martes, 6 de septiembre de 2016

Un fenómeno aterrador que cada vez se produce más a menudo



Un fenómeno aterrador que cada vez se produce más a menudo

Tened cuidado donde pisáis.

​
SUMIDEROS:

Está sucediendo en todo el mundo y cada vez más a menudo. <
https://www.youtube.com/ embed/TLUgEXI9RYI?rel=0>


Vedlo hasta el final

lunes, 5 de septiembre de 2016

MADRUGABA EL CONDE OLINOS

Este es uno de los romances más populares. La trágica historia de amor está pensada para el final feliz, más allá de la muerte. Por eso, Pidal le da el quevedesco título de Amor más poderoso que la Muerte. En las versiones populares cantadas no figuran en general la parte final o escatológica del romance, probablemente por ser menos accesible su comprensión, la versión de Joaquín Díaz no es una excepción a esa regla.

MADRUGABA EL CONDE OLINOS


Madrugaba el Conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.

Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar:
las aves que iban volando
se paraban a escuchar;

caminante que camina
detiene su caminar;
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.

Desde la torre más alta
la reina le oyó cantar:
-Mira, hija, cómo canta
la sirenita del mar.

-No es la sirenita, madre,
que esa no tiene cantar;
es la voz del conde Olinos,
que por mí penando está.

-Si por tus amores pena
yo le mandaré matar,
que para casar contigo
le falta sangre real.


-¡No le mande matar, madre;
no le mande usted matar,
que si mata la conde Olinos
juntos nos han de enterrar!

-¡Que lo maten a lanzadas
y su cuerpo echen al mar!
Él murió a la media noche;
ella, a los gallos cantar.

A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar,
y a él, como hijo de condes,
unos pasos más atrás.

De ella nace un rosal blanco;
de él, un espinar albar.
Crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.

La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.

De ella naciera una garza;
de él, un fuerte gavilán.
Juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan para a par.



domingo, 4 de septiembre de 2016

Romance del conde Arnaldos



Uno de los más bellos romances del romancero tradicional, que escapa a los temas habituales de tal género y no fácilmente accesible sino se sitúa en una perspectiva profunda o esotérica muy lejana de la sensibilidad actual. Admirable interpretación de Amancio Prada 

Romance del conde Arnaldos

Quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar,
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de san Juan

yendo a buscar la caza
para su falcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar

las velas trae de seda
jarcias de oro torzal
áncoras tiene de plata
tablas de fino coral

marinero que la guía
diciendo viene un cantar
que la mar ponía en calma
los vientos hace amainar

las aves que van volando
al mástil vienen posar
los peces que andan al fondo
arriba los hace andar.

Allí habló el infante Arnaldos
bien oiréis lo que dirá
"Por tu vida el marinero
dígasme ahora ese cantar"

Respondiole el marinero
tal respuesta le fue a dar
"Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va"

                    Anónimo


RIBEREÑA DE LA PEDRIZA (Juan Pablo Mañueco)


RIBEREÑA DE LA PEDRIZA


I

Torres de la Pedriza
bajaba yo aprisa,
cornisa a cornisa
entre nieve aprendiza
de rambla imprecisa.

¡Recuerdo Pedriza!

II

Haciendo el sendero
por el Manzanares,
rocosos lugares
encuentra el viajero
del cielo frontero.

Picos de Pedriza.

Acaso creía
que me perdería
por esos altares
donde el Manzanares
manando venía.

Cantiles desliza.

Desde el Ventisquero
donde la Condesa
transforma el nevero
en río montero,
que en laguna apresa.

En riscos se eriza.

Torres de la Pedriza
bajaba yo aprisa,
cornisa a cornisa
entre nieve aprendiza
de rambla imprecisa.

Canchales tapiza.

Hueco de las Hoces
estaba bajando,
pensando y pensando
en cantos y voces
de aves trinando.

¡Pastoril Pedriza!

Moza montañera
en una ladera
de aquellos canchales
mira el Manzanares.
¡Detuve carrera!

La moza me hechiza.

Larga cabellera
y talle ceñido,
me encendió en manera,
que ser su marido
allí mismo fuera.

Gustosa Pedriza.

Le dije: “Preciosa
serrana de Sierra,
que en montuosa tierra
estás silenciosa.
¿Es tu tierra ésta?”

Su voz lo matiza.

-Soy de la Pedriza
pero sola quiero
seguir el sendero,
como el río desliza
desde el manadero.

¡Áspera Pedriza!

-Sigue tu camino
como lo hace el río
buscando el sombrío,
rugoso destino
del ser peregrino.

Bajé la Pedriza.


III

Torres de la Pedriza
bajaba yo aprisa,
cornisa a cornisa
entre nieve aprendiza
de rambla imprecisa.

