martes, 4 de octubre de 2016

CASTELLANA DEL ACENTO CASTELLANO (Juan Pablo Mañueco)


Nos las habemos aquí con una noción un tanto elástica o más bien desvaída de Castilla que entre el público vulgar y más bien iletrado tiene mucha aceptación y que desde luego fue convenientemente clasificado hace mucho tiempo en:

Nueve conceptos de Castilla (Anselmo Carretero y Jiménez)


Coincide justamente con la noción del nacionalismo catalán sobre Castilla: Castilla es donde se habla castellano, ni más más ni más menos ¡ ele!

Claro que el autor del verso suspiraba hace ya tiempo por un nacionalismo castellano también a la catalana. Que buen catalán hubiera sido, lástima que el destino nos juegue malas pasadas

CASTELLANA DEL ACENTO CASTELLANO

(La mejor definición de Castilla que conozco: lengua más acento)

                                                                                                



Alguien me preguntó entre arrabeles castellanos

Lo que era Castilla, yo sólo le dije: “Escucha”.

Gime esa pregunta en todo territorio, en lucha:

Umbral vago a Francia, Italia, Flandes, los romanos…



Inseguro es todo límite. Frontera en mucha

Era es tierra ambigua. Ocurre a todos los humanos.

No te diré, pues, sino una luz de luna: granos

Muestran de verdad. Sin embargo: “Óyela y  escucha”



En donde se hable lengua de Castilla, hay Castilla.

PREGUNTÓ alguien, aunque no sea allí Castilla.



ENTRE todas las tierras que hablen en castellano,

ARRABELES del acento nótalo en tal plano.



¡QUÉ ES eso que se llama acento no haber ninguno

CASTILLA con seguridad estar ya, aquí, en uno!



JPamñueco (2016)

¿ A qué Castilla se refiere?


        ¿ A qué Castilla se refiere?

No parece que esté muy clara la noción de Castilla incluso entre los propios castellanos, desde este blog se ha intentado aportar esclarecimientos en ese sentido aunque ignoramos el éxito de la misión: una interpretación breve y sintética a la par que relativamente antigua –algunos de los textos son casi centenarios (1917) – trata de hacer hincapié en el particular sentido foral de la Castilla originaria en el marco medieval de una monarquía tradicional cristiana, que poco a poco fue  liquidada primero por los reyes leoneses que acabaron reinando en Castilla, y luego por las monarquías foráneas de Habsburgo y Borbones y aún más radicalmente por el estado demoliberal.

Modernamente con el envejecimiento acelerado y la desaparición de la población autóctona blanca – con perdón- europea, ayudada eficazmente con millones de abortos, y  los sin duda esperables en igual número o tal vez mayor de la eutanasia, sin hablar por supuesto de la sustitución de la población autóctona por una invasión migratoria millonaria y fundamentalmente islámica a tomar a cargo y alentada por el Nuevo Orden Mundial; amén de la desaparición acelerada de los principios que pudieran fundamentar una verdadera autoridad espiritual (cada día más enigmática y sorprendente), sin la cual solo lo queda el poder temporal desnudo, invasivo cual zarza dañina, inagotable en sus ansias de ambición, de confrontación y despojo, de la cual es buen ejemplo la burocracia bruxeliense, carente de cualquier autoridad espiritual pero con ansias imparables de poder a través, entre otras, de sus directivas invasoras que anulan cada vez más en la práctica el principio de subsidiariedad, y parece,, según nos quieren convencer reiteradamente, que es la última esperanza del hombre blanco, o tal vez de las hordas islámicas que tomarán su relevo

En este contexto de una Castilla desconocida en su historia y sus particularidades por sus propios hijos y habitantes, envejecida, paulatinamente despoblada y en trance de desaparición, parece un sarcasmo hablar de un futuro prometedor y feliz que algunos desean incluso con un estado moderno demoliberal o tal vez social revolucionario pero en cualquier caso feroz y ruralmente independiente;  no obstante y a la manera de las exequias que se hacen por un difunto, hablando de sus gestas y glorias pasadas, proponemos un repaso de ciertos aspectos de la historia de Castilla ya expuestos en este blog, pero que no viene mal recordar.

