Tomás Luis de Victoria, músico
Radio Televisión de Castilla y León
domingo, 21 de agosto de 2016
Tomás Luis de Victoria
Tomás Luis de Victoria es posiblemente el mejor compositor español de todos los tiempos.
Fue el más grande polifonista español de todos los tiempos y uno de los mejores de la Europa de su tiempo. Nació en Ávila hacia 1548, siendo el séptimo hijo de los once que tendrían Francisca Suárez de la Concha y Francisco Luis de Victoria, quien murió cuando el compositor tenía tan solo 9 años. Casi al año siguiente se convirtió en niño cantor de la catedral de Ávila donde permanecería hasta los dieciocho años. Allí inicia sus estudios musicales de teoría del canto llano, contrapunto y composición, ejercitándose también en la práctica del teclado. Durante ese espacio de tiempo estudió bajo la dirección de los maestros Jerónimo de Espinar, Bernardino de Ribera, Juan Navarro y Hernando de Isasi. Algunos especialistas creen que pudo haber conocido también a Antonio de Cabezón durante esta época.
Terminada su etapa como niño cantor, Victoria fue enviado en 1567 al Collegium Germanicum de los jesuitas en Roma. Posiblemente estudiase con Palestrina, que era maestro de capilla e instructor de canto y música del cercano Seminario Romano, donde también se encuentra con los hijos de éste, Rodolfo y Ángel. En enero de 1569, abandona el Collegium Germanicum y , sin dejar sus estudios, ejerce el oficio de cantor y organista en la iglesia española de Santa María de Monserrat, te</SPAN></SPAN>mplo oficial de la Corona de Aragón en Roma. En 1571 regresa al Collegium Germanicum donde es contratado como profesor. En ese mismo año sucede a Palestrina como maestro de capilla del Seminario Romano (según Casimiri a propuesta del mismo Palestrina).
En 1572 publica su primer libro de motetes “Motecta quae 4, 5, 6, 8 vocibus concinuntur” en Venecia dedicado al cardenal-arzobispo de Augsburgo Otto von Truchsess von Waldburg, gran benefactor y mecenas de Victoria. En 1573 comenzó a cantar, al menos ocasionalmente, en otra iglesia española de Roma, (la parroquia de Santiago) donde se le pagaban sumas en concepto de la música que componía y los cantantes que le acompañaban, en algunas ocasiones como el Corpus y otros oficios de relieve. En 1575, el Collegium Germanicum es trasladado a San Apolinar por orden de Gregorio XIII. Victoria es ascendido a maestro de capilla de este centro, con lo que tiene nuevas obligaciones: la adecuada formación musical de los niños del coro, enseñar contrapunto y los fundamentos de composición a los alumnos capacitados, así como dirigir la música en todas las iglesias dependientes del colegio. Todas estas obligaciones le llevaron a dejar su cargo en la iglesia de Santa María de Monserrat. Ese mismo año toma órdenes menores (lector y exorcista) y es ordenado sacerdote el 28 de agosto en la iglesia de Santo Tomás de los Ingleses. Al año siguiente, 1576, publicó su segunda antología: “Liber Primus qui Missas, Psalmos, Magnificat ... aliaque complectitur”
En 1578 abandona el Collegium Germanicum y se retira como capellán a San Girolamo della Carità. No obstante, a Victoria le gustaba volver al Germanicum en algunas ocasiones especiales, como la Epifanía de 1585. En su nuevo puesto convive durante siete años con San Felipe Neri y comienza una etapa de intensa religiosidad. También tendrá por compañeros a otros dos músicos insignes: el español Francisco Soto de Langa y el italiano Giovanni Animuccia. En este periodo verán la luz diversas colecciones de motetes y misas. En 1581 se publicaron otras dos antologías de sus obras (entre ellas los “Hymni totius anni”); en 1583, apareció otra; y en 1585 se publicaron dos antologías más. En una de las editadas en este último año, la “Motecta festorum totius anni”, se incluyen dos piezas de Guerrero y una de Soriano. Encina, en algunos epigramas añadidos a esta antología, dice que Victoria era conocido “hasta en las Indias”. Sus obras se publicaron en muchos lugares diferentes: en Italia, Alemania y España. En 1585 se publica la más ambiciosa y magistral creación de Victoria: el “Officium hebdomadae Santae”, una colección que incluye 18 Responsorios, 9 Lamentaciones, dos coros de pasiones, un Miserere, Improperios, Motetes, Himnos y Salmos para la celebración de toda la Semana Santa.
En 1587 Victoria regresó a España, aunque regresaría a Roma en 1592 para publicar su “Missae, liber secundus”. Dos años después asistiría a los funerales de Palestrina, y en 1595 regresaría definitivamente a España. En el periodo comprendido entre 1587 y 1603, Victoria fue capellán y maestro de coro del Real Convento de las Clarisas Descalzas en Madrid, donde vivía retirada la Emperatriz María. Durante ese periodo fue reclamado por importantes catedrales españolas como las de Sevilla o la Seo de Zaragoza pero Victoria renunció a todas las ofertas. En Madrid continuó con su proceso de publicación y divulgación de su obra, vendiendo varios libros de motetes y misas a varias iglesias y catedrales. Como dato curioso, en el contrato de Victoria con su impresor de Madrid para una antología que apareció en 1600, se estipulaba, entre otras cosas, una edición normal de 200 ejemplares; el impresor podía preparar otros 100 más, que vendería en una fecha posterior; recibiendo el compositor 2500 reales. En 1603 publica el “Officium defunctorum” a seis voces, escrito para el funeral de la Emperatriz María, y publicado en Madrid en 1605, con una dedicatoria a la princesa Margarita. Desde 1604 permaneció en las Descalzas como simple organista donde murió casi olvidado el 27 de agosto de 1611.
