jueves, 16 de abril de 2015

El marxismo de Podemos (V): el espartaquismo con máscara


El marxismo de Podemos (V): el espartaquismo con máscara

8 abril, 2015

15MArgucias electorales

Los capitostes de “Podemos” hallarán en la rebelión de los indignados del 15 de marzo de 2011 la ocasión soñada para aplicar su táctica de inspiración espartaquista. Como dice Monedero, el 15 M “es lo mejor que le ha pasado a la democracia en los últimos años”. No sé si habrá sido lo mejor para la democracia, pero sí está claro que ha sido lo mejor para los tetrarcas de “Podemos”. Tres años después crearán el partido que logrará unificar esa sublevación y dirigirla hacia un régimen que, en su mente, se identifica, sin la más mínima duda, con el comunismo.

En los días de la rebelión de los indignados, los distintos partidos de izquierdas se personaron en sus manifestaciones y acampadas, por ver si podían ponerse a la cabeza del movimiento. No cosecharon sino abucheos y pitadas. ¿Por qué “Podemos” ha logrado un éxito rotundo, donde rotundo fue el fracaso de los otros partidos. La respuesta se halla en su manera de aplicar la táctica de Rosa de Luxemburgo.movimiento-15-m-indignados-angry-citizens

Las rebeliones espontáneas, es decir, no debidas a la existencia de un partido, grupo o persona que las haya convocado, son, por definición, negativas. Se hacen contra algo, no a favor de algo. La de los indignados arremetía contra la penuria económica, los desahucios, la usura, la prepotencia de Europa, las grandes finanzas y, en general, contra el bipartidismo imperante, que había permitido todo eso. No era pues extraño que rechazaran las propuestas de liderazgo que les ofrecieron los partidos existentes. Pero, al mismo tiempo, no era fácil saber lo que positivamente defendían los sublevados.

Los pasos tácticos para el “empoderamiento”. El uso técnico de las falacias.

Inspirados de cerca por estos hechos y, de lejos, por Rosa de Luxemburgo, los de “Podemos” excogitaron una táctica consistente en lograr la unidad de las protestas, atendiendo, en su programa y sus discursos, sólo a lo negativo y callando, o relativizando, el designio marxista que está en la cabeza de todos sus jefes. A tal efecto efectuarán una serie de operaciones de engañoso enmascaramiento:

1) Recolectarán quejas y protestas comunes y se presentarán, no como un partido comparable a los otros, sino como simples adalides de esas protestas, como defensores de la democracia, la dignidad, los derechos, la honradez, y demás. Y, como esas quejas son frecuentemente sensatas y comúnmente admitidas, concluirán que la mayoría de la gente está con ellos:

Los que quieren que nos movamos en ese eje izquierda-derecha que sitúa la derecha en el PP y la izquierda en el PSOE (…) está asumiendo un eje parlamentario que no es verdad respecto a lo que está pasando. Nosotros pensamos que el eje fundamental es dictadura-democracia. Porque dicen que las decisiones se tienen que tomar en Bruselas y en el Banco Central, en el FMI o constructores que sobornan a políticos en A o en B, y luego estamos los que defendemos los derechos sociales y asociamos la democracia al poder de la gente, a los derechos humanos, a la decencia y al ejercicio de esos derechos. Si logramos que ese eje se imponga en el sentido común de la gente, puede pasar cualquier cosa en estas elecciones y no renunciamos a nada (…). Nosotros creemos que eso es una estafa, que la mayor parte de los ciudadanos está de acuerdo sofistas3con nosotros en que hay que echar a esta casta de mangantes. Y si logramos que la gente se empodere y el mensaje crezca, por qué no les vamos a echar, claro que sí.

Este discurso de Iglesias digo que es engañoso, porque comete el sofisma que los lógicos llaman falacia del consecuente. Supuesto que una cosa conlleve, o implique, otra, es correcto concluir que cuando se da la primera se da la segunda; pero es incorrecto creer que se da lo primero cuando se da lo segundo. Como la lluvia implica que se moje el suelo, si vemos llover, concluiremos correctamente que el suelo de la calle estará mojado. Pero, si vemos mojado el suelo, de ello no se puede concluir que haya llovido, pues cabe que esté mojado porque lo han regado, fregado o por cualquier otra razón.

Lo mismo ocurre con lo que dice Iglesias: supuesto que, si se es marxista entonces se rechazan los sobornos (lo cual es mucho suponer), como la mayoría rechaza los sobornos, concluye que la mayoría está con ellos, con los marxistas. Lo cual es perfectamente falaz, pues muchos rechazan los sobornos por razones de honradez cristiana, o natural, sin estar para nada con el marxismo.