Por ir directamente a características esenciales castellanas recomendamos el siguiente:



Del mismo autor señalamos entre otros textos:






Las Instituciones (Luis Carretero Nieva 1917)

El espíritu de asociación

Los ideales 





De su hijo Anselmo Carretero Jiménez (1908 Segovia-2002 Ciudad de México) proponemos los artículos comprendidos en:


y en especial


 Nueve conceptos de Castilla (Anselmo Carretero y Jiménez)






lunes, 3 de octubre de 2016

LA DONCELLA GUERRERA (Romancero)

                                 LA DONCELLA GUERRERA


He aquí un romance que es una versión infantil de aquel: “pregonadas son las guerras de Francia con Aragón”  a veces denominado el Romance de Marcos  o de Marquitos y que en mi infancia cantaban las niñas cuando saltaban a la comba, muy distinto de los actuales  juegos de ordenador tipo Pokémon y otros. La primera versión es de Jorge Bayón relativamente  fiel a la letra popular, la segunda es la voz singular de Merche Trujillo, y las otras dos son por decirla así reciamente tradicionales: una de los alumno de la escuela de rabel de León, que nos transporta casi al siglo XV donde seguro se usaba ese instrumento, y la otra es una versión callejera de Ifigenia Marca, seguro que antaño este romance fue cantado por calles y plazas.
Adjuntamos una versión bastante corriente
En Sevilla a un sevillano siete hijas le dió Dios
todas siete fueron hembras y ninguno fué varón.
A la más chiquita de ellas le llevó la inclinación
de ir a servir a la guerra vestidita de varón.
Al montar en el caballo, la espada se le cayó
por decir ¡maldita sea¡, dijo -Maldita sea yo.
El rey que lo estaba oyendo, de amores se cautivó:
-Madre, los ojos de Marcos, son de hembra, no de varón.
-Convídala tú, hijo mío, a los ríos a nadar
que si ella fuese hembra, no se querrá desnudar.
Toditos los caballeros se empiezan a desnudar
y el caballero don Marcos se ha retirado a llorar.
-¿Porqué llora usted don Marcos?.- ¿Porqué debo de llorar?
Por un falso testimonio que me quieren levantar.
-No llores alma querida, no llores mi corazón,
que eso que tú tanto sientes, eso lo deseo yo.

sábado, 1 de octubre de 2016

EPÍSTOLA SATÍRICA, CENSORIA Y BURLESCA (Juan Pablo Mañueco)

EPÍSTOLA SATÍRICA, CENSORIA Y BURLESCA escrita a Plumillas de prensa y Políticos de Comité de los que deberían ir entendiendo lo que ha pasado en esta Península en los últimos milenios y tomar medidas correctoras (o sea, lo contrario de lo que se viene haciendo).
                                                                                                                          
“Señora Excelentísima, mi llanto
Ya no consiente márgenes ni orillas:
Inundación será la de mi canto:
Veránse sumergidas mis mejillas,
La vista por dos urnas derramada
Sobre el sepulcro de las dos Castillas”
 
Francisco de Quevedo. “Epístola Satírica y Censoria
contra las costumbres presentes de los castellanos
escrita al Conde-Duque de Olivares”, y a la que yo sólo he cambiado al género femenino del comienzo para que parezca dirigida a España, y no al conde-duque.
 
 
I. La Hispania catalana
 
Oh, tierra, mal bautizada
por la Roma de hace tanto.
Escúchame, oh, este canto
tierra digna en ser cantada.
 
Ser empezaste adelanto
del nombre y seña de España.
allá en tierra catalana,
entre la imperial Tarraco.
 
“Que vienen los españoles
desde tierra de Tarraco”,
decían con sobresalto
los numantinos… ¡Se inmolen!
 
Y en las tierras castellanas
igual, no hispanos querían
que a ellos les conquistarían.
¡Qué Castilla más bárbara!
 
 
II. La Hispania de todos
 
Luego sí, en la Edad Media
todos España se sabían,
y todos la defendían
pues había mora tragedia.
 
Castilla, León, Aragón
Navarra, Galicia, Barcino,
todos haciendo camino
De a España dar corazón.
 
III. La Hispania pedigüeña
 
Y contra los otomanos
del XVI catalanes,
querían que sus desmanes
cortasen los castellanos.
 
“¡Ayudadnos, castellanos,
que hay unos turcos muy malos
que nos convierten en esclavos
y nos atan de pies y manos!
 
Nos saquean nuestras costas
y nos venden en Argel,
que no hay día que bajel
turco no vean los guardacostas!”
 
“Mandadnos vuestra marina
que nuestras costas proteja,
que sólo así el Turco aleja
sus barcos de nuestra cocina”
 
“¡Si no tenéis guerras bastantes
mandad barcos a Lepanto,
que allá sólo ganáis llanto
y dejar manco a Cervantes
 
más nosotros respiramos
algo libres de otomanos!
¡Ay, queridos castellanos,
no sabéis cuánto os amamos!”.
 
Por Cervantes y Castilla,
no llevan velo moruno
catalana de ninguno
mujer, aunque hoy tanto chilla.
 
