viernes, 1 de julio de 2011

Democracia Real Ya: el movimiento del 15M o la spanish revolution

Democracia Real Ya: el movimiento del 15M o la spanish revolution. Consideraciones desde la filosofía política
Javier Monserrat
01/06/2011

A
mi juicio personal, este movimiento es una confirmación de cuanto quiero defender en mi blog “Hacia un Nuevo Mundo”: a saber, que estamos viviendo en un tiempo histórico en que se está produciendo la emergencia progresiva del nuevo protagonismo de la sociedad civil. El 15M es, sin embargo, sólo eso: una manifestación, un síntoma de algo que está intentando nacer pero que todavía no tiene entidad, porque ni sabe cómo nacer, ni qué hacer para alcanzar la entidad que querría tener. Es la contradicción entre el querer, el saber y el poder. Este movimiento se mueve sólo dentro de un puro querer que ni “sabe cómo”, ni “puede llegar a algo”. Ni siquiera es un “querer” definido que tenga una idea clara de lo que quiere representar. Más bien se trataría de la intuición de un querer […] es un nuevo anuncio de que la sociedad civil está en proceso de emergencia hacia un protagonismo socio-político que podría cambiar el rumbo de la historia.

Nace el protagonismo autónomo de la sociedad civil

1) En los últimos veinte años del siglo XX, y en lo que llevamos del XXI, nacieron una gran cantidad de organizaciones civiles y movimientos ciudadanos de todo tipo. En ellos [… ] estaban ya presentes la angustia ante un estado de sufrimiento insoportable, la urgencia ante el protagonismo civil autónomo que debe comprometerse en aliviar ese sufrimiento y la desconfianza en los partidos políticos y en las estructuras sociales establecidas.
2) Pero, más allá de los simples movimientos ciudadanos, comenzaron a aparecer pronto las ONG como nuevas formas de organización civil, independiente de los partidos políticos, que apuntaban siempre a resolver misiones altruistas, a veces en el entorno inmediato, a veces en el tercer mundo en los entornos mundiales de pobreza y subdesarrollo. Las ONG […] pronto quedaron atrapadas por el poder político (por su dependencia de las subvenciones) y por su propia burocracia organizativa. [… ]

El protagonismo civil presiona sobre las decisiones políticas

1) Finalmente la organización ciudadana derivó al nacimiento de ciertos movimientos orientados a ejercer una presión política. Presión para forzar la resolución política de problemas de pobreza y subdesarrollo en el tercer mundo. Me refiero, por ejemplo, al movimiento ATTAC o al movimiento para la promoción de la Tasa Tobin. Estos movimientos suponen, a mi entender, un cambio cualitativo en relación a las puras ONG, limitadas a la gestión de microproblemas sociales […]Sin embargo, a mi entender, […] son diseños conceptual y organizativamente pobres con pocas posibilidades de llegar a ejercer una influencia real importante sobre la historia, forzando los cambios que realmente se necesitan. […]
2) Además, el prestigio de la idea de “sociedad civil” –incluso como
contrapuesta a los partidos políticos– estuvo también en la base del nacimiento de un sin número de organizaciones o foros civiles, distintos de las antiguas organizaciones o colegios profesionales, cuyo objetivo era sin duda asociar a los ciudadanos como tales con el objetivo de poder ejercer una presión sobre el poder político […] suelen estar orientadas a intervenir en contextos sociales nacionales […] y su orientación política precisa (a favor y en contra de formas de actuación política nacional) es manifiesta y les confiere un limitado marco de actuación. […] Es posible que hagan algo útil y tengan una cierta influencia real en el campo que ellas mismas delimitan; no lo negamos. Pero será dentro de sus nichos sociales muy limitados y no poseen un diseño que permita esperar su contribución a la resolución de problemas globales de la humanidad.

Democracia Real Ya: el movimiento 15M, la spanish revolution

[…] Si hay algo que caracteriza al movimiento 15M es precisamente su oscuridad e imprecisión. Ni los protagonistas del movimiento saben en realidad lo que quieren con una cierta claridad que sea transmisible […] También aquí expongo mi propia valoración, también subjetiva, en el contexto de referencia propio de las ideas que defiendo en mi blog “Hacia un Nuevo Mundo”, dedicado precisamente a aportar ideas sobre algo que pienso decisivo en el tiempo futuro: la emergencia del protagonismo histórico de la sociedad civil.

1) Causas remotas. El evidente humus social que provoca el 15M es, sin duda, la penosa situación del paro juvenil o del estancamiento de las expectativas sociales en sectores mucho más amplios […] el funcionamiento y la lógica económico-financiera del mundo actual no responde. No es posible que esté bien diseñada si produce tanto caos y sufrimiento. […] Aparece una intuición de gran fuerza que dice a muchos que las cosas no son como debieran ser […] El 15M ha sido una convocatoria para manifestar un estado de indignación.

2) Cómo nace el movimiento 15M. Podría haber sido un movimiento espontáneo de personas vinculadas en redes sociales que deciden reunirse testimonialmente para mostrar la indignación que en las redes sociales, en parte promovida por el libro de Hessel, se estaba extendiendo a toda velocidad. Podría ser que estas personas fueran independientes y se tratara de una iniciativa puramente cívica, no apoyada por organizaciones políticas o sociales de más peso. Pero pudiera ser también que detrás de este movimiento se encontraran grupos de personas vinculadas a ciertas organizaciones radicales o a partidos políticos que han visto la ocasión ideal para sacar provecho. […] no tengo, hoy por hoy, una opinión personal […] Tampoco creo que sea decisivo para emitir las valoraciones que siguen.

3) Quiénes se reúnen el 15M en la Puerta del Sol. Según lo dicho, parece que, por una parte, acuden grupos germinales, preparados por una intercomunicación previa en las redes sociales. Pero en estas redes estaban ya probablemente también presentes grupos políticos radicales, pero no sólo, más o menos dentro de lo que en general se llama el anti-sistema […] Creo que cabe suponer que esas personas neutrales, libres, y no dependientes de organizaciones previas respondían más bien a una mentalidad que pudiéramos
llamar “progresista” […] Pero lo que vimos en la Puerta del Sol nos dice que hubo también mucha gente normal, pero sensible al caos actual, como eran muchos jubilados indigentes cuya presencia era patente.

4) Primeras declaraciones. […] Una de las cosas que más han influido, a mi entender, en la atención prestada a este movimiento fue el tono de las primeras declaraciones. Se dijo que a) no era una manifestación ni a favor ni en contra de ningún partido político, b) que había gentes de diversos partidos, c) que era una manifestación de ciudadanos, un movimiento ciudadano, d) que denunciaba una sociedad que no funcionaba, que producía la crisis económica y el sufrimiento de mucha gente, e) que exigía un cambio de las cosas que redundara en beneficio de los ciudadanos, f) un cambio que debía afectar al sistema como tal y g) hiciera posible una democracia real que realizara lo que los ciudadanos desean y que dejara de estar prisionera de los grupos de presión económica. […] observé que había jóvenes que insistían más o menos en estas ideas y que se esforzaban en que el movimiento no fuera identificado con otras cosas. Querían mantener lo que entendían como la “pureza” del movimiento. Se les veía incluso un esfuerzo por ser atentos y educados en su atención a la gente y a los media.

5) Declaraciones posteriores. […] Si había en Madrid algún grupo radical antisistema que no había acudido por despiste en los primeros momentos, seguro que ya estaba en la Puerta del Sol. Se construyeron las primeras tiendas de campaña y comenzaron las asambleas con la intención de que en ellas fuera naciendo la nueva ideología del movimiento. En consecuencia, se fueron produciendo otra serie de declaraciones que, a mi entender, incluían a) un sesgo marcadamente nacional (referido a la política española y a sus circunstancias) y b) una aparición de una serie de temas y propuestas socio-políticas que respondían ya claramente a la ideología de ciertos grupos políticos definidos en el marco general de las izquierdas, e incluso a las propuestas radicales del antisistema. […]

6) Metamorfosis del movimiento 15M y metamorfosis de la opinión pública. […] suscitaron también como dos actitudes de la opinión pública. El movimiento y la opinión pública sufrió una clara metamorfosis. La pureza del primer movimiento suscitó sorpresa y simpatía. La radicalización del segundo movimiento suscitó crecientemente desencanto y desapego.
Las “primeras declaraciones” produjeron la impresión de que se trataba de algo nuevo de gran interés: un movimiento espontáneo de la sociedad civil que quería asumir un protagonismo frente al sistema y los partidos políticos al servicio del sistema, aspirando a una nueva forma para organizar mejor el mundo y para hacer imposible el sufrimiento de una sociedad en crisis. Esta primera forma de enunciar lo que se pretendía con el movimiento tuvo un gran impacto en la opinión pública […]
Las “declaraciones posteriores”, sin embargo, fueron creando la impresión creciente de que se trataba ya de una historia conocida. A medida que fue aflorando la ideología ordinaria de los grupos radicales antisistema (aunque también mezclada con algún contenido menos radical) se desinfló la expectativa que habían creado las primeras declaraciones […] Sea esto dicho también añadiendo que la concentración fue en general pacífica, no agresiva, respetuosa y, dentro de todo, ordenada (con alguna excepción no controlada que no sería justo atribuir al movimiento como tal […]

7) Impresión general. Pienso que el movimiento 15M ha mostrado que el espíritu de quienes han participado y lo han promovido tenía en principio la intuición válida de que la sociedad civil, el ciudadano como tal, debía manifestar su indignación ante una sociedad que, ni en su sistema ni en su gestión política, está teniendo la calidad humana que cabría exigir de ella, de tal manera que, siendo una democracia, sin embargo, no da lugar al gobierno justo que el pueblo, la sociedad civil desearía. […] en su forma inicial, suscitó como la alucinación de que estaba naciendo algo que en realidad no nacía, tal como he descrito en el párrafo introductorio a este escrito. Pienso que quienes iniciaron el movimiento alumbraban el deseo de presentarse como pura sociedad civil, entendiendo que esto tenía una fuerza especial y nueva […] Sin embargo, la falta de consistencia intelectual del movimiento, así como la presencia masiva de grupos radicales, hizo que poco a poco fuera dominado por los estilos y por la ideología política de grupos radicales ya conocidos. En cuanto esto fue percibido, el apoyo de muchos que, a distancia, observaban este movimiento, desapareció de inmediato. […] Pasadas las elecciones se tiene ya la sensación de una anécdota que está a punto de terminar y a la que cabe atribuir un futuro escaso. […] su campo de acción es inevitablemente muy reducido, tanto menor cuanto que la población llegue a ver con claridad que se trata del mismo radicalismo antisistema que había mucho antes del 15M.

