Cristóbal Colón llega a Guanahani el 12 de Octubre de 1492 y toma posesión en nombre de los Reyes Católicos.
Con leyes emanadas de la Corona de España los territorios que se iban españolizando se administraron por funcionarios militares y civiles que, sobre su progresiva prosperidad, conformaron altas posiciones familiares aristocráticas provinciales y locales con actividades mineras, industriales, macro-latifundistas y comerciales, generando élites de ricos e influyentes oligarcas básicamente españoles, con creciente proporción de descendientes criollos nacidos en sus dominios y con crecientes deseos de aumentar sus beneficios en el doble sentido de aumentar al máximo la explotación de bienes e indígenas y ahorrarse las contribuciones que se marchaban a la Metrópoli peninsular, para ser despilfarradas en conflictos políticos y religiosos europeos, que darían al traste con sus monarcas enfrentados y rendidos.
Ocasión aprovechada por movimientos destructivos del imperio español, punta mundial de la cultura (Ver BOLETIN CASTILLO 15 “Los libertadores de América”) con formación de una veintena de naciones hispanas que lograron su separación, no su independencia de España (Ver BOLETIN CASTILLO 16 “Los pueblos americanos no tienen su independencia de España”), su impunidad para esclavizar y exterminar nativos amparados por normas reales (Ver BOLETIN CASTILLO 11 “Los indígenas americanos deben su vida a España”) y gobernantes capaces de empobrecer a sus pueblos, malversando sus riquezas naturales.
BOLETIN CASTILLO 17 “Los masones españoles sostuvieron el dominio de los conquistadores y el de sus estirpes familiares en América”), en adjunto.
Cordialmente a 12 de octubre de 2016.
Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 Abril de 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.
Kit de supervivencia para no creerse las diez mentiras del secesionismo catalán
El escritor Jesús Laínz desenmaraña las mentiras históricas sobre las que se asienta el nacionalismo catalán y deja en evidencia a los políticos que han sacado tajada de ese engaño (además del 3%) de Pujol a Puigdemont, pasando por Artur Mas o los del PSC.
El ex presidente de Cataluña Artur Mas con una Cataluña fuera de España / AMB
Los argumentos de los nacionalistas para intentar justificar sus reivindicaciones no son nuevos. Cada año repiten una y otra vez una serie de ‘mantras’ que con el tiempo muchos catalanes han acabado por aceptar como verdad a pesar de que los hechos indiquen justo lo contrario.
Se trata de una estrategia que han empleado durante todo el siglo XX, pero que ahora en el XXI les ha dado mejor resultado que nunca, aunque algunos se hayan excedido un poco con algunas afirmaciones como que Cervantes era catalán o incluso que la teoría de la relatividad también es catalana. Aunque tiempo al tiempo.
Por eso mismo, el escritor Jesús Laínzquiso desenmascarar una vez más todas esas mentiras en su libro “España contra Cataluña”(Encuentro Editorial). Un ejercicio tal vez funesto, pues en Cataluña los nacionalistas lo tacharán de propaganda ‘españolista’, pero aún así reproducimos por su interés esta pieza de Periodista Digitalque resume en diez puntos el libro de Laínz.
1. Cataluña fue un Estado
No es cierto. Los condados catalanes nunca conformaron un reino independiente, sino que pasaron en el siglo XIII de la soberanía de los reyes francos a la de la Corona de Aragón. Por el contrario, otras regiones españolas actuales (Asturias, León, Castilla) sí fueron reinos y, sin embargo, no se deduce de ello derecho alguno a la secesión.
2. Cataluña no participó de la historia de España
La primera capital de la Hispania romana fue Tarragona. Y la primera de la Hispania visigoda, Barcelona. Durante la Edad Media, los catalanes participaron, al igual que los demás españoles, en la reconquista (por ejemplo, Jaime I de Aragón conquistó el reino de Murcia en nombre y por cuenta de su yerno Alfonso X de Castilla).
Participaron en el proceso repoblador, pero no sólo de Valencia y Baleares, sino también de territorios castellanos como Valladolid o Sevilla
Asimismo participaron en el proceso repoblador, pero no sólo de Valencia y Baleares, sino también de territorios castellanos como Valladolid o Sevilla. La sevillana Coria del Río fue otorgada por Alfonso X a “150 omes de Catalunna”.
Y los catalanes participaron durante siglos en todos los hechos de armas de la historia de España: la conquista de Granada, la de Navarra, la de Nápoles, la de América, los Tercios de Flandes, la batalla de Lepanto, etc.