jueves, 18 de agosto de 2016
In taberna cuando sumus
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| Incluimos aquí una de las canciones de Cármina Burana, la famosa colección de cantos goliardos medievales que figuran en un manuscrito descubierto en el siglo XIX en el monasterio bávaro de Benediktbeuern. Carl Off les puso música en los años treinta (no se conoce la música original), y solamente diré que no es raro utilizar algunas de ellas en películas de terror, para que nos hagamos una idea, claro que también como anuncio de pastas, tornillos o zapatos ortopédicos. Ciertamente que las tabernas actuales no han producido ningún género artístico similar a los cármina medievales, todo lo más gritos epilépticos cuando hay un partido de fútbol, o música sincopada, cuando no un insoportable telediario | |
En
cuanto a la letra, por ser canciones goliardas, son en su mayoría báquicas
(como la que abre el hilo) o ensalzan los placeres terrenales y abundan en
burlas y sátiras sobre el clero. Se acompaña la traducción de In taberna quando summus al
castellano:
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| In taberna quando sumus, | Cuando estamos en la taberna |
| non curamus quid sit humus, | nos despreocupamos del mundo, |
| sed ad ludum properamus, | nos entregamos al juego |
| cui semper insudamus. | y por él siempre sudamos. |
| Quid agatur in taberna | La cuestión es ésta: que se pregunte |
| ubi nummus est pincerna, | qué se hace en la taberna |
| hoc est opus ut queratur, | donde el dinero es camarero, |
| si quid loquar, audiatur. | escúchese lo que digo. |
| Quidam ludunt, quidam bibunt, | Unos juegan, otros beben, |
| quidam indiscrete vivunt. | otros de forma indiscreta viven. |
| Sed in ludo qui morantur, | Pero de los que se dedican a jugar |
| ex his quidam denudantur | unos allí pierden su ropa, |
| quidam ibi vestiuntur, | otros consiguen vestirse, |
| quidam saccis induuntur. | otros se visten con saco. |
| Ibi nullus timet mortem | Nadie allí teme a la muerte |
| sed pro Baccho mittunt sortem. | y por Baco tientan la suerte. |
| Primo pro nummata vini, | Monedas para la primera copa de vino, |
| ex hac bibunt libertini; | de ella bebe el libertino, |
| semel bibunt pro captivis, | beben la segunda por los cautivos, |
| post hec bibunt ter pro vivis, | después de éstas la tercera por los vivos, |
| quater pro Christianis cunctis | la cuarta por todos los cristianos, |
| quinquies pro fidelibus defunctis, | la quinta por los fieles difuntos, |
| sexies pro sororibus vanis, | la sexta por las monjas casquivanas, |
| septies pro militibus silvanis. | la séptima por los soldados silvanos, |
| Octies pro fratribus perversis, | la octava por los frailes perversos, |
| nonies pro monachis dispersis, | la novena por los monjes dispersos, |
| decies pro navigantibus | la décima por los navegantes, |
| undecies pro discordantibus, | la undécima por los discordantes, |
| duodecies pro penitentibus, | La duodécima por los penitentes, |
| tredecies pro iter agentibus. | la decimotercera por los los caminantes. |
| Tam pro papa quam pro rege | Tanto por el papa como por el rey |
| bibunt omnes sine lege. | beben ya todos sin ley. |
| Bibit hera, bibit herus, | Beben la dueña y el dueño, |
| bibit miles, bibit clerus, | bebe el soldado, bebe el religioso, |
| bibit ille, bibit illa, | bebe el hombre, bebe la mujer, |
| bibit servus cum ancilla, | bebe el siervo con la criada, |
| bibit velox, bibit piger, | bebe el rápido y el lento, |
| bibit albus, bibit niger, | bebe el blanco, bebe el negro |
| bibit constans, bibit vagus, | bebe el constante, bebe el vago, |
| bibit rudis, bibit magus. | bebe el campesino, bebe el mago. |
| Bibit pauper et egrotus, | Bebe el pobre y el doliente, |
| bibit exul et ignotus, | bebe el desterrado y el ignorado, |
| bibit puer, bibit canus, | bebe el joven, bebe el viejo, |
| bibit presul et decanus, | beben el prelado y el decano. |
| bibit soror, bibit frater, | Bebe la herana, bebe el hermano, |
| bibit anus, bibit mater, | bebe la vieja, bebe la madre, |
| bibit ista, bibit ille, | bebe ella, bebe él, |
| bibunt centum, bibunt mille. | beben ciento, beben mil. |
| Parum sexcente nummate | Poco duran seiscientas monedas |
| durant, cum immoderate | cuando se bebe sin moderación. |
| bibunt omnes sine meta. | Beben todos sin final, aunque |
| Quamvis bibant mente leta, | beban con mente alegre. |
| sic nos rodunt omnes gentes | Así nos fastidian todas las gentes |
| et sic erimus egentes. | y así seremos pobres. |
| Qui nos rodunt confundantur | Que los que nos fastidian se vean |
| et cum iustis non scribantur. | confundidos y no sean tenidos por justos. |
miércoles, 17 de agosto de 2016
BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS (IV)
BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS (IV)
Henri Pirenne
"El historiador belga HenriPirenne decía que el hecho
capital de la Edad Media es el conflicto cristiano-árabe. La relación entre
ambos, árabes y cristianos, no era de convivencia, sino de conflicto"
EL PAPEL DE LOS MUSULMANES
La invasión musulmana
del año 711 es una invasión extranjera. Tenía el precedente de la ayuda
bizantina a Atanagildo para recuperar su trono; pero al igual que los ocho
reyes godos posteriores trataron de expulsar de España a los extranjeros
bizantinos, los españoles que pudieron liberarse de los moros trataron de
expulsar de España a los nuevos invasores. Esta vez la guerra no duró ocho
reinados, sino ocho siglos: mucho tiempo, el suficiente para fragmentar España.
Pero durante todo aquel tiempo, nadie aceptó como definitiva la presencia de
los invasores musulmanes en España, ni siquiera los que les tenían por vasallos
y recibían sus tributos. Es más: como la invasión musulmana fue una conquista
de España por extranjeros, los españoles de todos los tiempos han llamado
siempre Reconquista a todo el período que duró la guerra con los invasores que
la habían conquistado y sometido. Desde el principio, los mozárabes, cristianos
que mantenían su cultura y su religión en Al-Andalus, y los que se liberaban
del dominio islámico, suspiraban por "la pérdida de España" a manos
de los invasores extranjeros, producida por la traición de quienes les
invitaron a invadirla y les apoyaron en la batalla de Guadalete pasándose a su
bando.
