viernes, 12 de febrero de 2016
miércoles, 10 de febrero de 2016
Nuevo libro de temática castellana (Juan Pablo Mañueco)
Nuevo libro de temática castellana.
Autor: Juan Pablo Mañueco (Febrero, 2016)
Contenido:
Largo poema narrativo de casi mil versos de extensión que relata, con influencias lorquianas, la guerra entre Fernando II de León y el rey niño Alfonso VIII de Castilla, cuyo lance más conocido es el sitio y cerco de la villa Atienza (España), donde se encontraba refugiado el niño Alfonso VIII.
Los arrieros de Atienza burlaron el cerco de las tropas enemigas, mediante una sucesión de ardides, y cabalgaron durante siete días y siete noches para llegar primero a Segovia y luego a Ávila, donde pusieron al rey niño tras la protección de sus más fuertes murallas.
El poema recuerda los principales acontecimientos de aquella guerra, las causas que la provocaron y su resolución final.
Después refiere las bodas del reyecito Alfonso VIII, cuando tenía 14 años de edad, con la princesita inglesa Leonor de Plantagenet, de tan solo 10 años. Una especie de cuento de hadas, extraído de la Historia más real.
Por último, se refieren las conmemoraciones ininterrumpidas que la "Cofradía de la Caballada" lleva celebrando de aquel hecho a lo largo de los últimos nueve siglos, en la fecha del domingo de Pentecostés.
Asímismo, el Poema cuenta con un largo prólogo, donde se analizan los recursos literarios, poéticos y metafóricos que le han dado origen, y que aporta también algunas ideas para potenciar este festejo, que podría convertirse -sólo con algunos retoques, que se señalan en el prólogo- en uno de los más atractivos del planeta, por su antigüedad, vistosidad y alegría que entraña.
Precio: 2,99 euros
No es necesario creer en Dios
No es necesario creer en
Dios
Imaginemos que el presidente de una gran
compañía aérea –pensemos, por ejemplo, en la alemana Lufthansa, o en la
norteamericana Delta- hiciera unas declaraciones como estas: “No es necesario
volar en avión para viajar con seguridad y rapidez. En cierta forma, la idea
tradicional de la aviación comercial, no está actualizada. Uno puede
perfectamente viajar por todo el mundo sin utilizar jamás el avión. Para
muchos, el automóvil o el ferrocarril son una manera perfecta de desplazarse de
un lugar a otro. Algunos de los más grandes y famosos viajes de la historia se
han hecho sin utilizar para nada el avión, mientras que los más grandes e
impactantes desastres provocados por el hombre han sido los accidentes aéreos”.
Imaginemos además que este conjunto de
frases, que aparecen como un discurso hilvanado a conciencia, son objeto de
difusión masiva en las redes sociales, y generalmente son distribuidas por
personas o colectivos con intereses económicos contrarios a los de las
compañías aéreas, o por aquellos que representan a potenciales rivales
comerciales.
Creo que lo primero que se le ocurriría
pensar al inocente lector sería que se trata de algún tipo de manipulación, que
es imposible que el presidente de una compañía aérea se refiera a su propio
negocio en esos términos. Pero si no se pusiera en duda su veracidad,
supongo que muchos pensarían que ese señor había enloquecido repentinamente.
Además, de ser cierto que se había expresado de esa manera, sería
inmediatamente cesado por el consejo de Administración, y muy probablemente
ingresara en algún establecimiento psiquiátrico por presentar en apariencia
todos los síntomas de un grave trastorno mental.
No podría evitarse el desplome del valor
de las acciones de la empresa en Bolsa, y por su gran importancia relativa,
tampoco la caída de los índices de las principales bolsas occidentales,
viéndose implicadas en ello las empresas del sector turístico, bancarias y
energéticas, y por supuesto, las del sector aeronáutico. La tormenta financiera
se extendería con rapidez, y los medios de comunicación se encargarían de
convertirlas en el detonante de un acelerado descrédito del transporte aéreo,
con la previsible bancarrota de un sinfín de empresas de algún modo
relacionadas con la actividad aérea. La situación acabaría enderezándose, pero
ello tras mucho tiempo y mucha energía desplegada en desmentir aquellas
declaraciones.
Algo parecido a ello está pasando en estos
días respecto a una supuestas declaraciones de su santidad el Papa Francisco.