3. Los catalanes medievales no se consideraban españoles
Todos los testimonios de aquella época demuestran lo contrario. Jaime I escribió en “Llibre dels feits”: “Porque lo hemos hecho en primer lugar por Dios, en segundo por salvar a España, y en tercero para que tengamos el gran honor de que gracias a nosotros se haya salvado España”.
Y de Ramón Muntaner llegó la mejor explicación de la solidaridad política que, por encima de ambiciones y enfrentamientos, informó a todos los monarcas medievales españoles, cuando reclamó una política conjunta de todos los reyes “de España, que son una carne y una sangre”.
4. Los catalanes fueron excluidos de América
Esta creencia viene dada por la orden a Ovando de los Reyes Católicos en 1501 sobre que “no haya extranjeros de nuestros reinos y señoríos”, pero no se referían a los catalanes sino a los flamencos de la corte de Felipe el Hermoso y estaba destinada a prohibir el comercio de las Indias con y desde puertos de Flandes.
La realidad fue, además, que los aragoneses y los catalanes participaron desde el principio en la empresa americana, monopolizada, eso sí, desde los puertos castellanos hasta su liberalización por Carlos III.
Por ejemplo, el jefe militar del segundo viaje de Colón fue el ampurdanés Pedro de Margarit al frente de doscientos soldados catalanes. El primer vicario apostólico en las nuevas tierras fue Bernardo Boil, benedictino de Montserrat.
Jaime Rasqui fue uno de los conquistadores del Río de la Plata. Juan Orpí fundó Nueva Barcelona en Venezuela. Juan de Grau y Ribó, compañero de Hernán Cortés, se esposó con Xipaguazin, hija de Moctezuma. Y el leridano Gaspar de Portolá conquistó California.
5. En 1714 Cataluña perdió su independencia
No es cierto que Cataluña fuese un estado soberano en 1714, sino un territorio con algunas instituciones propias, como en cualquier otro lugar de la Europa del Antiguo Régimen, y parte constituyente de la Corona de Aragón, es decir, de España.
No es cierto que Felipe V incorporara Cataluña a Castilla, sino que uniformizó legislaciones y centralizó el gobierno
No es cierto que se tratase de una guerra entre castellanos y catalanes, sino entre partidarios de dos candidatos al trono de España, Felipe V de Borbón y el archiduque Carlos de los Austrias. No es cierto que lo que moviese a los catalanes fuera la castellanofobia, sino la francofobia.
No es cierto que Felipe V suprimiera la soberanía nacional representada en las Cortes catalanas, pues eran estamentales y no representaban a soberanía nacional alguna. No es cierto que Felipe V incorporara Cataluña a Castilla, sino que uniformizó legislaciones y centralizó el gobierno, fenómeno general en toda la Europa de aquel tiempo, lo que también conllevó grandes cambios en la vieja planta castellana, detalle que no suele recordarse.
6. Cataluña es otra nación por tener otra lengua
Una lengua no equivale a una nación. Si en la ONU hay 193 naciones y en el mundo varios miles de lenguas, ¿faltan miles de naciones en la ONU o sobran miles de lenguas en el mundo? Todos los países europeos son multilingües, con la única excepción de Islandia.
Y España no es precisamente el más multilingüe de todos: más variedad de lenguas hay en Francia o en Italia. Además, si una lengua es igual a una nación, ¿pertenecerían los araneses a la nación catalana? Finalmente, ¿por qué de la existencia de una lengua han de deducirse consecuencias políticas?
7. España impuso el castellano a los catalanes
La extensión del castellano sobre tierras catalanas comenzó en la Edad Media, cuando fue consolidándose como la lengua franca, la lengua en la que era más fácil entenderse dada su mayor extensión territorial, su mayor número de hablantes y su posición geográfica central. Los lingüistas lo han explicado mil veces.
Jaime II de Aragón, siglo XIII, escribía sus cartas a los reyes musulmanes de Granada en castellano
Un solo ejemplo: Jaime II de Aragón, siglo XIII, escribía sus cartas a los reyes musulmanes de Granada en castellano, sin que el rey de Castilla tuviese participación, influencia, autoridad ni culpa alguna en ello.
Por otro lado, el cultivo literario de la lengua castellana, que no alcanzó ninguna otra lengua española, su prestigio y su peso económico provocaron el abandono paulatino de las lenguas de alcance regional, como ha sucedido siempre en todo el mundo.