En ese dilatado
espacio de tiempo hubo momentos en que la lucha decayó por diversas causas;
pero eso no implica ni aceptación del hecho ni "convivencia". Para
los musulmanes o andalusíes, España era no sólo una conquista más del Islam en
la que éste no se detenía: pretendían conquistar el resto de Europa, pero
fueron frenados por los francos de Carlos Martel en Poitiers (año 732) y más
adelante por normandos, franceses y otros italianos en Sicilia y Cerdeña.
Simultáneamente, en el este de Europa los bizantinos contuvieron durante siglos
la invasión islámica de los turcos otomanos, hasta la caída de Constantinopla
en 1453. Para los españoles de cualquiera de los núcleos cristianos de
resistencia al Islam que aquí aparecieron, y que a lo largo del tiempo se
convertirían en los reinos cristianos, la presencia islámica nunca fue aceptada
y siempre rechazada. Éste era el sentido del título que usaba algunas veces
Alfonso VI (1072-1109): Imperator totius Hispaniae; y cuando a partir del siglo
XII se sustituya la idea imperial o gótica por la fórmula "los cinco
reinos de España", se referirá a los reinos cristianos de León, Castilla,
Aragón-Cataluña, Navarra y Portugal, nunca a un musulmán.
Definir aquella
situación con el término "convivencia" es una estupidez o una
falsedad. Sobre esa cuestión no hay duda posible; ya el historiador belga Henri
Pirenne decía que el hecho capital de la Edad Media es el conflicto
cristiano-árabe. La relación entre ambos, árabes y cristianos, no era de
convivencia, sino de conflicto. Es más: la intolerancia musulmana para con los
cristianos les produjo auténtica discriminación e incluso martirio en
Al-Andalus, a pesar de pagar su impuesto para conservar su religión;
finalmente, en 1126 los almorávides deportaron a Marruecos a todos los
mozárabes (los cristianos que aún quedaban en Al-Andalus). Y lo mismo ocurrió
con los judíos, que al principio disfrutaron de un trato tan excepcionalmente
favorable que parecían un Estado mosaico dentro de Al-Andalus, pero que
terminaron siendo perseguidos por almorávides (que también les deportaron a
Marruecos; así fue desterrado Maimónides) y almohades, fanáticos islamistas que
recordaban el furor de Mahoma contra los judíos o israelitas de Nadhir, Koraida
y Khaibar recogido en su Corán: "Seguro que hallarás en los judíos y en
los idólatras los hombres más violentos contra los verdaderos creyentes".
La guerra de los
españoles cristianos contra los andalusíes islámicos era tan fuerte que éstos
tuvieron que pedir ayuda a sus hermanos musulmanes de África para evitar ser
absorbidos por los cristianos. Tras la toma de Toledo por el castellano-leonés Alfonso
VI (1085), los andalusíes llamaron a los almorávides (1090-1144) y a los
almohades (1150-1223): éstos, en su eficaz lucha contra nuestros antepasados
"infieles", dejaron los campos de batalla cubiertos de muertos...
entre los que se encontraban algunos de sus hermanos musulmanes andalusíes que
no habían sido suficientemente fieles al Corán. El lema almohade era
"Islam o muerte": no hay, pues, que extrañarse ni escandalizarse de
que, por aquellas mismas fechas, los cruzados hicieran exactamente igual en
Tierra Santa.
José L. Martínez
Sanz: "El Mito de la 'España de las Tres Culturas'".
LA ESCUELA DE
TRADUCTORES NUNCA EXISTIÓ
Algunos partidarios
del triculturalismo objetan que eso era así en tiempo de guerra, pero que en
tiempo de paz se daba una verdadera convivencia, y ponen como mejor expresión
de ella la Escuela de Traductores de Toledo. Pero tal cosa no es admisible:
primero, porque lo habitual era la guerra, y la paz era una excepción; en
segundo lugar, porque nunca existió la Escuela de Traductores de Toledo.
Lo que sí existió fue
una iniciativa cultural y científica de los reyes y arzobispos castellanos, que
deseaban para su reino unos conocimientos y saberes de la misma categoría que
los que poseían los árabes andalusíes a través de la academia o universidad de
la Córdoba califal. Por eso, en el s. XII y durante el reinado de Alfonso VII
(1126-1157), coronado en León como Emperador de España en 1135, fue Raimundo de
Sauvetat, arzobispo de Toledo y Canciller de Castilla, quien organizó y
patrocinó una serie de ediciones (los libros se copiaban a mano) y de
traducciones de obras clásicas antiguas grecolatinas y otras modernas de los
árabes.
El arzobispo confió
las primeras traducciones del árabe a los mozárabes de Toledo, que entendían
los libros en árabe, y a los clérigos de su catedral, que conocían el latín:
así se traducía del árabe al romance, y del romance al latín; los judíos
traducían del hebreo al latín, y del árabe al hebreo. Ni hubo una Escuela de
Traductores propiamente dicha, ni se trabajaba en un solo sitio, ni se debatían
los temas y obras traducidos. Pero, aunque no existió una Escuela de
Traductores, lo cierto es que fueron tantas las obras traducidas en Toledo, y
fueron tantas las personas que se ocuparon de este trabajo, que debieron contar
con una eficaz dirección racionalizada u organizadora del trabajo y una
importante ayuda económica que lo hiciera posible. Como ha señalado González
Palencia, "en Toledo, durante el siglo XII, se hizo la tranfusión de la
ciencia recibida en lengua árabe por los españoles al resto de Europa, por
medio de traducciones en las que siempre figuraba un español".
Esas versiones al
latín difundieron por toda España y por toda la Cristiandad europea la ciencia
oriental y la clásica. Un siglo después, en el reinado de Alfonso X el Sabio
(1252-1284), las obras se traducían ya a la lengua romance castellana.