Son estas:
No es necesario creer en Dios para ser una
buena persona. En cierta forma, la idea tradicional de Dios no está
actualizada. Uno puede ser espiritual pero no religioso. No es necesario ir la
Iglesia y dar dinero. Para muchos, la naturaleza puede ser una Iglesia. Algunas
de las mejores personas de la historia no creían en Dios, mientras que muchos
de los peores actos se hicieron en su nombre.
Circulan profusamente en Facebook y han
obtenido un amplio eco periodístico, con titulares como estos: “Francisco
asegura a los ateos: No tienen que creer en Dios para ir al cielo”, o “No hace
falta creer en Dios para ir al cielo, dice el Papa”. Generalmente son citadas
por personas que se jactan de no creer en Dios, de ser ateas, y en muchos casos
indiferentes e incluso hostiles a la Iglesia Católica.
Pero en realidad, su autenticidad es muy
dudosa, algunas de ellas sí han sido dichas o escritas por el Papa Francisco,
pero en un contexto muy concreto, sin que por otra parte ofrezcan novedad
alguna. Y respecto de otras muchas, reconozco que no he sido capaz de averiguar
cuando y dónde las pronunció o escribió su Santidad.
Con respecto a la primera y más impactante
- No es necesario creer en Dios para ser una buena persona -, aparte de
ser una evidencia y responder al mito del “ateo virtuoso” (que en el pensamiento
moderno, aparece de modo explícito con P. Bayle (1647-1706)), procede de la
respuesta que –por escrito- el Papa dio al periodista Eugenio Scalfari,
fundador y director del diario italiano La Repubblica, intelectual de
izquierdas y ateo, que había dirigido al Papa Francisco varias preguntas sobre
la religión y el hombre en la sociedad actual, a través de una serie de
editoriales que publicó en su periódico en julio y agosto de 2013. Lo que el
Papa escribió fue:
En primer lugar, me pregunta si el Dios de
los cristianos perdona a quien no cree o no busca la fe. Considerando que
-y es la cuestión fundamental- la misericordia de Dios no tiene límites
si nos dirigimos a Él con corazón sincero y contrito, la cuestión para quien no
cree en Dios radica en obedecer a la propia conciencia. Escucharla y obedecerla
significa tomar una decisión frente a aquello que se percibe como bien o como
mal. Y en esta decisión se juega la bondad o la maldad de nuestro actuar.
El Papa recuerda la infinita Misericordia
de nuestro Señor y el hecho de que nuestra conciencia no es más que la voz de
Dios en nuestro interior.
Por otra parte, su impecable respuesta no
supone más que reiterar la doctrina contenida en el Catecismo de la Iglesia
Católica –principalmente inspirado en el Concilio Vaticano II en estos temas-
que, comenzando por la libertad de la fe –“nadie debe estar obligado contra su
voluntad a abrazar la fe” (160)- afirma sin ambages que “creer en Cristo Jesús
es necesario para obtener la salvación” (161) “puesto que «sin la fe… es
imposible agradar a Dios» (Hb 11, 6)”, por lo que “Fuera de la Iglesia no hay
salvación” (846).
Pero a continuación, y citando la
Constitución Apostólica Lumen Gentium (1964), añade que “los que
inculpablemente desconocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, y buscan con
sinceridad a Dios, y se esfuerzan bajo el influjo de la gracia en cumplir con
las obras de su voluntad, conocida por el dictamen de la conciencia, pueden
conseguir la salvación eterna. La divina Providencia no niega los auxilios
necesarios para la salvación a los que sin culpa por su parte no llegaron
todavía a un claro conocimiento de Dios”.
De modo muy hermoso, y refiriéndose al
Misterio Pascual –la Resurrección- en la Constitución Apostólica Gaudium et
Spes (1965) se afirma: “Cristo murió por todos, y la vocación
suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En
consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la
posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este
misterio pascual.”
El resto de las frases supuestamente
atribuidas al Papa Francisco en esta cita –y que son claramente inconexas, por
lo que creo que, de haber sido dichas o escritas por él lo fueron en diferentes
momentos, lugares y circunstancias- son, consideradas por separado, una serie
de axiomas que no requieren más comentario:
“Uno puede ser espiritual pero no
religioso”.
“No es necesario ir la Iglesia y dar
dinero”.
“Para muchos, la naturaleza puede ser una
Iglesia”.
