domingo, 26 de julio de 2015

Romance nuevo de la esperanza eterna (Juan Pablo Mañueco)

Romance nuevo de la esperanza eterna

Romances del castellano
los del Romancero Viejo,
romances enamorados,
de la historia sois reflejo.
Castigo para tiranos,
pasarelas sobre el tiempo,
amados por los amados,
colección de sentimientos
con tu verbo tan liviano,
recompensas a los buenos
y das la muerte a los malos.
Honra para caballeros
temor de los más malvados,
cronicones de los hechos
hechos por los castellanos,
¿cómo, si andas de tan lejos,
pero es tu andar tan lozano,
no ha de quedar siempre el sueño
de sentimientos humanos?
Por siempre será en ti cierto
el idioma castellano,
por siempre tendrá en ti cuerpo
el cantar del castellano,
¡y la tierra que lo ha hecho,
la patria del castellano!
¡Bastes tú, gran Romancero,
para decirle al verano
que no ha de llegar invierno
para el pueblo castellano!
Y yo así se lo deseo
con este romance nuevo
que sea también eterno
y que esté unido su pueblo
por los tiempos de los tiempos.
Juan Pablo Mañueco. Del libro "Castilla, este canto es tu canto, Parte I" (2014)

jueves, 23 de julio de 2015

El país de la utopía (Giacinto Auriti)

El país de la utopía 

Giacinto Auriti

Los recientes acontecimientos de Grecia ponen de manifiesto que es imposible liberarse del señorío neofeudal bancario de la gran usura; da igual que sean los lacayos de la derecha que los microcéfalos de la izquierda que en el mejor de los casos, aunque actualmente ya ni se atreven a proponerlo, solo pretenden fundar un nuevo señorío neofeudal bancario de la gran usura, esta vez de titularidad estatal o mejor dicho del partido en el poder.

¿Para cuándo la moneda de propiedad popular?

Recomendamos la lectura de “El país de la utopía” del profesor Giacinto Auriti







La libertad de interné (Juan Manuel de Prada )


XLsemanal

La libertad de interné


Hace unas semanas, desde una plataforma de interné creada para imbuir en las masas cretinizadas la delirante impresión de que sus peticiones son escuchadas por los poderosos y desatan cambios políticos sustanciales, se solicitaba que una plaza madrileña dedicada al tribuno y filósofo Vázquez de Mella adoptase el nombre de un señor con orgasmos democráticos recientemente fallecido. En unos pocos días, tal solicitud había alcanzado (¡oh sorpresa!) gran repercusión mediática, así como la adhesión de diversas banderías partitocráticas, hermanadas todas en la canonización laica del difunto. Cuando ya el sistema se había pronunciado magnánimamente a favor de esta solicitud, a un particular aguafiestas se le ocurrió proponer, a través de la misma plataforma de interné, que la plaza dedicada a Vázquez de Mella no cambiase de nombre. Por supuesto, tal petición fue de inmediato borrada.

Así funciona la 'libertad' que promueve interné, que no es otra sino el cauce que el sistema brinda a las masas para que se adhieran a sus designios, haciéndoles creer que tales designios son (risum teneatis) iniciativas 'ciudadanas' que se tornan multitudinarias merced a un espontáneo entramado de solidaridades surgidas al calor de las redes sociales. Naturalmente, cuando a algún aguafiestas que aún no ha sido devorado por el cretinismo ambiental se le ocurre impulsar desde interné cualquier iniciativa que no convenga al sistema, su voz será de inmediato acallada, por lo común sofocada por las voces de las masas lacayas que jalean lo que el sistema dispone; y, en algún caso extremo, cuando muy raramente la voz del aguafiestas corre el riesgo de hacerse oír, el sistema se encarga de yugularla por las bravas.

Circula por ahí una idea demente que afirma que interné favorece a los oprimidos frente al opresor; cuando la tozuda realidad nos demuestra implacable que interné fue creado exactamente para lo contrario. Esta idea demente comenzó a divulgarse en 2009, durante un amago revolucionario que floreció en Irán, y en los procesos conocidos cínicamente como 'primavera árabe'. Los medios de cretinización de masas presentaron aquellas operaciones diseñadas por el anglosionismo internacional como estallidos de rebeldía popular que se canalizaban a través de las redes sociales. Pero lo cierto era que, en los días en que estallaron las revueltas en Irán, apenas había sesenta cuentas activas de Twitter en Teherán; y en El Cairo (por citar el país donde florecieron los venenosos almendros de la 'primavera árabe', germen del Estado Islámico), donde a la sazón el sesenta por ciento de la población carecía de luz eléctrica, el número era aún más exiguo. Naturalmente, tanto el amago revolucionario en Irán como las algaradas egipcias eran sórdidas injerencias extranjeras, manejadas por agentes de la CIA y el Mossad; y todo el revuelo que provocaron en las redes sociales era azuzado desde Langley y el Pentágono.
Interné es, hoy por hoy, el principal instrumento del sistema para apacentar a las masas cretinizadas, haciéndoles creer ilusoriamente que fomenta la participación democrática y que fortalece la vida comunitaria, cuando en realidad fue creado para que la herida irrestañable que la destrucción de la vida comunitaria deja en el corazón humano sea anestesiada por un espejismo virtual que no hace sino fomentar la disolución de los vínculos naturales, creando individuos absortos y prendidos de una pantalla, como Narciso estaba absorto y prendido de su fuente, hasta perecer por inanición. Y todo este proceso se logra, además, hipnotizando a las masas con la creencia ilusoria de que interné las hace poderosas (aunque sean más irrelevantes que nunca), inspirándoles una falsa seguridad en sí mismas con tan sólo dejarles retuitear sandeces o consignas sistémicas. Pues el análisis de los llamados trending topics de Twitter nos demuestra que son de dos tipos: o bien memeces y frikadas con que las masas cretinizadas desahogan su infantilismo; o bien cuestiones que al sistema interesa poner sobre el tapete, haciendo creer a las masas que son floraciones incontenibles del anhelo popular.