8. España es reaccionaria, a diferencia de Cataluña
Olvidando el hecho de que las primeras cortes europeas fueron las leonesas, y viniendo a tiempos más cercanos, la Cataluña del siglo XIX se caracterizó por ser una abundante fuente de pensamiento conservador y el principal reducto, junto a las provincias vasconavarras, del absolutismo y el carlismo. Cataluña fue la única región española que se alzó en armas cinco veces en defensa de los sagrados derechos del trono y el altar, además del especial entusiasmo con el que los catalanes lucharon contra la Francia revolucionaria en 1793 y la napoleónica en 1808: durante el trienio liberal (1820-23), en defensa de la Regencia de Urgell contra la Constitución de Cádiz; en 1827, la Guerra dels Agraviats o dels Malcontents, que reivindicaron el apartamiento de los ministros liberales y el restablecimiento de la Inquisición; y en 1833-40, 1846-49 y 1872-76, las tres guerras carlistas.
9. España ha sido imperialista y belicista, a diferencia de Cataluña
¿Habrá que olvidarse, pues, de los almogávares, que dejaron imborrable recuerdo en el Mediterráneo a golpe de espada? ¿Y de los reyes catalanoaragoneses que expulsaron a los moros de España y a continuación se dedicaron a conquistar Cerdeña, Sicilia e Italia?
En tiempos más cercanos, Cataluña fue la región española que más encarnizadamente se alzó contra la invasión napoleónica, según palabras del mariscal Berthier. Los gerundenses prefirieron morir antes que entregarse. Y la primera batalla ganada a los franceses fue la del Bruch.
Durante todo el siglo XIX; Cataluña fue la región más patriota, belicista, contraria al islam, esclavista, colonialista e imperialista de España.
Durante la Guerra de Marruecos de 1859-60 Cataluña se llenó de versos, canciones, zarzuelas, himnos y obras de teatro incitando a los jóvenes catalanes a alistarse para borrar la Media Luna de la faz de la tierra.
Respecto a la esclavitud, de todas las ligas antiabolicionistas de España, la más activa fue la de Barcelona.
10. La Guerra Civil fue una guerra entre España y Cataluña
Habrá que olvidarse, por lo tanto, de los dos principales apoyos eclesiásticos de Franco, los cardenales Gomá y Pla. Y de un Cambó que, tras medio siglo de liderazgo catalanista, puso su fortuna a disposición de Franco y organizó en París, junto con Llonc, Ventosa, Estelrich y otros huidos de la Cataluña republicana, la Oficina de Propaganda y Prensa para defender el bando franquista ante la opinión pública europea y organizar su servicio de espionaje.
Catalanes que se distinguieron por su apoyo a Franco fueron, entre otros muchos, Josep Pla, Eugenio d’Ors, Agustí Calvet, Federico Mompou y Salvador Dalí
Otros catalanes que se distinguieron por su apoyo a Franco fueron, entre otros muchos, Josep Pla, Eugenio d’Ors, Agustí Calvet, Federico Mompou y Salvador Dalí.
Por otro lado, Xavier de Salas, Josep Maria Fontana, Josep Vergés, Ignasi Agustí y Juan Ramón Masoliver fundaron en Burgos la influyente revista Destino, y tres de los principales dibujantes y guionistas de las revistas juveniles Pelayos y Flecha fueron Valentí Castanys, Josep Serra y Josep Maria Canellas.
Durante todo el día de la Hispanidad parte de la izquierda española, encabezada por podemitas y comunistas de IU, criticaron duramente el descubrimiento de América por parte de España acusando al país de haber cometido un genocidio. Pero para genocidio, el de sus amigos comunistas.
Imagen de la película Katyn. En esta matanza la URSS mató a más de 20.000 polacos
Hace ya años que pienso que ser odiado por determinados personajes es un motivo de orgullo para cualquiera. Y desde luego, para España es un honor ser odiada por determinados individuos.
Una hispanofobia alimentada por las patrañas de la Leyenda Negra
Ayer la ultraizquierda y el separatismo vomitaron su hispanofobia en las redes sociales sin ninguna contención. La excusa es lo de menos. Hay que ser un perfecto indocumentado para tragarse hoy patrañas dela Leyenda Negra antiespañola, una serie de invenciones creadas como propaganda de guerra contra nuestra Nación, en unos casos, y en otros como un intento de desprestigiar la religión que ha sido y sigue siendo histórica y culturalmente la española por excelencia: el catolicismo
España no les gusta, pero la URSS y Corea del Norte sí
Veamos un ejemplo de críticos con la conquista española de América:
La Unión de Juventudes Comunistas de España es una organización integrante de Izquierda Unida. A estas alturas de la historia todo el mundo debería saberlo ya, pero por si acaso no está de más recordarlo: según el estudio más riguroso hecho hasta hoy, el terror comunista ha dejado 100 millones de muertos en todo el mundo, y eso en menos de un siglo. No estamos hablando de muertos a causa de espidemias, como las que ocasionaron la muerte de muchos indios en América (no estaban inmunizados para muchas enfermedades que los españoles sí resistían), sino víctimas de torturas, campos de concentración, asesinatos en masa e incluso hambrunas provocadas como el Holodomor de Ucrania.