“Algunas de las mejores personas de la
historia no creían en Dios, mientras que muchos de los peores actos se hicieron
en su nombre”.
Pero puestas todas juntas y seguidas,
precedidas por la asombrosa afirmación de que “en cierta forma, la idea
tradicional de Dios no está actualizada”, me sugieren una clara manipulación
del mensaje papal, y como tal manipulación, me temo que no está hecha con la
mejor de las intenciones.
Un texto que no pertenece al papa Francisco circula por la web
lunes, 9 de febrero de 2015
"No es
necesario creer en Dios para ser una buena persona. En cierta forma, la idea
tradicional de Dios no está actualizada. Uno puede ser espiritual pero no
religioso. No es necesario ir la Iglesia y dar dinero. Para muchos, la
naturaleza puede ser una Iglesia. Algunas de las mejores personas de la
historia no creían en Dios, mientras que muchos de los peores actos se hicieron
en su nombre".
A este
párrafo, atribuido al Papa Francisco, se lo presenta como una "frase
entera", una "unidad de sentido", pronunciada o escrita de
corrido. No la es. No forma parte, así como se la presenta, de ningún escrito
ni catequesis oral del papa. Ninguna de las frases inconexas que conforman el
párrafo apócrifo es incorrecta, entendida en un determinado contexto, pero así
hilvanadas adquieren un nsentido que va en dirección opuesta a la enseñanza de
este pontífice, le guste a quien le guste. Analicémoslas una a una:
"No es
necesario creer en Dios para ser una buena persona".
No encuentro
en ningún lado una cita papal con estas palabras, aunque hay un párrafo de la
carta que Francisco escribe a Eugenio Scalfari, fundador y director del diario
italiano La Repubblica, intelectual de izquierda y ateo convencido, un no
creyente con quien el papa estableció un diálogo honesto y rico, del cual se
podría entresacar esta conclusión, aunque el papa va mucho más lejos. El papa
le dice a Scalfari:
"En
primer lugar, me pregunta si el Dios de los cristianos perdona a quien no cree
o no busca la fe. Considerando que -y es la cuestión fundamental-
la misericordia de Dios no tiene límites si nos dirigimos a Él con corazón
sincero y contrito, la cuestión para quien no cree en Dios radica en obedecer a
la propia conciencia. Escucharla y obedecerla significa tomar una decisión
frente a aquello que se percibe como bien o como mal. Y en esta decisión se
juega la bondad o la maldad de nuestro actuar".
De cualquier
forma, la frase "No es necesario creer en Dios para ser una buena
persona" es una frase que refleja una realidad, ya reconocida
implícitamente por el Concilio Vaticano II, en el N° 16 de la Constitución
Apostólica Lumen Gentium, que dice, respecto de los no creyentes: "Pues
los que inculpablemente desconocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, y
buscan con sinceridad a Dios, y se esfuerzan bajo el influjo de la gracia en
cumplir con las obras de su voluntad, conocida por el dictamen de la
conciencia, pueden conseguir la salvación eterna. La divina Providencia no
niega los auxilios necesarios para la salvación a los que sin culpa por su
parte no llegaron todavía a un claro conocimiento de Dios y, sin embargo, se
esfuerzan, ayudados por la gracia divina, en conseguir una vida recta".
Creer en
Dios no es necesario, ciertamente, para ser una buena persona, porque la
experiencia nos muestra a diario que hay no creyentes buenos y malos como
también hay creyentes buenos y malos. La fe sola no hace a una buena persona,
si no es perfeccionada por la caridad. La sola fe puede ser (y de hecho en
muchas oportunidades lo es) un camino individualista de salvación, sin conexión
con los demás.
Sin embargo,
en el contexto de este párrafo apócrifo, pareciera ser una invitación papal a
no creer en Dios, o al menos se presenta como una minimización de la
importancia de creer en Dios, cosa que choca de manera absoluta contra la
catequesis continuada del papa, accesible en su totalidad en el sitio web
www.vatican.va.
Luego
aparece una segunda frase que no he podido encontrar en ningún discurso,
catequesis o escrito papal:
"En
cierta forma, la idea tradicional de Dios no está actualizada".
Dejando
salva la cuestión de que el conocimiento posible de Dios por parte del hombre,
construido a través de la revelación a lo largo de la Historia de la Salvación
y especialmente a través del Evangelio vivo de Jesucristo ("Nadie conoce
al Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo lo quiera revelar" (Mt.