Valoración del 15M desde la filosofía política de la sociedad civil

Es obvio que, en mi caso, se trata de valorarlo desde la filosofía política de la sociedad civil que he expuesto en mi libro “Hacia un Nuevo Mundo. Filosofía Política del protagonismo histórico emergente de la sociedad civil”, cuyo contenido comento en el blog “Hacia un Nuevo Mundo” (en Tendencias21). Para mí, la importancia del movimiento 15M no radica en la fuerza o transcendencia futura que pueda adquirir como tal (que pienso que será muy limitada), sino en su carácter de ser un signo más de una “tendencia” creciente, manifiesta de mil maneras, que, poco a poco, irá haciendo que la sociedad civil se organice y se convierta en uno de los protagonistas decisivos de la historia en el siglo XXI. Para que este protagonismo sea eficaz y real deberá responder, a mi entender, a ciertas características y a un diseño que están todavía por surgir y que no responden a lo que parece significar el movimiento del 15M

1) Lo más importante de cuanto ha sucedido es que el movimiento 15M ha sido un balbuceo incipiente, pronto atrofiado y pervertido, de un protagonismo emergente de la sociedad civil. La percepción de que podría tratarse del comienzo de algo que todos presentimos –a saber, del despertar de la sociedad civil para asumir un protagonismo político cuya viabilidad es […] la “intuición presentida” de algo nuevo que se avecina, a saber, que la sociedad civil puede y debe organizarse para adquirir un protagonismo que le haga controlar las decisiones socio-políticas. Y, en definitiva, para hacer posible aquello que constituyó la aspiración esencial del mundo moderno desde la filosofía del Renacimiento: que la forma del gobierno de las naciones respondiera al sentir del pueblo, de la sociedad civil, a quien pertenece la soberanía, la capacidad última de decidir sobre sí misma, de acuerdo con la filosofía de los derechos del hombre y de los derechos de los pueblos. El 15M, truncado en sí mismo, es un signo premonitorio del eco sorprendente y masivo que podría tener en la sociedad civil la propuesta de un proyecto bien diseñado y dirigido que le hiciera jugar el protagonismo histórico que las circunstancias demandan. El 15M ha sido una llamada en falso; pero lo importante es darse cuenta del eco que ha producido. Es un indicio probable de la expectativa, de lo que he llamado la “intuición presentida” presente ya en nuestro tiempo, signo premonitorio del apoyo que recibiría el movimiento civil correctamente diseñado en el momento en que apareciera.

2) He expuesto la hipótesis filosófico-política de que nuestro tiempo es un tiempo excepcional.
A) En él se está produciendo la emergencia de un nuevo ideal ético-utópico de la sociedad, de la gente de nuestro tiempo, que no responde ya al ideal-ético utópico de la modernidad ni al ideal ético-utópico del comunitarismo en ninguna de sus versiones (socialista-marxista, historicista o anarquista). Es una nueva sensibilidad que asume aspectos tanto de la modernidad como del comunitarismo, pero que es algo nuevo, no ideológico, que apunta a la resolución urgente y pragmática del problema del sufrimiento humano.
B) Ahora bien, ¿cuál sería el “proyecto de acción en común” que respondería a la lógica de esta nueva sensibilidad ético- utópica? Es lo que he llamado el “proyecto universal de desarrollo solidario” que conciliaría elementos de la modernidad-liberal con elementos del comunitarismo social-demócrata. Pero el cambio que hiciera posible un mundo más libre, justo y solidario, debería tener una dimensión internacional ineludible que respondiera a lo que confusamente se apunta hoy en diversos foros como el “nuevo orden económico internacional” que se intuye.
 C) Pero la cuestión fundamental hace referencia a la forma en que podría promoverse la realización del “proyecto universal de desarrollo solidario” que demanda la sensibilidad de nuestro tiempo. Y aquí es donde entra la tesis fundamental de mi filosofía política: la argumentación que lleva a tomar conciencia de que las circunstancias históricas concurrentes producirán la organización de la sociedad civil, de una forma nueva no dada hasta ahora en la historia, para hacerse con el protagonismo, urgente y pragmático, de la promoción del “proyecto universal de desarrollo solidario”. Por tanto, ¿cómo debería organizarse la sociedad civil? Mi análisis de los rasgos que debería tener el movimiento civil para poder llegar con garantía a la gestión de sus objetivos me ha llevado a concebir precisamente lo que debería ser el proyecto de acción civil que he denominado Nuevo Mundo.

Lo llaman democracia y no lo es - Vuestra crisis, no la pagamos - No es una crisis, es un robo - El pueblo unido, jamás será vencido - Que no, que no, que no nos representan - No somos anti-sistema: el sistema es anti-nosotros - Si no nos dejan soñar... no les dejaremos dormir – Rajoy y Zapatero, mismos perros distintos collares. (Eslóganes y pancartas del 19-J)

3) Por consiguiente, ¿cómo y cuándo podría darse la emergencia de un verdadero protagonismo histórico de la sociedad civil para forzar las decisiones políticas que condujeran a más libertad, más justicia y más solidaridad? Por una parte, estoy persuadido de que hoy existe un gran movimiento emergente en que la sociedad civil está forzando la aparición de su nuevo papel histórico. En este artículo he hecho una pequeña historia de este proceso emergente. Entiendo que el movimiento del 15M es un episodio más, frustrado y en último término desorientado, de este proceso en que se constatan los conatos por constituir algo que la lógica de la historia está forzando y que acabará probablemente por triunfar cuando encuentre su diseño apropiado, el único que puede llevarle a transformar realmente la sociedad. Pienso pues que lo que acabe por triunfar deberá responder a las características de diseño que lo hagan posible. Es decir, no todo movimiento civil tendrá posibilidad de triunfar. Las revoluciones imposibles acaban siempre en el fracaso, y en la pérdida de un precioso tiempo histórico. Si no se sabe diseñar “revoluciones posibles”, y no se tiene la capacidad de gestionarlas con toda precisión, se perderá la ocasión de mejorar sustancialmente el mundo. A mi entender, y es lo que he expuesto con amplitud, no nacerá el nuevo movimiento civil si no se suscita la conciencia creciente reflexiva de la sensibilidad ético-utópica que aúna hoy mayoritariamente a los ciudadanos de nuestro tiempo. Tampoco nacerá si no se tiene un “proyecto de acción en común” preciso que refleje esa sensibilidad ético-utópica y que sea realmente viable. La sociedad civil no podrá comprometerse si no sabe por qué y para qué se compromete: tiene que tener objetivos viables formulados con precisión. […], el protagonismo de la sociedad civil sólo nacerá si se le ofrece una forma precisa, técnicamente bien diseñada, para poder jugar el papel determinante que le haga poder controlar la historia en una dimensión internacional. La forma que debería tener el movimiento civil, para que pudiera iniciarse algo que tuviera la posibilidad de prosperar, es lo que he llamado el movimiento de acción civil Nuevo Mundo.
Es sin duda creciente la conciencia de que el ciudadano, la sociedad civil, tiene en sus manos el poder para transformar la realidad y salir del caos actual controlado (o, más bien, descontrolado) por las oligarquías, las estructuras de dominación y los partidos políticos. La emergencia del nuevo protagonismo histórico de la sociedad civil es inevitable, es una dinámica esencial de la sensibilidad del hombre de nuestro tiempo. Pero la creación del “nuevo orden económico” es por su propia naturaleza algo que debe tener una dimensión “internacional”. Las iniciativas sociales que acaben por triunfar nacerán en un nicho local, pero deberán extenderse internacionalmente. Para ello deberán promover un proyecto de cambio (el proyecto universal de desarrollo solidario) que sea posible y realizable sin traumas. Deberá además ser un proyecto consensuable por una gran parte de la sociedad civil internacional. Sólo así el movimiento de acción civil será exportable universalmente y tendrá garantías de constituir algo que pueda realmente transformar la historia y contribuir a la lucha de la humanidad contra el sufrimiento y la indignidad humana. No es fácil diseñar algo que posea condiciones objetivas de diseño para poder triunfar. Y para ello los líderes civiles –que yo desearía que aparecieran pronto– llamados a modelar la nueva historia del siglo XXI deberán necesariamente pensar, trabajar los conceptos y concebir en sus mentes los proyectos que pueda realmente contribuir a transformar la realidad. Estos líderes deberán ser también mentes abiertas, capaces de romper con las ataduras conceptuales y emotivas con el pasado, un pasado sin futuro ya a la deriva de la historia, para abrirse a la nueva lógica que está emergiendo en nuestro tiempo.

Véase el artículo completo en:

Entrevista a un banquero suizo: Banca, Club Bilderberg, Asesinatos, Derrocamientos

Banquero suizo revela los asesinatos de dirigentes, pagados por banqueros y miembros del Club Bildelberg.En una entrevista con un prominente banquero suizo por WeAreChange el 30 de
mayo de 2011, las relaciones profundamente interconectadas entre la gestión de alto nivel de bancos suizos y el club Bilderberg están expuestas. Se hace evidente que Bilderberg utiliza los bancos suizos para las actividades de blanqueo de capitales, la financiación de derrocamientos de gobiernos,asesinatos y bancarrota de países.

Josef Ackermann, consejero delegado de Deutsche Bank y miembro del comité directivo del Grupo Bilderberg, es nombrado como una de las figuras importantes de los planes para censurar Internet y cerrar uno de los últimos lugares donde la libertad de expresión interfiere con sus planes para el control completo.

Encuentra la entrevista completa a continuación:

*Q: ¿Puede decirnos algo acerca de su participación en el negocio bancario suizo?*

R: He trabajado para los bancos suizos durante muchos años. Fui designado como uno de los mejores directores de uno de los mayores bancos suizos. Durante mi trabajo he participado en el pago, en el pago directo en efectivo a una persona que mató al presidente de un país extranjero. Yo estaba en la reunión donde se decidió dar este dinero en efectivo para el asesino. Esto me dio dramáticos dolores de cabeza y problemas de conciencia. No fue el único caso realmente malo pero fue lo peor.
Fue una orden de pago por orden de un servicio secreto exterior escrito a mano dando la orden de pagar una cierta cantidad a una persona que mató al máximo líder de un país extranjero. Y no fue el único caso. Recibimos varias cartas escritas a mano procedentes de los servicios secretos extranjeros dando la orden de desembolso en efectivo de las cuentas secretas para financiar revoluciones o para la muerte de personas. Puedo confirmar lo que John Perkins ha escrito en su libro "Confesiones de un sicario económico". En realidad existe sólo un sistema y los bancos suizos están involucrados en
tales casos.

*Q: El libro de Perkins también está traducido y disponible en ruso. ¿Nos puede decir qué banco es y quién fue el responsable?*

R: Fue uno de los tres principales bancos suizos en ese momento y era el presidente de un país del tercer mundo. Pero no quiero dar a conocer muchos detalles porque me van a encontrar muy fácilmente si digo el nombre del presidente y el nombre del banco. Voy a arriesgar mi vida.

*Q: ¿Usted no puede nombrar a alguna persona del banco tampoco?*

R: No, no puedo, pero puedo asegurarles que esto sucedió. Habíamos varias personas en la sala de reuniones. La persona responsable del pago físico en efectivo vino a nosotros y nos preguntó si se le permitía el pago de una cantidad tan grande de dinero en efectivo a la persona indicada y uno de los directores explicó el caso y todos los demás dijeron “bien, puede hacerlo”.