Si los españoles de la época de la Conquista hubiesen sido -que no lo fueron- los genocidas de los que hablan nuestros rojos, habría que considerarles unos meros aficionados al lado de los matarifes comunistas. Por otra parte, los comunistas de los países democráticos nunca han condenado los genocidios ni los demás crímenes perpetrados de sus colegas de las dictaduras rojas. No sólo no los han condenado, sino que siguen apoyando a esas dictaduras brutales. Sin ir más lejos, en 2013 la UJCE se solidarizó con Corea del Norte:
Y el pasado mes de marzo, la UJCE manifestaba su deseo de resucitar la URSS, que fue una de las dictaduras más sanguinarias de la historia. ¿Y estos miserables aún se atreven a acusar a España de algo? ¿Qué quedaría hoy de la América precolombina si en vez de españoles la hubiesen descubierto los adalides de esa ideología totalitaria y genocida que es el comunismo? No cuesta mucho imaginárselo, viendo lo que hicieron en media Europa, en buena parte de Asia, en África y en algunos países de Hispanoamérica: Cuba aún padece hoy una de esas dictaduras, que la mantiene sumida en la miseria y la opresión, con el apoyo de los comunistas españoles.
No celebran la Hispanidad, pero sí al mayor genocida de la historia
Hay ejemplos aún peores que el tuiteo sobre Corea del Norte que acabáis de ver. En 2013 la UJCE sí que consideró adecuado celebrar el aniversario del mayor genocida de la historia:
Un ejemplo de invasión comunista: el caso de Polonia
Alguien podrá pensar que las cifras millonarias de asesinatos son consecuencia de acciones represivas, pero no de una conquista territorial, y por tanto no pueden tomarse como ejemplo para el caso de América que apunto en el título de esta entrada. Pero no es así. La historia del siglo XX ya mostró diversos casos de invasiones comunistas de países soberanos, ejemplos de los que deberíamos tomar buena nota. Uno de ellos fue la invasión nazisoviética de Polonia, en la que Stalin y Hitler se repartieron esa Nación previa firma de un acuerdo secreto. En la zona de ocupación soviética había 1,45 millones de polacos: cientos de miles fueron deportados, muriendo 350.000 de ellos a manos de la URSS. Entre las víctimas de la brutal represión soviética hay que contar las que fueron enterradas en fosas comunes en el bosque de Katyn, donde 22.000 militares y civiles polacos fueron ejecutados a tiros por sus captores soviéticos, en la mayor ejecución en masa de prisioneros de guerra perpetrada en esa contienda.
Dos millones de mujeres y niñas alemanas violadas por el Ejército Rojo
Otro ejemplo de invasión comunista es la anexión del Tíbet por China en 1949, quese saldó con 1,2 millones de tibetanos muertos (un quinto de la población del país). Una parte importante de los que sobrevivieron fueron confinados en prisiones o condenados a campos forzados. La destrucción del país incluyó la demolición de más de 6.000 monasterios, templos y otras construcciones culturales e históricas, cuyos contenidos fueron saqueados.
Un caso más reciente fue la invasión soviética de Afganistán, con 2 millones de muertos entre los 13 millones de habitantes que tenía entonces el país, a los que hay que añadir 5 millones de refugiados y 2 millones de desplazados en el interior del territorio invadido. Sigo esperando alguna condena de todas esas atrocidades comunistas por parte de los mismos ultraizquierdistas que vierten su odio contra la Hispanidad, una empresa histórica que -con sus errores y aciertos- resulta ejemplar al lado del terror desatado por el comunismo allí donde implantó sus dictaduras. Como comprenderéis, he decidido que es mejor esperar sentado.
Artículo publicado originalmente por Elentir en su blog Contando Estrelas
(que según la RAE es cosa que no existe: las septillas, sí Hacienda), a la vez que se pide el Cuarto Poder permanente y electivo, única forma de regenerar el sistema y hacerlo en verdad democrático. Lo demás son monsergas de señorías repartiéndose poltronas y haciendo cortes del mangas -muy caros- al pueblo, mientras cultivan su propia Hacienda, aunque no sean ministros del ramo)