sábado, 15 de octubre de 2016

LA SUPUESTA HEGEMONÍA DE CASTILLA Y EL OCULTAMIENTO HISTÓRICO DE LEÓN (Anselmo Carretero)


Hemos incluido algunas poesías que exaltaban la transmisión de la lengua castellana de España a América, considerada de forma exaltada como una hazaña histórica de Castilla, lo que no se corresponde exactamente con la verdad, la emigración  y consiguiente transmisión de la lengua castellana a América debería considerarse de una forma general más bien como un acontecimiento hispánico, de hecho en orden de importancia numérica el contingente hispánico que emigró a las Américas en los primero años fue por orden de importancia primero andaluces, luego extremeños, luego leoneses y el menor contingente castellanos propiamente dichos.

LA SUPUESTA HEGEMONÍA DE CASTILLA Y EL OCULTAMIENTO HISTÓRICO DE LEÓN

Anselmo Carretero Jiménez

La época del Imperio español de los Austrias es generalmente considerada como la de mayor hegemonía castellana. Se dice que la expansión de lo español por el mundo es una expansión castellana; que la monarquía imperial y el imperio español son una monarquía y un imperio castellanos; que Castilla fue el corazón y el centro de este im­perio; que ella impuso su lengua, lengua imperial que los conquistadores castellanos llevaron a todos los continentes; que de Castilla proviene el absolutismo unitario y centralista; que Castilla soñó con señorear el mundo mediante una gran monarquía que concibió como.

Una grey y un pastor solo en el suelo,
un monarca, un imperio y una espada.

Todo esto constituye hoy un gigantesco lugar común aceptado como verdad in­discutible.

Un ejemplo muy concreto de tales ideas son las siguientes palabras de un texto que a la vista tenemos: "Castellanos fueron, con contadas excepciones, los soldados, los di­plomáticos, los misioneros, los teólogos, los hombres de Estado... que llevaron por el mundo unos valores y una civilización con pretensiones universales, pero, de hecho castellana". Por otra parte, el mismo historiador, en la misma página, escribe dos veces los reinos castellanos -en plural- refiriéndose sin duda a los que integraron lo que él, y la mayoría de los autores, llaman corona de Castilla. Estamos pues, una vez más, ante la gran confusión que tiene su origen en llamar abreviadamente corona de Castilla a lo que era corona de Castilla y de León, y de Toledo, y de otros muchos reinos v países diferentes; en identificar a Castilla con el conjunto de entidades histórico-geo­gráficas que ella nominalmente encabezaba; en confundir el todo con la primera de la larga lista de sus partes. Por otro lado, si es verdad que el nombre castellano, por un azar circunstancial, encabezaba este conjunto desde 1230, no lo es menos que antes, desde 1037, lo encabezó León, y no por casualidad, sino por la sólida razón de que León fue antes que Castilla y por ello núcleo histórico de la nación que todos estos es­tados, países y pueblos contribuyeron a formar. Todo este monumental embrollo que­daría en grandísima parte resuelto si en lugar de la corona de Castilla se dijera siempre corona de Castilla y de León, y aún mejor corona de León y de Castilla, o reinos de León y de Castilla, como acertadamente escribían en el siglo pasado muy conocidos autores (incluso la Real Academia de la Historia)(27).

Poco después, en las mismas páginas, el aludido autor afirma que la corona de Cas­tilla estaba constituida por diversos reinos. Patente y manifiesta es la incoherencia no­minal. Si la corona de Castilla estaba constituida por muchos reinos diferentes, cuya extensión territorial y número de pobladores eran muy superiores a los de la sola Casti­lla, claro está que la mayoría de los súbditos de la corona llamada castellana no eran propiamente castellanos, sino andaluces, extremeños, leoneses, toledanos, etc.; y que los famosos soldados, misioneros, diplomáticos, teólogos... castellanos, en su gran ma­yoría no eran castellanos.
En las guerras de Italia y Flandes los soldados procedían de todos los estados y paí­ses del imperio (italianos, borgoñones, alemanes, flamencos y españoles, éstos de todos los reinos de España, así es que los castellanos eran, por doble razón, manifiestamente minoritarios). El Gran Capitán por antonomasia era andaluz, el duque de Alba de Tor­mes ostentaba un título nobiliario leonés. En la batalla de Pavía, eran muchos los lans­quenetes alemanes del ejército imperial, el centro de este ejército lo mandaba un francés, el condestable de Borbón; los otros principales jefes eran: el marqués de Pes­cara, napolitano; el marqués de Vasto, también napolitano; y el navarro Antonio de Leiva. Los tres soldados españoles que hicieron prisionero al rey de Francia eran un vasco, un gallego y un andaluz. En la batalla de San Quintín fue principal instrumento de la victoria la caballería flamenca que mandaba el conde de Egmont (cuando intervi­no el jefe Filiberto de Saboya, italiano, la batalla ya estaba prácticamente decidida). Don Juan de Austria, el gran jefe vencedor de Lepanto, era hijo natural del emperador Carlos V y de una señora alemana; y el famoso almirante don Álvaro de Bazán, que tan importante actuación tuvo en este y otros combates navales, era andaluz.