Conocemos las
materias que allí se tradujeron, y sabemos cuáles eran las que suscitaban el
interés de los españoles y europeos de aquella época. Vernet ha confeccionado
una escala de materias con arreglo a las traducciones realizadas sobre cada
una: 47% de cálculo y cosmología (matemáticas, astronomía y astrología), 21% de
filosofía, 20% de medicina, 8% de religión, física, ciencias naturales, etc., y
4% de ciencias ocultas y alquimia.
José L. Martínez Sanz
LAS TRES CULTURAS QUE FRAGUARON ESPAÑA
El arco de herradura (distintivo de la arquitectura árabe),
pero plagio árabe de la arquitectura visigoda. En la foto: la iglesia de San
Pedro de Balsemao, de factura visigoda, en Lamego (Portugal), ArteHistoria.
GRIEGA, MEDITERRÁNEA Y ULTRAPIRENAICA
El gran historiador
del arte Henri Focillon no parecía que tuviera claro el Mito de las Tres
Culturas aceptado por la actual historia-ficción oficialista que interpreta a
España como una realidad histórica resultante de la supuesta simbiosis
judeo-árabe-cristiana, en detrimento siempre del elemento cristiano y a favor
siempre de los elementos ajenos a España
"...desde el siglo VII España está ocupada por el
Islam; su trabajo histórico, hasta que llega el descubrimiento y la
colonización de las grandes Indias, tiene dos aspectos: primero, la reconquista
de la tierra cristiana, y, por otra parte, la transmisión a Occidente de los elementos
asimilables de la cultura musulmana [...] Durante largo tiempo, sobre su duro
suelo, una de las formaciones geológicas más antiguas de Europa, presenta el
espectáculo de una especie de África en el que, tanto en la vida moral como en
los monumentos, cruzan sus armas tres culturas: una cultura oriental, que
desarrolla aquí sus más hermosos dones y crea un primer tipo de humanismo
medieval, por el acuerdo del pensamiento islámico, del pensamiento griego y del
pensamiento judío; una vieja cultura mediterránea, que da los latinistas
delicados y los constructores de bóvedas en los monasterios de Cataluña; por
último, una cultura propiamente occidental, importada primero por Cluny,
después por Citeaux, posteriormente por los arquitectos de las grandes catedrales,
y que hace florecer sucesivamente en tierra ibérica las iglesias de Aquitania,
de Borgoña y del dominio real. Pero el fenómeno más notable es que estas
culturas tan diversas no se yuxtaponen solamente, no se limitan tampoco a
sucederse, como las decoraciones de un drama en varios actos: intercambian sus
recursos, crean experimentalmente híbridos de una extraña belleza: un arte
románico del Islam, el arte mozárabe; un gótico islamizante, el arte mudéjar.
Cuando estudiamos, siguiendo a Gómez Moreno, las iglesias mozárabes del siglo
X, nos asombra, pese a la constancia de cierta regla litúrgica, de cierto
espíritu, la variedad de los tipos y la capacidad inventiva. Cualquiera que
fuese la profundidad de la huella árabe, la importancia de las aportaciones
septentrionales, España ha creado un tono arquitectónico, un tono humano suyo.
Con todos los elementos que le dio el extraordinario choque de pueblos de que
fue escenario, se lanza a búsquedas que son, y serán siempre, originales."
("El año mil", Henri Focillon, 1942.)
Aunque el autor
francés menciona de pasada el más que dudoso "...acuerdo del pensamiento
islámico, del pensamiento griego y del pensamiento judío", esta
desafortunada frase no desacredita en su totalidad el valor de este pasaje que
transcribimos del erudito francés, una vez que pongamos las cosas en su sitio:
¿Qué acuerdo podría
haber entre judíos, griegos y musulmanes en la España ocupada por el Islam? Los
griegos no estaban aquí para acordar nada con los otros dos elementos. En todo
caso, lo que sí hubo fue una asimilación de la filosofía aristotélica -griega-
por parte de Averroes y Maimónides, que trabajaban la filosofía por muy
diversos motivos: Averroes, granjeándose las sospechas del aparato censor del
Islam (terminó sus días desterrado en el norte de África) y Maimónides con el
propósito de demostrar la superioridad religiosa y -hasta racial- del pueblo
judío. Ni uno (Averroes) ni otro (Maimónides) estudiaron a Aristóteles con el
objetivo de incorporarlo al acervo de una realidad hispánica
judeo-árabe-cristiana (*).
Aristóteles, príncipe de la filosofía griega, a él fueron a
inspirarse árabes y judíos; luego sería asimilado por el cristianismo en el
genio sublime del Doctor Angélico, Sto. Tomás de Aquino.
Hecha la precisión
que merecía el desatino de Focillon, hemos de decir ahora que éste a la postre
se inclina a identificar -sí- tres culturas que confluyen para la composición
maravillosa y genuina de la cultura hispánica peninsular: "un tono
arquitectónico, un tono humano suyo" -admite Focillon. Pero, a diferencia
de la fábula difundida desde los centros triculturalistas subvencionados
públicamente hoy en día, estas tres culturas tendrán que ser identificadas en
todo caso con:
1.) La cultura griega
-en versión judía (Maimónides) y árabe (Averroes).
2.) La cultura
mediterránea (con los latinistas), y
3.) La cultura
ultrapirenaica (los monjes de Cluny y Citeaux).
Recapitulando: ni judíos ni musulmanes contribuyeron a la
consolidación de nuestra hispanidad, como quisiera el nefasto Blas Infante o el
brasileño Américo Castro y sus acólitos epigonales (Juan Goytisolo o Antonio
Gala.) Esa caterva de traidores no merece nada más que nuestro desprecio, y sus
respectivas obras se hacen acreedoras a ser desmontadas y destruidas para bien
de la salud intelectual de los españoles y europeos.
Fue, según Focillon,
el elemento griego, el elemento mediterráneo y el ultrapirenaico los que
habrían de ser considerados a la hora de atender a la composición de los elementos
que dan lugar al cabo a la cultura española, a España. España: algo totalmente
original, íntegramente hispánica, siempre diferente.