11,27) no puede adaptarse a la necesidad de un tipo determinado de Dios que necesite
la humanidad de cada época, ya que Dios es en sí mismo, independientemente de
la idea que tengamos de Él, dejando salvo esto, repito, es cierto que a lo
largo de los tiempos se ha generado en muchas personas una imagen falsa de Dios
que no responde al Padre que nos revela Jesucristo. El Papa Juan XXIII
sostenía, al convocar al Concilio, que la vieja y eterna doctrina del
Catolicismo debía ser presentada en nuevas y atrayentes formas, de manera
que mostraran todo su sentido al hombre de hoy. La palabra
"tradicional" tiene para muchos una connotación peyorativa, aunque
técnicamente significa "lo que ha sido transmitido de generación en
generación". Desde esta perspectiva, esta frase (que insisto, no me consta
que haya sido dicha por el papa Francisco ya que no figura en los catálogos de
su enseñanza) puede ser expresada así: "La idea de Dios que nos ha sido
transmitida de generación en generación con fidelidad, debe ser expresada hoy
con un lenguaje actual, comprensible a la cultura de este siglo XXI". Desde
esta perspectiva, la frase es cierta. Si quisiera decir que hay que cambiar lo
que la Iglesia ha creído y cree respecto de Dios, entonces es falsa de toda
falsedad.
La frase
siguiente, pegoteada en este apócrifo, pero que tampoco pude encontrar en el
magisterio del papa Francisco, es sin embargo cierta:
"Uno
puede ser espiritual pero no religioso".
Efectivamente,
hay muchas espiritualidades que no constituyen religión. La New Age es una de
ellas. Esto es una afirmación que describe una realidad, y hay personas con
riquezas espirituales que sin embargo no creen en un Dios trascendente, ni en
la vida eterna, ni en una religión determinada. Pero conociendo el magisterio
del papa (e incluso el del cardenal Bergoglio, como arzobispo de Buenos Aires),
afirmo taxativamente que el papa enseña continuamente la bondad de la religión,
y de la vivencia de la propia religión dentro de la comunidad, que es la
Iglesia. Una vez más, el autor de este compuesto intenta aprovechar el
prestigio del Papa para hacer creer que para el papa es lo mismo ser creyente
que no serlo, es lo mismo ser religioso que no serlo. El papa respeta y ama a
todos, creyentes o no, religiosos o no. Pero su enseñanza es clara: Cristo, el
hombre-Dios, es ejemplo del hombre religioso, y la Iglesia invita a todos los
hombres a la imitación y seguimiento de Cristo.
La siguiente
frase tampoco pudo ser encontrada en la catequesis papal:
"No es
necesario ir la Iglesia y dar dinero".
Contextualizada
dentro del apócrifo, y siguiendo su sentido, pareciera querer decir que no es
necesario ir a la iglesia (templo) y dar dinero para ser buenas personas. En
este aspecto, me permito discrepar al menos parcialmente con el autor de la
frase atribuida al papa: "obras son amores, más que buenas razones",
reza el refrán. Dar a los pobres, dar al que necesita, es signo (cuando es un
dar desde el corazón) de caridad, de amor. Y es la caridad la que nos hace
buenos. Si utilizo una frase como esta para justificar mi reticencia a
compartir mis bienes, entonces me convierto en lo que creo combatir: un
hipócrita. La caridad, el compartir, es la base de la enseñanza papal, y es
también una enseñanza de Cristo y de la Iglesia. Ciertamente que no hablamos de
ir al templo a depositar una limosna y "comprar" así la salvación.
Tampoco consiste la cosa en "dar dinero al cura", sino de sostener la
Iglesia, que en el caso de las parroquias no recibe dinero más que de las
colectas. Con las colectas se costean tanto las obras de caridad parroquiales
como el mantenimiento del templo, los impuestos, los servicios y (claro está)
la alimentación, vestido y necesidades de los sacerdotes. Cabe decir que en
demasiadas ocasiones los sacerdotes tienen que salir a trabajar en colegios
para solventar las necesidades parroquiales y personales que las colectas no
alcanzan a zanjar.
"Para
muchos, la naturaleza puede ser una Iglesia".