El unitarismo y el centralismo español, que los naturales de los países de la antigua corona catalano-aragonesa identifican con Castilla, no es de origen castellano. La mo­narquía absolutista y el Imperio español poco, salvo la lengua, tienen de castellano. Y esta lengua -espontáneamente hablada en Castilla, el País Vasco, Navarra y el Bajo Aragón- no fue impuesta por Castilla, sino por unos reyes de las coronas unidas que poco tenían de castellanos. Castilla, contra lo que generalmente se dice no forjó el Es­tado español, ni hizo a España; contribuyó a hacerla, junto con los demás españoles, y no precisamente en sus estructuras políticas y sociales. Hemos visto en capítulos ante­riores cómo, después de la unión de las coronas de León y de Castilla, la herencia so­cial y política de la vieja Castilla (oposición al Fuero Juzgo; juicios de albedrío; comunidades igualitarias; concejos de elección popular; propiedad colectiva de los bos­ques, pastos, aguas, molinos...; comunidades de ciudad y tierra integradas por munici­pios con concejos autónomos, milicias concejiles con enseña propia y capitanes nombrados por el concejo; funciones limitadas del rey y de sus representantes en los concejos...) desaparece en lento proceso de aniquilamiento. Y sabemos que a .partir de la unión de las coronas la evolución del nuevo Estado hacia formas más modernas se hace de acuerdo con la herencia de la monarquía leonesa (Fuero Juzgo actualizado con las Leyes Leonesas o Fuero de León de 1020, municipio leonés, Cortes leonesas de 1188 ...). Las grandes creaciones de la corona de León y de Castilla, que territorialmen­te se expande por la España meridional hasta la conquista de Granada, desde el Fuero Real y las Partidas son de estirpe leonesa, y constituyen las bases jurídicas de un nue­vo Estado y una nueva sociedad en formación. En ellas están los principales orígenes medioevales del Estado español que llega al siglo XX. Todo esto queda expuesto es­quemáticamente -el proceso real no es tan sencillo- en páginas anteriores.

Un lugar común que constantemente se asocia al de la Castilla imperial es el de la alta nobleza y la aristocracia castellana. A los Grandes de España y a los Títulos de la monarquía española se les menciona frecuentemente como la gran nobleza y aristocra­cia de Castilla. Sabido es que una de las características de la vieja Castilla, dentro del conjunto de los reinos peninsulares, era la ausencia de una poderosa nobleza, que en realidad no comienza a surgir hasta después de la unión de las coronas y nunca llegó a ser tan poderosa como en otras partes de España. Repetidamente hemos podido com­probar que los más ricos y poderosos señoríos de la monarquía imperial tenían su asiento en tierras de Extremadura, Andalucía y Murcia, y que los más antiguos linajes tuvieron sus orígenes en los países de la corona de León.
Sabemos que los mejores cartógrafos de aquella época eran en gran parte mallorqui­nes; y hemos visto que los protagonistas de la gran hazaña del descubrimiento de América fueron principalmente navegantes andaluces. Repasando rápidamente los nom­bres y el lugar de origen de los personajes más famosos de la exploración y la conquis­ta de las Indias Occidentales y el Océano Pacífico anotamos la siguiente lista: Cristóbal Colón, Martín Alonso Pinzón (andaluz), Francisco Martín Pinzón (andaluz); Vicente Yáñez Pinzón (andaluz), Álvar Núñez Cabeza de Vaca (andaluz), Vasco Núñez de Bal­boa (andaluz), Juan Ponce de León (leonés), Francisco Hernández de Córdoba (anda­luz), Hernán Cortés (extremeño), Juan de Grijalva (castellano), Juan de Garay (vasco), Alonso de Ojeda (castellano), Pedro de Mendoza (andaluz), Juan Sebastián Elcano (vasco), Hernando Magallanes (portugués), Hernando de Soto (extremeño), Francisco Pizarro (extremeño), Diego de Almagro (extremeño), Francisco de Orellana (extreme­ño), Diego de Ordás (leonés), Gonzalo Jiménez de Quesada (andaluz), Francisco Váz­quez de Coronado (leonés), Gonzalo Pizarro (extremeño), Hernando Pizarro (extremeño), Miguel López de Legazpi (vasco), Andrés de Urdaneta (vasco), Juan de la Cosa (castellano) Américo Vespucio (Amérigo Vespucci, italiano), Pedro Alonso Niño (andaluz).

Difícil es encontrar datos numéricos o estadísticas sobre la procedencia regional de la inmigración española en América en el siglo XVI; y cuando se hallan no dan con precisión los límites que atribuyen a cada región, por lo que no es posible averiguar con ellos cuántos de esos inmigrantes procedían del País Leonés, cuántos de Castilla, cuántos del reino de Toledo y cuántos de otros reinos o países de España. Quien deján­dose guiar por el tópico literario creyera que la mayoría eran castellanos se alejaría mucho -muchísimo- de la nuda realidad.

En un interesantísimo trabajo de Guillermo Céspedes sobre la emigración española a América en el siglo xvi (25) encontramos los siguientes datos correspondientes al lapso 1509-1534 y a cada una de las actuales provincias españolas. Este autor nos ha sido más útil en media página, con un mapa y cuarenta y ocho números, que volúme­nes enteros de disquisiciones patrióticas, literarias y sociológicas pseudocientíficas so­bre la gigantesca obra llevada a cabo por los "castellanos" en el Nuevo Mundo.

Estos datos incluyen hombres y mujeres. Los varones fueron grandísima mayoría, sobre todo en los primeros anos. Un diez por ciento de las licencias de embarque se otorgaron a mujeres, la tercera parte de las cuales eran casadas que iban a reunirse con sus maridos. Después la distribución de la población entre hombres y mujeres se equi­libró mucho por el nacimiento en América de hijas de familia y la llegada de las que habían quedado en España. La inmigración clandestina no fue entonces muy grande.

