En 1572 Luis Vaz de Camoens publicó en Lisboa Os Lusíadus, epopeya que canta las hazañas de los portugueses que llegaron por primera vez a las Indias Orientales. Es en gran parte un relato del viaje de Vasco de Gama, quien, doblando el cabo de Buena Esperanza, llegó a Calicut en 1498. Os Lusíadas es la obra cumbre de la literatura por­tuguesa y una de las rnás importantes de la literatura universal. Camoens, como Gil Vi­cente y como otros portugueses de la Edad de Oro de la literatura española, fue un autor bilingüe que también escribió poemas en castellanos.

A pesar de la amplia expansión del castellano como lengua oficial por la mayor par­te de la Península, de la concentración del poder en el trono de un solo monarca, de la burocratización centralista y de las tendencias unificadoras del gobierno central, los españoles, además de tales, seguían siendo catalanes, vascos, leoneses, castellanos, andalu­ces... No sólo en la múltiple titulación de los reyes, también en la conciencia de los súbdi­tos pervivían las diversas Españas de origen medioeval y raíces aún más profundas.

Esto se manifiesta espontáneamente y con toda claridad en la conquista y la coloni­zación americanas. Cuando algún notable conquistador (o un grupo de ellos en que ge­neralmente predominan los de alguna región de España) hace escala en un lugar hasta entonces desconocido o funda un nuevo centro de población, se acuerda de su patria regional o local y le pone su nombre. Surgen así por toda la vasta superficie del Nuevo Mundo los nombres de las regiones históricas y las viejas ciudades-de España, princi­palmente andaluzas, extremeñas y leonesas.
Nueva España fue el nombre que se dio a Méjico y dentro de ella estaban: Nuevo León (actual estado del mismo nombre), Nueva Galicia (hoy estados de Jalisco y Aguascal¡entes), Nueva Vizcaya (estados de Chihuahua y Durango). Nueva Andalucía se llamó a lo que hoy es Venezuela; Nueva Granada, a Colombia; Nueva Castilla, a Ecuador; Nuevo Toledo, a Perú; Nueva Extremadura, a Chile. También llamaron los conquistadores Nueva Castilla a la Isla de Luzón, en Filipinas.
Muchos son los lugares de las Indias Occidentales y del Pacífico a los que los con­quistadores pusieron nombres andaluces, extremeños y leoneses.

En Méjico (nuestra segunda patria, donde escribimos estas páginas) las huellas que dejaron los colonizadores del antiguo reino de León son muy notables. Un estado de la federación (Estados Unidos Mejicanos, es el nombre oficial de la república) se llama Nuevo León (como llamaron los conquistadores al territorio que hoy ocupa); una ciudad, León (en el estado de Guanajuato); otra Zamora (estado de Michoacán); otra Sala­manca (estado de Guanajuato), y dos se llamaban Valladolid (una en el estado de Yucatán, que conserva su nombre, y otra en el estado de Michoacán, que hoy se llama Morelia).

En resumen: toda la literatura sobre la hegemonía imperial de Castilla es pura fantasía o pereza mental de quienes repiten a troche y moche falsos tópicos sin molestarse en averiguar qué puede haber de cierto en ellos.

La mentira, dice Caro Baroja, es el protagonista principal de la historia al que no se quiere reconocer su superioridad sobre todos los demás (26). En el caso de la llamada "hegemonía imperial de Castilla" en el pasado histórico de España, estas palabras de don Julio nos parecen muy ajustadas a la realidad.NOTAS
25) Guillermo Céspedes, en la Historia Social y Económica de España y América. T. 111. p. 395.
26) Julio Caro Baroja: El mito del carácter nacional. Madrid, 1970. p. 46.
27) Joseph Pérez: Historia de España 16. T. 6.


(Anselmo Carretero Jiménez. Castilla, orígenes, auge y ocaso de una nacionalidad. Ed. Porrua, México 1996. Pp 585-592).


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