sábado, 2 de abril de 2016

Otra Memoria Histórica. Stanley Paine y el 18 de julio 1936


El Ministerio de Defensa acoge una charla que justifica el golpe de Franco, "un militar prudente y profesional"

 

El Centro de Estudios para la Defensa Nacional ha organizado este martes una conferencia del historiador Stanley Payne, para quien la Ley de Memoria Histórica es un "invento semisoviético"

Entre los asistentes, el director general de la Policía, un exdiputado del PP y altos cargos de las Fuerzas Armadas

Sobre la Segunda República, Payne ha sentenciado en un acto en el que estaban prohibidas las fotos, que fue un "fraude democrático" que llenó la policía "de individuos al estilo de las SS" nazis.


El historiador Stanley Payne, en una imagen de archivo. EFE

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    El Ministerio de Defensa ha acogido este martes una conferencia sobre el golpe de Estado del 18 de julio que ha señalado a la II República como culpable. Los temores de colectivos como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se han confirmado, y la charla del hispanista Stanley Payne ha tenido como tesis central que fueron los representantes del régimen democrático, y no quienes se alzaron en armas, los responsables de que estallase la Guerra Civil en 1936. 
    Payne ha pronunciado su conferencia El camino hacia el 18 de julio en el paraninfo del Centro de Estudios para la Defensa Nacional (CESEDEN), un organismo del Ministerio de Defensa, a rebosar ante la presencia del polémico historiador. Entre los asistentes, el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, el exdiputado del PP Agustín Conde, el periodista Hermann Tertsch y numerosos militares, entre los que se encontraban altos mandos vestidos de uniforme. Se esperaba la presencia del director del CESEDEN, Alfonso de la Rosa, ya que era el Centro el que organizaba el acto. Finalmente no ha acudido por "motivos de agenda". Se ha prohibido hacer fotos y durante la conferencia un militar ha requisado el ordenador a eldiario.es hasta su finalización.
     
    Durante su charla, Stanley Payne ha hecho una exposición de los hechos que, en su opinión, condujeron al golpe militar del 18 de julio y al consiguiente estallido de la Guerra Civil, de la que ha responsabilizado al Gobierno de izquierdas de la época por su "destrucción" de la democracia. Además, ha asegurado que los golpistas intentaron dialogar con el Ejecutivo, en concreto con personas afines al presidente de la República, Manuel Azaña, sin éxito, porque el Gobierno "deseaba" el alzamiento militar.
    Entre las numerosas razones que ha apuntado como causas del golpe de Estado, Payne ha hecho especial hincapié en el "fraude democrático" de los últimos años de la II República. Esta es una idea que el hispanista norteamericano ha defendido en artículos y entrevistas, donde ha asegurado que el golpe fue más una respuesta a "la ausencia" de democracia, que a su "exceso", aunque su desenlace fuese una dictadura de cuatro décadas.
    La culpa, de los partidos de izquierda
    Así, el historiador ha acusado a los partidos de izquierdas de manipular los resultados de las elecciones de febrero de 1936 para decantarlos del lado del bloque de izquierdas -ganó el Frente Popular por un estrecho margen-, de arrinconar en las Cortes a los diputados de derechas y de ilegalizar organizaciones de extrema derecha entre las que ha citado a Falange, que Franco convertiría luego en uno de los pilares de su régimen.
    Además de manipular las elecciones, las "más violentas" y con "mayor fraude" de la historia de la democracia, Payne ha dibujado un escenario de caos, del que ha establecido algunos paralelismos con el régimen nazi, y que desembocó en el secuestro y asesinato de José Calvo Sotelo en julio de 1936, ha relatado.
    Entre las distintas causas de ese escenario "caótico", el historiador ha acusado al Gobierno de izquierdas de politizar la justicia, de llenar la policía de individuos afines "al estilo de las SS" en la Alemania de Hitler, de cerrar colegios católicos provocando una crisis educativa y de extender la censura limitando los derechos de expresión y de reunión, además de provocar "un declive económico que no ha sido estudiado".
    Era una situación "prerrevoluconaria", según Payne, que buscaba "crear las condiciones para imponer un monopolio de la izquierda" en España, que quería dominar el país por completo. El golpe de Estado fue en consecuencia una contrarrevolución, una respuesta al clima generado por los partidos de izquierdas. "Quien no quiera la contrarrevolución, que no empiece la revolución", ha exclamado el hispanista.
    Franco, "prudente y profesional"
    Payton ha elogiado la extraordinaria paciencia del Ejército y del propio Franco, un militar "muy prudente y profesional" que rechazó el alzamiento militar y la intervención de las Fuerzas Armadas en la política hasta que entendió que se había producido un "colapso del Estado". Por esa razón no estuvo desde el principio al frente de la conspiración golpista, a cuya cabeza estuvo el general Emilio Mola.
    Este, ha dicho Payne, intentó dialogar con el Gobierno, en concreto con personas cercanas a Azaña, para que cambiasen de política y evitar así el pronunciamiento militar. No lo consiguió, ha dicho, porque el propio Gobierno "deseaba" ese golpe para librarse de los elementos subversivos del Ejército.
    Ya en el turno de preguntas -en el que algunos participantes han destacado las virtudes de Franco- Payne se ha referido a la Ley de Memoria Histórica, un "invento" que "no existe". En su opinión, se trata de "un movimiento político arqueológico" que ha definido como "semisoviético".
    En este sentido, ha lamentado que el relato dominante en la opinión pública sea que el golpe de Estado de 1936 acabó con un Gobierno democrático, en lugar de ser una respuesta a la falta de democracia. Es fruto, ha opinado, de la intoxicación de la "izquierda partidista y sectaria", que vio como esa insurrección militar acabó con su deseo de "dominar España".
    Payne, nacido en EEUU en 1934, es miembro de la Real Academia Española de la Historia y colaborador habitual de los diarios ABC y El Mundo. Es autor de numerosos libros sobre la Segunda República y la Guerra Civil. En la universidad de Columbia, escribió su tesis doctoral sobre la Falange, que años después convirtió en un libro reconocido internacionalmente y que se publicó por primera vez en la editorial Ruedo Ibérico en París en 1965. Ruedo Ibérico era la editorial en la que se publicaban muchos libros sobre ese periodo histórico que no podían pasar la censura del franquismo. 
    Ya en la democracia, Payne giró hacia posiciones extremistas y apoyó en público la labor de investigadores como Pío Moa, que elogiaban el franquismo y acusaban a la izquierda de ser la responsable del golpe de Estado del 18 de julio y de la Guerra Civil. 
     