CUADRO

GALICIALa Coruña 50 Lugo 35 Orense 27 Pontevedra 27
Total 139 1,8%

ASTURIAS Total 181 2,3%

REINO DE LEÓN
León 103 Zamora 166 Salamanca 652 Valladolid 424

Palencia 156
Total 1682 21,5%

CASTILLA

Santander. 103 Burgos 316 La Rioja 71 Soria 78 Segovia 153

Ávila 175 Madrid 192 Guadalajara 91 Cuenca 45
Total 1224 15,7%

PAÍS VASCO

Vizcaya 72 Guipúzcoa 85 Álava 59
Total 216 2,7%

REINO DE TOLEDO

Toledo 425 Ciudad Real 127 Albacete 45

Total 583 7,5%

EXTREMADURA

Cáceres 499 Badajoz 890
Total 1389 17,8%

MURCIA
Total 17 0,2%

ANDALUCÍA

Huelva 223 Sevilla 1365 Cádiz 146 Córdoba 231 Jaén 151 Málaga 45
Granada 78 Almería 6
Total 2245 28.7%


NAVARRA
Total 23 0.3%

ARAGÓN

Huesca 2 Zaragoza 34 Teruel 10
Total 46 0,6%

CATALUÑA

Gerona 15 Lérida 1 Barcelona 17 Tarragona 5
Total 38 0,5%


PAÍS VALENCIANO
Castellón 2 Valencia 20 Alicante 4
Total 26 0,3%

ISLAS BALEARESTotal 0,1%

ESPAÑA:
Total: 7820 100,0%


De los datos aquí recogidos, bastante significativos porque abarcan cerca de ocho mil individuos podemos decir que:

a) Los inmigrantes procedentes de los países de la corona de León y Castilla fue­ron abrumadora mayoría.
b) La emigración a América de los países de la corona catalano-aragonesa fue in­significante.
c) Los leoneses fueron más que los castellanos.
d) La inmigración castellana en el Nuevo Mundo fue proporcionalmente pequeña.
e) La región que aportó mayor contingente fue Andalucía (casi la cuarta parte). Andalucía juntamente con Extremadura enviaron casi tanta gente como todo el resto de España.
K) La sola provincia leonesa de Salamanca envió a América más colonizadores que las castellanas de Santander, Logroño, Soria, Segovia, Ávila, Guadalajara y Cuenca juntas.

Claro está que eso de "castellanos fueron, con contadas excepciones, los soldados, misioneros... que llevaron por el mundo unos valores y una civilización con pretensio­nes universales", tiene mucho más de fantasía literaria -o de deformación política - ­que de realidad histórica.

Conviene anotar que en esta clase de estudios suele no tenerse en cuenta la partici­pación de Portugal.

Los conquistadores castellanos llevaron a América la lengua de Castilla, se dice. La verdad es que siendo, entre los conquistadores de América, pocos, relativamente, los castellanos, la lengua de Castilla la llevaron principalmente andaluces, extremeños y leoneses. Ni en la misma España el desarrollo en perfección de la lengua castellana era ya obra de los castellanos. La primera Gramática Castellana la escribió el sevillano Ne­brija. De los más famosos escritores en lengua castellana de la Edad de Oro no eran castellanos: Garcilaso de la Vega (toledano). Ercilla (sevillano), Gil Vicente (su idioma familiar era el portugués), Lope de Rueda (sevillano), el cronista de Indias López de Gómara (sevillano), Mariana (toledano), Arias Montano (extremeño), el cronista de In­dias Bernal Díaz del Castillo (de la Tierra de Campos), Luis de Granada (andaluz), Ruiz de Alarcón (mejicano), Góngora (andaluz), Juana Inés de la Cruz (mejicana), los hermanos Argensola (aragoneses), Juan Luis Vives (valenciano), Gracián (aragonés), Francisco Suárez (andaluz)...

La época de Gonzalo de Berceo, el Poema de Fernán González, el Cantar de Alio Cid y el arcipreste de Hita, cuando la literatura en lengua castellana se escribía en Cas­tilla, hacía mucho tiempo que había pasado. A la vez que el castellano se extendía por tierras leonesas y toledanas, en la Tierra de Campos y en Toledo aparecían los nuevos focos literarios; después brotaron ricos manantiales en Andalucía, y en el Nuevo Mun­do de habla castellana.

Como los errores se suelen suceder en cadena, se admite también, como verdad evi­dente, que los conquistadores llevaron también a América las leyes, las instituciones y las costumbres de Castilla. Nada más falso. En el siglo XVI apenas quedaban en algu­nos lugares de España restos vivos de las leyes, las instituciones y las costumbres en verdad castellanas: el rechazo del Fuero Juzgo, los concejos y los jueces de elección popular, la sociedad igualitaria que se refleja en el Fuero de Sepúlveda, los poderes li­mitados del rey y de sus representantes en las merindades de la Castilla cantábrica y las comunidades de ciudad y tierra de la Castilla celtibérica. Mal podrían llevarlos a tierras americanas los castellanos que hacía mucho tiempo las habían perdido en la suya.

Las leyes y las instituciones que los conquistadores andaluces, extremeños y leone­ses pudieron llevar a América eran las entonces vigentes en los países de la corona de León y Castilla (mucho más modernas y más acordes con la monarquía imperial que las viejas castellanas): las que, con raíces en el Fuero Juzgo romano-visigodo del reino de León, estableció Alfonso el Sabio por medio del Fuero Real y las Partidas y fueron después continuadas en favor del absolutismo real por los monarcas de las casas de Trastámara y de Austria.