2) Se declararán vanguardias del movimiento ciudadano, en el sentido espartaquista de la palabra. Lo cual conlleva, primero, que su función se reducirá a la de ser un instrumento útil y prescindible, que encauce y canalice las propuestas de lo que Iglesias y Errejónen 2005 llamaban“masas proletarias” y, ahora, llaman “gente”, y lograr lo que antes llamaban “revolución” y, ahora, “empoderamiento”:

El 15-M es irrepresentable -dice Iglesias-; cualquiera que diga que representa a los movimientos se equivoca. En todo caso, nosotros estamos representados por el 15-M. Que haya mucha gente que se identificara con aquel requerimiento popular de más democracia, que pueda entender que nosotros somos un instrumento útil, será maravilloso. Pero devolvemos la pregunta: no hay ningún problema que se vaya a solucionar simplemente por votar Podemos o votar PabloIglesias11 Iglesias, la clave es que la gente tiene que empoderarse. Ese es el mensaje fundamental que queremos lanzar.

Iglesias, colmo de la hipocresía, será capaz  de declarar sin ruborizarse que el papel del partido es transitorio, que también lo es su liderazgo y que está dispuesto a desdibujar su propia personalidad para seguir los dictados del pueblo:

El hecho de que alguien como yo haya tenido que dar un paso así [asumir el liderazgo] es la demostración de la debilidad de la sociedad civil. Ojalá llegáramos a niveles de organización tan amplios del pueblo que hicieran completamente irrelevante qué persona lee el comunicado o qué persona toma la palabra.

3) Como, de otra parte, las vanguardias tienen que obtener resultados,  declararán que la función de “Podemos” consistirá también en evitar la anarquía y dar eficacia práctica al movimiento para producir un cambio en España.:

Yo no he sido libertario nunca -declara Iglesias- (…) El desafío que tenemos es asumir que hay que estar organizados y que, al mismo tiempo, tiene que existir la discusión  y la participación democrática en la toma de decisiones, pero nosotros estamos aquí para ser eficaces. Es decir, Podemos tiene que ser un instrumento fundamental para el cambio en España y  no sólo para la deliberación y el debate interno.

4) Lo que no dirán es la clase de cambio que producirán con efectividad. Al contrario, declararán hasta el aburrimiento que su ideología personal no afecta a su función que instrumental, pues lo importante es lo que decida el pueblo:

Ahora bien, y aunque es obvio que yo soy de izquierdas, nos circunscribimos demasiado a esta dicotomía izquierda-derecha. Es un juego de trileros, lo importante no es eso sino la gente, el pueblo. Y el pueblo tiene claro que hay que regenerar todo el sistema.

sofistas2Gracias a una burda falacia, la cúpula marxista de “Podemos”, por un lado, se declara a sí misma obediente voz del pueblo y, por otro, vanguardia que ha de dirigirlo para dar eficacia al movimiento. Como es consciente del engaño que supone pretenderse a la vez obediente y dirigente, enuncia, a modo de gran descubrimiento, una tontería absurda, como lo hace Monedero cuando dice que podemos demostrará que es posible “mandar obedeciendo”. Dígalo Monedero con la seguridad que quiera; eso, según las leyes milenarias de la lógica, es enteramente imposible. Como imposible es que, (tomadas las palabras en el mismo sentido) uno sea padre e hijo de otro o que un número sea mayor y menor que otro.

¡Qué triste la capacidad de ofuscación humana! Los mismos que confiaron en la sonrisa de los bancos, para luego verse por ellos desahuciados, esos mismos confían hoy en “Podemos”, y se verán, no ya sin techo, sino sin comida ni libertad. Aun viendo lo que pasa en Venezuela. Quien desea ser engañado, lo consigue. Lo saben los ilusionistas de “Podemos”. En seguida lo veremos.

 

El marxismo de Podemos (IV). Rosa de Luxemburgo: la inspiración


El marxismo de Podemos (IV). Rosa de Luxemburgo: la inspiración

8 abril, 2015

La cúpula de Podemos

La cúpula de Podemos

Los medios de comunicación, centrados en la el partido “Podemos “y sus declaraciones como tal, dudan sobre la manera en que debe encuadrarse ese movimiento. Parece claro que es de izquierdas, cosa que Pablo Iglesias reconoce como inclinación personal, que no afecta al partido. Pero, dentro de eso, no parece haberse descubierto la etiqueta que lo encuadre adecuadamente: ha sido calificado de utópico, de populista, de formación basada en un fuerte liderazgo; de partido antisistema e, incluso, se ha asimilado a la socialdemocracia; también se han señalado como sus inspiradores a Gramsci, a Lenin, a Chaves etc.