*Q: ¿Esto ha sucedido a menudo? ¿Fue éste un tipo de fondo para sobornos?*

R: Sí. Este era un fondo especial administrado en un lugar especial en el banco donde todas las cartas codificadas vinieron del extranjero. Las cartas más importantes fueron escritas a mano. Tuvimos que descifrarlas y en ellas estaba la orden de pagar una cierta cantidad de dinero en efectivo de cuentas para el asesinato de personas, la financiación de revoluciones, la financiación de huelgas, la financiación de todo tipo de partidos. Sé que algunas personas que son Bilderbergers participaron de dichas órdenes. Quiero decir que dieron la orden de matar.

*Q: ¿Puede decirnos en qué año o década sucedió esto?*

R: Prefiero no dar el año exacto pero fue en los años 80.

*Q: ¿Usted tuvo un problema con este trabajo?*

R: Sí, un problema muy grande. No pude dormir durante muchos días y después de un tiempo me fui del banco. Si te doy muchos detalles ellos me localizarán. Varios servicios secretos en el extranjero, sobre todo de habla inglesa, dieron órdenes para financiar actos ilegales, incluso la matanza de personas a través de bancos suizos. Tuvimos que pagar según instrucciones de potencias extranjeras para el asesinato de personas que no seguían las órdenes de Bilderberg o el FMI o el Banco Mundial, por ejemplo.

*Q: Esta es una sorprendente revelación que usted está haciendo. ¿Por qué siente la necesidad de decir esto ahora?*

R: Porque Bilderberg se reúne en Suiza. Porque la situación mundial es cada vez peor. Y porque los mayores bancos de Suiza participan en actividades no éticas. La mayoría de estas operaciones están fuera de la contabilidad. Es un múltiplo de lo que oficialmente se declara. No son auditadas y suceden sin ningún tipo de impuestos. Las cifras en cuestión tienen un montón de ceros. Son grandes cantidades.

*Q: Entonces, ¿son miles de millones?*


R: Es mucho más, son trillones, totalmente sin auditar, ilegal y fuera del sistema tributario. Básicamente se trata de un robo de todo el mundo. Me refiero a que la gente normal pago sus impuestos y siguen el cumplimiento de las leyes. Lo que está sucediendo aquí está completamente contra nuestros valores suizos, como la neutralidad, la honestidad y la buena fe. En las reuniones en las que participé, las discusiones estaban completamente en contra de nuestros principios democráticos. Usted verá, la mayoría de los directores de bancos suizos ya no son los locales, son extranjeros, sobre todo anglosajones, ya sean americanos o británicos, que no respetan nuestra neutralidad, no respetan nuestros valores, que están en contra de nuestra democracia directa, que sólo utilizan los bancos suizos para sus fines ilegales.
Utilizan grandes cantidades de dinero creado de la nada y destruyen nuestra sociedad, destruyen el mundo entero sólo por la codicia. Ellos buscan el poder y destruir países enteros, como Grecia, España, Portugal o Irlanda y Suiza será uno de los últimos en la fila. Y usan a China como esclavos de trabajo. Y una persona como Josef Ackermann, el cual es un ciudadano suizo, es el hombre más importante de un banco alemán y utiliza su poder para satisfacer la avaricia y no respeta a la gente común. Él tiene unos cuantos casos legales en Alemania y ahora también en Estados Unidos. Es un Bilderberger y no se preocupa por Suiza o cualquier otro país. [imagen: el consejero delegado de Deutsche Bank] Josef Ackermann, consejero delegado de Deutsche BankJosef Ackermann, consejero delegado de Deutsche Bank .

Q: ¿Está usted diciendo que algunas de estas personas que usted menciona estarán en la próxima reunión de Bilderberg en junio en St. Moritz?*

R: Sí.

*Q: ¿Así que están en una posición de poder?*

R: Sí. Tienen una enorme cantidad de dinero disponible y la utilizan para destruir países enteros. Destruyen nuestra industria y la construiyen en China. Por otro lado, abrieron las puertas de Europa para todos los productos chinos. La población activa de Europa está ganando cada vez menos. El verdadero objetivo es destruir Europa.

*Q: ¿Cree usted que la reunión de Bilderberg en St. Moritz tiene un valor simbólico? Puesto que en el 2009 estuvieron en Grecia, en 2010 en España y mira lo que pasó con ellos. ¿Significa esto que Suiza puede esperar algo malo?*

R: Sí. Suiza es uno de los países más importantes para ellos, porque hay mucho capital aquí. Ellos se reúnen allí, porque, aparte de otras cosas quieren destruir todos los valores que Suiza representa. Usted se dará cuenta que es un obstáculo para ellos no estar en la UE o el euro, no totalmente controlado por Bruselas y así sucesivamente. En cuanto a los valores no estoy hablando de los grandes bancos suizos, porque ya no son suizos, la mayoría de ellos están dirigidos por estadounidenses. Estoy hablando del verdadero espíritu de Suiza que la gente común aprecia y sostiene.
Claro que tiene un valor simbólico, como usted ha dicho, con respecto a Grecia y España. Su objetivo es ser una especie de club exclusivo de la élite que tiene todo el poder y todo el mundo restante es empobrecido y derribado.

*Q: ¿Cree usted que el objetivo de Bilderberg es crear una especie de dictadura global, controlado por las grandes corporaciones globales, donde ya no hay estados soberanos?*

R: Sí y Suiza es el único lugar que queda con una democracia directa y en su camino. Utilizan el chantaje de "demasiado grande para quebrar", como en el caso de UBS para poner a nuestro país con una gran deuda, al igual que hicieron con muchos otros países. Al final tal vez lo que quieren hacer con Suiza es lo que hicieron con Islandia, con todos los bancos y el país en bancarrota.

*Q: ¿Y también lo traen a la UE?*

R: Por supuesto. La UE está bajo el férreo control de Bilderberg.

*Q: ¿Qué crees que podría detener este plan?*

R: Bueno, esa es la razón por la que hablo con usted. La verdad. La verdad es la único camino. Ponga una luz sobre esta situación, expóngalos. No les gusta estar en el centro de la atención. Tenemos que crear transparencia en el sector bancario y en todos los niveles de la sociedad.

Q: Lo que estás diciendo es, hay un lado correcto para el negocio bancario suizo y hay unos pocos bancos grandes que están haciendo un mal uso del sistema financiero para sus actividades ilegales.*

R: Sí. Los grandes bancos están adiestrando a su personal con los valores anglosajones. Los están entrenando para ser codiciosos y despiadados. Y la codicia está destruyendo Suiza y todos los demás. Como país tenemos la mayoría de los bancos que operan correctamente en el mundo, si nos fijamos en los bancos pequeños y medianos. Son sólo los grandes que operan a nivel mundial que son un problema. Ellos ya no son suizos y no se consideran como tales.

*Q: ¿Crees que es bueno que la gente exponga Bilderberg y muestre lo que realmente son?*

R: Creo que el caso de Strauss-Kahn es una buena oportunidad para nosotros, porque demuestra que estas personas son corruptas, enfermos en sus mentes, tan enfermos que están llenos de vicios y los vicios se mantienen en secreto bajo sus ordenes. Algunos de ellos como Strauss-Kahn violan mujeres, otros son sadomaso, o pedófilos y muchos están en el satanismo. Cuando vas a algunos bancos ves estos símbolos satánicos, como en el Banco Rothschild en Zurich. Estas personas son controladas por chantaje a causa de las debilidades que tienen. Tienen que seguir las órdenes o serán expuestos, serán destruidos o incluso asesinados. La reputación de Strauss-Kahn no está sólo asesinada en los medios de comunicación, podría ser también asesinado literalmente.

*Q: Ya que Ackermann está en el comité directivo de Bilderberg, ¿crees que es un importante actor en la toma de decisiones allí?*

R: Sí. Pero hay otros muchos, como Lagarde, que probablemente será la próximo jefa del FMI, también miembro de Bilderberg, luego Sarkozy y Obama. Tienen un nuevo plan para censurar Internet, porque Internet todavía es libre. Ellos lo quieren controlar y utilizar el terrorismo o lo que sea como una razón. Incluso pueden planear algo horrible para tener una excusa.

[image: internet censorship] la censura en Internet está llegando

*Q: ¿Así cuál es su temor?*

R: No es sólo un temor, estoy seguro de ello. Como ya he dicho, dieron órdenes de matar, por lo que son capaces de cosas terribles. Si tienen la sensación de que están perdiendo el control, como las revueltas de ahora en Grecia y España, y tal vez Italia será el próximo, entonces ellos pueden hacer otro Gladio. Yo estaba cerca de la red Gladio. Como saben instigaron el terrorismo pagado con el dinero estadounidense para controlar el sistema político en Italia y otros países europeos. En cuanto al asesinato de Aldo Moro, el pago se realizó a través del mismo sistema que te conté antes.

*Q: ¿Fue Ackermann parte de este sistema de pago en un banco suizo?*

R: (Sonrisa) ... usted es el periodista. Mira a su carrera y lo rápido que llegó a la cima.

*Q: ¿Qué crees que puede hacerse para impedírselo?*

R: Bueno, hay muchos buenos libros que explican el trasfondo y conectan los puntos, como el que mencioné de Perkins. Estas personas realmente tienen sicarios que pagan para matar. Algunos de ellos obtienen su dinero a través de bancos suizos. Pero no sólo, tienen un sistema establecido a nivel mundial. Y exponer al público a estas personas que están dispuestas a hacer cualquier cosa para mantener el control. Y quiero decir todo.

*Q: ¿A través de la exposición podremos detenerlos?*

R: Sí, diciendo la verdad. Nos enfrentamos a delincuentes muy crueles, también grandes criminales de guerra. Es peor que genocidio. Ellos están listos y son capaces de matar a millones de personas sólo para mantenerse en el poder y tener el control.

*Q: ¿Puede explicar desde su punto de vista, ¿por qué los medios de comunicación occidentales guardan más o menos completo silencio sobre Bilderberg?*

R: Porque hay un acuerdo entre ellos y los propietarios de los medios de comunicación. No hables de ello. Los compran. También algunas de las figuras principales de los medios de comunicación están invitadas a las reuniones, pero se les dice que no informen de nada de lo que ven y oyen.

*Q: En la estructura de Bilderberg, ¿hay un círculo interior que conoce los planes y luego están la mayoría que sólo tienen que seguir las órdenes?*

R: Sí. Usted tiene el círculo interior, los que están en el satanismo, y luego están las personas ingenuas o menos informadas. Algunas personas incluso llegan a pensar que están haciendo algo bueno, el círculo exterior.

*Q: De acuerdo documentos expuestos y las propias declaraciones, Bilderberg decidió en 1955 crear la UE y el euro, por lo que tomaron decisiones de suma trascendencia.*

R: Sí, y usted sabe que Bilderberg fue fundado por el príncipe Bernardo, un antiguo miembro de las SS y del partido nazi y también trabajó para IG Farben, filial para la producción del Ciclón B. El otro era el jefe de Occidental Petroleum, que tenía una estrecha relación con los comunistas de la Unión Soviética. Trabajaron en ambos lados, pero en realidad estas personas son fascistas que quieren controlar todo y a todos y al que se ponga en medio de su camino se elimina.

*Q: ¿El sistema de pago que usted explica fuera de las operaciones normales,está en compartimentos y en secreto?*

R: En los bancos suizos los empleados normales no saben lo que está pasando. Es como un departamento aparte secreto en el banco. Como ya he dicho estas operaciones están fuera de la contabilidad, sin supervisión. Algunos están situados en el mismo edificio, otros están fuera. Tienen su propia seguridad y una zona especial donde sólo las personas autorizadas puedan entrar.