jueves, 31 de marzo de 2016

La jeta de Ban Ki-Moon. ¿Por qué Arabia no acoge a los refugiados musulmanes sirios e iraquíes?

La jeta de Ban Ki-Moon. ¿Por qué Arabia no acoge a los refugiados musulmanes sirios e iraquíes?

La jeta de Ban Ki-Moon. ¿Por qué Arabia no acoge a los refugiados musulmanes sirios e iraquíes?
  • Huyen de la guerra provocada por el Estado Islámico y la necedad de Obama.
  • Sin embargo, no huyen a Arabia Saudí y otros países musulmanes ricos.
  • ¿Por qué Ban Ki-Moon exige solidaridad a Europa pero no a Arabia, Kuwait, Qatar o Emiratos Árabes Unidos. ¿Por qué será?
  • El Nuevo Orden Mundial (NOM), por ejemplo, la ONU, siempre exige solidaridad a los mismos. Y solidaridad forzada y a cambio de impunidad.
El secretario general de Naciones Unidas, eterno saliente del cargo, el coreano Ban Ki-Moon (en la imagen), habla de la crisis de refugiados como la mayor crisis humanitaria (creemos que se refiere a que afecta a seres humanos, pero si no afectara a humanos no sería crisis) y exige, naturalmente a Europa, más solidaridad.
Y tiene razón, Europa es el menos culpable de los refugiados sirios e iraquíes en el triánguloIslam, USA y Europa. Y el hecho de que la mayoría de los refugiados sean musulmanes es lo que ocasiona mayores problemas de integración. Por tanto, ¿por qué Ban Ki-Moon no exige esa solidaridad a Arabia Saudí y al resto de países musulmanes ricos del Golfo? ¿Y por qué los refugiados musulmanes no huyen de la guerra hacia Arabia y sí hacia Europa? ¡Anda, a ver si ahí va a estar la respuesta!
En cualquier caso, si los perseguidos llaman a tu puerta tienes que abrirla. Eso sí, y vigilar a quién metes en casa y obligarles a respetar las costumbres del país de acogida.
El Nuevo Orden Mundial (NOM), por ejemplo, la ONU, siempre exige solidaridad a los mismos. Y solidaridad forzada y a cambio de impunidad.
Eulogio López

LA ESTUPIDEZ INTELIGENTE (JUlius Evola)