¡Recuerdo Pedriza!

Juan Pablo Mañueco 



sábado, 3 de septiembre de 2016

OTOÑO EN CASTILLA (Juan Pablo Mañueco)



OTOÑO EN CASTILLA



Y ya estará el otoño
dorándose en los bosques de Castilla,
llenándose entre todo
-con su luz amarilla-
cuanto de estío cruzado ha la orilla.



Templada maravilla
que va sembrando de color del oro
del tronco cada astilla,
dotándole del tono
alimonado al aire rumoroso.



De las nubes, las gotas
resbalan entre los grises roquedos,
de cisternas remotas,
mojando los viñedos
álamos, robledales y salcedos.



El oro en los hayedos,
luego que el otoño alcanzó sus cotas,
igual que en los olmedos,
doradas siembra motas
que abandonen las ramas luego, rotas.



Será buena cosecha
de hojas de lumbre la que otoño dora,
cayendo cada flecha
-entre su luz sonora-
al suelo que aguarda dicha áurea hora.



Como otoñal señora
que al fuego vegetal enciende mecha,
da Castilla la aurora
para que ya sea hecha
lumbre que siembre tierra satisfecha.



Juan Pablo Mañueco (2016)





viernes, 2 de septiembre de 2016

El problema de España no es la corrupción sino la degeneración


El problema de España no es la corrupción sino la degeneración

El problema de España no es la corrupción sino la degeneración
  • No tienen que irse Rajoy y Sánchez, tienen que irse los cuatro, la banda de los cuatro.
  • Porque con estos bueyes no se puede arar.
A ver si nos entendemos. Mariano Rajoy quiere mantenerse en el poder a toda costa con el horizonte puesto en el socialista Felipe González (13 años en Moncloa). Lo demás le importa un pito.
Pedro Sánchez es un resentido que vendería a su madre por llegar a La Moncloa y demostrar que no responde al viejo aforismo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Pablo Iglesias es un leninista miserable, lobo con máscara de cordero. Un verdadero matón de taberna que no ejerce porque no se atreve: aún no se siente demasiado fuerte.
Albert Rivera es un hortera de bolera. Le ha tocado la lotería y ahora no sabe cómo defender el valor del premio. Habla de regeneración cuando lo cierto es que no es más que un jetas que utiliza la corrupción, no para regenerar el país, sino para destruir al adversario.
¿Que PP y PSOE son más corruptos que Ciudadanos y Podemos? No lo son. De hecho, el partido más corrupto que existe es Podemos, o qué pasa, ¿es que PP y PSOE han tenido más oportunidades de corromperse porque son más viejos? De la misma forma que el anciano siempre está más empecatado que el joven, ha tenido más tiempo y más oportunidades para pecar.
Al final, la política española se ha convertido en el tinglado de la antigua farsa. No tienen que marcharse Rajoy ni Sánchez: tienen que marcharse también los otros dos, la banda de los cuatro. Con estos bueyes no se puede arar, porque el problema de España no es de corrupción sino de desintegración moral.
Eulogio López

Romance de la Esposa Infiel (Joaquín Díaz)


Este romance conculca sin duda todas las normas de violencia de género y debería incluirse en índice inquisitorial de textos prohibidos de la ley de memoria histórica o alguna otra parecida o mejor aún ser quemado en la plaza pública. Antes de que ocurran semejantes fastos se invita a disfrutar de la letra y versión de Joaquín Díaz


Romance de la Esposa Infiel


Estaba una señorita sentadita en su balcón
que qué con el oritín, que qué con el oritón
sentadita en su balcón.
Esperando que pasara el segundo batallón.
Pasó por allí un soldado de muy mala condición
Suba, suba, caballero, dormía una noche o dos.
Mi marido está de caza en los montes de León,
y para que no regrese, le echaré una maldición:
que se caiga del caballo y muera sin confesión.
Estando en estas palabras, el maridito llegó.
- Ábreme la puerta luna, ábreme la puerta sol,
que te traigo un conejito de los montes de León.
Bajaba por la escalera, cambiadita de color.
Al entrar en el portal, el marido preguntó:
¿De quién es aquella capa que en mi percha veo yo?
- Tuya, tuya, maridito, que te la he comprado yo.
- ¿De quién es aquel sombrero que en mi percha veo yo?
- Tuyo, tuyo, maridito, que te lo he comprado yo.
Se fueron para la cama, y una cabeza encontró.
- ¿De quién es esa cabeza que en mi cama veo yo?
- Del niño de la vecina que en mis brazos se durmió.
- Caramba con el chiquillo, tiene barba como yo.
Le cogió por la cabeza le tiró por el balcón.