*Q: ¿Cómo mantienen estas operaciones fuera del sistema internacional Swift?
*


R: Bueno, algunos de los flujos en los primeros listados eran verdad al principio. Ellos sólo incluían nombres falsos para hacer creer que toda la lista era falsa. Usted puede ver que también cometen errores. La primera lista era cierta y se pueden encontrar un montón de cosas. Como usted ver, hay gente alrededor que descubre irregularidades, la verdad y lo dicen. Después, por supuesto, son puestos ante la justicia y estas personas se ven obligadas a callar.
La mejor manera de detenerlos es diciendo la verdad, poner el punto de mira sobre ellos. Si no se lo impedimos terminaremos como sus esclavos.

*Q: Gracias por esta entrevista.*

lunes, 27 de junio de 2011

El repato revolucionario del territorio,entre utopía y tecnocracia (El libro negro de la Revolución francesa)

Capítulo XVI EL REPARTO REVOLUCIONARIO DEL TERRITORIO, ENTRE UTOPÍA Y TECNOCRACIA“Establecer la Constitución es para nosotros reconstruir y regenerar el Estado. No es necesario pues que una pusilanimidad rutinaria nos tenga esclavizados al antiguo orden de las cosas, cuando es posible establecer las mejores bases y necesario disponer los resortes del Gobierno para los nuevos efectos que se trata de obtener. Como no habría regeneración si no se cambiaba nada, sólo habría una superficial y pasajera, si los cambios se limitaran a simples paliativos, dejando subsistir la causa de los antiguos defectos. No tratemos de hacer la Constitución, si no queremos regenerar a fondo.”

Así habla en 1790, delante de la Asamblea Constituyente, el Normando Jacques Guillaume Thouret, abogado, diputado del tercio de Ruán, uno de los más finos juristas de la asamblea, miembro del Comité de constitución y ponente este día de su proyecto de reparto del territorio. Un hombre que no dudaba ciertamente entonces que formaría parte de las víctimas de esta furia regeneradora que llama con sus votos y que se llevará al cadalso en el mismo carro que Malesherbes, el último defensor de Luís XVI.

Pues desde los primeros días noviembre de 1789, cuando combate la organización del territorio como tantos otros ámbitos, la Revolución francesa se proponen luchar sin descanso contra todo lo que podría dividir un cuerpo social y político unitario supuestamente revelado por la simbólica noche del 4 de agosto. Pero esta unidad es también, desde el principio del fenómeno revolucionario, indisolublemente vinculada una uniformidad pensada como necesaria, y esto por tres razones complementarias.

La primera revela, por supuesto, la pasión de la igualdad. No el entusiasmo para esta igualdad “varonil” que describirá Alexis de Tocqueville, que empuja a al hombre a intentar igualar a los que le son superiores, sino esta pasión que mencionan también al pensador normando, que nombraríamos igualitarismo, la que promueve a rebajarlo todo al más pequeño común denominador . En este sentido, este reparto territorial que se debate en la Constituyente puede parecer no ser más que un avatar de esta pasión igualitaria, el simple fruto de una misma voluntad de hacerlo pasar todo, hombres y territorios, bajo una talla idéntica. Pero el igualitarismo no es sin embargo todo, y en estos debates por el establecimiento de un nuevo orden de derecho público, no es evocado principalmente para justificar estas elecciones.

La principal razón, el fundamento intelectual de las primeras reformas se podría decir, la igualdad siendo aquí representativa de la segunda fase revolucionaria , es la voluntad de organizar mejor los cuadros de la sociedad. La razón, que permite al hombre comprender el bien público, debe dictarle también las formas de su organización social. Pero supone entonces un análisis exterior de los problemas, hecha por algunos cerebros superiores en sus gabinetes, descartando los datos de la historia. Este razonamiento es necesariamente simple, en una aproximación a la vez científica y utilitarista que se combina muy bien con la pasión igualitaria y la negación de las diferencias que se deriva. Para nuestros modernos de entonces, toda organización dispar, enredada, de forma irregular, no podría razonablemente prevalecer sobre la belleza de un idéntico esquema extendido al conjunto del territorio.

Pues lo que no es razonable sus ojos, o lo que no lo es más, en tanto que eso haya sido un día justificable por tal o cual consideración factual, es la organización territorial de un Antiguo régimen que conocía efectivamente una gran diversidad de repartos administrativos, a los cuales correspondían a menudo derechos particulares. A pesar de la redacción de los costumbres provinciales bajo el control del poder real, a pesar de la tentativa de sustituir un derecho francés “nacional” a los derechos locales, éstos siguen siendo dispares, como lo son también las infraestructuras, las economías, los métodos de arrendamiento del suelo o el diferente pesos de las ciudades, sin olvidar especificidades culturales que refuerza a veces la existencia de una lengua. Como lo señala Thouret, que será luego uno de los padres de la división territorial revolucionaria, “el reino está dividido en tantas divisiones diferentes como distintas especies de regímenes o poderes: en diócesis con relación eclesiástica; en gobiernos con relación militar, en generalidades con relación administrativo; en arriendos con relación judicial. […] no solamente, añade, hay desproporciones demasiado fuertes en la extensión del territorio, sino que estas antiguas divisiones, que no ha determinado ninguna combinación política, y que sola la práctica puede hacer tolerable, son viciosas bajo varios relaciones, tanto públicas como locales’. ”

Ahora bien la voluntad de reforma racional e igualitaria encuentra aquí un deseo de las administraciones que preexiste al fenómeno revolucionario. El Antiguo Régimen disponía de una administración central eficaz, compuesta de empleados del Estado a veces elegidos fuera de las clásicas redes nobiliarias en relación con el poder, y para los cuales eficacia debía prevalecer. Y, vistas desde París o desde estas sedes descentralizadas del poder central que son las intendencias, en resumen vistas con ojos “modernos”, las supervivencias “góticas” no tienen obviamente razón de existir.

Pero si el Antiguo Régimen había intentado reformarse con la creación de nuevas estructuras o nuevos poderes, era sin hacer desaparecer las antiguas divisiones. Excluyamos aquí la reforma parlamentaria emprendida por el canciller Maupeou, y que resultó menos de una voluntad de racionalización que al deseo de liberar el poder real de las pretensiones parlamentarias. La creación de los generalidades, es una tentativa para evitar las molestias de la gran diversidad, reforma inacabada que el régimen intentará aún con la de las asambleas provinciales. Aparecen por otra parte los términos modernos. Ya en 1765 , de Argenson pide la división del reino en departamentos, un término utilizado en la administración de Puentes y Calzadas, donde cada ingeniero tiene un “departamento” como circunscripción de acción, y, en 1787, las asambleas provinciales de la generalidad de Île-de-France serán reunidas por departamentos. La técnica moderna misma empuja en este sentido. Los ingenieros de Puentes que acabamos de mencionar, casta de técnicos ultraespecializados creada en 1716, se basan en el establecimiento de la carta de Cassini y sobre el conocimiento profundo que ella iba a aportar del territorio sujeto su control, para imponer su poder racionalizando la organización y el uso del espacio.

Así pues, en este Antiguo Régimen donde no es uniforme nada, una parte de la administración considera, fuera como se ve de todo debate sobre la igualdad de derechos, y esencialmente para afirmar su poder, que numerosas cosas deberían llegar a serlo. Si la visión tocquevillienne de un reino preparando las grandes reformas administrativas de la Revolución y, sobre todo, del Imperio, es seguramente excesiva, una nueva cultura administrativa está efectivamente en germen. Pero el reino permanece “erizado de libertades”, y los privilegios de las parroquias, municipios o sociedades son aún tantas defensas contra una administración por esencia siempre más intervensionista, tanto es así que el poder administrativo, no más que otros, no sabría autolimitarse.

El jurista está compartido entre dos enfoques, del que uno aprehende la Revolución como una ruptura ideológica asumida, cuando el segundo lo vería reanudar la marcha ya empezada hacia el modernidad administrativa. Lo que es cierto, es que el ataque contra las antiguas divisiones territoriales - con todas sus consecuencias en términos de nivelación de las especificidades jurídicas y culturales - viene todo tanto del interior del régimen como del exterior. Como lo declara Thouret la tribuna de la Constituyente presentando el informe al Comité de constitución sobre la nueva organización administrativa del reino: “Desde hace tiempo, los publicistas y las buenos administradores desean a una mejor división del reino: porque todas las que existen son excesivamente desiguales, y que no hay ninguna que sea regular, razonable, y cómoda, sea al administrador, sea a todas las partes del territorio administrado.”

Pero hay aún un punto a evocar, una tercera razón para la imperiosa necesidad de la redefinición territorial, el cambio de perspectiva que ofrecen el nuevo método de expresión de la voluntad general y la existencia de un órgano legislativo elegido. Este método de elaboración de la ley es en efecto la justificación esencial presentada la asamblea revolucionario para el renovación territorial. Se conocen los términos del debate en torno a la imposibilidad de poner en marcha una democracia directa que supondría la reunión de los ciudadanos – incluso aun cuando se tratara solo de los ciudadanos activos - en un mismo lugar. Será necesario pues representantes, que pueden ser titulares de un mandato imperativo, así pues perpetuamente revocables por sus comitentes, o de un mandato representativo, y libres entonces de actuar como les parezca para despejar la voluntad general. Eligiendo constituirse en Asamblea nacional, los elegidos de los Estados generales, procediendo del mandato que se les había confiado y que sólo consistía presentar los cuadernos de quejas de su orden y su distrito electoral, se comprometen, al término de debates agitados, en la única vía posible: liberarse de la idea de todo mandato imperativo y considerar que una vez reunidos representan la nación.

Es preciso asumirlo como ruptura total y necesaria. “Establecer la Constítutción, declara a Thouret a los diputados, es llevar en nombre de la nación [...] la ley suprema que vincula y subordina las diferentes partes al todo. El interés de este todo, es decir de la nación en cuerpo, puede solo determinar las leyes constitucionales; y nada de lo que concerniera a los sistemas, a los prejuicios, a las prácticas, a las pretensiones locales, puede entrar en la balanza. Si nos miramos menos como los representantes de la nación que como estipulantes de la ciudad, el arriendo o la provincia de donde somos enviados, prosigue el abogado normando; si, extraviados por esta falsa opinión de nuestro carácter, hablando mucho de nuestro país y muy poco del reino, ponemos el afecto provincial en paralelo con el interés nacional; me atrevo a demanadar, ¿seríamos dignos de haber sido elegido como los regeneradores del Estado'? ”

Es también para evitar en el futuro toda cuestión de este tipo que se repensado una organización del territorio que supone particularmente la cuestión de los distritos electorales. En este sentido pues, y es la tercera explicación, además de a la pasión igualitarista y de la voluntad de racionalización, el planteamiento revolucionario es también la consecuencia de necesidades jurídicas, y la única elección que ha sido hecha del sistema representativo la implicaría necesariamente según los excelentes juristas presentes la Constituyente.