Y aquí, otra vez, el doble juego: atribución a Castilla de una obra que, en general, le es ajena; y ocultación del gran legado histórico de la corona leonesa.

En 1572 Luis Vaz de Camoens publicó en Lisboa Os Lusíadus, epopeya que canta las hazañas de los portugueses que llegaron por primera vez a las Indias Orientales. Es en gran parte un relato del viaje de Vasco de Gama, quien, doblando el cabo de Buena Esperanza, llegó a Calicut en 1498. Os Lusíadas es la obra cumbre de la literatura por­tuguesa y una de las rnás importantes de la literatura universal. Camoens, como Gil Vi­cente y como otros portugueses de la Edad de Oro de la literatura española, fue un autor bilingüe que también escribió poemas en castellanos.

A pesar de la amplia expansión del castellano como lengua oficial por la mayor par­te de la Península, de la concentración del poder en el trono de un solo monarca, de la burocratización centralista y de las tendencias unificadoras del gobierno central, los españoles, además de tales, seguían siendo catalanes, vascos, leoneses, castellanos, andalu­ces... No sólo en la múltiple titulación de los reyes, también en la conciencia de los súbdi­tos pervivían las diversas Españas de origen medioeval y raíces aún más profundas.

Esto se manifiesta espontáneamente y con toda claridad en la conquista y la coloni­zación americanas. Cuando algún notable conquistador (o un grupo de ellos en que ge­neralmente predominan los de alguna región de España) hace escala en un lugar hasta entonces desconocido o funda un nuevo centro de población, se acuerda de su patria regional o local y le pone su nombre. Surgen así por toda la vasta superficie del Nuevo Mundo los nombres de las regiones históricas y las viejas ciudades-de España, princi­palmente andaluzas, extremeñas y leonesas.
Nueva España fue el nombre que se dio a Méjico y dentro de ella estaban: Nuevo León (actual estado del mismo nombre), Nueva Galicia (hoy estados de Jalisco y Aguascal¡entes), Nueva Vizcaya (estados de Chihuahua y Durango). Nueva Andalucía se llamó a lo que hoy es Venezuela; Nueva Granada, a Colombia; Nueva Castilla, a Ecuador; Nuevo Toledo, a Perú; Nueva Extremadura, a Chile. También llamaron los conquistadores Nueva Castilla a la Isla de Luzón, en Filipinas.
Muchos son los lugares de las Indias Occidentales y del Pacífico a los que los con­quistadores pusieron nombres andaluces, extremeños y leoneses.

En Méjico (nuestra segunda patria, donde escribimos estas páginas) las huellas que dejaron los colonizadores del antiguo reino de León son muy notables. Un estado de la federación (Estados Unidos Mejicanos, es el nombre oficial de la república) se llama Nuevo León (como llamaron los conquistadores al territorio que hoy ocupa); una ciudad, León (en el estado de Guanajuato); otra Zamora (estado de Michoacán); otra Sala­manca (estado de Guanajuato), y dos se llamaban Valladolid (una en el estado de Yucatán, que conserva su nombre, y otra en el estado de Michoacán, que hoy se llama Morelia).

En resumen: toda la literatura sobre la hegemonía imperial de Castilla es pura fantasía o pereza mental de quienes repiten a troche y moche falsos tópicos sin molestarse en averiguar qué puede haber de cierto en ellos.

La mentira, dice Caro Baroja, es el protagonista principal de la historia al que no se quiere reconocer su superioridad sobre todos los demás (26). En el caso de la llamada "hegemonía imperial de Castilla" en el pasado histórico de España, estas palabras de don Julio nos parecen muy ajustadas a la realidad.NOTAS
25) Guillermo Céspedes, en la Historia Social y Económica de España y América. T. 111. p. 395.
26) Julio Caro Baroja: El mito del carácter nacional. Madrid, 1970. p. 46.
27) Joseph Pérez: Historia de España 16. T. 6.


(Anselmo Carretero Jiménez. Castilla, orígenes, auge y ocaso de una nacionalidad. Ed. Porrua, México 1996. Pp 585-592).


                                                     *** 

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1492. PARTEN NAOS CARGADAS DE IDIOMA CASTELLANO (Juan Pablo Mañueco)

1492. PARTEN NAOS CARGADAS DE IDIOMA CASTELLANO

El año extraordinario
de Mil cuatrocientos noventa y dos
inciso necesario
en versado glosario
pide, por un doble y cálido adiós.

Nazarí reino e imperio
de Granada, a los dos días de enero,
cesó ya en ser iberio.
E Iberia cesó al acero.
¿Cristiano o moro? Otro será el criterio.

Se pone fin al proceso
de concluir la secular, vieja guerra,
en Edad Media impreso,
que ensangrentó la tierra,
y tal periodo oscuro, opaco, cierra.

En abril, diecisiete,
Cristóbal Colón, Fernando e Isabel
capitulan triplete
de honor a timonel:
Almirante, Gobernador, Virrey

de cuanto descubriera
"en ciertas islas y en la firme Tierra",
de tal modo y manera
que ya la Mar pudiera
Océana cruzar de olas la sierra.

Doce octubre alguien "¡Tierra!"
dirá. Diptongue en "ie" la latina "terra",
igual que por tu sierra
la latina "Castella"
diptongó a bello encanto de "Castiella".