Contra lo que por ahí se hace llamar "unitarismo"
-falacia aliada del triculturalismo aberrante-, habrá que admitir que fueron
tres culturas distintas (griega, latina y germánica) y una sola España tan
verdadera como cristiana.
(*) Nota: Para
hacerse una idea del racismo del judío Maimónides, véase la serie de entradas
que están publicando nuestros amigos del blog SANTO REINO TRADICIONALISTA, en
especial, para el Caso Maimónides:
Publicado por Maestro
Gelimer
martes, 16 de agosto de 2016
BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS - III
BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS -
III
Seguimos ofreciendo la continuación del artículo "El
mito de la "España de las tres culturas"", de José Luis Martínez
Sanz.
"La invasión musulmana en España provocó varias
realizaciones: fuga casi general de la nobleza goda y del alto clero, traición
y alzamientos por parte de los judíos, pasividad de las clases serviles,
abandono en masa de algunas ciudades y resistencia de pocas, que unas obtuvieron
conciertos y otras cayeron bajo la dura ley de la conquista (...) Por de
pronto, los españoles sometidos desaparecen de la Historia"
UN ERROR DE PRINCIPIO
Si examinamos uno
por uno los argumentos de los triculturalistas, encontramos rápidamente su
primer error grave: se olvidan de los nueve primeros siglos de la existencia de
España como unidad sociopolítica. Para ellos no existe la España hispanorromana
(218 a.C-456 d.C.), aquella Hispania que llegó a estar dividida en 6 provincias
o circunscripciones, pero que supuso la fusión de celtas, iberos y celtíberos
con los romanos, todos con una única cultura y una única religión, primero
pagana y luego cristiana. Podrían decir que España (Hispania) no era una unidad
políticamente independiente, pero tampoco lo eran los griegos de la época
clásica y sólo un loco se atrevería a poner en duda que constituían una única
cultura.
Por el contrario,
sí era una unidad políticamente independiente la España visigoda (141/456-711):
aquellos germanos llegaron a la península enviados por Roma a luchar contra
suevos, vándalos y alanos, y se entremezclaron con los hispanorromanos mediante
matrimonios. Más tarde, tras el III Concilio de Toledo (en el año 589), la
unidad religiosa en la fe católica de los hispanorromanos produjo la fusión
total, formando una unidad política social y cultural. Se puede decir, con
Ramos-Oliveira, que la España visigoda duró menos de trescientos años, pero fue
un período de intensa unificación.
Olvidar tantos
siglos de nuestra memoria histórica es estúpido; pero mentir para que nosotros
los olvidemos, es una canallada y un crimen o genocidio cultural. No es
admisible científicamente, por ejemplo, que alguien haga una relación
"visigodo-germánico-Hitler" que le produzca repelús, pues es algo que
está fuera de lugar y es falso en sí mismo. Guste o no, España tiene unas
claras aportaciones étnicas y culturales romana y germánica que la asemejan
desde entonces a todos los demás pueblos europeos. Y esa parte de la historia y
de la cultura española no puede olvidarse, porque dejaría de explicar todo lo
que vino después y lo que ahora somos.
Ese tiempo
presuntamente idílico en el que -dicen- convivieron en paz y armonía las tres
culturas es un invento o fantasía de gentes bien intencionadas, como el
escritor Juan Goytisolo, o de tendenciosos que buscan ladina e interesadamente
tergiversar nuestra historia. A los primeros ya les contestó acertadamente el escritor
Carlos Semprún Maura; a los segundos, conviene recordarles lo que ya en 1913
escribía el gran maestro Gómez-Moreno: "La invasión musulmana en España
provocó varias realizaciones: fuga casi general de la nobleza goda y del alto
clero, traición y alzamientos por parte de los judíos, pasividad de las clases
serviles, abandono en masa de algunas ciudades y resistencia de pocas, que unas
obtuvieron conciertos y otras cayeron bajo la dura ley de la conquista (...)
Por de pronto, los españoles sometidos desaparecen de la Historia". Y es
que una guerra es siempre una guerra, aunque haya momentos en que el ardor
bélico disminuya, o instantes en que se llegue a la confraternización (o al
colaboracionismo, como ocurrió en la Francia de 1941), pero toda guerra implica
muertes, odios y violencia, no convivencia. Para mayor precisión, y fijándonos
en algo reciente que todos nosotros hemos vivido, recuérdese que no es lo mismo
convivencia que coexistencia: por eso se llamó "coexistencia
pacífica" a lo que se dió entre el mundo occidental y el mundo comunista
en el período 1962-1989.
José Luis Martínez
Sanz, "El mito de la 'España de las tres culturas'"
SANTO REINO TRADICIONALISTA
lunes, 15 de agosto de 2016
BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS - II
BASES
PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS - II
Continuamos ofreciendo, en pequeñas dosis, un ensayo
sobre "El mito de la España de las Tres Culturas", de José Luis
Martínez Sanz, publicado en la revista HESPÉRIDES que dirigía en su día el
escritor y periodista José Javier Esparza. Consideramos que este ensayo ofrece
las claves que nos permiten comprender los objetivos últimos que pretende la
manipulación histórica basada en la patraña de las Tres Culturas. Que ustedes
lo aprovechen y obren en consecuencia.
LOS
MALOS Y LOS BUENOS
Si España fuese el
resultado social, cultural e histórico de esas tres culturas, y España fuese
cosa de las tres, habría que pensar que una de las tres comunidades cometió la
injusticia histórica de expulsar a las otras dos. Adviértase que en este
argumento se da un salto cualitativo sustancial: el término
"culturas" se empieza a usar aparejado al término
"comunidades", y no referido a las autónomas recogidas en la
Constitución de 1978: así, desde hace un tiempo se viene hablando de comunidad
gitana, comunidad magrebí, comunidad israelita (éstos se llaman así cuando se
refieren a sí mismos), comunidad alemana (en Mallorca), etc.