                         LA ESTUPIDEZ INTELIGENTE 
 
 Julius Evola
         
La expresión estupidez inteligente ha sido acuñada por uno de los más calificados exponentes del pensamiento tradicional, F. Schuon, para designar la naturaleza de aquel tipo de “intelectualidad” que ha llegado a prevalecer en los últimos tiempos en el mundo occidental, y agregaríamos nosotros: sobre todo en Italia. Esta “intelectualidad” prolifera principalmente en el ámbito del periodismo, y uno de sus principales centros de difusión y de “cultura” se encuentra constituido por ese fenómeno deletéreo que hoy es la televisión y los grandes diarios, además se halla fuertemente representado por lo que se suele denominar como “crítica”.
Su característica fundamental está representada por una falta total de principios, de intereses superiores, de compromisos profundos, todo ello acompañado por la brillantez, por la búsqueda de lo “original” y lo “interesante”, así como también por lo que es tan sólo un “hermoso escribir” puramente profesional. La misma es un típico producto de la actual “feria de las vanidades”: si se la analiza a fondo nos queda tan sólo una pura nada. Todo es aquí forma, esprit (en el sentido francés), no sustancia. Para los representantes de esta “intelectualidad” la frase impactante y la observación “fina”, la toma de posición dialéctica o polémica de modo tal de producir efecto valen y son sumamente más interesantes que cualquier idea. Para éstos las ideas son tan sólo un pretexto, lo esencial es aquí “brillar”, “destacarse”, aparecer como “inteligentísimos”, de la misma manera que para un politiquero una ideología de partido es un simple medio para hacerse adelante y triunfar, un instrumento, no un fin al cual haya que subordinarse de manera impersonal.
Desde un cierto punto de vista puede hablarse aquí de una inteligencia que sería preferible que no existiese, puesto que tanto respecto de quien es una perfecta nulidad como de quien es un filibustero sería muy bueno y preferible que la inteligencia no existiese. No se podría para nada refutar el dicho de que entre todos los géneros de estupidez la más fastidiosa de todas es la de los inteligentes.
Pero es este género el que hoy en cambio encuentra el crédito mayor entre el gran público, para el cual por lo demás la “cultura” se ha convertido en un ingrediente, del mismo género de las diferentes diversiones sin fantasía, de la radio-TV y cosas similares, pero reservado a los paladares más delicados. La misma no sirve tanto para pensar, para dirigir la mente hacia los problemas fundamentales de la existencia, como para no hacer pensar.
En especial en Italia la “estupidez inteligente” se encuentra sumamente organizada, ocupa casi todas las posiciones claves del periodismo. Tiene sus camarillas, sus logias y sus redes perfectamente definidas. Posee un instinto, una finísima sensibilidad para darse enseguida cuenta de quien no sea de la “gang”.
Tal como se ha mencionado, la “crítica” es uno de los principales “terrenos de cultura” de la “estupidez inteligente”, en el cual prospera la variedad más deletérea de la misma. El tema nos llevaría demasiado lejos. Se trataría de denunciar a la “crítica” como a uno de los flagelos principales del mundo moderno, flagelo que ha tomado forma en la sociedad burguesa en modo paralelo al del advenimiento del “hombre-masa” y con la comercialización de la cultura. Fenómeno éste puramente moderno, el que ha tenido el desarrollo de un cáncer, pues la “crítica” en cualquier sociedad normal, de carácter tradicional, era en vez inexistente, o casi inexistente. Existían los creadores, los artistas, y luego estaban aquellos que apreciaban y juzgaban directamente las obras: los soberanos, los mecenas y el simple pueblo sin intermediarios. En cambio en el mundo último, entre el público y los creadores se ha entrometido  en forma parasitaria el “crítico”.
En muchos casos, dentro de la misma línea de la “estupidez inteligente”, es él quien manipula los valores, siendo sumamente hábil en hacerlos brotar allí donde éstos no están, así como en negarlos allí donde éstos en cambio existen. Debido al carácter supino de nuestros contemporáneos (los cuales en cambio, de acuerdo a los slogans democráticos, ya se habrían convertido en “adultos”), en el ámbito artístico e intelectual se establece una situación análoga a la de la propaganda y de la publicidad. Nacen así nuevas famas y nuevas obras de arte, sancionadas inmediatamente por la moda y la boga. Se padece la sugestión, nadie se atreve a expresar abiertamente lo que piensa por miedo a ser tachados como profanos y poco informados, luego de los veredictos de la “crítica”, en cuyo campo las eventuales divergencias de carácter polémico no cambian en nada lo esencial, pues sirven sólo como un condimento para sazonar mejor las viandas ya aceptadas.
A tal respecto nos viene a la cabeza la divertida historia referida  a Till Eulenspiegel, el alegre bufón de la Edad Media, recordada por el mismo Schuon. Till Eulenspiegel, luego de haber sido asumido como pintor de la corte, presentó una serie de telas en blanco, advirtiendo que sobre ellas pesaba una cierta magia: aquel que era un cornudo y un hijo de mala madre no habría visto absolutamente nada. Un grupo de cortesanos se presentó inmediatamente para admirar y comentar las “bellas pinturas” de Eulenspiegel. En modo análogo hoy una cantidad de personas  no se arriesga a expresar un juicio diferente del de la “crítica” con respecto a ésta o a aquella obra de arte y en relación a la literatura contemporánea para no sentirse decir que “no entiende”. En cambio no porqué no se entiende, sino justamente porque se entiende, en múltiples casos habría que rebelarse y decir pan al pan y vino al vino, sin términos medios y sin reverencias hacia nadie. No dudaríamos en manifestar aquí lo que pensamos de tantos autores y artistas que van por la mayor, incluidos premios Nobel, si tuviésemos espacio suficiente para hacerlo en aras de una ejemplificación y si nuestro principal objetivo no hubiese sido el de esclarecer el fenómeno de la “estupidez inteligente” de manera general.
 Publicado en El Fortín n°20