¿Las consecuencias serían nefastas para las libertades? No, ya que la Revolución, haciendo desaparecer el despotismo, habrá vuelto inútiles los contrapoderes de las libertades locales. Curiosamente nadie parece entonces desconfiarse del peligro que harían correr a las libertades individuales una asamblea o administración central. En una acepción muy rousseauniana la elección supone garantizar la llegada al poder - al menos mayoritariamente - de individuos preocupados solo por bien común, y, hecha por los representantes de la nación, la ley no sabría ser más que ventajosa para todos. Simbólicamente, en la misma época, el juez ordinario (judicial) por otra parte está invitado a no interesarse en la acción del Estado (ley de 16 y 24 de agosto 1790): de una parte, porque el número de juristas de la Constituyente han lamentado , bajo el Antiguo Régimen, el freno puesto por los parlamentos de la ejecución de las reformas queridas por el poder central; pero también, por otra parte, porque el nuevo Estado, ejecutando las deliberaciones de órganos libremente elegidos, no sabría hacerlo mal.

Por eso se puede prescindir de los contrapoderes representados por las instituciones locales. “La posición no es ya la misma que era antes de la revolución actual, declara a Thouret. Cuando el omnipotencia estaba de hecho en las manos de los Ministros, y cuando las provincias aisladas tenían derechos e intereses a defender contra el despotismo, cada una deseaba con razón tener su cuerpo particular de administración, y de establecerla al mas alto grado de potencia y fuerza que era posible “. Los tiempos no están ya para estas necesidades, y dejando sus libertades a los poderes locales, es la división de la nación la que estaría en germen. “Temamos, añadimos nuestro Normando, establecer cuerpos administrativos bastante fuertes para emprender resistencia al jefe del poder ejecutivo, y que pueda creerse bastante potente para faltar impunemente la sumisión a la legislatura”. ” Es incluso hasta el recuerdo de las antiguos pretensiones lo que es necesario descartar: según Mirabeau, “Es preciso cambiar la división actual de las provincias, porque después de haber suprimido las pretensiones y los privilegios, sería imprudente lesionar una administración que podría ofrecer medios de reclamarlos y de reanudarlos””. La instrucción del 8 de enero de 1790 anexada al decreto del 22 de diciembre 1789 lo recordarán: El Estado es uno, los departamentos no son más que secciones del mismo todo.

Es necesario pues establecer a una organización “regular, razonable, y cómoda, sea al administrador, sea a todas las partes del territorio administrado”, y dos discursos subtienden estos propósitos: una voluntad de democratización, con instituciones más legibles y un poder más cercano, pero también, paralelamente, un poder central más eficaz y más presente localmente. Es lo que resume bien bastante los famosos argumentos sobre el tamaño óptimo de la circunscripción departamental: suficiente para permitir a todo ciudadano rendirse a su Administración central, a la cabeza de partido, en un día de marcha, y a su administrador de hacer la ida y vuelta de sus puntos más distantes en un día de caballo.

La historiografía francesa gusta en insistir en dos enfoques del reparto territorial, el de Mirabeau por una parte, y la del Comité de constitución, y, en particular, Sieyés y Thouret por otra parte, presentando el primero como el que enmendó el proyecto por demasiado rígido de los segundos aportándole un poco de realismo.

En sus Algunas ideas de constitución aplicables la ciudad de París, el abad escribía que es necesario “por todas partes nueve municipios para formar un departamento de cerca de 324 leguas cuadradas”. Thouret se haya de acuerdo con él sobre la superficie media del departamento. Para él 324 leguas cuadradas le dan… los cuadrados de 18 leguas de lado”. Entiende también dividir este departamento en nueve comunas de 36 leguas cuadradas y de seis leguas de lado… ella misma divididas en cantones de cuatro leguas cuadradas.

Mirabeau desea, él, que cada una de las 40 provincias se reparta en tres departamentos, lo que da 120 en vez de 80, sin comunas o cantones, pero conservando las parroquias. Se opone también la idea de partir de París como centro de un reparto matemático, ya que tal división “cortaría todos los vínculos que estrechan desde mucho tiempo los costumbres, las prácticas, los hábitos, , las producciones y la lengua””. Es que la cuestión -esencial no es a su modo de ver geográfica sino demográfica y que “la población es todo '”. Y más que de atentar a la nueva nación manteniendo ciertos cuadros idéntitarios antiguos, teme, si desaparecen, favorecer el estallido del reino por la pérdida de toda referencia en sus conciudadanos. Importaría pues evitar todos los excesos. “Los departamentos, declara, no serán formados más que por ciudadanos de la misma provincia, quienes ya la conocen, que ya están vinculados por mil relaciones. La misma lengua, las mismas costumbres, los mismos intereses no cesarán de ligarlos unos a otros. ”

Pero el criterio demográfico, lógico para justificar la igual representatividad de los parlamentarios en idénticos circunscripciones electorales, no carece de reproches. Cuando, llevándolo al extremo, Gautier de Biauzat propone apostar exclusivamente por hacer departamentos de 500.000 habitantes, es Thouret quien le acusa de “violar los límites actuales, cruzar el, montañas, cruzar los ríos, y confundir [...] las prácticas, los hábitos y los lenguajes'”.

Ya que, según el diputado normando, el proyecto de reparto del Comité respeta un cuadro identitario, la provincia: “Ninguna provincia, declara, es destruida, ni verdaderamente desmembrada, y ella no cesa de ser provincia, y la provincia de mismo nombre que antes.” “La nueva división, añade, puede hacerse casi por todas partes observando las conveniencias locales y sobre todo respetando los límites de las provincias”, y toma el ejemplo de Normandía de 1789: “Dividida en tres generalidades, escribe, formando tres resortes de intendencia; tiene tres distritos de asambleas provinciales; no subsiste menos bajo su nombre.” Nuestro fino jurista no puede ignorar con todo sino él se trataba en mismo tiempo de un atentado a su identidad, y a sus capacidades de pensarse momo contrapoder. Ciertos diputados emiten pues reservas sobre esta confianza: Delandine lamenta la división del Forez entre Beaujolais y Lyonnais, de otros piden, refiriéndose, en particular, al Languedoc y Bretaña, la creación de asambleas representando estas provincias. Pero los debates se limitan rápidamente al examen de cuestiones muy técnicas, las de saber ¡cómo distribuir las deudas de las antiguas provincias… o a quien hacer pagar los grandes trabajos locales!

La tentativa de racionalización revolucionaria del más pequeño escalón local favorecerá finalmente la continuidad histórica. La cuestión municipal se trata con la urgencia de la creación “espontánea” de comunas, y el la ley del 14 de diciembre de 1789 reconoce la existencia de 44.000 comunas, herederas de las antiguos parroquias, y no las grandes comunas pensadas por Thouret. En cuanto al departamento, la Asamblea Constituyente pone el principio de una tal división del reino por la ley del 22 de diciembre de 1789 - 8 de enero de 1790: artículo 1º. Se retienen un número (tendrá 83), un espacio (300 leguas cuadradas) y contornos geográficos que deberán respetar las antiguas parroquias. Pero departamentos y comunas no son toda la nueva organización territorial: cada departamento estará dividido en nueve distritos, ellos mismos divididos en cantones divididos en comunas. Los departamentos tal como los conocemos, fueron creados por la ley del 26 de febrero y 4 de marzo de 1790.

Esta división revolucionaria suscitó numerosas críticas. Para muchos, se trata de una creación artificial que no fue impuesta más que por una razón política, hacer estallar las antiguas provincias. “Es la primera vez que se ve hombres hacer pedazos la patria de una manera tan bárbara”, escribirá Edmund Burke sus Reflexiones sobre la Revolución de Francia. Añade: “No se conocerá más, se nos dice, ni Gascones ni Picardos, ni Bretones ni, Normandos, sino solamente de Franceses. Pero es más mucho verosímil que vuestro país pronto estará habitado no por franceses, sino por hombres sin patria; nunca se ha conocido hombres unidos por el orgullo, por una inclinación o por un sentimiento profundo a un rectángulo o un cuadrado. Nadie se tendrá nunca. La gloria de llevar el número 71 o llevar alguna otra etiqueta del mismo género” A pesar de la buena voluntad indicada, ciertos departamentos en efecto son en gran medida compuestos: el Aisne y el Oise enredan la île-de-France y Picardíe, la Charente-Maritime el Aunis y el Saintonge, la Haute-Vienne está a caballo sobre el Limnousin, la Marche, lal Guyenne y el Poitou, ,los Bassses-Pirinées descuartizados entre el Pays Basque, el Béam y Gascogne.

Pero el Normando Alexis de Tocqueville respondió en su Ancienne Régirne et la Revolution (1856) que habida cuenta de la centralización monárquico no se hizo apenas, en 1790, más que “despiezar muertos”. Además, el desmantelamiento de las provincias no constituyó siempre una ruptura con el pasado y las tradiciones, ya que el reparto “racional”, efectuado teniendo en cuenta el papel de polo de atracción jugado por las ciudades importantes, integraba realidades económicas y administrativas. Las nuevas circunscripciones se aproximaron pues a veces curiosamente con las antiguas, subdelegaciones para los departamentos bretones o diócesis para el Herault. Las provincias de Bretaña o Normandía se repartieron simplemente en cinco circunscripciones, las de Provence y Franco Condado en tres. Según Frangois Chauvin, los “cinco departamentos de llle-et-Vilaine, de Loire-Atlantique, de Morbihan, de Cótes-du Nord y del Finistere, evocan inevitablemente la antigua distribución del territorio bretón entre cinco tribus galas que son respectivamente losl Riedons, los Namnétes, losl Vénétes, los Coriosolites y losl Osimes '”. Y se encuentra por otra parte el Périgord en Dordogne, el Quercy en el Lot, el Gévaudan en la Lozere, o lo Bourbonnais en el Allier'.

Pero el atentado idéntitario no es sin embargo negable, y la ausencia de compromiso sobre el punto simbólico de la denominación es también muy revelador del espíritu de la época. Puesto que no podría ser cuestión de conservar nombres históricamente connotados, los departamentos van a ser bautizados sobre bases exclusivamente geográficas (en dos tercios por nombres de ríos) incluso cuando estos elementos son casi completamente imaginarios: el departamento de Calvados deberá así su nombre algunas infelices rocas sobre las cuales se habría perdido un galeón de la Armada Invencible… Es que el nuevo Estado se afirma en un nuevo territorio que simboliza el nuevo nombre. Y la crítica de Burke será retomada por Joseph de Maistre en sus Consideraciones sobre Francia, cuando el Saboyardo comparará el ordenamiento de los nuevos departamentos al de los regimientos, en adelante caracterizados por un número (1º o 5º regimiento de dragones…) y no más por un nombre (Real dragones, Coronel general…).

La parte utópica de la regeneración no es pues desdeñable, que se traduzca en un nuevo calendario, una nueva lengua (jaleo de la cortesía y los títulos), de nuevos pesos y medidas o de nuevos nombres. Se sabe, la fase última del ridículo se alcanzará cuando la Revolución se radicalizará y que 3.100 municipios cambiarán de nombre, las unas para recordar un antepasado] ilustran. Cuando Compiègne se convierte en Marat-sur-Oise, Ris-Orangis, Brutus o Santa-Maxime Cassius, los otros para borrar un recuerdo contrarrevolucionario, Versalles que se han convertido en Berceau-de-la-Liberté, Chantilly Égalité-sur-Nonette, Marsella, culpable de levantamiento Ville-sans-nom y Lyon, Commune-affranchie, de otros por fin para descartar un término implicado. Bourg-la-Reine que se han convertido en Burgo-Igualdad y, sobre todo, Grenoble… ¡Grelibre!