(Nota del autor a sí mismo:
"Esto lo voy a repetir")
 
Por Cervantes y Castilla,
no llevan velo moruno
catalana de ninguno
mujer, aunque hoy tanto chilla.
 
 
IV. La Hispania generosa
 
Y así que hizo Castilla
partirse el pecho, la gente,
y entera cuenta corriente
por cuanto no era Castilla.
 
Cuente ahora lo que cuente
el periférico embate,
que cuenta puro dislate
al botarate disparate
 que presta oído y lo siente.
 
V. La Hispania que no puede más y se derrumba, en palabras de Quevedo.
 
De forma que en XVII
ese grandioso Quevedo,
tuvo que alzar con su dedo
esta copla que aún inquiete:
 
“En Navarra y Aragón
no hay quien tribute ya un real;
Cataluña y Portugal
son de la misma opinión;
 
sólo Castilla y León
y el noble reino andaluz
llevan a cuestas la cruz.
Católica majestad,
 
ten de nosotros piedad,
pues no te sirven los otros
así como nosotros”.
No España hubo a nos piedad.
 
O mejor dicho su Estado,
pues España bien lloraba
viendo Castilla quedaba
sin gente ni oro sacado.
 
VI. La Hispania que se sigue quejando
 
También contra el francés
los catalanes y vascos
ayuda a los castellanos
les pidieren hoy y ayer.
 
“Castellanos, castellanos
que nos invaden franceses,
estaría bien vinieseis
a salvarnos los ganados”.
 
 
VII. La Hispania injusta
 
“Eso sí, que no pagamos
aquí lo que en Burgos sí:
Consienten y seguimos así
a baja estar concertados”.
 
Luego peor, pues llegó
el XIX guerrero,
que a Castilla saqueó
y a periferia se llevó
bancariamente el dinero.
 
Después Franco continuó
esa norma desafortunada,
y hoy Castilla está esquilmada,
despoblada y arruinada.
 
VIII. ¿Esto se acaba? No creo; aunque nos fragmentemos, la Historia continuará, y los enemigos externos vendrán, como han hecho siempre, aunque eso sí podría ser el final de todas las Hispanias.
 
Y alguno de la primera Hispania/España
dice que no quiere ser España,
que ya es una tierra que nada
tiene por ser negociada ni arramblada,
puesto que ya la han dejado en nada.
 
E incluso de Hispania de Álava
y de la propia Vizcaya
que quisieron ser castellanas
allá en la Alta Edad Media
en lugar de ser navarras
o de Francia, que siempre asedia.
 
IX. La Hispania que debía rectificar el mal trato que ha dado siempre a una de sus tierras
 
¡Ay tierra, mal bautizada,
e ingrata siempre con Castilla!
¡A ver si esta breve tablilla
que narra la Historia de España,
toma nota algún plumilla!
 
¡Y algún político acompaña
con medida que corrijan
tanta injusticia a Castilla,
que es la única forma de hacer justicia,
y además de reconstruir y de reunir España!
 
 
X. El rimador de esta filípica rápida
 
Y el rimador de esta andanada
que, claro es, no será escuchada.
¡No escucharon ni a Quevedo,
y ése sí que era diestro en el enredo
 
de rizar los versos buenos!
Quien pergeñó esta catilinaria
una tarde que no tenía nada
que hacer bien en versos serenos…
 
El que esta admonición y reprimenda
hace, como sigamos por la mala senda,
se llamó y aún se llama Juan Pablo Mañueco,
que aquí se va ya, haciéndose el sueco.
 
VALE. Y el tiempo nos valga.
El tiempo, que sobre todo y todos cabalga.
 
 
 Juan Pablo Mañueco (2016)

NADA VEDÓ EL GRAN QUEVEDO (Juan Pablo Mañueco)

NADA VEDÓ EL GRAN QUEVEDO
Coplas del “Libro de todas las cosas”

Es Quevedo cerbatana
que contra todo se atreve.
No hay asunto grave o leve
que no devenga en su diana.

Pues si Quevedo la vede
pluma sería haragana.
Todo lo que vede imana
furia que a su fusta eleve.

“Libro de todas las cosas
y otras muchas más”, creó.
¿Maestro que lo escribió?
Malsabidillo hizo prosas.

A la curiosidad lo dirigió
de entremetidos, curiosas,
a turbamultas chismosas
de los cotillas de pro.

Y a sonsaca de ancianitas
que con lo que se les cuente,
tengan ya maledicente
tertulia de viejecitas.

Cerbatana de Quevedo
cuanto Quevedo Quevede
a ensartarlo ya procede
sin sentir por nada miedo

Todo tema lo deprede,
y hasta las gracias del pedo,
las poetiza Quevedo.
¡Pues que las ve, no las vede!

JPMañueco (2016)