No quiero otro mensaje
hoy recordar de los setenta días
que duró aquel viaje,
¡sino aludir melodías
y cantos en castellano del oleaje!

Preveo ya entre grietas
que en el azul del mar singlan y apuntan
gestas largas e inquietas…
Por mares que preguntan
y océanos que, en castellano, adjuntan

sus salinas respuestas.
"Mi nombre es el Océano Pacífico.
Si mis aguas y crestas
por vez primera acuestas
será justo y magnífico
que sólo tú sepas qué significo".

"Soy el Piélago Índico
y si tú, inicial, me circunnavegas
seré siempre el síndico
de tus glorias viajeras,
pues allanaste mis aguas a vegas".

Oh, terráqueo globo
muy pronto verás que cruza tu orilla,
y a ella hoy le trovo,
¡roja, blanca y amarilla,
flamante en mástil, la orla de Castilla!

JPM

Del libro "Castilla este canto es tu canto" (2014)

12 de octubre ¡Viva España y viva Castilla! (Juan Pablo Mañueco)

12 de octubre ¡Viva España y viva Castilla!
De las tres carabelas
que el doce de octubre a América llegan,
ved ondear las telas
que a los céfiros ruegan,
y se agitan y luego se repliegan.
Continentes congregan
al rutilar ondeante de sus velas,
a Europa allí la legan
tres barcas paralelas
que la mar han cortado en sus estelas.
España por Castilla
se ha tornado océana marinera.
¡Ved cómo luce y brilla
cuartelada bandera
de castillos y leones, viajera!
Que nunca, nunca muera
la enseña de Castilla en esta orilla,
donde ondeó primera;
y orgullo cada villa
sienta en ser en España de Castilla

Juan Pablo Mañueco (2016)

https://www.amazon.es/Libros-Juan-Pablo-Ma%C3%B1ueco/s?ie=UTF8&page=1&rh=n%3A599364031%2Cp_27%3AJuan%20Pablo%20Ma%C3%B1ueco

500 MILLONES DE HISPANOS DE LAS ESPAÑAS RECUERDAN SU EVOLUCIÓN HISTÓRICA COMÚN


viernes, 14 de octubre de 2016

•La Hispanidad explicada por el filósofo Miguel Ayuso:

•La Hispanidad explicada por el filósofo Miguel Ayuso:

Kit de supervivencia para no creerse las diez mentiras del secesionismo catalán


Kit de supervivencia para no creerse las diez mentiras del secesionismo catalán

El escritor Jesús Laínz desenmaraña las mentiras históricas sobre las que se asienta el nacionalismo catalán y deja en evidencia a los políticos que han sacado tajada de ese engaño (además del 3%) de Pujol a Puigdemont, pasando por Artur Mas o los del PSC.
El ex presidente de Cataluña Artur Mas con una Cataluña fuera de España / AMB
Los argumentos de los nacionalistas para intentar justificar sus reivindicaciones no son nuevos. Cada año repiten una y otra vez una serie de ‘mantras’ que con el tiempo muchos catalanes han acabado por aceptar como verdad a pesar de que los hechos indiquen justo lo contrario.
Se trata de una estrategia que han empleado durante todo el siglo XX, pero que ahora en el XXI les ha dado mejor resultado que nunca, aunque algunos se hayan excedido un poco con algunas afirmaciones como que Cervantes era catalán o incluso que la teoría de la relatividad también es catalana. Aunque tiempo al tiempo.

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Por eso mismo, el escritor Jesús Laínz quiso desenmascarar una vez más todas esas mentiras en su libro “España contra Cataluña” (Encuentro Editorial). Un ejercicio tal vez funesto, pues en Cataluña los nacionalistas lo tacharán de propaganda ‘españolista’, pero aún así reproducimos por su interés esta pieza de Periodista Digital que resume en diez puntos el libro de Laínz.

1. Cataluña fue un Estado 

No es cierto. Los condados catalanes nunca conformaron un reino independiente, sino que pasaron en el siglo XIII de la soberanía de los reyes francos a la de la Corona de Aragón. Por el contrario, otras regiones españolas actuales (Asturias, León, Castilla) sí fueron reinos y, sin embargo, no se deduce de ello derecho alguno a la secesión.

2. Cataluña no participó de la historia de España

La primera capital de la Hispania romana fue Tarragona. Y la primera de la Hispania visigoda, Barcelona. Durante la Edad Media, los catalanes participaron, al igual que los demás españoles, en la reconquista (por ejemplo, Jaime I de Aragón conquistó el reino de Murcia en nombre y por cuenta de su yerno Alfonso X de Castilla).
Participaron en el proceso repoblador, pero no sólo de Valencia y Baleares, sino también de territorios castellanos como Valladolid o Sevilla
Asimismo participaron en el proceso repoblador, pero no sólo de Valencia y Baleares, sino también de territorios castellanos como Valladolid o Sevilla. La sevillana Coria del Río fue otorgada por Alfonso X a “150 omes de Catalunna”.
Y los catalanes participaron durante siglos en todos los hechos de armas de la historia de España: la conquista de Granada, la de Navarra, la de Nápoles, la de América, los Tercios de Flandes, la batalla de Lepanto, etc.

3. Los catalanes medievales no se consideraban españoles

Todos los testimonios de aquella época demuestran lo contrario. Jaime I escribió en “Llibre dels feits”: “Porque lo hemos hecho en primer lugar por Dios, en segundo por salvar a España, y en tercero para que tengamos el gran honor de que gracias a nosotros se haya salvado España”.
Y de Ramón Muntaner llegó la mejor explicación de la solidaridad política que, por encima de ambiciones y enfrentamientos, informó a todos los monarcas medievales españoles, cuando reclamó una política conjunta de todos los reyes “de España, que son una carne y una sangre”.