¿Cuáles fueron las consecuencias de estos repartos? La pérdida de un sentimiento de solidaridad, ya que, excepcionalmente, el departamento nunca se ha convertido en una esfera de pertenencia. Sondeo tras Sondeo, cuando se les pide su marco privilegiado de enraizamiento, los Franceses siguen mencionando la nación, las región/provincias y los municipios, y aunque establecidos desde hace doscientos años los departamentos presentan siempre la figura de estructura artificial. Al desposeer las provincias, contribuyeron a permitir su eclipse: resultando la pérdida del sentimiento de continuidad histórico y los límites a las posibilidades de crear contrapoderes locales. Pues si el escalón departamental no siempre ha aparecido como mejor adaptado a la puesta en marcha de la descentralización, lo ha sido desde el principio a una desconcentración eficaz, reforzando el poder de este agente del Estado todopoderoso que fue mucho tiempo - y que lo es aún largamente - el prefecto. En resumen, el departamento ha jugado su papel en el desarrollo de una unidad igualadora y contribuyó al refuerzo del peso de la tecnocracia. Los burócratas estarán contentos.

¿Las cosas han cambiado? La descentralización, pedida por desde hace unos años, parece no ser acordad hoy día porque que no permite ya la emergencia de verdaderos contrapoderes. ¿Volvería a reanudar la cadena del tiempo? Pero, ¿donde están las antiguas provincias en los numerosos repartos: tecnocráticos que el DATAR ( Délegation interministerielle à la Amenegement du Territoire et al Atractivité Regionale ) a ha retomado de Vichy? Se temía en el siglo XIX, la afirmación de poderes locales llevados por las comunidades orgánicas. ¿Pero existen aún estos últimos, laminados por la pseudocultura planetaria y “folklorizados” en parques temáticos para turistas amnésicos? Al combatir las pequeñas patrias, la Revolución ha impedido quizá el estallido de la nación de nación; pero, más seguramente aún, ha contribuido a hacer de los franceses menos que sujetos, simples administrados.

CHRISTOPHE BOUTIN,

profesor de Derecho público, Universidad de Caen.

miércoles, 22 de junio de 2011

La hora de la micro-política (Robert de Herte. Revista Elements.2001)

La hora de la micro-política
Robert de Herte
(seudónimo de ALAIN DE BENOIST)

En la era de la modernidad, la política ha sido pensada de manera esencialmente institucional o contestataria de la institución. El poder central era el objetivo de las prácticas y las luchas políticas. Cuando los descontentos eran demasiado numerosos, asistíamos a movimientos de cólera, e incluso insurrecciones. Hoy se asiste a su implosión. Hoy no nos movilizamos, nos desentendemos. No solamente sucede que los poderes oficiales son cada vez más impotentes, sino que la abstención no deja de progresar. Por muy "cercanos al pueblo" que pretendan estar, los políticos se esfuerzan en vano por asegurar de forma patética su apuesta por la "transparencia", sus programas ya no interesan a nadie.

Aquellos que no comprenden que el mundo ha cambiado se sienten desolados. Ven desaparecer algo que era considerado ya como familiar a sus vidas y constatan una sensación de ruptura. Confunden el fin de un mundo, el suyo, con el fin del mundo. Olvidan que la historia está abierta, y que aquello que es superado anuncia nuevas recomposiciones. Como la ola, dice Michel Maffesoli, que avanza mientras parece recular.

No hay que confundirse de cara a este movimiento de "reacción", al interpretarlo como una "deserción" de tipo clásico. Se trata en verdad de una nueva "secesio plebis". Como a imagen de un individuo, cuando su cuerpo ya no sigue a su voluntad. Pero aquí, hablamos del cuerpo social. Dentro de este movimiento de sedición instintiva, el cuerpo social se desvincula de la consciencia de la institución, del poder estatal. No se reconoce más en lo instituido, en la clase política. No es que se haya vuelto indiferente a todo. Solo es que ha comprendido que la verdadera vida esta fuera de ahí.

Esta dinámica es desconcertante puesto que, contrariamente a lo que estamos acostumbrados a ver, no tiene un fin pre-establecido. No está guiado por vastas teorías, no se fija grandes objetivos a conseguir. Las grandes nociones abstractas (patria, clase, progreso, etc) a la luz de los que habíamos querido cambiar el mundo para hacerlo mejor, tuvo por efecto convertirlo en peor, de forma que hoy se nos aparecen como vacíos de sentido. La Historia (con mayúscula) se ha retirado del escenario en beneficio de las historias particulares, al igual que las grandes epopeyas en beneficio de las narraciones locales. Después de quince siglos de doctrinas que pretendieron decir como el mundo debía de ser, volvemos a la idea de que el mundo debe ser entendido tal y como es. No hay que temer este movimiento, de este funcionamiento a la vez opaco y prometedor.

La mundialización, que constituye actualmente el marco de nuestra historia, no es menos paradójica. Por un lado, es unidimensional, por lo que parece provocar por todos los lados la extinción de la diversidad bajo todas sus formas. Por otro, supone una fragmentación inédita. De esta manera, restituye la posibilidad de un modo de vida "auto-político", fundado sobre la auto-organización a todos los niveles, y además la posibilidad de un tipo de práctica democrática que se había vuelto impracticable dentro de los grandes conjuntos nacional-unitarios.

La acción local permite ciertamente vislumbrar un retorno a la democracia directa, de tipo orgánico y comunitario. Una democracia de este tipo, tiene en cuenta tanto el momento de la deliberación como el de la decisión, e implica sobre todo una importante participación. Se basa también en las nociones de subsidiariedad y reciprocidad. Subsidiariedad: que las comunidades puedan en lo posible decidir por sí mismas aquello que les concierne, y que no deleguen a un nivel superior más que la parte de poder que ellas mismas no puedan ejercer. Reciprocidad: que el poder de decidir otorgado a algunos esté acompañado del poder dado a todos de controlar a aquellos que deciden. Esta forma de gestión responde a la definición de poder dado por Hannah Arendt, no como un contrato, sino como un poder de hacer y de actuar juntos. Vuelve a pensar la política a partir de la noción de autosuficiencia, buscando crear las condiciones para esta autosuficiencia a todos los niveles: familias ampliadas o recompuestas, comunidades vecinales, de ciudades y de regiones, comités locales, sistemas inter-comunales, ecoregiones y mercados locales.

La Revolución de 1789, al consagrar los derechos del individuo independiente de toda pertenencia comunitaria, ha pretendido poner fin a un sistema de asociacionismo, al que reprochaba hacer de "cortina de humo" entre el individuo y el Estado soberano. Rousseau no era ni mucho menos hostil al régimen asociativo, del que Tocqueville hizo tras él uno de los útiles de la libertad. En el siglo XIX, el modelo de representación no ha dejado competir en lugar del de asociación. "La idea proudhoniana de federalismo, recuerda Joël Roman, fue explícitamente propuesto en oposición a la representación política, y el naciente movimiento obrerista se encontrará ligado en primer término a la noción de asociación". Este modelo ha inspirado mas tarde experiencias muy diversas (concejistas, comunitarias y cooperativas). Estamos viendo como renace en nuestros días, con un nuevo rostro.

La noción de comunidad está directamente ligada al de la democracia local. Al mismo tiempo que una realidad humana inmediata, la comunidad es un instrumento de creación del imaginario social. Es a partir de ésta que es posible hoy recrear lo colectivo. La dimensión colectiva asocia a aquellos tienen una causa por alzar en común: pertenecen a mi comunidad aquellos que, en la vida diaria, se enfrenta a los mismos problemas que yo. Poner el acento sobre las comunidades significa rehabilitar las "matrias" carnales, concretas, frente a la patria abstracta, inmensa, anónima y lejana. Este re-enraizamiento dinámico, abierto, no significa una regresión, un cerramiento o una sustitución. Privilegia las nociones de reciprocidad, de ayuda mutua, de solidaridad con lo próximo, de intercambios de servicios y de economías paralelas, de valores compartidos. La resistencia a la homogeneización planetaria no podrá operarse más que a nivel local.

Pensar globalmente, actuar localmente: ésta es la clave de la micro-política. Se trata de terminar con la autoridad y la expertocracia que nos vienen dados desde arriba, dictando desde lo alto de la pirámide las reglas generales, así como con una sociedad donde la riqueza aumenta al mismo ritmo que se desagrega el vínculo social. Contra la mentalidad de asistencia y el Estado-Providencia, se trata de trabajar por la reconstrucción de los vínculos de reciprocidad, la resocialización del trabajo autónomo, la aparición de nuevos "nichos" sociales y la multiplicación de "nudos" en el seno de las "redes" asociativas. Se trata de hacer reaparecer al "hombre habitante" por oposición al hombre que no es más que productor y consumidor. Se trata de colocar lo local en el centro, y lo global en la periferia. Retorno al lugar, al paisaje, al ecosistema, al equilibrio. ¡ La verdadera vida está por fuera del sistema !

[Revista Elements, primavera 2001]

Epílogo (Elías Romera, Administración Local, Almazán 1896)

EPÍLOGO

Al dar cima á nuestro trabajo, habremos de manifestar que nuestra obra está escrita estudiando más los hombres que los li­bros, siguiendo á Charrón, que ya dijo en profundo acierto, que la verdadera ciencia y el verdadero estudio del hombre, es el hom­bre mismo y sobre todo nuestras reformas lejos de ir á buscar exóticos remedios, los hemos encontrado insiguiendo, casi cal­cando nuestros antiguos organismos, porque persuadidos estamos que uno de los mayores males modernos, es ingratitud, mejor dicho, el odio al pasado, que nos lleva á la manía de las innovacio­nes y á los excesos del extranjerismo que están aniquilándonos física y moralmente, en otros términos, nos han empobrecido y nos han empobrecido y enviciado, porque nuestros megalómanos políticos en su verdadero furor de copiar lo extraño, despreciando lo propio, por darse lustre, no reparan si es asimilable y provechoso, metiendo en todo la... mano, para que luego la prensa sectaria, los jalee de hombres de Estado y omniscientes, que á la verdad hay que confe­sar pro bono pacis, que están á la altura de su tiempo, y así que por ahí los vemos ¿escultados?, mejor dicho, esculpidos en bultos de mármol y bronce á montones.