Curiosamente, en
este elenco de comunidades jamás se habla de nosotros, los españoles que
habitamos en nuestra tierra, como de una comunidad. ¿Es que quienes hablan de
"comunidades" no nos creen comunidad a nosotros, o es que no quieren
que tomemos conciencia de que sí somos una comunidad y, además, la práctica
totalidad de los habitantes?
El paso siguiente,
en la argumentación del triculturalismo, es más audaz: se sobrevalora a los
expulsados por encima de nuestros antepasados, los hispanocristianos que se
quedaron en su tierra. En 1992, en una serie de reportajes realizados por la
Comisión Nacional Sefarad 92 sobre la expulsión de los judíos en marzo de 1492,
se decia que Bayaceto II, sultán de Constantinopla, al llegar allí los judíos
expulsados había comentado: "¿Cómo puedo considerar inteligente a
Fernando, si empobreció su reino para enriquecer el mío?". La idea
dominante que se trató de imponer a la sociedad española en 1992 es que la
expulsión de los judíos por los Reyes Católicos en 1492 y la de los moriscos
por Felipe III en 1609 habían producido una catástrofe económica en España, que
habría quedado económicamente desarbolada. Mientras historiadores prestigiosos
(Domínguez Ortiz, por ejemplo) lo mitigaban o rechazaban en esos mismos
reportajes, había otros que pretendían imponer con frivolidad la idea de que
las dos expulsiones arruinaron a España.
En la argumentación de los defensores de la España de las
tres culturas, de aquí se desemboca con toda naturalidad en la Inquisición, que
es presentada como un bestial e inhumano medio de practicar la intolerancia: se
la expone como el hecho más repudiable de nuestra Historia, un hecho o institución
de la que España debería avergonzarse. Con ello se llega al insulto directo a
nuestros antepasados de los siglos XV, XVI y XVII. Suele rematarse este
argumento diciendo que la Inquisición española persiguió a los judíos y a los
musulmanes, lo cual debería constituir una vergüenza para los españoles.
España -dicen-
tiene tal "mestizaje cultural" que, a pesar de haber expulsado a
moros y judíos, en la mismísima España del siglo XVI estarían muy presentes las
tres culturas. Pero con un notable matiz: mientras que la musulmana tan sólo
habría dejado "huellas", la judía estaría presente y operante...
tanto que hasta la gran empresa española en América sería también labor de
judíos, puesto que ellos también estaban "en América Latina en el período
colonial", como dice el historiador Seymour B. Liebman, quien añade que,
posteriormente, lucharían contra España: "Los judíos tomaron parte activa
en la batalla de los porteños por la independencia de Argentina".
Toda esta
argumentación, basada en esos pasos arriba expuestos, se complementa con una
actividad febril para extender esta extraña idea del mestizaje cultural de
España, idea que, con el pretexto de abrir horizontes mentales a lo universal o
lo foráneo, pretende vaciar de contenidos lo propio y hacernos olvidar o
menospreciar nuestra propia cultura.
Con este espíritu,
y basándose en una supuesta teoría globalizadora y sincretista de Américo
Castro, se empezó a formular la idea de las "tres culturas de España"
en unos problemáticos años en los que España estaba atravesando el difícil y
peligroso momento de la famosa transición. Si a pesar del error, que todos
reconocían, nadie habló para desmentirlo, fue por una razón de fuerza mayor: en
aquellos años lo importante era fundamentar en aquel presente la convivencia de
ideologías y actitudes opuestas y contrapuestas, sin que nadie se preocupase
entonces de una peregrina teoría sobre el pasado ya olvidado.
Sin embargo, la
falta de oposición dio alas a quienes formularon la idea de la España de las
tres culturas y la empezaron a difundir. Para ello escogieron como primer
ejemplo emblemático el monumento a Maimónides. Además, como la Constitución de
1978 consagraba la España de las autonomías, Andalucía tomó su hecho
diferencial en los restos de la cultura musulmana que aún quedaban en su
territorio; apoyándose en esta circunstancia, los amigos de la España de las
tres culturas empezaron a mostrarse enemigos de la tradición española, y desde
hace tres años [el texto original se fecha en 1997] intentan que la Mezquita de
Córdoba deje de ser la Catedral de la ciudad y se torne nuevamente en mezquita.
Y en Granada, algunos han llegado a la aberración de pedirle al alcalde
Díaz-Berbel que se deje de celebrar la fiesta local del 2 de enero como
aniversario de la toma de la ciudad por los Reyes Católicos y del fin de la
Reconquista, y que se sustituya por una jornada de "reconciliación de las
tres culturas": al negarse el alcalde a tan absurda pretensión hubo
periodistas que se le echaron encima con todo tipo de insultos.
VAMOS
A CONTAR MENTIRAS, TRALARÁ...
"Super his
quoque vehementi carceris moerore confectus, non minus ex improviso taedium
mihi occurrit ex eo die quo me Serenitas vestra praemonuit, ne a glorificatione
militum Christi desisterem, ne prima de eis sententiam mea irritam
facerem."
"Además de esto
me deprime la pena grande de esta cárcel; no me abandona el tedio desde el día
en que vuestra señoría me aconsejó que no desfalleciese a la hora de escribir a
favor y por la gloria de los soldados de Cristo, no fuere que se frustrara mi
primera determinación".
(De una Carta de San
Eulogio a Álvaro Cordubense, postrimerías de octubre del año 851.)
Venciendo la pesadumbre de la prisión y el desaliento que
lo embargaban, San Eulogio de Córdoba superó aquella tribulación, escribió en
alabanza de los soldados de Cristo (a glorificatione militum Christi), aquellos
-hombres y mujeres- que había confortado con su palabra y animado a perseverar
en la fidelidad a Jesucristo... Y recibió, al término de su camino, la corona
gloriosa del martirio. Desde las miríadas de mártires que gozan la vida eterna,
San Eulogio sigue intercediendo por nosotros, y en estos tiempos de
incertidumbre tan parecidos a los que él vivió, se convierte en una autoridad
de la Santa Iglesia en la que poner nuestros ojos.
En ofrenda a los
Mártires de Córdoba, pidiendo su poderosa intercesión, ponemos este artículo
bajo su poderoso amparo.