4. Los catalanes fueron excluidos de América

Esta creencia viene dada por la orden a Ovando de los Reyes Católicos en 1501 sobre que “no haya extranjeros de nuestros reinos y señoríos”, pero no se referían a los catalanes sino a los flamencos de la corte de Felipe el Hermoso y estaba destinada a prohibir el comercio de las Indias con y desde puertos de Flandes.
La realidad fue, además, que los aragoneses y los catalanes participaron desde el principio en la empresa americana, monopolizada, eso sí, desde los puertos castellanos hasta su liberalización por Carlos III.
Por ejemplo, el jefe militar del segundo viaje de Colón fue el ampurdanés Pedro de Margarit al frente de doscientos soldados catalanes. El primer vicario apostólico en las nuevas tierras fue Bernardo Boil, benedictino de Montserrat.
Jaime Rasqui fue uno de los conquistadores del Río de la Plata. Juan Orpí fundó Nueva Barcelona en Venezuela. Juan de Grau y Ribó, compañero de Hernán Cortés, se esposó con Xipaguazin, hija de Moctezuma. Y el leridano Gaspar de Portolá conquistó California.

5. En 1714 Cataluña perdió su independencia 

No es cierto que Cataluña fuese un estado soberano en 1714, sino un territorio con algunas instituciones propias, como en cualquier otro lugar de la Europa del Antiguo Régimen, y parte constituyente de la Corona de Aragón, es decir, de España.
No es cierto que Felipe V incorporara Cataluña a Castilla, sino que uniformizó legislaciones y centralizó el gobierno
No es cierto que se tratase de una guerra entre castellanos y catalanes, sino entre partidarios de dos candidatos al trono de España, Felipe V de Borbón y el archiduque Carlos de los Austrias. No es cierto que lo que moviese a los catalanes fuera la castellanofobia, sino la francofobia.
No es cierto que Felipe V suprimiera la soberanía nacional representada en las Cortes catalanas, pues eran estamentales y no representaban a soberanía nacional alguna. No es cierto que Felipe V incorporara Cataluña a Castilla, sino que uniformizó legislaciones y centralizó el gobierno, fenómeno general en toda la Europa de aquel tiempo, lo que también conllevó grandes cambios en la vieja planta castellana, detalle que no suele recordarse.

6. Cataluña es otra nación por tener otra lengua

Una lengua no equivale a una nación. Si en la ONU hay 193 naciones y en el mundo varios miles de lenguas, ¿faltan miles de naciones en la ONU o sobran miles de lenguas en el mundo? Todos los países europeos son multilingües, con la única excepción de Islandia.
Y España no es precisamente el más multilingüe de todos: más variedad de lenguas hay en Francia o en Italia. Además, si una lengua es igual a una nación, ¿pertenecerían los araneses a la nación catalana? Finalmente, ¿por qué de la existencia de una lengua han de deducirse consecuencias políticas?

7. España impuso el castellano a los catalanes

La extensión del castellano sobre tierras catalanas comenzó en la Edad Media, cuando fue consolidándose como la lengua franca, la lengua en la que era más fácil entenderse dada su mayor extensión territorial, su mayor número de hablantes y su posición geográfica central. Los lingüistas lo han explicado mil veces.
Jaime II de Aragón, siglo XIII, escribía sus cartas a los reyes musulmanes de Granada en castellano
Un solo ejemplo: Jaime II de Aragón, siglo XIII, escribía sus cartas a los reyes musulmanes de Granada en castellano, sin que el rey de Castilla tuviese participación, influencia, autoridad ni culpa alguna en ello.
Por otro lado, el cultivo literario de la lengua castellana, que no alcanzó ninguna otra lengua española, su prestigio y su peso económico provocaron el abandono paulatino de las lenguas de alcance regional, como ha sucedido siempre en todo el mundo.

8. España es reaccionaria, a diferencia de Cataluña

Olvidando el hecho de que las primeras cortes europeas fueron las leonesas, y viniendo a tiempos más cercanos, la Cataluña del siglo XIX se caracterizó por ser una abundante fuente de pensamiento conservador y el principal reducto, junto a las provincias vasconavarras, del absolutismo y el carlismo.
Cataluña fue la única región española que se alzó en armas cinco veces en defensa de los sagrados derechos del trono y el altar, además del especial entusiasmo con el que los catalanes lucharon contra la Francia revolucionaria en 1793 y la napoleónica en 1808: durante el trienio liberal (1820-23), en defensa de la Regencia de Urgell contra la Constitución de Cádiz; en 1827, la Guerra dels Agraviats o dels Malcontents, que reivindicaron el apartamiento de los ministros liberales y el restablecimiento de la Inquisición; y en 1833-40, 1846-49 y 1872-76, las tres guerras carlistas.