No pretendemos haber descubierto el talismán por el que Es­paña venga á ser una Arcadia; no soñamos ser el carrus Israel el auríga ejus, como dice el libro de los Reyes del Santo Profeta de nuestro nombre, no, esas no son nuestras pretensiones que hubieran de resultar el invento de Icaro; tan solo hemos intentado señalar y detectar los defectos y vicios de nuestra administra­ción local, indicando á cada agente patógeno su correspondiente terapéutica, habiendo diagnosticado como principales, el predomi­nio de la rastrera política, la centralización administrativa, los ayuntamientos enclenques y raquíticos, por falta de recursos y de habitantes suficientes, con secretarios tan ineptos como mal retri­buidos, la condensación de población y por ende la gran atrac­ción de las capitales y el empobrecimiento de las aldeas ,que todo lo pagan y de nada disfrutan. Si los latifundia Romam perdidere, como dijo Plinio, la acumulación y crecimiento de las poblaciones a costa del decaimiento y depauperación de las aldeas, fomenta­dos aquello y esto por la centralización, ha de ser la ruina de los modernos Estados, que con los numerosos ejércitos permanentes, están arruinado á las naciones y con las obras públicas, sostienen esas miríadas de proletarios, mejor dicho, de esclavos blancos arran­cados de los tranquilos, salubres y proficientes trabajos de la agri­cultura, para ser explotados como bestias, por los contratistas y des­tajistas, esos modernos negreros, por falta de leyes que protejan al débil contra el fuerte, y eso que aquí con las carreteras dichas parlamentarias y con el excesivo personal técnico, nuestro presu­puesto de obras públicas va á ser insoportable y estamos fomentando los medios de transporte, sin acordarnos de aumentar la producción, y sobre todo teniendo olvidados los pantanos y canales que son un verdadero instrumento de riqueza y prosperidad, á la vez que de previsión en nuestras calamitosas y frecuente se­quías. Devolviendo los brazos arrancados a la agricultura y fo­mentando la repoblación de aldeas y lugares, clave del bienestar nacional, las obras públicas pudieran realizarse con la numerosa población penal de nuestros presidios y con la clase de tropa de nuestro ejercito, una vez que se considere suficientemente ins­truida, para que así los gastos de sostenimiento de tanta gente re­sulte beneficiosa á la Nación, así tonto saludable el trabajo a corrigendos y soldados, porque la ociosidad es para todos madre de todos los vicios. Y cuando las carreteras y ferrocarriles se ter­minen, porque se han de acabar, porque todo tiene fin, entonces, entonces la tempestad habrá de estallar y serán de oír los gritos llamando ti santa Bárbara para que reo truene y es que hace mu­chos lustros que nos estamos preparando la hoya donde hemos de caer, sin fijarnos en que cada día vamos lenta é incesantemente sacando más tierra y ahondándola más, y sin que nos arredre el peligro, y el que lo busca en él perecerá, dice el adagio, y la justa expiación, inseparable compañera de toda culpa, por la inicua y pérfida explotación de las aldeas por las poblaciones, habrá de tener su Gólgota, porque á hierro muere el que a hierro ma­ta, si es que con ojo avizor no se otea el porvenir y se previenen acontecimientos que habrán de venir, con la precisión matemática que sigue la sombra al cuerpo que la produce. El insigne economista Leroy Beaulieu, así lo reconoce en el prólogo de su famosa obra Traité de la sciencie des finances, afirmando «que la propiedad rural está sufriendo un grave perjuicio con la forma del impuesto a tanto fijo por capital, sin distinguir si la riqueza es rural o urbana”. Los lugares y las aldeas agricolas son la fortaleza indispensable del y de la libertad, ha dicho el renombrado escritor alemán Koscher. De ahí que sea tan racional como justo conveniente el que los tributos sean proporcionados á la loca­ción de la propiedad, á fin de proteger la pequeña propiedad y, sobre todo a la propiedad rural que es la cenicienta de nuestra tributación, viniendo como consecuencia á coincidir la difusión de la población con la difusión de la riqueza.¡Cuánta verdad y cuánto sentimiento expresa esta endecha del delicados y sencillo Trueba.

Oyendo un rey cantares
De campesinos,
Desde el fondo del pecho Lanzó un suspiro....
Lanzó un suspiro....
Y aunque no dijo nada

¡Cuanto! ¡ay Dios dijo!
¡Cuánto! ¡ay Dios dijo!


La vida campestre nadie aa sabido cantarla como él, en estas preciosos versos:

Una heredad en el campo
Y una casa en la heredad,
Y en la casa pan y amor

¡Jesús que felicidad!

En estos conceptos, hemos propuesto la reducción de los ayun­tamientos, alejándolos de la política; la variación del procedimiento electoral, para que los partidos no los guarnezcan de sectarios, buscando en la independencia una gran responsabilidad; la creación de la carrera de secretarios y de un senado municipal en su asamblea y, dando para las derramas la base de población y haciendo el impuesto progresivo, por ser ambos extremos de una equidad ircontravertible é inconcusa, como fundados en el do ut des. Si tan valioso fue el auxilio que los Gremios prestaron á los Conce­jos en la Edad media, por eso hemos propuesto su restauración, á fin de que el espíritu corporativo, informe nuestro renacimiento municipal, que será también social y económico. Las Diputacio­nes no podrán ser invernadero de caciques, estufas de vividores de dietas, que tantos sudores cuestan al contribuyente, siendo en adelante verdaderos superiores jerárquicos de los ayuntamientos, inspeccionando periódicamente sus servicios, porque la policía es la vida de las instituciones, y así podrán dedicarse también, no a politiquear, sino á administrar y fomentar los intereses morales y materiales de la Provincia, y al efecto, se les ha acrecido sus funciones, con servicios que responden á ciertos fines, por ser pro­pios de este organismo. Intermedio entre las Diputaciones provin­ciales y el Estado, hemos creído prudente interpolar las Regiones, institución no nueva, sino que tiene sus raíces históricas y geográ­ficas, y que al restaurarlas las hemos reconocido superiores jerárquicos de las Diputaciones, con funciones propias que hemos des­gajado de las muchas que abruman en España a la acción del Es­tado y que este se abroga por falta de iniciativa social, pero con­firmando en el Estado al Supremo Jerarca legal de estos orga­nismos locales, perfectamente ensamblados y subordinados, al serlo de hecho y de derecho de las Regiones, para que asentados sobre tan sólidas bases, resulte un Estado verdaderamente nutrido de savia nacional.

Nosotros estamos plenamente convencidos de que las Corporaciones locales deben desarrollar una política social, no solo para robustecer su acción y ensanchar su órbita, sino también por resultar altamente beneficioso a sus administrados, alejándoles de la política de desquites y de exclusivismos de nuestros partidos, mientras estos no digan Sumsum corda; dirigiendo los ayuntamien­tos su actividad y sus energías por otros derroteros más en con­sonancia con el procomún, cercenando al Estado atribuciones que se abroga por falta de iniciativa social.

Nosotros entusiastas hasta la exageración de la manera de ser de los antiguos comunes, antes de la trágica epopeya de Villalar, (laudatores temporis acti, como dice Horacio) idólatras de ese pa­sado, queremos y deseamos que las corporaciones populares, sean lo que deben de ser, los tutores y patronos del vecindario como lo­ eran antes y bien gráficamente se expresaba, al llamar á su domi­cilio la Casa del pueblo, la Casa de la villa, o de la ciudad, y­ como se apellida en las provincias Vascas a sus diputados forales, con el digno, respetable y decoroso nombre de Padres de Provincia. Por eso pretendemos instaurar y restaurar la solidaridad más tangible, más inmediata y más provechosa, la solidaridad concejil, la solidaridad local, la más antigua de las solidaridades, el summun de la solidaridad, y por tanto de la mancomunidad, la mutualidad comunal, a fin de perpetuar en las generaciones venideras el muer­to localismo, sino extenso, en cambio íntimo, intensísimo, que tan­to prevaleció y tanto fecundó en nuestras pasadas centurias y así concluirá este funesto dislocamiento del individualismo, mejor di­cho, del vituperable egoísmo que tiene degradada, perturbada, corrompida y aniquilada a nuestra querida patria, porque las so­ciedades prefieren siempre la vida á la libertad, “ y la libertad es absoluta, dice Donoso Cortés, cuando la represión interior es com­pleta; la libertad es hija de la obediencia, es la grandeza del que se somete.”

Hemos insistido, quizás hasta ser pesados y machacones en el aislamiento absoluto de los municipios de la fétida, corrosiva deletérea política, porque en la antisepsia se basó la antigua ciru­jía, y la moderna en ella y en la asepsia funda sus prodigiosas ope­raciones y por eso prescribimos la pérdida del derecho electoral y de toda intervención de los miembros de las corporaciones locales y de sus empleados, en las elecciones de representante; en Cortes y de esa manera lograremos purificarlas de sectarios, las emanciparemos de la esclavitud política, que es la corrupción y desbarajuste de la administración local, y de ese modo también, habremos de conseguir la depuración del sistema parlamentario, que podría así quizás, llegar a ser una buena forma de gobierno, dejando de ser una cínica y grotesca tramoya y un sistema desa­creditado por lo podrido, si es que no resulta al fin una bella teoría , un bonito ideal especulativo, de muy difícil realización, porque a la verdad llevamos dos tercios de siglo de funestos ensayos­ y todavía no le hemos tomado la embocadura, porque tanto gober­nantes como gobernados, todos somos muy liberales de pico ­y absolutistas de hecho; así que resulta que nuestro parlamentaris­mo está basado arriba, en una omnipotencia ministerial, una pseu­do-tiranía; en el medio, en la corruptora oclocracia, en el nepotismo y en la perturbadora influencia, y abajo en la chusma de los despóticos y enfatuados caciques. Con la privación del voto político a las corporaciones locales, lograremos el establecimiento de gobiernos genuinamente nacionales; evitaremos así mismo que los gobiernos de partido se apoyen en mayorías ficticias que segregan ó deyectan esos tan numerosos como serviles ayuntamientos rurales que atentos a su cuco egoísmo y al instinto por la vida que alguien da en llamar tacto político a esa lucha por la existen­cia, cambian de ruta a cada vuelta de dado, según dicho arcaico, y no tienen más norma que viva quien manda según frase moderna, y de esa manera también los caciques de segundo y tercer orden pri­vados del mangoneo local, morirían unos por falta de medio am­biente apropiado y por inacción otros habrán de perecer, conclu­yendo así tan inmunda ralea. Quizás por algunos mentecatos políti­cos de oficio, o por algunos dilettanti platónicos se declame contra tal capitis disminutio y se echen por el arroyo vociferando contra semejante propósito; pero no se crea que las clases genuinamente laboriosas y, honradas, de esas que tienen que perder, lamenten el cercenamiento de su derecho electoral, sino que las personas expectables, se refugiaran en la independencia de las corporaciones locales, no solo huyendo de la universalidad é igualdad del sufra­gio y de los fulleros políticos, sino procurando la buena adminis­tración local, que es la base de la solidez s, firmeza de los Estados, pero tememos predicar en desierto, porque donde la razón no labra, endurece la porfía del persuadir.

