sábado, 18 de febrero de 2012

Carta del Alcalde de Ávila a la Ministra (de 15M

Después de oir vanagloriarse a nuestro querido alcalde mil veces de lo bien que lo hace y lo bien que está Ávila en relación a otros municipios parece ser que por fin....abrió los ojos y se bajó de la burra. Quizás algún golpe divino le ha puesto los pies en la tierra.
Saludos

(de Movimiento 15M)


Por eso os pedimos la máxima difusión a este documento para que los que siguen ciegos pensando que Ávila va bien, habrán de una vez los ojos y la mente.
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Estimada Ministra,
Me dirijo a ti como alcalde de la ciudad de Ávila y en nombre de todos y cada uno de los abulenses, para trasladarte la situación especialmente delicada que viene atravesando nuestra ciudadanía y que es manifestada continuamente por muchas personas, a las cuales en mi persona quiero dar voz.
Sin dejar de reconocer el espacio común en el que nos encontramos, atravesando una difícil situación económica con graves repercusiones dentro y fuera de nuestras fronteras, donde se están produciendo consecuencias dramáticas y situaciones personales extremas, considero como vía de superación el esfuerzo coordinado y solidario de las diferentes administraciones, fuerzas políticas, instituciones y otros agentes implicados que, de algún modo, estamos siendo afectados por la compleja problemática de este periodo que parece no tener fin.
No pretendo menospreciar las necesidades y demandas que otros territorios y municipios puedan estar requiriendo, pero como Alcalde de la ciudad de Ávila, elegido por sus ciudadanos para administrar las aspiraciones y el futuro de esta localidad y liderar sus políticas de crecimiento y desarrollo, siento como propia e ineludible la responsabilidad de reclamar para esta tierra, de manera firme y contundente, un plan específico de medidas de urgente implantación para que la sociedad abulense no se vea abocada, de manera irremediable, hacia una profunda e insuperable situación de estancamiento y retroceso.
No se trata de que las gentes e instituciones de esta ciudad hayan perdido la confianza en sí mismas o hayan dejado de luchar y de aportar esfuerzos y medios, no es que se carezca de patrimonio humano entregado y con capacidad de sacrificio, de espíritu emprendedor o de sentido de la solidaridad; se trata de que todos nuestros valores deben enfrentarse a unos datos obstinados que muestran una y otra vez una realidad inapelable, la de un ámbito geográfico y demográfico con debilidades estructurales, cuyas causas hay que buscarlas en las diversas ocasiones en las que se nos relegó al último puesto de la cohesión.
Una población que ha crecido un 20% en la última década, siendo en los dos últimos años la capital española que más aumenta con cerca de 1.000 habitantes por año, superando en el último en población a la cercana localidad de Segovia, muestra sin embargo un retroceso significativo en ciudadanía extranjera, pasando de un 13 a un 8%, y donde la población activa desciende a datos de mediados de los noventa siendo la más baja de la comunidad de Castilla y León después de Zamora y Palencia con un 52%. No puedo dejar de destacar el creciente índice de envejecimiento de nuestra población cercano al 20% y con una prospección en aumento significativo, donde la fuga de jóvenes "in crecendo" desde hace años aboga a nuestra ciudad hacia un futuro
extremadamente incierto, con importantes carencias en recursos universitarios y empleo cualificado.
En cuanto al mercado laboral de nuestra ciudad, la radiografía social no es más alentadora, dispersa de la situación de regiones cercanas y otros municipios de la región. Actualmente la tasa de desempleo de la capital con un 20% es la más alta de las capitales de provincia de Castilla y León, donde hace dos años ocupaba una de las más cómodas por debajo de Soria, Segovia y Burgos. También obtenemos el peor resultado de la comunidad en cuanto a movilidad laboral, con un saldo negativo del 24%, suponiendo la pérdida de