9. España ha sido imperialista y belicista, a diferencia de Cataluña

¿Habrá que olvidarse, pues, de los almogávares, que dejaron imborrable recuerdo en el Mediterráneo a golpe de espada? ¿Y de los reyes catalanoaragoneses que expulsaron a los moros de España y a continuación se dedicaron a conquistar Cerdeña, Sicilia e Italia?
En tiempos más cercanos, Cataluña fue la región española que más encarnizadamente se alzó contra la invasión napoleónica, según palabras del mariscal Berthier. Los gerundenses prefirieron morir antes que entregarse. Y la primera batalla ganada a los franceses fue la del Bruch.
Durante todo el siglo XIX; Cataluña fue la región más patriota, belicista, contraria al islam, esclavista, colonialista e imperialista de España.
Durante la Guerra de Marruecos de 1859-60 Cataluña se llenó de versos, canciones, zarzuelas, himnos y obras de teatro incitando a los jóvenes catalanes a alistarse para borrar la Media Luna de la faz de la tierra.
Respecto a la esclavitud, de todas las ligas antiabolicionistas de España, la más activa fue la de Barcelona.

10. La Guerra Civil fue una guerra entre España y Cataluña

Habrá que olvidarse, por lo tanto, de los dos principales apoyos eclesiásticos de Franco, los cardenales Gomá y Pla. Y de un Cambó que, tras medio siglo de liderazgo catalanista, puso su fortuna a disposición de Franco y organizó en París, junto con Llonc, Ventosa, Estelrich y otros huidos de la Cataluña republicana, la Oficina de Propaganda y Prensa para defender el bando franquista ante la opinión pública europea y organizar su servicio de espionaje.
Catalanes que se distinguieron por su apoyo a Franco fueron, entre otros muchos, Josep Pla, Eugenio d’Ors, Agustí Calvet, Federico Mompou y Salvador Dalí
Otros catalanes que se distinguieron por su apoyo a Franco fueron, entre otros muchos, Josep Pla, Eugenio d’Ors, Agustí Calvet, Federico Mompou y Salvador Dalí.
Por otro lado, Xavier de Salas, Josep Maria Fontana, Josep Vergés, Ignasi Agustí y Juan Ramón Masoliver fundaron en Burgos la influyente revista Destino, y tres de los principales dibujantes y guionistas de las revistas juveniles Pelayos y Flecha fueron Valentí Castanys, Josep Serra y Josep Maria Canellas.
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Madrileño, de familia numerosa. Comenzó a estudiar Historia aunque pronto se cambió a Periodismo. Se licenció por la Universidad Complutense de Madrid y desde entonces no ha parado. Ha trabajado para las agencias de información Colpisa y Europa Press, para el departamento de comunicación de LaSexta y ha logrado saborear la experiencia de trabajar en papel gracias al periódico La Razón.

Así pudo ser la conquista de América si la hubiesen hecho quienes la ponen a caldo

Así pudo ser la conquista de América si la hubiesen hecho quienes la ponen a caldo







Durante todo el día de la Hispanidad parte de la izquierda española, encabezada por podemitas y comunistas de IU, criticaron duramente el descubrimiento de América por parte de España acusando al país de haber cometido un genocidio. Pero para genocidio, el de sus amigos comunistas.


Imagen de la película Katyn. En esta matanza la URSS mató a más de 20.000 polacos
Hace ya años que pienso que ser odiado por determinados personajes es un motivo de orgullo para cualquiera. Y desde luego, para España es un honor ser odiada por determinados individuos.

Una hispanofobia alimentada por las patrañas de la Leyenda Negra

Ayer la ultraizquierda y el separatismo vomitaron su hispanofobia en las redes sociales sin ninguna contención. La excusa es lo de menos. Hay que ser un perfecto indocumentado para tragarse hoy patrañas de la Leyenda Negra antiespañola, una serie de invenciones creadas como propaganda de guerra contra nuestra Nación, en unos casos, y en otros como un intento de desprestigiar la religión que ha sido y sigue siendo histórica y culturalmente la española por excelencia: el catolicismo

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.Si nos fiamos de algunos, lo que deberían haber hecho los españoles es dejar a los felices indios con sus sacrificios humanos y sus actos de canibalismo, en lugar de civilizarles y ofrecerles una cultura y una lengua que aún conservan mucho tiempo después de independizarse (de hecho,España fundó en América 31 universidades y 18 colegios virreinales, y dos universidades en Filipinas; ningún otro país hizo tal labor en un territorio que haya colonizado). El caso es: ¿cómo habría sido la conquista de América si la hubiesen hecho quienes la ponen a caldo?

España no les gusta, pero la URSS y Corea del Norte sí

Veamos un ejemplo de críticos con la conquista española de América:

La Unión de Juventudes Comunistas de España es una organización integrante de Izquierda Unida. A estas alturas de la historia todo el mundo debería saberlo ya, pero por si acaso no está de más recordarlo: según el estudio más riguroso hecho hasta hoy, el terror comunista ha dejado 100 millones de muertos en todo el mundo, y eso en menos de un siglo. No estamos hablando de muertos a causa de espidemias, como las que ocasionaron la muerte de muchos indios en América (no estaban inmunizados para muchas enfermedades que los españoles sí resistían), sino víctimas de torturas, campos de concentración, asesinatos en masa e incluso hambrunas provocadas como el Holodomor de Ucrania.
Si los españoles de la época de la Conquista hubiesen sido -que no lo fueron- los genocidas de los que hablan nuestros rojos, habría que considerarles unos meros aficionados al lado de los matarifes comunistas. Por otra parte, los comunistas de los países democráticos nunca han condenado los genocidios ni los demás crímenes perpetrados de sus colegas de las dictaduras rojas. No sólo no los han condenado, sino que siguen apoyando a esas dictaduras brutales. Sin ir más lejos, en 2013 la UJCE se solidarizó con Corea del Norte:

Y el pasado mes de marzo, la UJCE manifestaba su deseo de resucitar la URSS, que fue una de las dictaduras más sanguinarias de la historia. ¿Y estos miserables aún se atreven a acusar a España de algo? ¿Qué quedaría hoy de la América precolombina si en vez de españoles la hubiesen descubierto los adalides de esa ideología totalitaria y genocida que es el comunismo? No cuesta mucho imaginárselo, viendo lo que hicieron en media Europa, en buena parte de Asia, en África y en algunos países de Hispanoamérica: Cuba aún padece hoy una de esas dictaduras, que la mantiene sumida en la miseria y la opresión, con el apoyo de los comunistas españoles.