Tampoco esta
frase pudo ser encontrada entre las catequesis del papa. No obstante, es una
frase que refleja una realidad, incluso para quien esto escribe. La naturaleza
refleja, en muchas ocasiones, el esplendor y la majestad de Dios, así como su
amor por sus criaturas. Y uno puede caer en oración con facilidad en el entorno
natural. De hecho, muchas veces se celebra la Eucaristía en cumbres de montañas
o lugares similares, en donde es fácil experimentar la presencia de Dios.
Pero en el contexto del apócrifo atribuido a Francisco, y en conexión con la
frase anterior, pareciera que esta frase negara la importancia del templo, y de
acudir al templo, que entre sus muchas cosas buenas ofrece, por un lado, la
Presencia del Santísimo, en el Tabernáculo, y es además punto de encuentro de
los creyentes, asamblea, ekklesía (comunidad).
La última
frase del apócrifo, huelga decirlo, tampoco fue identificada como perteneciente
al papa.
"Algunas
de las mejores personas de la historia no creían en Dios, mientras que muchos
de los peores actos se hicieron en su nombre".
Es verdad.
Pero también es verdad que en nombre del ateísmo y del desprecio de la religión
se cometieron los peores genocidios, como el holocausto nazi sobre el pueblo
judío, con 6 millones de muertos; las matanzas estalinistas de campesinos (10
millones), el genocidio del Khmer Rojo de la Camboya de Pol Pot y otros muchos.
Y algunos de los hechos monstruosos cometidos "en nombre de Dios" en
realidad fueron cometidos por otros intereses, aunque malos creyentes se
escudaron en el nombre de Dios para cometerlos. Pero vuelvo a decir: es cierto.
Muchas de las mejores personas de la historia no creían, aunque muchas otras de
las mejores personas sí creían. ¿Cuál es el sentido de esta frase puesta aquí?
Está en consonancia con el sentido de todo el apócrifo: poner en boca del papa
católico que no es necesaria la religión, ni la fe, ni los templos, ni el
culto.
Todo hombre
o mujer tiene el derecho de creer o de no creer. Y tiene también el derecho de
fundamentar su creencia o no creencia.
Lo que no
existe es el derecho de atribuir a ninguna persona cosas que esta persona no
dijo, ni podría haber dicho sin falsear la totalidad de su enseñanza cotidiana.
2016.02.09 REGRESO A LA VERDAD. (Juan Prada Bécares)
2016.02.09 REGRESO A LA VERDAD.
Para reconsiderar el trato de un número creciente de enfermedades raras, sintomatologías enrevesadas, patologías que se desatan y complican en cadena, cánceres, hundimientos orgánicos viscerales, etiquetajes rutinarios, comprobaciones infundados y otras circunstancias adversas similares, que se suponen consecuencias del avance de la civilización, hay que abrir puertas, aparte de las cerradas por los dogmas, protocolos y triunfalismos de las investigaciones científicas que sirven a los poderosos intereses que se lucran manejando masas humanas puestas en sus manos por sometimientos de proporciones suficientes de sus mismos dirigentes y corruptelas normativas.
Mucho antes de la Declaración de Esra Iwan Götz, denunciando el doble rasero aplicado en la atención de tumores malignos y malignizados aviesamente y de que se confirmaran radiológicamente las repercusiones físico-psíquicas en los Focos de Hamer, venían estando disponibles los estudios del Doctor Prada Pascual (1891-1975), descubriendo la 3ª Fase del Diagnóstico Universal por Observaciones Internas y, desde 1969, su Examen Bio-Hematológico (EBH), que permite deducir el estado de las funcionalidades orgánicas y objetivar las conexiones cuerpo mente, complementando la disponibilidad de todos los recursos informativos y el exacto control de las comprobaciones analíticas y por imágenes, facilitando la coordinación de las personas responsables, que participan en el mantenimiento de su salud y la defensa de su vida y su integridad y la de sus dependientes, con los cuidadores y consejeros de presente y futuro, que pueden enfocar mejor sus casos y potenciar la eficacia de sus consultas, recuperando la tradicionalidad de su trabajo.
Adjunto: Reposición del a Boletín 74 r, de 6 de julio de 2000.
Cordialmnte.
Juan Prada Bécares, Abogado, Promoción 9 de Abril 1952 para Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad Física y Moral de las Personas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.
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Sánchez ofrece a Iglesias romper con la Santa Sede, eutanasia y más guerracivilismo
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Programa de gobierno, bullshit-caca de vaca-
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