Si queremos hacernos una idea de lo que representa este movimiento, a lo que debemos dirigirnos no es a sus programas o a sus declaraciones públicas como partido que, como siempre sucede, ocultan los propósitos de quienes lo dirigen. En la política partidista, todo eso son alharacas de la universalmente engañosa propaganda. En las elecciones, se entrega el poder a personas que siempre hacen lo que tienen en la cabeza; y, no lo dudemos, para conocer el grupo cerrado que domina “Podemos”, sin permitir intromisiones, lo que importa es mirar cómo piensan sus componentes.

Por tanto, dentro de la infinidad de documentos generados en Internet por “Podemos”, distinguiremos los escritos doctrinales y tácticos, publicados por su cúpula antes de que esa formación pasara a la acción política, y las manifestaciones públicas confeccionados con posterioridad, donde la doctrina y la táctica quedan enmascaradas con el fin de captar voluntades y votos.

“Podemos”: marxismo duro con táctica suave

Para mostrar que la cúpula de podemos está formada por marxistas que se adhieren sin vacilación a lo que he llamado meollo doctrinal del marxismo, basta citar un par de datos:Preimio libertador

1) Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, que ocupa, este último, el tercer o cuarto de la cúpula, recibieron el “Premio Libertador del Pensamiento Crítico 2010” (dotado con ciento cincuenta mil dólares) que les concedió el gobierno de Venezuela por un libro titulado El orden de El Capital. Por qué seguir leyendo a Marx. Su finalidad, según sus autores, parte del “análisis que hace Marx del capitalismo (que sigue siendo lo más clarificador que se ha escrito para entender las leyes fundamentales que rigen la sociedad capitalista, que es la nuestra) y la filosofía práctica de la tradición ilustrada” y “poner todo ese bagaje a la altura de nuestro tiempo para que nos ayude a comprender y a transformar el mundo que nos ha tocado en suerte y que, por cierto, se caracteriza por el control progresivamente creciente de poderes salvajes”. “El libro -dicen- se lo hemos dedicado a los y las comunistas, porque seguimos convencidos de que tenían razón en lo esencial: en luchar heroicamente contra el capitalismo para impedir que el mundo se convirtiera en lo que hoy se ha convertido” (www.anticapitalistas.org/spip.php?article25389).

monedero.puño2) Juan Carlos Monedero, escribió en 2006, el libro Empresas de Producción Social. Instrumento para el Socialismo del siglo XXI», que fue editado por una editorial para la propaganda del Gobierno de Hugo Chávez. En él, según una recensión periodística,  pone como modelos la Revolución de Lenin, que, según el autor, «trajo consigo una explosión democratizadora en todo el mundo» y a Cuba que «pese a todos los intentos de estigmatizarla, permanece como estandarte de la dignidad del continente latinoamericano en pos de la construcción de nuestra

Errejón

Errejón

América» (http://www.abc.es/espana/20150130/abci-monedero-libro-201501292041.html).

3) Pablo Iglesias, hablando para los suyos declaró que tienen razón quienes comprenden  “que el materialismo histórico es la clave para entender el desarrollo de los procesos sociales” (https://www.youtube.com/watch?v=1v430q8Ns7A).

Estas publicaciones no parecen dejar lugar a duda alguna. Pero si alguien todavía las tuviera, basta consultar  los escritos tácticos de los dirigentes de “Podemos” para ver que todo el horizonte que dan por descontado es el de la necesaria lucha de clases y del necesario protagonismo del proletariado en orden al progreso revolucionario.

Espartaquismo a la “Podemos”

Entre esos escritos, resulta especialmente ilustrativo uno que recoge la intervención de Pablo Iglesias e Iñigo Errejón (los otros dos elementos de la cúpula de Podemos) en un congreso en Manchester de 2005 sobre movimientos sociales alternativos. El documento, en inglés, se enmarca en una publicación con pretensiones académicas, pero  se inscribe exclusivamente dentro del análisis escolástico del marxismo. El título sirve por sí mismo para situar la intención que persigue: Los Nuevos Espartaquistas. El pensamiento de Rosa Luxemburgo para entender el Movimiento Global, donde “movimiento global” se refiere a las movilizaciones internacionales que se han producido en la última década contra el capitalismo neoliberal.