No celebran la Hispanidad, pero sí al mayor genocida de la historia

Hay ejemplos aún peores que el tuiteo sobre Corea del Norte que acabáis de ver. En 2013 la UJCE sí que consideró adecuado celebrar el aniversario del mayor genocida de la historia:

La dictadura de Mao mató a 65 millones de personas en sólo 27 años (1949-1976), la mayoría de ellas en las operaciones de represión masiva cínicamente denominadas por ese régimen como “La Revolución Cultural” y “El Gran Paso Adelante”.

El hispanófobo BNG critica la Hispanidad pero no a Stalin

Otro partido de ultraizquierda que ayer arremetió contra la Hispanidad fue el Bloque Nacionalista Gallego (BNG), una formación conocida por su hispanofobia:

Por si alguien no lo sabe, en 2010 el voto del BNG sirvió para rechazar una propuesta para que se enseñasen los crímenes de Stalin en los colegios españoles. Esa brutal dictadura mató a 20 millones de personas. Por lo visto, la salvaje represión comunista no entra entre las cosas que rechaza el BNG, cuyo núcleo central, la UPG, es de hecho un partido comunista maoísta.

Un ejemplo de invasión comunista: el caso de Polonia

Alguien podrá pensar que las cifras millonarias de asesinatos son consecuencia de acciones represivas, pero no de una conquista territorial, y por tanto no pueden tomarse como ejemplo para el caso de América que apunto en el título de esta entrada. Pero no es así. La historia del siglo XX ya mostró diversos casos de invasiones comunistas de países soberanos, ejemplos de los que deberíamos tomar buena nota. Uno de ellos fue la invasión nazisoviética de Polonia, en la que Stalin y Hitler se repartieron esa Nación previa firma de un acuerdo secreto.
En la zona de ocupación soviética había 1,45 millones de polacos: cientos de miles fueron deportados, muriendo 350.000 de ellos a manos de la URSS. Entre las víctimas de la brutal represión soviética hay que contar las que fueron enterradas en fosas comunes en el bosque de Katyn, donde 22.000 militares y civiles polacos fueron ejecutados a tiros por sus captores soviéticos, en la mayor ejecución en masa de prisioneros de guerra perpetrada en esa contienda.

Dos millones de mujeres y niñas alemanas violadas por el Ejército Rojo

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, los soldados del Ejército Rojo violaron a 2 millones de mujeres y niñas alemanas, asesinando a casi 250.000 de ellas durante o después de la violación.Estos crímenes fueron inducidos por los mandos soviéticos, que animaban a sus hombres a abusar de las alemanas como si fuesen botines de guerra.
Ya sólo en Berlín 100.000 mujeres y niñas sufrieron este horror. Sin embargo, esto no impide que los comunistas españoles celebren la victoria del Ejército Rojo sin mencionar esas atrocidades. A modo de ejemplo, Izquierda Unida, que este 12 de octubre dijo que no tenía nada que celebrar, sí que celebró en mayo el triunfo de ese ejército de violadores, que supuso, en la Europa del Este, el cambio de una dictadura por otra:

Las invasiones comunistas del Tíbet y Afganistán

Otro ejemplo de invasión comunista es la anexión del Tíbet por China en 1949, que se saldó con 1,2 millones de tibetanos muertos (un quinto de la población del país). Una parte importante de los que sobrevivieron fueron confinados en prisiones o condenados a campos forzados. La destrucción del país incluyó la demolición de más de 6.000 monasterios, templos y otras construcciones culturales e históricas, cuyos contenidos fueron saqueados.
Un caso más reciente fue la invasión soviética de Afganistán, con 2 millones de muertos entre los 13 millones de habitantes que tenía entonces el país, a los que hay que añadir 5 millones de refugiados y 2 millones de desplazados en el interior del territorio invadido.
Sigo esperando alguna condena de todas esas atrocidades comunistas por parte de los mismos ultraizquierdistas que vierten su odio contra la Hispanidad, una empresa histórica que -con sus errores y aciertos- resulta ejemplar al lado del terror desatado por el comunismo allí donde implantó sus dictaduras. Como comprenderéis, he decidido que es mejor esperar sentado.
Artículo publicado originalmente por Elentir en su blog Contando Estrelas




      • Nacido y residente en Vigo. Diseñador web y gráfico con 18 años de experiencia, aficionado a la fotografía y bloguero. Publica desde 2004 el blog "Contando Estrelas", en el que ha escrito más de 9.000 artículos sobre temas de actualidad, cultura, defensa y nuevas tecnologías. Participa desde hace muchos años en el movimiento cívico: es socio de HazteOir.org desde 2003, socio de Galicia Bilingüe desde sus inicios en 2007, miembro de la Red Liberal desde 2008 y colaborador de CitizenGO desde 2013. Admirador de J.R.R. Tolkien, su pseudónimo es una palabra en idioma quenya (la lengua élfica creada por el escritor británico) que significa "observador de estrellas”.