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más de 2.500 contratos anuales, que nos sitúan como la sexta provincia del
país con mayor déficit.
Si atendemos a la actividad económica local, en cinco años las actividades industriales se han visto reducidas un 8% y las comerciales más de un 10%¡ prestando especial atención a este último, que representando un 35% de la actividad del municipio con cerca de 900 puertas abiertas ha sufrido en 2011 el cese de más de un centenar de comercios. Así mismo, por detrás de Segovia y Burgos, nuestra ciudad ocupa el menor grado de convergencia en paridad de compra desde el año 2000 (86%), situándose quince puntos por debajo de la media de la Unión Europea y a 12 de la de la región, suponiendo por detrás de Zamora la menor renta por habitante con un 87%, a lo que hay
que sumar los registros de los dos últimos años como la provin
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más inflacionista del país por encima del 3% en periodos de crecimiento económico cero.
La falta de inversiones adecuadas en infraestructuras y servicios que posibiliten la atracción y fidelizaclón de capital empresarial, la persistencia con la que, desde las distintas administraciones, se nos ha ido posponiendo en los planes de desarrollo y fomento de la cohesión territorial, en la mejora de las comunicaciones y en la implantación y sostenimiento de recursos formativos y tecnológicos, nos coloca hoy en una delicada posícíón respecto a la capacidad de superación del panorama económico, con una perspectiva de futuro más que negativa.
Ávila, capital de provincia, hasta hace dos años era la única capital sin una vía rápida de conexión por carretera del país, que aún todavía no cuenta con una conexión adecuada con la capital de la comunidad a la que pertenece, marginada de las cornunlcaclones con la metrópolis de Madrid, siendo la única
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que no cuenta con proyecto de alta velocidad y cuya conexión por carretera forja un muro de peaje extraordinario. Sin duda alguna, limitaciones que complican un desarrollo competitivo adecuado, al que hay que sumar la inactividad absoluta de nuestros espacios industriales, añadiendo además un registro de menos de diez empresas que desarrollan innovación y desarrollo en nuestro entorno.
Estimada Ministra, como Alcalde de esta ciudad y en nombre de sus ciudadanos, quiero hacerte llegar nuestras demandas para que se disponga, de manera inmediata y prioritaria, un paquete de medidas de extrema urgencia que eviten nuestra deriva y exclusión de un modelo de sociedad moderna y autónoma y permitan generar nuevas oportunidades, así como un sistema fuerte y competitivo desde el que afrontar este y otros periodos que están provocando tantas situaciones dramáticas entre las familias y ciudadanos de nuestro entorno.
Involucrado, como bien sabes, en el bienestar social y económico de los ciudadanos abulenses y como Alcalde y regidor de esta corporación que trabaja
por sus intereses, te solícito que se implante, sin ninguna clase de demora y de
forma singular, un Plan específico de desarrollo para la ciudad de Ávila
que involucre a las distintas administraciones y agentes implicados para poder
afrontar esta situación de forma urgente.
Para poder ampliar la información y contrastar opiniones, solicito me
recibas a la mayor brevedad posible, agradeciendo tu tiempo y tu consideración
y enviándote un fuerte abrazo.
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martes, 14 de febrero de 2012

La carga de los tres reyes (Arturo Pérez Reverte)

LA CARGA DE LOS TRES REYES

por Arturo Pérez Reverte

....Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera.

Pero es posible que, gracias a aquello... mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle. Ocurrió hace casi ocho siglos justos, cuando tres reyes españoles dieron, hombro con hombro, una carga de caballería que cambió la historia de Europa.

El próximo 16 de julio se cumple el 798 aniversario de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade del Miramamolín Al Nasir, un ultrarradical islámico que había jurado plantar la media luna en Roma, fue destrozado por los cristianos cerca de Despeñaperros. Tras proclamar la yihad -seguro que el término les suena- contra los infieles, Al Nasir había cruzado con su ejército el estrecho de Gibraltar, resuelto a reconquistar para el Islam la España cristiana e invadir una Europa -también esto les suena, imagino- debilitada e indecisa.

Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquella cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda. Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas.

Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos- y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega. A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes -Alfonso IX de León se quedó en casa-.

Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina: chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comiera el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza. La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época.

En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los temibles arcos almohades, intentando alcanzar el palenque fortificado donde Al Nasir, que sentado sobre un escudo leía el Corán, o hacía el paripé de leerlo -imagino que tendría otras cosas en la cabeza-, había plantado su famosa tienda roja.

La vanguardia cristiana, mandada por el vasco Diego López de Haro, con jinetes e infantes castellanos, aragoneses y navarros,deshizo la primera línea enemiga y quedó frenada en sangriento combate con la segunda. Milicias como la de Madrid fueron casi aniquiladas tras luchar igual que leones de la Metro Goldwyn Mayer.

Atacó entonces la segunda oleada, con los veteranos caballeros de las órdenes militares como núcleo duro, sin lograr romper tampoco la resistencia moruna. La situación empezaba a ser crítica para los nuestros -porque sintiéndolo mucho, señor presidente, allí los cristianos eran los nuestros-; que, imposibilitados de maniobrar, ya no peleaban por la victoria, sino por la vida.

Junto a López de Haro, a quien sólo quedaban cuarenta jinetes de sus quinientos, los caballeros templarios, calatravos y santiaguistas, revueltos con amigos y enemigos, se batían como gato panza arriba.

Fue entonces cuando Alfonso VIII, visto el panorama, desenvainó la espada, hizo ondear su pendón, se puso al frente de la línea de reserva, tragó saliva y volviéndose al arzobispo Jiménez de Rada gritó: «Aquí, señor obispo, morimos todos». Luego, picando espuelas, cabalgó hacia el enemigo.

Los reyes de Aragón y de Navarra, viendo a su colega, hicieron lo mismo. Con vergüenza torera y un par de huevos, ondearon sus pendones y fueron a la carga espada en mano. El resto es Historia: tres reyes españoles cabalgando juntos por las lomas de Las Navas, con la exhausta infantería gritando de entusiasmo mientras abría sus filas para dejarles paso. Y el combate final en torno al palenque, con la huida de Al Nasir, el degüello y la victoria.

¿Imaginan la película?... ¿Imaginan ese material en manos de ingleses, o norteamericanos?.. Supongo que sí. Pero tengan la certeza de que, en este país imbécil, acomplejado de sí mismo, gobernado por políticos aún más imbéciles carentes de toda identidad... no la rodará ninguna televisión, ni la subvencionará jamás ningún ministerio de Educación, ni de Cultura, porque aquí no habría despelote ni mariconeo, sino gente real que por amar a su tierra luchaban a morir.

¡Ojo! ¡Importante!. Tardamos 8 SIGLOS, o sea,¡¡ 800 AÑOS!! en echarles de la península, ¡nuestra tierra!.

Fue por nuestra desunión, porque España la formaban distintos reinos y no uno solo. Combatíamos entre nosotros -como ahora con las 17 autonomías innecesarias- y no tuvimos un solo Rey, una sola nación, un único mando militar para expulsarles, ¡de eso se aprovecharon durante 8 siglos! y ellos, los de la media luna sí que lo recuerdan, por eso se aprovechan, de nuestra actual desunión, para una segunda invasión silenciosa... bajo la permisividad de políticos de bajo perfil, acomplejados, miedosos de llamar a las cosas por su nombre..., nada que ver con aquellos valerosos guerreros cristianos que combatieron y derramaron su sangre para.... ¡nada!

Ellos recuerdan nuestra desunión, ¡la misma que tenemos ahora y que muchos políticos fomentan! Y ellos lo saben... y de paso, se frotan las manos, se ríen y se aprovechan para su segunda invasión...

Nosotros hemos olvidado la historia, pero ellos no.... mal asunto.