Así se logra configurar un rebaño que comulga con las ruedas de molino que el Pentágono, la Fundación Rockefeller o cualquier lobby mundialista han decidido colgar de nuestros cuellos, para ahogarnos más fácilmente, mientras repetimos sus consignas como papagayos. Sólo que el rebaño, para más inri, piensa que tales ruedas de molino son medallas que conmemoran su independencia insobornable; y los flotadores que los salvarán, cuando arrecie la tormenta. ¡Cuitados!

www.xlsemanal.com/prada
www.juanmanueldeprada.com

martes, 21 de julio de 2015

Concejales y alcaldes del PP en Ávila inician por su cuenta la regeneración democrática. PERIODISTAS en español.com

sábado, 18 de julio de 2015

El último libro de Juan Manuel Prada


El último libro de Juan Manuel de Prada

17 julio, 2015

José Miguel Gambra

Prada.Dinero, demogresca

La lectura de Dinero, demogresca y otros podemonios resulta especialmente inquietante y desasosegadora para quienes vivimos en la España actual. Su autor, Juan Manuel de Prada, se ha convertido en tábano insidioso que desearíamos ver aplastado para sestear de nuevo. La tabanización es una metamorfosis voluntaria que acaece en contadas ocasiones a los más sabios, cuando en la ciudad se junta el conformismo idiota con el gobierno de los hipócritas. Todos sabemos que interrumpir la siesta es acto extremadamente arriesgado y que la vida del que lo hace corre serio peligro. Los atenienses decidieron curar con cicuta la manía socrática de despertarles. Hoy se recurre a medios menos directos, como el ninguneo, que acaba por matar de inanición al molesto autor tabanizado. Menos directo, pero igualmente eficaz.

Los Padres de la Iglesia, viendo las prendas con que Dios adornó al hombre, viendo su racionalidad, su libertad y su señorío sobre la tierra, le rendían culto agradecido y cantaban sus alabanzas. Los renacentistas, viendo esas mismas prendas, se asombraron de su propia capacidad de crearse a sí mismos y decidieron hacerlo, dando vacaciones al Creador. Los modernos, organizados y reconstruidos, no ya a imagen de Dios, sino del hombre, cuando llegan a descubrir su propia condición, sólo pueden maldecir y denostar a los causantes de ella.

Prada ofrece un panorama desolador del hombre español, que en nada se diferencia ya del ciudadano occidental ¿Qué queda de aquella racionalidad de que el hombre se envanecía? Sólo la aptitud para pulsar botones y enterarse de lo que las redes y otros medios defecan en su mente ¿Qué del libre albedrío? Dar un voto a ciegas cada cuatro años y desfogarse a través de internet, tomando parte en la lucha de todos contra todos que orquestan esos medios, dominados desde las alturas del poder (la demogresca); y luego disfrutar del sexo sin consecuencias, que sirve para relajarse tras la inútil y contienda internáutica (derechos de bragueta, como dice Prada) ¿Qué queda de su dominio sobre la tierra? Contratos basura, paro, pensiones miserables, impuestos expropiatorios, para beneficio de las grandes finanzas y de sus lacayos los políticos.

Este hombre actual, interiormente deslavazado y exteriormente desarraigado, ajeno a cualquier obligación moral, al amor, a la amistad y al compromiso, es la obra maestra de tres clases de agentes que operan a muy diferentes niveles. Los políticos, que logran prebendas millonarias y un poder enorme, a una con banqueros y grandes empresas, aparecen como culpables en primera instancia. Pero esos políticos con nombre y apellido, por alto que hayan llegado, no son sino testaferros de un poder sin sujeto responsable al que se pueda insultar: la plutocracia, o poder del dinero, que dispone a su antojo de personas y países, pero que es poder de no se sabe quién sobre algo que no es nada en sí mismo. Y, detrás de todo ello, en el libro aún se avizora otro señor más poderoso que don dinero, al que se somete el poder personal de políticos y banqueros, el organizador de toda esta farsa destructiva, que no se conforma con nuestra decadencia moral y material, sino que persigue una venganza que no alcanzará, ni aun devastando toda la tierra.

Prada presenta todo esto, y otras muchas cosas, con tan aceradas, acertadas y contundente razones, que no podemos sino abrir los ojos a la cruda realidad de nuestra triste condición. No podemos perdonárselo; la cicuta y la inanición son poco para él. Más aún si a primera vista se nos antojaba que no hay salida para la situación del hombre actual (cosa que, desde luego, no dice Prada).

¡Ah! Pero ahí están Pablo Iglesias y Podemos, un atisbo de esperanza. No porque sus propuestas de solución -el comunismo- tengan viso alguno de acierto, sino porque el desparpajo y la inteligencia de Iglesias, muy superior al de los actuales políticos de partido, han logrado probar que el gigantesco sistema que nos oprime tiene pies de barro o, por lo menos, grietas importantes. Prada, es verdad, parece creer que cuanto pueda destruir el comunismo ya lo ha hecho el capitalismo. El comunismo, sí, lo trae el capitalismo, pero no constituye sólo un paso más en la misma dirección. Es esencialmente otra cosa, y mucho peor. Hemos perdido de vista qué supone el comunismo. Pero eso es harina de otro costal.

Podrá usted mirar para otro lado y esperar, como tanto español irresponsable, que las cosas se arreglen por sí mismas. También puede leer este libro, que le dolerá como picadura de tábano, pero le sacará del sueño vicioso para traerle a la realidad. Es lo que yo le recomiendo.