TRES
CULTURAS TRALARÁ... LARÁ, LARÁ.
Imagínese el lector que esto que viene a continuación es
una tertulia entre "amigos":
Américo Castro:
"Sometidos al Islam quedaron grandes masas de cristianos (los
"mozárabes"), que continuaron viviendo al amparo de la tolerancia
musulmana durante cuatro siglos, hasta que las invasiones de almorávides (1090)
y de almohades (1146) -tribus fanáticas de África- terminaron con ellos."
("España en su Historia. Cristianos, moros y judíos", año 1948.)
Álvaro de Córdoba: "Cada día cubiertos de oprobios y
mil cúmulos de afrentas, ¿podemos decir que no tenemos persecución? Pues, para
callar otras cosas, cuando los mahometanos ven que los cuerpos de los difuntos
cristianos son llevados por los sacerdotes del Señor para darles sepultura...
¿no es cierto que gritan: "¡Dios, no te compadezcas de ellos!"? ¿No
es cierto que los mahometanos apedrean a los sacerdotes de Cristo, insultando
con palabras ignominiosas a los cristianos? ¿No es cierto que los mahometanos
arrojan estiércol inmundo sobre el cortejo fúnebre que acompaña al difunto? ¡Ay
de nosotros, nuevamente y mil veces, que soportamos esta irrisión de sus burlas
y dudamos del tiempo de la persecución del Anticristo!" ("Indículo
luminoso", escrito en Córdoba, el año 854.)
Maestro Gelimer:
¿Ese es el "amparo" y la "tolerancia" de los invasores,
antes de que vinieran las tribus fanáticas de África (almorávides y almohades),
Castro? Américo Castro, como historiador, tendría que conocer al P. Flórez que
da cuenta del "Indículo luminoso", a Menéndez Pelayo... E incluso a
Mario Méndez Bejarano, los cuales tratan esta cuestión historiográfica de la
apologética mozárabe con sede en la Córdoba afligida durante la aciaga centuria
del 800... ¡A cualquier pelagatos le llaman historiador!
AMÉRICO CASTRO MIENTE.
Barack Obama, presidente de los EE.UU.: "El Islam
tiene una orgullosa tradición de tolerancia. Lo vemos en la historia de
Andalucía y Córdoba." (El Cairo, año 2009.)
Álvaro de Córdoba: "¿Hay, por casualidad, alguno
todavía, poseído por la ceguera del error y manchado por la de la iniquidad que
niegue que la persecución existe en nuestro tiempo?" (Indículo luminoso,
Córdoba, año 854.)
Maestro Gelimer:
Álvaro, Álvaro... Pasa el tiempo y no deja de haber ciegos, por el error y por
la iniquidad, aunque se vistan de corderos, lobos que hambrean por devorar a
las ovejas de Cristo. Ese inquilino de la Casa Blanca no puede ser disculpado
ni siquiera por su incultura afroamericana, adicta al baloncesto y a la comida
basura, como a los libros basura. Lo que dijo en El Cairo, lo dijo por vicio
demagógico, creyéndose Kennedy o Martin Luther King... Pero en su
irresponsabilidad, Obama justificaba las pretensiones del islamismo sobre
nuestra patria.
BARACK OBAMA MIENTE.
La Mezquita supra-basílica de Córdoba, escenario principal
de la inmolación de los Santos Mártires Milicia de Cristo.
Roger Garaudy: "Entre los años 851 y 857 [San
Eulogio de Córdoba] escribe el Memorial de los santos. Documento del martirio y
la Apología de los mártires, incitando a la provocación heroica para impedir la
propagación del Islam. Algunos exaltados, siguiendo su llamada, entran en los
lugares de rezo de los musulmanes e injurian e insultan a su profeta.
Conducidos delante de los jueces son condenados a muerte. Un sínodo católico se
reúne con el fin de tratar de borrar esta epidemia de suicidas y, tras condenar
la teoría de Eulogio sobre el martirio, causante de la crisis, le entrega a las
autoridades. Eulogio fue condenado y ejecutado algunos años más tarde y la
Iglesia le venera como mártir desde entonces" ("El islam en
occidente. Córdoba, capital del pensamiento unitario", escrito en Córdoba,
al amparo del gobierno comunista de la Ciudad del Arcángel San Rafael,
año1987.)
Maestro Gelimer: Expliquemos la frase de Garaudy que
nosotros hemos marcado en negrita:
Abderrahmán II, aterrorizado ante el huracán sagrado de
los Soldados de Cristo que confesaban la fe, fortalecidos por el Espíritu Santo
a través del verbo ígneo de San Eulogio, decide acabar con la situación. Como podemos
ver, la resistencia pacífica no la inventó Gandhi. El emir convoca un Concilio
(¡¡¡un musulmán convocando un concilio!!!). Los obispos mozárabes
colaboracionistas, encabezados por el metropolitano de Hispalis -Recafredo- se
reúnen y condenan el "martirio" de los santos mozárabes. El emir se
hace representar en dicho conciliábulo por un tal Gómez, mozárabe que tenía el
cometido de cobrar los impuestos a sus compatriotas, en el oficio más rastrero
y vil que manifiesta la sumisión. El tal Gómez hizo bien los deberes: pidió, en
nombre de su amo y señor que las autoridades eclesiásticas de la Bética ocupada
desaprobaran la inmolación martirial, pues este Viento Sagrado era considerado
como algo mortífero para la vergonzosa paz que ofrecían los invasores, la
morisma que había usurpado el poder en la Península y ocupaba España. Los
obispos cobardes así lo hicieron, complaciendo al emir y a su lacayo; y así las
cosas, los prelados, meneando el rabo cual perritos falderos, entregaron por 30
monedas, cual Judas Iscariote, al fidelísimo y heroico Eulogio. Gómez, esa
miserable alimaña depredadora de tributos, renegaría de la fe cristiana con el
correr de los años y se convertiría al Islam. Como bien titulara un libro suyo
el obispo emérito de Córdoba, D. José Antonio Infantes Florido: "En
Córdoba empezó la Reconquista".