No menos precisa se hace la protección y difusión legal del espíritu de asociación que es el verdadero fomento de la libertad individual, alejando del cuerpo social español, ese tradicional apego a la total y permanente intervención del Estado y de los gobiernos á quienes se confía y en quienes se descarga los deberes y obliga­ciones más elementales del individuo y colectivas, todo por iner­cia, mejor dicho, por desidia y haraganería vituperables, mecién­donos en una atmósfera de quietismo, verdaderamente musulmán, saturada de laissez faire y de laissez passer, que nos aniquila, nos arruina y nos embrutece y nos retrogada en muchos lustros, acaso un siglo al resto de Europa. Dijo Mr. Gladsttone á este propó­sito en una reunión popular en Saltuey 19 de Octubre de 1889 «Si el Gobierno toma a su cargo las obligaciones que incumben normalmente á cada uno de nosotros, los males que resultarían de semejante error, serían mayores que los beneficios ya realizados en el progreso social. Es preciso que el espíritu de iniciativa; el espíritu de independencia y virilidad personal, sea precisamente cuidado y protegido, tanto colectiva como individualmente. Si es­te sentimiento de confianza en sí mismo viene á desaparecer del obrero inglés, si se habitúa á no contar más que consigo mismo y á esperar del rico todo y recibirlo de su manos abdicando en él, estad seguros que nada habría para reparar tal desgracia y seme­jante mal.» De ahí cuan saludable y beneficioso sea el establecer bajo la gerencia de los ayuntamientos y Diputaciones, Sociedades de socorros mutuos, Cajas de ahorros, Montes de piedad, Socieda­des cooperativas de consumo, en relación con los sindicatos de pro­ductores, en bien de sus administrados, que habrán de estimar y hasta bendecir la institución, por los beneficios que les irroga.

Los políticos de oficio habitualmente faltos de temor de Dios y, de conciencia, con exceso elástica, tienen por norma el tan famo­so como inmoral principio, que e! fin justifica los medios, y por eso en su vehemente voracidad de proveerse telegráficamente de fortuna, sin tomarse la molestia de trabajarla, hacen los gastos de las elecciones y hasta se empeñan con ellas, á fin de que sirvan de cebo a caza mayor; así que para ellos las corporaciones po­pulares, no son más que dulce y sabroso fruto del cercado ajeno, por lo que hay que perseguirlos hasta el exterminio, como anima­les dañinos, por ser el inmoral y pleonéxico politicianismo, el fer­mento más corrosivo y pernicioso para municipios y Diputacio­nes, proscribiéndolos de esos organismos, para que la probidad acrisolada y la abnegación magnánima se impongan, reinen y go­biernen soberanas en esas corporaciones populares, redimiéndolas tanto de la pasión sañuda, como del nepotismo hediondo que hoy las trae conturbadas y desacreditadas en manos de conciencias adormecidas y sugestionadas por la política de bajo vuelo y de codicioso egoísmo, como se practica en España, y a cuya maléfi­ca influencia de esa calamidad contemporánea, no nos cansaremos de repetirlo para que no se olvide, Nunquant nimis dícitur, quod numquam satis discitur, como dijo Séneca, hay que atribuir el des­barate de la administración local y el malestar general; de ahí que la elección de segundo grado en las corporaciones locales y la pri­vación del voto político á sus miembros, así como á todos sus em­pleados, habrá de ser el rio Alfeo que limpie y purifique los esta­blos de Augias de nuestros Ayuntamientos y Diputaciones, así como también creemos confiadamente que el referéndum nacional y el mandato imperativo, habrá de ser el medio de esterilizar nues­tra política para los politiciens, esa gente de sac et de corde, esos microbios del sistema parlamentario, que han llegado á constituir en los tiempos contemporáneos una nueva forma tiránica y omi­nosa de opresor y siniestro feudalismo, que se ha metido á políti­co, no para hacer el bien, sino para realizar toda clase de arbitra­riedades, que cuanto mayores, más pujanza significan, como si el mandar consistiese en cometer violencias, según dijo Salustio. Proinde cuasi injuria facere, id demun esse imperio uti. De esa manera habremos de reducir también el predominio del espíritu político á sus propios límites, pues hoy tal es el poder de la diosa política que nos ha traído al reinado de las procaces y enfatuadas submedianías y en su indiscutible omnipotencia, ha llegado á con­vertir, a fuerza de éxitos, el viejo vicio de la audacia, que es la desapoderada ambición, que es la egoísta soberbia, en una virtud contemporánea y á dar patentes de personajes y de limpieza de sangre y hasta de manos, á quienes en el trato social se tienen por declassés y maculados, por sus públicos entuertos y solemnes desa­guisados.

Por otra parte, el concepto de autoridad, lo tenemos tan equivo­cado y tan bastardeado los españoles, que la confundimos desde arriba con la omnipotencia hasta la arbitrariedad, y desde abajo la energía la conceptuamos crueldad, la blandura y la lasitud de­seamos lleguen á identificarse con la tolerancia y hasta con la com­plicidad; cuando precisamente la verdadera democracia debe de estar basada sobre una sólida y robusta autoridad, que no debe de partir de arriba, sino que se ha de cimentar desde abajo, para que así sea considerada por el prestigio y apoyo moral de los que la invocan y á quienes ha de imponerse y para que sea respetada por sus acertadas disposiciones; de ahí que para resurgir y restaurar los poderes locales, no sea menos necesario para confiar en que la selección social traiga necesariamente la purificación administrativa, el instaurar el sentido ético, el arraigar el cumplimiento del deber en esta sociedad gangrenada por el indiferentismo, trabajada por el quebrantamiento del principio de autoridad y por la indisciplina, corroída por el epicurismo más refinado, por el afán de lucro inmo­derado y por el más codicioso egoísmo, acicate constante de la pre­varicación que la traen inquieta y perturbada, especialmente á la clase media ó burguesía en la que han hecho presa y de la que usualmente se nutren nuestros partidos políticos y de la que también salen esos gobernantes, que según el tan circunspecto y pre­claro político, como sutil y diestro orador D. Francisco Silvela, tienen un nivel moral muy inferior, pero con exceso a la masa de los gobernados, porque los talentos sin moralidad son una cala­midad pública El procurar la mayor prosperidad á la patria, no debe de confundirse, decía Thiers, con esa pasión del interés ma­terial que deploran cuanto desprecian lo espíritus elevados. No hay obra más moral que la de disminuir la copia de males que pesan sobre el hombre, aún en las sociedades más civilizadas. Contribuir á que sea menos desgraciado, hacerle más justo para con los que le gobiernen, para con sus semejantes, para consigo y hasta con la misma Providencia. El alejamiento de Dios es la causa de lodos los males que deplora la sociedad contemporánea, dijo con profundo acierto el eminente filósofo, Cardenal Fr. Gon­zález. Ya antes había dicho el gran Cicerón, que la felicidad es inse­parable de la virtud. Nec enim virtudes sine beata vita cohere possunt, nec illa sitie vitutibus. El ansia febril del bienestar material, el culto exagerado al cuerpo y al placer, empuja el trabajo á los objetos de lujo, y la agricultura queda postergada, mientras que la industria fabril prospera y de ahí que los artículos de primera necesidad para a vida, sigan una progresión creciente de encarecimiento, permane­ciendo los salarios casi en el mismo nivel, dominados por el capital y menospreciado el trabajo, y como consecuencia fatal, ineluctable de este desequilibrio moral y material, viene y- tiene que venir, no la pobreza y la miseria que esas son compañeras del hombre en la tierra, sino la plaga del pauperismo que es la caries corrosiva de la actual sociedad, porque todos quieren ser súbita y escanadalosa­mente ricos, desde que la riqueza es por desgracia un signo de vir­tud y sobre lodo ejecutoria de capacidad política, como dijo Salus­tio. Postquam divitiae honore esse coepere et eas gloriam imperium, potentia sequebantur: hebescere virtues, paupertas probo haberi, inocentia pro malevolentia duci coepit

La moderación, la templanza en las costumbres, inclinarán al pueblo á la virtud y á la piedad y le harían volver á donde antes concurría, especialmente en los días festivos, al templo de Dios, donde el corazón se recrea y, el alma se dilata en placeres inefables, hallando lenitivo á los males que nos aquejan, buscando la felicidad eterna, pero esto que es tan saludable y económico se tiene olvida­do á cambio de las distracciones y recreos en teatros, circos, hipódromos, casinos, cafés y tabernas, que además de corromper y perturbar el cuerpo y el espíritu , aligeran el bolsillo de dinero, acaso preciso para atenciones más necesarias á la familia, edu­cada en los tiempos modernos más para brillar y exhibirse en el bullicio de la calle y en el fausto de las reuniones públicas, que para ocuparse en las vivificadoras labores, modestas si, pero fe­cundas del placido y tranquilo hogar.

Dotad á un pueblo de una iglesia, de un consistorio y de una escuela; colocad en ellos al sacerdote virtuoso, al alcalde recto y justiciero, al maestro inteligente y celoso y habréis realizado el self-government, la self-administración, y habréis practicado la obra más beneficiosa, más humana y más trascendental para su civilización, para su bienestar y para su cultura, pues si Gianturco cree que la solución del problema social es asunto del derecho civil, nosotros también conceptuamos que algo y aún algos, se puede solucionar con la buena administración local, lo­grando así que la discordia no levante jamás su cabeza coronada de serpientes, ni la tiranía oprima con su férrea mano al hijo del pueblo, ni el poderoso abuse del débil, ni este se rebele contra el poderoso, sino que la ubérrima bienhechora y salutífera paz, esa divina huella del Dios-Hombre sobre la tierra, reine en los espíri­tus y en los corazones para que todos se estimen, cumplan con su deber, respeten la autoridad, adoren al verdadero Dios, amen con entusiasmo la patria, sus héroes, sus santos, sus costumbres y sus tradiciones, sus glorias, sus artes sus letras y su cultura; mirando con cariño y regocijo el lugar donde se nace, que parece que toda­vía calienta como el blando regazo de nuestra amorosa madre, imán de nuestra existencia; los caros sitios donde infantuelos ju­gueteábamos con nuestros fraternales e inolvidables amigos: la plaza con la casa del pueblo, con la iglesia y campanario, cuyos ecos y vibraciones parece que retiñen en nuestros oídos; recordando con profunda y cordial fruición y con singular deleite el tem­plo en donde con el corazón arrobado elevamos al cielo nuestra prístina plegaria; el ara ante la cual emocionados juramos fideli­dad á nuestra pía, grata y amada esposa; el altar donde conmo­vidos llevamos á recibir la hostia consagrada á nuestros tiernos hi­jos, carne de nuestra carne y huesos de nuestros huesos; no olvi­dando jamás el tétrico y silencioso sepulcro que encierra los venerandos despojos humanos de nuestros queridos progenitores, consolándonos la dulce y melancólica esperanza de yacer con ellos en sueno eterno, bajo la sombra de la cruz de nuestro Divino Redentor, porque la felicidad terrena se alimenta de recuerdos y de esperanzas, anegándose en la caridad, olvidando el efímero presente para fijar su pensamiento en el Eterno Dios, apartando la vista de este incesante cambio de la materia en el círculo del orbe, que al llevar de mano en mano la antorcha de la vida, deja las arrugas de la decrepitud para tomar las frescas tintas de la edad florida, repitiéndose sin cesar este recorrido, sin que pase un día que no se oigan mezclados el vagido del recién nacido y las tristes lamentos que acompañan al fúnebre cortejo, como dijo Lucrecio:

Nec nox ulla diem, nec noctem aurora secuta est,
Quae nom audient mixtos bagitubus oegris
Ploratus mortis comites et funeris atri.


Elías Romera
Administración Local, Almazán 1896, pp 323-333