Pablo Iglesias5.puño2El texto empieza por una exposición apologética de la táctica que, dentro de la ortodoxia marxista, propone Rosa de Luxemburgo. Luego su aplicación  a los llamados movimientos antiglobalización, o antisistema, que se plasmaron desde 1994 a 2005 en Chiapas, Seattle, Madrid y Génova, entre otros lugares. La presentación del pensamiento de Luxemburgo carece de originalidad. Se  puede hallar en cualquier manual sobre la evolución del marxismo e, incluso, en cualquier enciclopedia. En cambio, la propuesta de aplicación a los movimientos antisistema tiene el interés retroactivo de presentar la táctica que, casi diez años después, seguirá “Podemos” cuando se ponga al frente del llamado movimiento del 15 M.

Antes que nada, el artículo sitúa la obra de Luxemburgo dentro de la estrategia común del marxismo, que persigue acomodar el orden político a la a situación económica. Su fin es, pues suprimir  la llamada alienación política que el hecho de que los mecanismos estatales estén en manos de los capitalistas (clase opresora) y no en las de los trabajadores (clase oprimida). Luego destaca el carácter revolucionario de la táctica propuesta por Luxemburgo, que se opone, tanto al reformismo socialdemócrata, como a la inoperancia del marxismo especulativo y retórico. Después habla de la teoría de Luxemburgo sobre la necesaria espontaneidad de la revolución, cuyas manifestaciones “no tienen que ser convocadas”, ni “se deciden en las cúpulas de las organizaciones de las masas ni en los comités centrales de las vanguardias”. Nada, en suma que no sepamos.

Lo que, por el contrario, sí merece atención es el párrafo siguiente, donde Iglesias y Errejón describen su manera de entender la función táctica de las vanguardias revolucionarias, pues esa es la función que la cúpula de “Podemos” se asignará a sí misma, cuando forme su partido y se pongan a la cabeza del movimiento del 15 de marzo:

El papel de las vanguardias, que son sólo los núcleos duros de los más conscientes de los trabajadores y los intelectuales próximos a ellos, no consiste en predecir los brotes, sino más bien en comprenderlos y explicarlos en relación con las condiciones actuales del capitalismo, y en ser un estímulo de radicalización que participa como la facción más avanzada en cada lucha. La vanguardia ha de descubrir las principales contradicciones del sistema capitalista y proponer recursos que apunten directamente a ellas. Instrucciones tácticas que deben tener la estrategia revolucionaria como hoja de ruta, y ser tan firmes como las condiciones lo hagan posible -que no es fácil de interpretar-, yendo siempre al límite, pero sin romper el vínculo necesario con los deseos y rencores actuales de las masas: un paso por delante de las masas, pero sólo uno (Lenin ).

En breve, las vanguardias tienen que apropiarse de los brotes de insatisfacción, o de lucha (como ellos dicen), interpretarlos y encauzarlos, cuidando amorosamente de que las masas sigan creyendo que la vanguardia no hace sino recoger sus propias reivindicaciones. Esta táctica -prosiguen Iglesias y Errejón- difiere mucho leninista, que confiere a las vanguardias profesionales un poder completo para dirigir las masas y sustituirlas en la dirección de la revolución, sometiéndolas a una disciplina férrea y a las depuraciones consiguientes: “Luxemburgo en ese sentido formuló el internacionalmente famoso eslogan: la liberación de los trabajadores será  producto de ellos mismos o no será”. Basados en estas palabras, los autores del artículo entienden que la táctica espartaquista proclama la libertad y la democracia en el seno de la clase trabajadora:

La libre expresión de las masas y su control sobre la política y el proceso económico es lo que salva a la revolución de la corrupción, la burocracia y la dictadura burguesa. La libertad para todo el mundo es lo que asegura el proletariado pueda ser guiado por la vanguardia sin ser dominado por ella.

Pero, entiéndase esa proclama en su dimensión verdadera. Porque, en contra de lo que pudiera parecer, en ella no se sostiene, en modo alguno, un régimen democrático; ni se exime de la represión a los enemigos de la revolución (es decir la clase dominante y la de intelectuales o religiosos causantes de las alienaciones). Tampoco supone una concepción moralizadora, sino que sólo propugna el medio táctico más eficaz para la aceleración de la historia hacia la sociedad comunista. Los autores del escrito lo dicen claramente cuando, al final, asumen la siguiente conclusión inspirada en las propuestas tácticas de Luxemburgo:

Con Rosa podemos caminar el camino de la democracia como una herramienta emancipadora, de la libertad, como un ejercicio cotidiano y permanente. El objetivo no justifica los medios. La represión debe limitarse a la vieja clase de los explotadores. La democracia y la socialización del poder son inseparables del triunfo de la revolución, y ello debido a la eficacia y a razones históricas más que las abstracciones morales.