Recapitulemos: Un Concilio congregado a la orden de un
musulmán (Abderrahmán II), dirigido por un colaboracionista renegado (el
inspector de Hacienda del emir, Gómez) y secundado por una gavilla de obispos
cobardes (encabezados por el relajado colaboracionista Recafredo... ¿es un
Concilio católico o es una farsa conciliar de la peor especie?)
No vamos a molestarnos en responder a esta pregunta
retórica que acabamos de formular. Huelga hacerlo, pues hay que ser deficiente
mental o un blandengue pelele o, simplemente, una serpiente sofística para
afirmar que eso fuese un "concilio católico". ¿Qué es Garaudy? No
creemos que sea ni lo primero ni lo segundo.
EN ESA AFIRMACIÓN QUE GARAUDY HACE Y NOSOTROS HEMOS
EXPLICADO:
GARAUDY MIENTE.
Roger Garaudy: "Vamos a tratar de rastrear el
itinerario espiritual de la España musulmana, de esta España, país de Europa,
en el que tuvo lugar, por la simbiosis del pueblo judío, cristiano y musulmán,
el nacimiento de la más alta concepción del hombre y su finalidad última. Y
este itinerario lo vamos a realizar siguiendo los esplendorosos jalones, los
inigualables monumentos, las maravillosas obras que se crearon en España
durante los siglos de período musulmán en la Península (del siglo VIII al siglo
XV)" (Op. Cit.).
Maestro Gelimer:
Eso es, Garaudy... Como dice la canción: "Vamos a contar mentiras, tralará
lará lará..." Y que las crean los desinformados que se pasean por la Torre
de la Calahorra, esa que te cedieron y que tú has decorado a tu gusto... Y, ya
puestos, que te lo agradezcan, con sus palmaditas en las espaldas y sus
alabanzas los traidores y los renegados. Pero con nosotros, con los Soldados de
Cristo, no cuentes.
NOTA: Animamos a todos los lectores contemporáneos a
tomar como lectura espiritual la obra de San Eulogio de Córdoba. No es fácil
adquirirla, pero iremos ofreciendo los textos para el bien espiritual de
nuestros lectores. Esos textos cobran una actualidad inquietante. Hagámonos
fuertes en ellos para los acontecimientos futuros que se avecinan. Y si el
Viento Sagrado vuelve... No vayamos al martirio sin defendernos.
San Eulogio, ora
pro nobis.
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Maestro Gelimer en 23:57 0 comentarios
BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS I
BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS I
Iremos presentando por entregas un texto que consideramos
fundamental. Su autor es D. José Luis Martínez Sanz y fue publicado en la
revista HESPÉRIDES allá por el año 1997. Merece la pena para hacer una primera
aproximación a las bases que sostienen el falaz MITO DE LAS TRES CULTURAS.
Siguiendo la consigna de Barataria Tradicionalista, queremos contribuir a la tarea propuesta de combatir sin tregua la mentira histórica
forjada contra España desde parámetros triculturalistas.
En nuestros drías
están apareciendo por doquier publicaciones, artículos, lugares públicos,
conferencias, citas, etcétera, en los que se va imponiendo un neologismo o
expresión aparecida recientemente en nuestro país: la "España de las tres
culturas". Quienes crearon y mantienen este mito, parten de la idea de que
España, como tal e incluso su mismo nombre, surge en la Edad Media y viene a
ser el producto o consecuencia de la fecunda unión de tres culturas: la
musulmana, la judía y la cristiana. Eso habría creado al pueblo español, que
entre sus antepasados tendría necesariamente a judíos y árabes, lo que haría
que España fuese el ejemplo internacional de un mestizaje cultural
supuestamente modélico.
¿DONDE NACE EL MITO DE LAS "TRES CULTURAS"?
Para basar en la
Historia este hipotético esquema sociocultural, se cita como hecho objetivo y
real la presunta existencia de un tiempo idílico en que se habría dado esa
convivencia y cuyo mejor exponente era la supuesta Escuela de Traductores de
Toledo: sabios y eruditos de las tres culturas se habrían juntado en ella y
aportado sus conocimientos y, como fruto de eso y de las traducciones de libros
en los que se contenían sus tres culturas, se formó en lengua romance (la del
pueblo español) un saber y una cultura que es la base de la cultura actual de
España.
El mejor ejemplo de
esta fecunda convivencia sería Maimónides, el judío andalusí cuyo saber -se
dice- iluminó a las culturas musulmana y cristiana de España... e incluso de
toda Europa. En su ciudad, la Córdoba de los sirios califa Omeya (refugiados o
exiliados heterodoxos que subsistían en el extremo occidental de un mundo
musulmán dirigido por el califato iraquí de los Abasíes), existía un centro de
estudio similar a una universidad actual, que difundía los saberes de Asia y de
Grecia por todo Al-Andalus, por los reinos cristianos de España y por el resto
de Europa. Por eso, en reconocimiento de esta supuesta labor de mestizaje
cultural, los agradecidos ciudadanos cordobeses habrían erigido un monumento a
Maimónides.
De los anteriores
argumentos se deduce que España y su cultura serían el producto de esa
convivencia entre miembros de las tres culturas, que deberían ser consideradas
en paridad e igualdad: las tres habrían formado España, y ésta sería patrimonio
de las tres. Tan curiosa idea se basa en los escritos de Américo Castro, en
cuyos libros parece fundarse esa formulación sincretista de España como
resultado del mestizaje cultural de judíos, moros y cristianos; más en
concreto, hay que precisar que tal idea se basa en su obra España en su
historia. Cristianos, moros y judíos, escrita por Castro en 1946, durante su
estancia en la universidad norteamericana de Princeton. Esta obra, rehecha tras
su desafortunada polémica con el gran maestro Claudio Sánchez-Albornoz, se
editó en 1954 con el título La realidad histórica de España, que algunos toman
como el catecismo del sincretismo cultural de España... Con el mismo fervor con
que utilizaban el de Marta Harnecker como catecismo del marxismo.
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